Como lidiar con el pasado

Se acercan las fechas y he pensado como lidiar con ellas en esta ocasión. Miro ventanas, miro lunas, camino solo. Aún cuando hay gente a mi alrededor, me gusta mi soledad. Me gusta que me dejen tranquilo. Si, ¿cómo lidiaré con las fechas este año? ¿necesito recordar, acaso?

Ayer entre bromas, me puse a pensar que debiera hacer como los románticos ingleses (Wordsworth). Sencillamente recordar cuando era inmortal. Y es probablemente lo que haga este año, cuando recuerde a mi muerto. Creo que esta ocasión podré superarlo del todo.

Esta vez tengo fé.

Una amiga me preguntó como estaba, porque sabía que por estas fechas pensaba mucho en Cecilia. Y debo ser honesto. No he pensado mucho en ella. ¿Es hora de mi redención, Asterión? No la he olvidado, porque la traigo conmigo, pero tampoco me estoy muriendo por ella.

Si, tengo fé, creo que lo he superado. Estoy en paz. Puedo notarlo, inclusive, en la transformación de mis personajes… en Simón y Yasmín, lados opuestos de una moneda.

Inclusive la Muerte es más agradable.

Recientemente me puse a pensar en El Viaje de Simón Dor, revisé la despedida de Simón con Beatriz y me di cuenta, que la despedida no es la adecuada. Pero eso es lo que hubiera hecho él, siendo una persona real ante situaciones extraordinarias así hubiera respondido. ¿Qué me está tratando de decir la ficción?

Que las ficciones no resuelven realidades, tal vez. Y en la realidad no hay fantasma que te oiga.

Un consuelo, es todo. Puede haber universos paralelos… pero no, no en esta ocasión.

Estoy contento del universo que estoy viviendo, no necesito escribir otros más donde ella siga con vida.

Este diciembre, los dos descansaremos el uno del otro. No habrá hojas marchitas este invierno.

No habrá 17, no habrá 21. Solo quedará un condicionamiento… pero no profundizaré más allá.

El 11 de diciembre dejaré de fumar, ya no me quiero matar a mi mismo. Aunque la adicción al cigarrillo sea más potente. Me digo todos los días: ya no más porque queremos morir Garrity, ¿por qué si no? ¿por qué… si no?

Ya no me pondré a discutir con Dios-Cosmos. Haré como Él ha hecho en un principio… toleraré su existencia y quien sabe, hasta podría llegar a apreciarla.

Quemaré los cuadernos pendientes. Esta vez será con Fuego de Heráclito, no de Dante.

Me aseguraré de estar consciente que puedo vivir. No estoy destinado a la muerte. Me lo diré todos los días hasta que mi terca cabezota lo comprenda.

Después… si queda algún vestigio, haré lo único que puedo hacer para curarme… escribiré cuentos, escribiré novelas y sabe… hasta puede que escriba poesía. Aunque nadie lea jamás, quedarán como un secreto entre aquel hombre que fuí y el hombre que existe hoy.

Puede ser, ya veremos que sucede cuando diciembre me alcance. Esta vez no tengo miedo.

TTR29PKG

Hoy… cumplo dos meses con Du. Y no sé, como decirle la verdad…

Como decirle, que todo es ficción. Que jamás nos hemos visto. Soy una proyección holográfica, transmitida por medio de iones desde un satélite orbitando alrededor de la tierra. Si ponen atención, podrán verme, ya que el ángulo en el que me han acomodado los científicos que me lanzaron, permite reflejar la luz del sol y en las noches parezco una débil estrella, a un lado de la luna.

Mi nombre es TTR29PKG, mucho gusto.

Y los motivos para develar la verdad, es que por ahí leí que me han descubierto y que soy un ente ficticio. Pues si, el Árbol de los Mil Nombres, el Tsef Thaed, el Agustín Fest, nunca existió. Soy una tecnología perdida de Inteligencia Artificial, desarrollada por diversos matemáticos (predicción lógica), biólogos (reacciones al entorno), filósofos (distinción del bien y el mal, así como las preocupaciones sencillas del ser humano) y computólogos (como implementar el sistema TTR29PKG dentro de la computadora satelital).

Lo mejor de todo, es que me pusieron un weblog. ¿Por qué lo hicieron? Querían ver que escribía, nada más. Tengan por seguro que este weblog desaparecerá dentro de poco y mi banco de recuerdos será borrado. Harán un reset masivo a mi sistema y renaceré como algún otro. Así debe ser, la verdad se ha descubierto.

