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Esta es la primera imagen, que mucha gente tomó tan pronto compraron sus cámaras fotográficas y digitales. Es un pasatiempo que tengo. Dejo pasar el tiempo y busco las primeras imágenes de las personas. También busco las número cinco y las número veintiuno. Si uno es insistente, puede encontrar pornografía muy personal, que nunca debió ser publicada en internet.

En Xola continúan construyendo los carriles y las estaciones para el metrobus. Año y medio más, me han comentado algunos taxistas. Muevo la cabeza resignado. Los días de casting han sido particularmente divertidos e incluso pesados—. Modelos en minifalda caminando sobre la avenida y los albañiles chiflando a todo lo que dan. Los pulmones de un albañil son mágicos. En seis horas conté trescientos silbidos. No pierden una.

En la calle, la dueña del restaurante chino tenía su muslo extendido y su pie sobre la caja de un boleador. La china con sus ojos pequeños admiraba el trabajo de los albañiles. Hace seis años la conozco pero muy superficialmente. Raras veces voy y pido arroz frito. Bajó su muslo señorialmente y puso el otro. El boleador no alzaba la mirada. Las máquinas continuaron destruyendo el pavimento. La china nunca habla español correctamente. Lo hace como el estereotipo. Se ve todavía joven, como hace seis años. Probablemente el tiempo no pasa cuando se encierra en su restaurante. Probablemente habla español chinesco estereotípico porque eso le agrada a los clientes.

Me prometí escribir diferente. Es un ejercicio personal. No sé si es notable, o si lo estoy logrando siquiera.

Pequeños misterios.

Escribir, escribir, escribir. Imaginar. Escribir de nuevo. Hacerlo sin propósito, nada más por qué sí. Parece una tarea inútil. Nada que documentar, nada importante que decir. Nada. Es aventarse al vacío, cubrir las expectativas, continuar el ejercicio. El temor es que esto se convierta en rutina y escribir algo similar mañana. En todo el blog hay anotaciones de este estilo. Mientras tanto, en silencio reviso algunas tareas pendientes, escritos incompletos y bocetados. En otra parte, pienso historias que probablemente podría escribir y que deshecho, porque mi editor interno esta muy acostumbrado a deshecharlo todo. ¿Será la edad? ¿El tiempo? ¿Flojera? Por otra parte, hago pequeños cambios en este blog: elimino el tagboard porque provoca problemas, cambio de lugares ciertas cosas, sigo editando tags y favoritos. Quien sabe si la gente las use, pero mantiene este lugar vivo, ocupado, reinventándose. El día de hoy, Magenta me tomará más fotografías. “Siempre y cuando no sea desnudo”, bromea mi mujer. No he pensado en ello. No tendría problemas en desnudarme, sin embargo, hay poco valor en mi desnudez: demasiado gordo, demasiado fofo. Me parece que no soy nada interesante desnudo. En la sesión anterior me pedía que hiciera cara de malo, pero no me sentía malvado, ni perverso… hay momentos para eso.

Por ejemplo, el día de ayer, que le miraba las nalgas a una cualquiera.

Verdad.

Soy un hombre educado. Después que ella mandó la fotografía, le pregunté si quería escuchar la verdad. El problema es que no dijo que bueno, o sí, de manera poco entusiasta… lo dijo con un SÍ, que escapó a los cuatro puntos cardinales que hasta pena me dio. Para no quedarme atrás, en la confesión de la verdad que se construía a medida que el tiempo pasaba, le dije que la empujaría contra el escritorio. Un breve silencio. Le alzaría la blusa por encima de los senos, le desabotonaría el pantalón y continuando con la sonrisa, y las reglas del dominio, empujaría para que ella no pudiera zafarse. Qué cosas. Imagínense su cara, que yo no pude porque la tenía de espaldas. Si seguimos así, suspiré, también habré de quitarte el brasier y bajarte los calzones a la mitad. Nada más faltaría que ella moviera el culo como gata ansiosa, pero esas cosas de verdad no pasan… en Cinema Golden Choice tal vez, por ahí de las dos o tres de la mañana… pero si lo movió, y ya estando en esas, y hablando de suciedades, hice lo propio que haría un hombre de mi condición—. Vestirla de nuevo, salir a caminar y ver arbolitos, y pajaritos… jeje.

Tribulaciones por escribir un cuento de teta.

