
Todas las Navidades, suelo mandar un Santa Claus (este mismo, desde hace unos años). Este… es para ustedes.
Disfrútenlo.
Diciembre 24, 2003 — Inexistente.
Escrito por Agustin Fest.

Todas las Navidades, suelo mandar un Santa Claus (este mismo, desde hace unos años). Este… es para ustedes.
Disfrútenlo.
Septiembre 16, 2002 — Casting.
Escrito por Agustin Fest.
El día de ayer fue la fiesta de despedida de Palenque 86, nuestra oficina. Lo cual fue bueno hasta cierto punto, nos ayudó a depejarnos, integrarnos más, pasarnos un buen rato y observar ciertas curiosidades de las personas que nos rodean… La verdad, solo fue diversión, baile y alcohol.
Que preciosa es Lumi, la sobrina de Josefa. Jejeje. Y definitivamente fue buena la presencia de Dafnis y Lina. Nos ayudaron a levantar la fiesta, más las amiguitas del cheques que nos tenían hirviendo en testosterona…
El señor Fez Noriega, animando la fiesta con sus anécdotas y después desapareciendo misteriosamente con Lumi a un sillón más privado, donde nos veían a todos bailar como en tiempos griegos de las fiestas políticas. Y ahí, como una sombra siniestra, se asomaba Gina, la que creíamos que era un mito y en verdad no existía, amenazando con contar sus anécdotas de heroina de antaño y persiguiéndonos con sus ojos de gato y dientes de chica cocodrilo… todo un personaje… definitivamente.
La gordita amiga de cheques que me embarraba las tetas y luego se las iba a embarrar a mi jefe, yo era el consuelo de cuando mi jefe no le hacía caso, y eso no me prohibió no aprovecharme un par de veces.
Aparecieron un par de modelos, Fez Noriega quien se vio magno al llevar una botella completa de Tequila, el Bosch (un productor argentino) nos trajo tres tellas de vino tinto, Luis Jose Sevilla solo trajo su presencia y a un par de amigos y Alex Vilanova con su mujer, para contarnos su historia de héroe, donde el persiguió a unos ladrones de taxis y los alcanzó, para entregarlos con justicia a la polecía.
Fue una noche, que a pesar de un poquito de discordia al final, no le tiró los ánimos a nadie y no evitó que siguieramos hasta el final.