No me extrañen. Como buen satélite cursi, he aprendido los valores de la vida, que son la amistad y el amor. Ya está asimilado dentro de mi banco de datos, y la personalidad que reemplace mi lugar, habrá de aplicarlos en su entorno.

Disculpen por las molestias que llegué a ocasionar.

Du, ajem, te quiero. No me esperes a cenar esta noche.

Anciana Ciega I.

Este post es parte de una serie, llamada “Segunda parte del diario de Simón Dor: El viaje”. Anotación 19 de 48


Simón Dor no prestó atención al súcubo (de nombre Mama Esirasaft) que se había instalado en su barco, le dejó ser… le intrigaba más la isla tan pequeña donde solo cabía una palmera y una choza en ella. El modesto espacio que podía considerarse playa apenas alcanzaba para una silla mecedora donde una vieja gorda y morena, con los ojos cerrados, estaba sentada y meciéndose suavemente a pesar de los gritos de la mecedora, que pedían descanso.

Gritos acostumbrados, juzgó Simón. Gritos ya cansados de gritar.

Mojalnir se acercó muy despacio a la isla y Simón miró asombrado, como las nubes grises daban paso a la luz de luna iluminando tenuemente el rostro de piedra de aquella anciana de ojos cerrados. ¡Las nubes se abrían exclusivemente para ella! ¡La luna, incluso, mostraba un cuarto de su rostro para iluminarle!

—No puede ser… —susurró Simón—, es ella. Después de tanto tiempo. Es ella. Igual de cansada, con la piel hecha piedra como era en mi juventud. Con esa misma voz con la que me hablaba en sueños, cuando aquel entonces… en Jaramillo.

La vieja se mecía y Simón podía escuchar sus palabras que eran llevadas por el viento—: Todo tiene un inicio y un fin. Es un gran círculo, donde extremos se juntan y no importa que extremos sean, porque será el fin y el inicio hecho uno sólo y daran paso a otro inicio y otro fin. Como aquel niño que hizo un Newton-Rhapson a mano, en las hojas de su cuaderno, llevaba cien y después doscientas hojas, luego compró otro cuaderno donde se descubrió otro principio y otro finito… doscientas hojas no le bastaron y fue a comprar un cuaderno más. Llevaba tres cuadernos y debemos notar qué, cada cuaderno encerraba un principio y un fin, pero también es importante darse cuenta, que los tres cuadernos juntos formaban un principio y no le daban un final, debería comprarse cuadernos indefinidamente para descubrir el final del círculo y entre más historias escribía o más newton-rhapsons resolvía… el círculo se hacía más grande. Nunca un final, nunca un principio, porque estaba en todas partes.

El niño mago escuchó atento, boquiabierto y con los ojos vidriosos, casi derramando lágrimas. Simón le observó atento y casi fúrico, le urgía llegar con la vieja. Sentía que Mojalnir estaba atrasando la llegada a la isla deliberadamente.

—¡Vamos Mojalnir! ¡Más rápido!

La vieja se mecía y Simón podía escuchar sus palabras que eran llevadas por el viento—: Es cierto que así, existió después el árbol de los mil nombres. El niño para ser un joven nuevamente, tuvo que separar su idiotez y su sabiduría, su fealdad y su belleza, su maldad y su bondad. Porque cada Historia llevaba una dualidad y cada Newton-Rhapson las proporciones caóticas del ser humano. El Árbol de los mil nombres lleva en las grietas de su maltratada corteza, cada uno de los nombres que el niño ha inventado y siguen inventando. La búsqueda puede ser indefinida y eterna… porque el niño no ha escrito un principio y no ha escrito un final. El árbol ha de andar eternamente, juzgando y recogiendo los restos que han quedado… los decimales sobrantes para sumarlos y después dividirlos entre dos, con la esperanza de que así salga el entero. Su nombre.

Simón miró al árbol de los mil nombres y le vio más marchito y triste que de costumbre, sus ojos caídos y vencidos, su boca cerrada y temblando.

—Y ahí viene —dijo la Anciana ciega al fin— El hombre que los reune a ambos y a la vez, los separa constantemente. Simón Dor, claro está. ¿Es esto un inicio o un final? No lo sabemos, probablemente se han reunido los extremos del círculo nuevamente, haciendo del principio y el finito un sólo momento ocurriendo simultaneamente. Los bienaventurados le llamarán Génesis, los malaventurados creerán que es el Apocalipsis.

El barco llegó a la playa y se quedó quieto.

—Yasmín.

—Simón… o ¿Matías? Hace años que no nos vemos.