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Es una teta muy bonita. El pezón esta erecto. Hacía frío o la modelo estaba excitada, posando desnuda. Creo más lo primero que lo segundo, pero públicamente, es mejor pensar que estaba excitada: provoca más gracia, es más aceptado con mis compañeros varones y es el juego morboso del mexicano. Dicen —no las he visto—, que el fotógrafo tomó dieciséis fotos del momento: como el pezón abrió, poco a poco, su espacio entre los átomos del aire y los empujó suavemente para hacerse un lugar en la fotografía. —¡Hey! ¡Quiero ser el protagonista! —habrá exclamado el pezón. O tal vez, malhumorado, alzó su pelona y gruñendo dijo—. Qué frío hace aquí, pásame la mascada.

Sólo puedo entender la fascinación que me provocan. Como hombre, me es difícil entender el proceso de los pezones erectos.

O ni tanto, el día de hoy llevaba una camisa que me rozó los pezones todo el día mientras caminaba y podía sentirlos sensibles. Pensé, en algún momento del día, que si eso continuaba, seguramente también me rozaría “algo” en mi entrepierna y al más mínimo tacto, podría explotar, avergonzándome así frente a varios desconocidos.

Viajar en metro fue muy incómodo el día de hoy porque pensaba que sería un problema si alguien me empujaba un poco más y no resistiera el impulso de gemir, como gata deseosa. Sólo de pensarlo me sentía apenado, deseaba salir corriendo y esconderme en algún lugar.

Ahora que me siento tranquilo, desabotoné mi camisa y… hey, ¿se habrá desnudado ella por las mismas razones? Tal vez le fue incómoda la blusa rozándole todo el día. En un momento de libertad, despojó sus ropas y le dijo a un fotógrafo—, ¡por favor, guarda este momento para siempre, quiero recordar mi desnudez en muchos días porvenir! —Yo no la habría criticado, al contrario, habría tomado mi lugar junto al suyo y que nos fotografiaran los pezones. Así habríamos compartido un momento inolvidable juntos y seríamos cómplices de la misma travesura: desnudarnos porque nos da miedo gemir bajo la ropa, desnudarnos porque deseamos sentir el frío tocándonos, desnudarnos y tomarnos la fotografía de una buena vez porque seguramente no lo repetiremos.


Foto: Giulietta.

Este es uno de los fotocuentos que escribo en Árbol de los Mil Nombres. Si quieres enviar una foto, antes lee: Acerca de los FotoCuentos.

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Más de una foto es bienvenida. Si ya mandaste una y quieres repetir, adelante. Si eres una nena y quieres enviar una fotografía de tus piernas, mucho mejor :)

Enorme sonrisa.

Este post es parte de una serie, llamada “Fotocuentos”. Anotación 52 de 59


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Cuando en la mañana, me avisaron que mi suegra había muerto, tuve que tomar una fotografía de la sonrisa más honesta que he tenido en algunos años.

Foto: La Shelle.

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Una confesión.

Este post es parte de una serie, llamada “Fotocuentos”. Anotación 50 de 59


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Te pedí una foto para hacerte un cuento… uno de amor. Leí en una revista de literatura que los cuentos de amor son un buen regalo porque estan hechos a base de la intención, aún cuando sus palabras no prometan un éxito literario y canónico. Es una intención como aquella que guardas dentro de tus ojos coquetos, una intención discreta que se multiplica en mi corazón, cuando nos vemos por el messenger y platicamos toda la noche, mientras te muestras a mí por la cámara y yo te platico lo que hago, desde poner agua al café hasta deslizar mi mano bajo el pantalón.

No tardaré en verte, me muero de ansias por tocar tu cabello largo y oscuro, olerlo de cerca y darle una sensación física a todas mis expectativas. Me gusta escribir lo que siento cuando estamos “juntos”, gracias a los cables y las conexiones de banda ancha que juegan con la dudosa línea que existe entre la realidad y lo virtual. Eso nunca me ha gustado, porque mis sentimientos existen… mis sentimientos hacia ti modifican mi percepción, desde que me levanto, me voy a trabajar, manejo en la calle, como con mis hijos y los fines de semana cuando visito su tumba, estas tú conmigo y creo, también, que estoy a tu lado cuando haces tus rutinas… te levantas con mis palabras, piensas en mí cuando te bañas y te tocas, antes de dormir pienso que me rezas una plegaria. Si de verdad te escribo el cuento de amor, quiero que sea uno chiquitito, pero profundo… que guarde en sus pocas palabras lo definitivo, una verdad tan poderosa como la fé.

¿No pasa así? Leemos un libro cuyas palabras parecen mentira, dónde un padre celestial nos habla del amor y del temor, y procuramos creerlo en un simple acto de fé… mi acto de fé, es amarte sin haberte tocado o sin haber ido al cine tomados de la mano, compartiendo las palomitas y abrazándonos mientras vemos la película. Imprimiré tu fotografía y la guardaré conmigo, como se guarda la estampita de un santo y todos mis actos de amor, cariño, compasión y fortuna llevarán tu nombre escrito, en palabras de fuego, en palabras aladas, en palabras doradas… en palabras, solamente así. Escribiré nuestro cuento, donde no hay distancias y pertenecemos al mismo universo, al mismo tiempo. Seremos el principio y el fin, alfa y omega, el desarrollo, el eterno retorno en un mismo texto.

El cuento llevará una confesión, la máxima que demuestra mi amor verdadero… porque aquí me tienes pensando… como decirte, que en realidad, soy mujer…


Foto: Adriana Esgo.

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La chiquitibum.

Chiquitibum, a la bim bom bam, a la bio, a la bao, a la bim bom bam!

Como no tengo nada que escribir, he decidido abusar de las búsquedas que me traen google y yahoo, y por alguna misteriosa y extrañísima razón, los dirigen acá cuando buscan a aquel ícono pop ochentero, Mar Castro, mejor conocida como la Chiquitibum. En mi experiencia personal, puedo decir que hay tres cosas que recuerdo del mundial 86, a pesar de que tenía cuatro años: El Pique, Los comerciales de Cerveza Carta Blanca y por supuesto, a la Chiquitibum. A mis cinco años eran mis inicios a los vicios: los juguetes (aún recuerdo que tenía una figurita del pique bien chingona), a las mujeres y a la bebida.

Otra cosa que recuerdo de aquella época, eran los sombreros puntiagudos y la tipografía que utilizaron para el mundial. Es por eso que hay unos papeluchos por las calles que a veces me sacan de onda, porque recuerdo claramente la tipografía como algo de mi infancia. También, cuando visité Colima hace algunos años, y vi los espectaculares de Cerveza Carta Blanca, sentí que estaba sufriendo una regresión a mi infancia. Muy mamones, dirán que el dejá vu es un error de la Matrix, también es algo que pasa cuando la publicidad esta muy bien hecha y años después, los publicistas ya creciditos te traen las mismas imágenes. También es cosa de los creativos más chingones de ochenta y tantos años, quienes deciden reciclar porque es algo que funcionó. Algunos se sorprenderían de ver como comerciales que se hicieron en los cincuentas siguen aún vigentes.

Como han pasado los años… mi querida Chiquitibum, y tan buenona como siempre.

No sé que tanto habrá influido la Chiquiti Boom en mi infancia. Ahora es que me pongo a pensar en ello, tal vez el bombardeo publicitario haya definido mi gusto por las mujeres blancas, de cabello oscuro y rizado. Puede que, incluso, si alguna vez veo una mujer con el cabello rizado y voluminosamente ochentero, empiece a babear incontrolablemente. Ahora que lo pienso, también me hubiera gustado beber una Carta Blanca, pero nunca se dio la oportunidad por su nula existencia en el mercado chilango. Este tipo de nostalgia, a pesar de su carga sexual y de la venta del vicio, te hace pensar en tiempos mejores. Después de todo, aunque le veíamos las tetas a la chiquitibum, el mundial del 86 estimuló la felicidad, la alegría mexicana. Cositas como el pique, en camisetas, juguetes y spots publicitarios, las calles llenas de sombrerotes y de rostros manchados de verde. Los amigos reunidos, tomándose las cheves durante el partido, con las botanitas y la esperanza de que México ganaría en su propia casa. ¿Quién puede olvidar que todos los niños queríamos ser Hugo Sánchez?

Y tal vez fue donde los argentinos nos ganaron un poco de cariño, porque allá lejotes, allá en el sur, en las calles solamente se escuchaba el nombre de Madarona como el gran jugador de Mexico ´86…

Ligas:

Soumaya.