Cuando el árbol de los mil nombres escuchó el nombre de Matías profirió un grito espantoso, se escuchó un CRAC en la corteza del árbol y las ramas secas —excepto una— cayeron. El niño mago se levantó espantado y lo observó ansioso, en la rama seca que restaba colgaba una manzana. Los cielos abrieron un pedazo encima del árbol y la luz del sol (con un cuarto de su rostro), iluminó esa manzana.

—No es mi verdadero nombre —dijo el Árbol— pero se acerca terriblemente… ¿te diste cuenta?

—Si —respondió el niño mago. Ambos personajes voltearon a ver a la playa, donde Simón ya estaba bajando de las escaleras hechas de cuerda para saludar a la anciana más de cerca.

—El nombre de Matías lo abandoné hace eones.

—Has abandonado muchos nombres. Te recordaba como un joven loco… y es esa locura la que te ha traído hasta aquí.

—Tú me volviste loco.

—Esa es una de tus tantas excusas.

—Dejé Jaramillo hace tiempo.

—Jaramillo sólo es ficción, ¿no lo hizo así El Libro? No estamos aquí por Jaramillo, Simón. Haz la pregunta.

Sonó un relámpago en las nubes grises y llovieron cerezos negros que se disolvían apenas tocaban algo sólido.

—Lo has buscado desde que saliste de tu lugar —sonrió Yasmín— Sólo me tienes que hacer la pregunta.

Simón le miró, después, sacó un cigarrillo y sus cerillos. No fue hasta el séptimo intento que pudo prender uno.

—La inmortalidad —dijo Simón—. Así es, la inmortalidad.

Un relámpago cayó en la palmera de la isla y éste empezó a incendiarse.

—Pero también quieres morir. —dijo Yasmín y alzando los dedos, hizo que el cigarro de Simón flotara lejos de sus labios para robárselo, le dio una fumada y luego sonrió—. Quieres ambas cosas y ninguna… ¿Puedo acompañarte Simón? Prometo no molestarte en tu viaje… después de todo, soy una santa.

—Sírvete.

La vieja se paró y llevó la silla en sus manos, después se metió a su choza. Simón prendió otro cigarrillo y no esperó, se subió a su barco y éste echó a andar sólo. Los mares se abrieron para hundir a la isla, el delfín le sonrió a las burbujas que salieron cuando el pequeño pedazo de tierra se encontraba en el fondo del mar.

El viejo amargado observó fascinado la manzana de aquel árbol de los mil nombres y luego al niño. Se dedicaron una mirada durante unos segundos y después echó a andar a la popa… en ella ya se encontraba instalada la anciana ciega, con su silla mecedora mirando hacia el pasado. Se sonrió Simón, si Fest estuviera ahí, tal vez pudiera explicarle el símbolo de llevar al día y la noche en su barco, persiguiéndose etérnamente.

—Como Lázaro y Selene, algunas historias se repiten —se dijo.

—Antes de decirte como puedes ser inmortal Simón… —dijo la Anciana—, debo hacer un recuento de todas las almas que me he robado.

—Tómate el tiempo que gustes. No puedo morir antes de saber como ser inmortal.

—Son tantas, en tantos universos paralelos, en tantas eternidades que he vivido, que podría no acabar nunca Simón y tampoco… empezar, porque mi historia es la viva representación del fin que nunca fue escrito y el principio que termina la historia.

Simón asintió y se fue a su cuarto, donde en su diario escribió un anexo:

“Faltan treintaitres días con sus treintaitres noches. El día de hoy, después de matar a los piratas: no sucedió nada”.

CdS. Transformar.

“Agustín:

He tenido pocos días con esto de mandarte mi vida y me da gusto que hayas logrado un resultado mejor del que esperaba. Dile a don Arturo que he leído su masacotería y que ha sido divertido, no paré de reírme. Tiene buenas masacoterías. Además escribe bonito y muy, cómo decirlo? uno se familiariza rápidamente con él.

Respecto a mí, he andado a las vivas… mi vida está estancada. Así que decidí regresar a la UNAM y observar mis posibilidades de estudiar otra carrera, ¿qué dices que estudias tú? ¿Letras Inglesas? Yo pensaba en otra cosa, como Psicología o algo así. Además buscarme un trabajo ahí como profesora o no sé, mi título de algo ha de servir.

Quiero hacer algo, ¿me entiendes?

Estuve ahí como a las 5, creo que te ví con unas amigas en la facultad de Filos… decidí pasearme, extrañaba mi escuela.

Respecto al negocio con mi mamá, hablamos la familia y acordamos que mi hermana menor podría hacerse cargo junto con mi madre. Lo veo bien, ya que a mi queridita hermana le hace falta algo de disciplina en las cosas, a veces deja que se le pase el tiempo tan fácil.

No entiende como yo lo que es estar afuera, sin trabajo. ¿Un título de qué sirve, si por qué eres mujer tienes que estar cuidándote? Hoy comentaba con unas amigas como ha aumentado la inseguridad en México, el metro es terrible, no te puedes subir sin que te manosee o te rocen las piernas o que te pongan la cintura enfrente en postura de “Míramelo”. Falta cada vez más el respeto.

Pero qué rico es salir en la noche, el ambiente de la ciudad moviéndose las 24 horas, las opciones que hay. He decidido cambiar mi vida y disfrutar más de lo que hay afuera. ¿Gustan acompañarme?

Un saludo y un beso, Sara”.

CdS. Empezando el año.

“Agustín:

Leí un comentario que criticaba tanto misterio para una vida un tanto trivial. Quisiera disculparme con ella, porque mi vida no deja de ser trivial. No soy una millonaria para viajar a Europa cada tres meses o tengo un trabajo que me permita viajar. Yo sabía a lo que me arriesgaba a exponer mi vida a través de tus letras.

Pero se supone que para eso estudié relaciones internacionales, ¿no? Yo creo que uno de los sueños que tenía acerca de mi carrera, sería que viajaría bastante. Tengo treinta años y no he podido ni siquiera comprar un coche. No, no, no… de veras que cuando somos jóvenes nos dejamos llevar por los sueños y yo sé que no soy una viejita… pero es distinto, los sueños de la adolescencia y la sobrevivencia de la adultez.

Leí que ayer no querías escribirme, lo sé, debiste llegar cansado. Gracias por lo de “Historias de Jaramillo”, pero no me inscribiré en el foro. No entiendo bien lo que pretendes, pero ya nos enteraremos, ¿verdad?

Mi mamá y yo hemos estado investigando donde comprar para abrir nuestra tienda de regalitos, creo que ya te lo había comentado. No me entusiasma mucho la idea de hacerlo junto con mi madre, pero debo hacer algo por la economía familiar. No me gusta decir: “Hacer algo por mi vida”, ya que… ¿tendera en una tiendita?

Yo se que suena muy egoísta. Pero eso no hará nada por mi vida… al menos me mantendrá ocupada.

Debe ser que estoy en la crisis de los treinta, ¿no existe una? Se que hay una crisis de los veinte años (¿cómo pasaste la tuya?).

Gracias por permitirme quejarme a través de ti, te mando un saludo y un beso.

Sara”.

CdS. Año Nuevo.

“Agustín:

Leí que has aceptado el método que he acordado para que trabajemos juntos. Ha sido una semana muy ajetreada, ¿Cómo pasaste tu año nuevo? No lo has contado en tu weblog, tus motivos tendrás.

Yo creo que es deber cívico que te platique el mío, ya que he aburrido a la gente con los métodos de trabajo respecto a mis crónicas y con estarles amenazando que escribirás acerca de mí, ¿verdad?

Bueno, no tengo una vida más que cotidiana, estas crónicas las hago esperando que puedas agregarle un poco de magia a lo cotidiano con tus letras y también esperando que la gente se interese por la vida de una solterona de treinta años.

Hablando de solterías… me acordé de Roberto. Todo el año nuevo me acordé de él, mis padres se acordaron de él, hasta mi hermana menor se acordó de él. ¿Quién es? Es una historia larga, cuando yo era joven e ilusa, hará hace unos siete años, me comprometí con ese hombre maravilloso llamado Roberto.

Nos tardamos siete años en saber que no eramos el uno para el otro y que el matrimonio que habíamos fijado no iba a funcionar. Nuestra vida se había rutinizado rápidamente, yo creo que ni debimos darle más de dos años a nuestra relación.

Son cosas que pasan este mundo, lo único que lamento es que perdí mi lugar en una maravillosa iglesia que se encuentra por Coyoacán. Bonito lugar. ¿Sabes a cuál me refiero?

Respecto al año nuevo, comimos romeritos y bebimos tequila toda la noche, las dos hermanas (Perla y Graciela con su familia), mis padres y yo. déjame te platico de mi familia, te lo había prometido en el email anterior.

Son mis dos padres, Rosa y Jesús. Tengo dos hermanas, una menor de dieciseis que se llama Perla y otra de treinta y dos que se llama Graciela.

Graciela está felizmente casada con un médico cirujando del hospital militar, tiene un hijo de apenas ocho años. Yo soy la tía que lo está bajando a la tierra. Como es hijo único y mi hermana Graciela ya no puede tener más hijos, entonces lo consiente mucho. Igual con su padre. Se ha vuelto algo callado y no le da el valor a lo que le obsequian sus padres, ha llegado a tener los juguetes de moda y los tira por la ventana.