Gracias a B3co y sus fotos en flickr, me dieron ganas de ir al Museo Soumaya, así que me llevé mi hermano, mis últimos cien pesos, y nos empapamos un poco de cultura. Yo siempre he sido muy malo para ir a los museos, porque no anoto nada y la mayoría de las cosas se me olvidan… por ejemplo, el nombre de las obras o sus artistas. Aunque, gracias a los años (jie), (realmente) aprecio distinto el arte clásico, sobre todo si a pintura y escultura se refiere. La sala de Julian Slim (con esculturas de Rodin, en su mayoría) fue, sencillamente, increíble.

Tres

Arquero

Victor Hugo (mi hermano), en cambio, miraba las pinturas y me decía—: Ese sería un buen stage de MUGEN. O bien, miraba una escultura y me comentaba—: Oye… ¿Rodin esculpió esa mano haciendo huevos? Ajem… si, apreciar el arte, o algo así, toma sus años (al menos callarse lo evidente, supongo).

El calvario

La mano

En fin, si eres del DF o si te animas a venir, estas cordialmente invitado a visitar el Museo Soumaya… sobre todo ahorita que tienen su exposición temporal “Seis siglos de arte, cien grandes maestros”. Ver al Greco a un metro de distancia nunca hace daño. Diez varos la entrada y así te evitas mirar mis fotos que parecen como la versión pirata.

El amor secreto

(Y un regalo para mi novia, a pesar de mis fotos chafas y todas movidas… le dejo a San Jorge [en sus dos representaciones]).

San Jorge

El dragón

San Jorge - Dali

Faldemir.

Esta es la nueva presentación de los Faros con filtro, por veinticinco varotes, usted puede comprarlos en una caja monona, como de colección y fumarlos con un filtro hecho como si fuera un carrito de carreras. Estan monones. A mi, fumador empedernido, me llaman la atención, pero aún no planeo gastar veinticinco varos por unos cigarritos, no señor.

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Por cierto… 31 de mayo, día internacional de no fumar… ¡YIPPY YAPPE! ¡Y yo anunciando cigarros!

Una de las cosas que más me incomodan son las dinámicas familiares ajenas. Mi familia, que pecó de discreta o bien, que tiene una manera muy directa de hacer las cosas, dista mucho de ser la familia dicharachera o ruidosa típica del mexicano. A Dios gracias, no soportaría tener una familia inquieta que mueve todo sin cesar. Me acuerdo de las familias de mis amigos que siempre fueron muy distintas a la mía y cuando por azares del destino, me veía envuelto en una reunión familiar donde yo era invitado, me quedaba callado de entrada y observaba todos esos matices de colores tan diferentes de un cuadro familiar completamente ajeno al mío. Una de esas veces fue con la familia de Irwin, que con regularidad me invitaba a comer antes de irnos a entrenar remo (simón, aún sin saber nadar, aún sin saber andar en bicicleta, me fui a entrenar esa chingadera) y aquella vez que me invitó a Tamaulipas, a conocer a sus tíos. Era una familia completamente distinta. También fui un invitado regular de la familia del Cheques o la familia de Fernanda.

Otra familia que recuerdo con peculiaridad, es la de Sol María. Aún me siento totalmente a dispar con ellos, no me parezco en nada, así que cuando toca una de esas reuniones familiares que me estresan, mejor guardo silencio y observo. Nunca he sido bueno con las multitudes, ni con las familias ajenas. ¿Qué se le va a hacer? Hasta que alguien me entregue un instructivo.

Pero aquí en México, cuándo alguien te invita a su familia, que no sea una de esas mega reuniones donde todos acaban como vacas babosas con unos kilos de alcohol, puedes empezar a considerarte un primo, o un sobrino lejano. Incluso, después de dos o tres reuniones, la abuela que no recuerda los nombres empezará a preguntar por tí, preguntará por el muchachito ese callado que fuma de más y tiene ojeras de drogadicto. Debería de sentirme afortunado —y tú también—, porque sin querer ya llevas unos dos o tres apellidos más a la cuenta.

En cuánto a Bob…

Él esta teniendo pesadillas:

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El fantasma de un perro le acosa.

Villahermosa

A mi madre, le dije que iría a algo de literatura. A mi tío, le dije que iría a conocer, por mera curiosidad. A mi jefe, le dije que iría a ponerme borracho.

En realidad, no fue ninguna de las tres. Lo hice por una sola razón:

Una imagen dice más que mil palabras.

Aproveché para saber que era un peje-lagarto… porque francamente, no lo sabía. Ella me lo ha enseñado.

Y también, he visto la estatua del capitán y la anciana. No me sé la historia y Ella tampoco, pero promete ser interesante… lo curioso de estas estatuas, es que Ella en otra foto ha logrado que parezcan reales. Como si estuvieran caminando con la gente, abandonando el mirador…

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Pruebas de fuego

Ayer, terminando de comer, se me antojó el cigarrillo “para la digestión”.

Dormí mal. No fue por el cigarrillo, de por sí, no sé dormir como la gente decente (eso y un par de pensamientos me asaltaron la cabeza, pensamientos malos…). Me desperté, me dormí, pensamientos malos, me desperté, me dormí, pensamientos malos. Tengo un par de demonios nuevos, hermoso, sencillamente hermoso.

Ayer me sentí orgulloso, no había tenido que prender ningún cigarrillo.

La primera prueba de fuego fue cuando mi mamá compró sus cigarros, los abrió y se fumó uno. Ohhh, el delicioso aroma del tabaco quemado penetrando en mis fosas nasales. Suspiré, no me dejaré vencer.

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Al despertar, puse agua para el café y mi primer impulso fue prender un cigarrillo para esperar a que el agua calentara.

Cuando me hice mi café, mi segundo impulso fue buscar un cigarro para acompañarlo.

Y por supuesto, el cigarro para terminar el café.

El cigarrillo antes de dormir. El cigarrillo mientras uno se baña. El cigarrillo antes de salir. El cigarrillo cuando uno espera el transporte público.

Y ese único cigarro que me queda, me mira con una sonrisa maligna… Oh si, esta será mi mejor batalla.

Está ocupado.

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Regreso a clases

Hoy, me porté mal en el trabajo. Me daba una flojera el stockcito que me habían encargado. Me daba flojera mirar a todo mundo. Me daba flojera y mucho sueño, puesto no había dormido. Stock… mirar gente de videos anteriores, buscar gente que se ajuste a los perfiles. Stock - Hueva.

Salí de la oficina tan pronto terminé y corrí a la escuela.

Wow, que diferencia…

Me sentí en casa otra vez.

  • Más chavitas se me quedaron mirando, la gel de veras hace la diferencia (está bien, ha ganado la sociedad vs. mi cabello rebelde. Lástima nenas… ya soy un hombre casi-tomado).
  • Creí ver a Claudia en mi primera pasada, verifiqué que era ella en mi segunda. Le saludé. Ya no más ruleta de emociones, mister. En vez de prestarle atención, mejor le hablé a ella por teléfono.
  • Ella hizo de mi día, un sol. (cursi… cursi)
  • Las dos clases que tuve hoy, prometieron para muchos días futuros… estaré hablando de Collin White y de Nati regularmente. Me gustaron mucho mis primeras clases, mis profesores son geniales.
  • Debo leer The dead - James Joyce (dentro de los cuentos de Dublineers). Debo leer un ensayo para Nati. Hice un ejercicio interesante, donde se me pedía que explicara mi nombre. Me gustó (no creo que haya más como esos, bueno, la verdad es que no lo sé… lamentablemente, entregué una basura de papel. Solo me dio tiempo de entregar el borrador). Collin White me ha obligado a imaginar como vivían los hombres de los 1900’s… tendré que buscar información al respecto y de cada década. Así entenderé mejor a los que leeremos. Un hombre muy imaginativo, mucha sabiduría literaria. Ahora entiendo el impacto que ha tenido ese profesor en mis otros profesores y lo que describen de él, es poco.
  • Realmente poco.
  • Vi a Ariadna, le abrazé. Sé que se siente mal. Anda en un etapa de post-depresión vacacional.
  • Al salir de la escuela, me puse a sacar fotos. Descubrí que en la noche es más tranquilo… ¿o será que es de los primeros días y no hay mucha gente?

  • No le saqué foto a una pareja que estaba abrazada y llorando. Me morí de las ganas, me ganó el pudor. En vez de a ellos, me voltee y le saqué foto a esto:

  • La vida ya tiene efectos mágicos, no te drogues. (Slogan de las islas).