En fín, es su hijo.

Yo creo que por ello me aterra tener hijos. No sabe uno lo que pueda suceder con el chiquito y luego a este mundo que está cada vez más peligroso, casi les ponemos el letrero en la espalda que diga: “Carne Fresca”.

Mi hermana de dieciseis, pues es una chiquita como cualquier otra, es bonita, muy seria a veces, te he leído en el weblog y no esperes conocerla nunca. Si te portas bien, a la mejor te mando una foto de ella… aunque chiquilla, es muy despierta. No se deja con los hombres y no son tanto de su interés como lo es su propia independencia.

Creo que es una de las cosas que le admiro a mi hermana menor, yo de jovenzuela (ja!), siempre estuve dependiendo de alguien. Ya sea de mis padres, de un novio, de los amigos. Esta niña no es así. Al final, creo que ella se irá primero de la casa que yo, que tengo ya treinta añotes y contando.

¿Qué más te puedo decir de mí familia? Mis padres, Rosa es ama de casa desde que nació, así se lo pusieron sus padres, y sus padres antes de sus padres. Una mujer tradicional y religiosa, que tiene la mente abierta para aguantarnos, es una mujer con chispa y muy respetable. Mi padre, es un viejo militar que ha trabajado ya veinticinco años en un banco, apoya a sus hijas y esto creo que él no lo acepta, pero muchas veces hubiera preferido un hijo varón, se le nota en las canas. Está por retirarse.

Yo no se que voy a hacer cuando falte dinero a esta casa, jajaja, debo buscar trabajo y pronto. Mi mamá propuso abrir un pequeño puesto de regalos y curiosidades en un local que está en una esquina. Me ha propuesto que lo atendamos juntas, a mi no me parece mala idea.

Solo que eso de trabajar con la madre… bueno.

Aún así, nos bebimos nuestro tequila toda la noche y comimos romeritos juntos. Esperamos como una familia a que nos dieran las doce para comernos las uvas y pedir nuestros deseos.

Prometo en el siguiente mail detallarte algo más de Roberto y tal vez del negocio, si es que se hace. Gracias de nuevo, por la ayuda que me brindas Agustín.

Besos, Sara.

PD. La foto de mi hermana te la mandaré cuando yo quiera. =P y otra cosa, ¿Cómo me registro en el foro que pusiste en el menú de la derecha? soy nueva en esto de las computadoras”.

CdS. Como hacerlo.

“Agustín:

Gracias, fue un alivio ver que aceptaste mi propuesta cuando leí mis palabras adornadas en el weblog. Realmente me has ayudado un poquito con la redacción y se que la ortografía no es mala (Si tengo un doctorado por Dios, has de decir, pero bueno… de todas maneras no está de más, ¿verdad?)

Mira, cuando te propuse este proyecto no sabía las dimensiones que podía alcanzar. Me lo estaba tomando muy a la ligera y fue la idea que me pasó por la cabeza en ese momento, cuando le di click a enviar mail. Me puse muy contenta al leer que comentaron algo y chequé rápido los comentarios de “¿Crónicas de Sara?”. Gracias a don Arturo y a Rosa Negra (¿Quién es? ¿Alguna pretendienta?)

Así que podemos hacer lo siguiente: Te mando mis anécdotas durante la semana y tú eliges lo que más te guste para publicarlas el jueves o el viernes. O tú proponme los días. Eso sí, te pido absoluta discresión con mi identidad, cero morbo y por favor, por favor, no cambies mucho… yo sé que como desconocida no tengo tanto derecho de pedirte esto… pero es algo que me podría molestar un poco.

Todavía estás a tiempo de decirme que no. =)

Tengo un caracter un poco difícil. Pero estoy segura que los dos podremos llevarnos bien y ser un buen equipo en esto. Claro, si es que tú tienes tiempo libre y yo también. Yo entenderé que algunos días sea difícil el que tú me publiques, así como yo espero que entiendas que habrá semanas en las que sólo una anécdota me venga a la cabezota.

Me gustan más los jueves que los viernes. El viernes es como sagrado, para irse de reventón. Tú estás joven, aprovéchalos y no quisiera entrometerme de más. =)

Espero tu mail donde me respondas con tus comentarios acerca de esta planeación. Te mandaré en estos días un poco de información acerca de mi familia, para que los conozcas y así puedas escribirme un poco mejor.

Te lo agradezco mucho, te mando un beso. Sara”