  • Le saqué la foto al reactor nuclear que tenemos en la facultad de filosofía y letras. Según dicen es el “Ágora”, yo todavía sigo pensando que es un reactor nuclear.
  • Los socialistas y filósofos, sostienen que le estamos haciendo el favor a Cuba. Y que no es un reactor nuclear, sino un misil.

  • De regreso a mi casa, un tipo se me quedó mirando como con ganas de pelear. Le miré de vuelta. Le sonreí como el gato de Chesire y como todo buen hombre, le desafié con la mirada.
  • Se alejó rápidamente.
  • Me reí.
  • He regresado a casa, con eso que llamo cansancio satisfactorio… casi como si estuviera de vacaciones.

Ya hasta tengo ganas de ir a trabajar mañana temprano.

Diario de Simón Dor. Día 55.

Este post es parte de una serie, llamada “Segunda parte del diario de Simón Dor: El viaje”. Anotación 5 de 48


Querido Diario:

He puesto la pistola de McGonnagal en un “salón de trofeos”, ahí estará hasta que sepa cuál será el uso que tenga que darle.

Hoy desperté llorando y con lo que me resta de su fotografía. El viento hacía un escándalo tremendo dentro de esta pequeña habitación, azotando mi humilde ventana y no he hecho más que ver este paisaje oscuro, hasta el horizonte, de agua negra y nubes grises. Swoooooosh… Swooooooosh… el agua, el mar que se mueve de manera interminable y en su murmullo carga los recuerdos.

He despertado llorando y con lo que me resta de su fotografía. El fantasma de ella está escondida entre la maquinaria del barco, haciendo ruidos fantasmales y llamándome a cada minuto: “¿Simón? ¿Dónde estás Simón?”. Ese fantasma que me persigue, que me atormenta, que me ilumina en las noches que me gustan negras hasta el cansancio. Una iluminación falsa e irreal, la pequeña desesperanza del hombre que se hace llamar esperanza de volver a verla, conocerla y sentirla. Aunque sea un énte ectoplásmico con una mantita encima y unos agujeritos haciéndose pasar por ojos.

Es así, que el segundo recuerdo que se abre paso para poder salir del mar oscuro e iniciar el viaje al pasillo de la muerte, dice así (escrito por Agustín Fest, que ha escuchado mis recuerdos desde el inicio y me ha mandado esta carta): Siguey leyendo →

Diario de Simón Dor. Día 53.

Este post es parte de una serie, llamada “Segunda parte del diario de Simón Dor: El viaje”. Anotación 3 de 48


Querido diario:

Hoy hubo una tempestad que azotó al barco y en general, al mar negro en dónde estoy navegando y su foto se mojó porque no tuve el aprecio de guardarla a tiempo. Fue repentino, es difícil decir cuando va a llover cuando se anda en un mar donde todas las nubes son grises.

Debería darle un nombre a este mar inmenso. ¿Recuerdan como Bastián le da un nombre a la selva nocturna, Perelin? ¿También cómo le da un nombre a aquel desierto multicolor, Goab?, a la espada la nombró Sikanda, pero el nombre más importante… a la Emperatriz Infantil le da el nombre de “Hija de la Luna”. Si, si fuera Bastián y ésta fuera mi Historia Interminable, entonces a éste mar le llamaría Yunén.

¡Qué este mar sea llamado Yunén! el mar de Yunén, el mar oscuro de mis sueños, el mar oscuro que probablemente sea el último viaje de este viejo decrépito al que todos llaman Señor Dor.

Simón, para mis amigos.

Se ha mojado, en ésta tempestad, la foto de mi amor simbólico al que he apodado Beatriz todo éste tiempo… pero alguna vez, alguna vez tendré que contarles la historia completa. Confórmense con que ella se llamaba Beatriz y ha muerto, y que yo me llamó Simón y me estoy muriendo.

Y éste, mis amigos, no será mi último viaje. Me niego… no estoy navegando para morir. Todavía no… o tal vez sí, ¿cómo saberlo? ¿hasta dónde llegará éste modesto y humilde barquito, con todas mis provisiones? Tal vez llegue a una isla desértica o a una isla, como aquella mala película, dónde al final se descubre que hay dinosaurios. Una película clase B con efectos clase A.

¿Quieren saber más de aquella foto desgastada y derruida? ¿De aquella mujer de rostro blanco y ojos oscuros como el infinito? ¿Quieren saber más del lazo rojo y la cola de caballo que cae como cascadas de cocoa? No voy a decírselos, que mis recuerdos lo digan… ya que estos me persiguen como un fantasma ahora, se han vuelto un contexto que deben conocer, si quieren conocer a Simón.

El señor Dor, para mis conocidos.

La conocí cuando era niño y como niño, era un idiota para hablarle y quererla y amarla y sentirla. Tan sólo era, siguiéndola como una sombra, intrigada por el porte de mujer en tan sólo una niña. Estaba tan envuelto por ella, por el brillo que se perdía al final del túnel de su iris, que tuve que conocerla.

“Cecilia”, era su nombre. Pero Beatriz, para ustedes, amigos o conocidos. No necesitan saber más… no necesito saber más. Los recuerdos irán surgiendo uno tras otro, durante estos treintainueve días con sus treintainueve noches. Ni a mi se me permite el acceso libre a los recuerdos, soy viejo… mis doscientos veintiún años lo confirman.

Y la única foto que me ha quedado de ella, se ha disuelto en esta tempestad. Afortunadamente, tengo tan grabado su recuerdo y su fantasma se ha escondido como un polizón en éste barco. Es un fantasma que todavía no estoy dispuesto a despedir…

¡El barco se llamará Mojalnir! ¡Mi barco es Mojalnir, adentrándose a este hermoso mar oscuro de Yunén, dónde no se qué me espera y hasta dónde he de llegar!

Si sea este mi último viaje, que lo decidan los dioses.

Mi vida el Miércoles, 27-11-2002

He estado pensando en hacer un fotolog y cambiar el diseño de mi bitácora normal. Más o menos ya tengo la idea en la cabeza, nada más tengo que levantar el enorme culo cerebral y ponerme a trabajar en Dreamweaver. A la mejor matar el CSS y poner todo en tablas…

Si logro cambiar el diseño, probablemente sea permanente… realmente soy malo en las cuestiones de diseño, más que malo, flojo. Por eso implementé este sistema de Movable Type, ya que facilita el que actualice esta página que tiene un cierto parecido con mi página anterior.

Pero bueno, échenme porras para el cambio de diseño, ya tengo la imagen de entrada que quiero utilizar, nada más tengo que sacar los colores y el papel reciclado y aplicar todos los cambios.

Respecto al Fotolog, ya le pedí la cámara digital a mi jefe para ver si empiezo el proyecto con fotos de la escuela (para que conozcan la UNAM), fotos de mis compañeros de trabajo para que conozcan a esos personajes, y si se puede, una que otra foto de alguna modelito para que se les caiga la baba a los caballeros. (A los hombres no, porque varios son gays y van a pensar mal :P)

La escuela… bueno, espero que mañana Astrid lleve la copia de la novela que imprimí para Argel, ya para dársela. El examen de inglés no me preocupa tanto (debería preocuparme, porque sabré mucho inglés, pero no se nombrar estructuras, ni las preposiciones, ni tanta pendejadita que bueno, es pendejadita básica para pasar el curso… espero recuperarme con el examen de los cuentos que leí).

El que me preocupa y para el que he estado estudiando es el de Cultura Europea. No tengo ni la más reputa idea de que va a venir en el examen, pero lo estudié todo, las columnas Dóricas, Jónicas y Corintias, las sonrisas arcaicas, la literatura lírica, la diferencia entre el tirano de ayer y el de hoy, así como el código Draconiano y los ilotas.

Me voy a volver loco… Y para acabarla de amolar, seguro la fumadora en clase profesora de Civilización Grecolatina va a querer la Odisea terminada para dentro de dos días. No llevo más de la nosequeava rapsodia (al menos eso es un avance).

En el trabajo, el casting salió maravillosamente… necesitabamos chavas futbolistas entre 12-14 años dispuestas a raparse. Pensábamos que no encontraríamos muchas, afortunadamente y gracias al cielo, pensábamos mal.

Harto trabajo, harta escuela, harta vida. He estado pensando en cómo seguir escribiendo el Poder Gris y afortunadamente, ya hilé un capítulo. Ahora nada más es sentarme y escribirlo… sentarme y escribirlo… tic sentarme y tac escribirlo.

Escuchando: Botellita de Jerez - Niña de mis ojos.