Septiembre 21, 2007 — Del deber ser, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Hoy pasaron dos cosas muy curiosas: Recibí un e-mail inesperado y ví a mi hermana. La ví de reojo mientras pasábamos por cierta preparatoria marista. Las orejas, los ojos grandotes, la piel blanca, la boca grande adornada con labios rojos. El mail que recibí esta relacionado a ese juego secreto que tiene un bastardo con su padre. Ella también me miró. Íbamos cada uno en el asiento del copiloto y tuvimos tiempo de cruzar miradas. Si el deber ser funciona, entonces ella no supo quien le arrancó todo con la mirada: la expresión, la cara, las similitudes soprendentes. Si no fue así, entonces ella hizo lo mismo y procedió a robarme un poco de mi alma. Una fotografía mental que es más impresionante de lo que realmente es. Dos personas que cruzaron los ojos no más de dos, o tres segundos, si bien nos fue y ya. El e-mail dice: “Simplemente, cuando llamaste no era el momento.” Me dio cierta paz saber que pensamos lo mismo.
¿Ahora sí es el momento?
Ahora sí es el momento para que me sigan doliendo los brazos. La próxima semana continuaremos el gimnasio diligentemente. Nos acostumbraremos a castigar y resanar el cuerpo. No es que quiera bajar la panza, verdaderamente disfruto comer. Sin embargo, deseo tener más energías, dormir mejor, levantarme un rato de la silla donde me desparramo. ¿Bajar la panza y estar como modelito? No es algo esencial o necesario. Aunque es interesante pensarlo. ¿Qué pasaría si estuviera más buenote? Igual, quien sabe, me gano una lana extra como modelito. De repente apareceré en uno que otro billboard, en uno que otro comercial. Estar buenote tiene sus ventajas económicas y saludables. Aunque asocio la buenez con cierta lentitud mental. Mientras hacía ejercicio, como que mis procesos mentales se iban por los poros y al terminar, dificilmente podía articular frases decentes. Es uno de los propósitos del ejercicio: no pensar un rato, hacer como que no existo, y como que no he escrito en este blog durante cinco años.
Recuerdo que cuando era joven y entrenaba, había días que me encerraba en mi habitación para hacer ejercicio.
Caminar y mover los brazos es, incluso, una experiencia más interesante desde que hago pesas. A cada movimiento hago geta de Schwarzzeneger. Puedo sentir las arrugas sobre mi naríz y la frente. Para fumar y levantar el cigarrillo, tengo que hacer arcos poco económicos con mis brazos. Cerrar y abrir la ventana de un coche es un reto. Pero lo mejor de todo, fue ir al baño. De verdad que no hay cosa fácil en esta vida. Es una nueva perspectiva.
Mandé los libros para el concurso de cuentos. Estaba a punto de ir a paquetería cuando olvidaba el seudónimo. Eso e imprimí mal las portadas, pero ya se arreglará. En mi cabeza se presentaron los nombres de todos los personajes que me gustaban para seudónimo, también contemplé uno de los otros tres nombres de Simón Dor, pero al final decidí no irme por ninguno de ellos y anoté uno de los nombres que ya había utilizado antes. Uno de los pocos nombres que significa algo, de mil.
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Agosto 17, 2007 — Búsquedas, Fest, Paranoidefobico, Vida diaria, Video juegos.
Escrito por Agustin Fest.
Itsa mi, Mareeo. El chaparrito italiano y panzón es parte vital de mi infancia. No conozco remix o composición de la clásica canción de Mario Bros, que no me agrade porque me recuerda aquellas ocasiones en que prendía la Nintendo y dejaba que el diablo, los hongos, las tortugas aladas y el poco deseo sexual se apoderaran de mí. Benditos los videojuegos porque de ellos es el reino de los cielos. Veinte años después de la famicom, no he conocido juego que me recuerde tanto las horas de frustración y placer que me daba recorrer un mundo, mientras tragaba hongos y crecía el doble del tamaño normal. Ya no existen los juegos sencillos de matar, rescatar a la princesa, ni decepciones tan dulces como: “Sorry Mario, but the princess is at another castle”.
Fui a la junta para padres de familia del Centro Universitario México. Como tutor de mi hermano, lo consideré mi deber. Básicamente lo mismo de hace un año. A partir de la media hora, tenía unas ganas terribles de orinar, pero me aguanté como todo un hombrecito. Recé el padre nuestro, el ave maría y pedí favores a San Marcelino Champagnat. La noción de que ya son diez años desde que dejé la preparatoria me taladró el cerebro. Incrédulo me lo repetía en voz baja, mientras hablaban de revisar calificaciones por internet y de enseñar a los hijos a leer, porque algunos imbéciles no entienden lo que quieren decir las palabras y responden mal los exámenes.
En ningún momento el director de la institución dijo la palabra imbéciles.
Una de las hijas de mi padre estudiará este año ahí. Supuse que lo encontraría entre la gente, pero la verdad, es que no ví a nadie remotamente parecido a mí. El señor que se sentó a mi izquierda, sin embargo, me miraba y por un momento, la paranoia o el anhelo, pensé que era él. Un momento muy breve. Me pareció que no teníamos la misma nariz enorme y lo dejé por la paz. No era el lugar, no era el momento y si alguna vez, Agustín Fest se siente remotamente culpable, se acercará a mí. Lamentablemente compartimos el mismo nombre. Lamentable para él, que desea esconder el pasado. Internet es un falso anonimato. Todo se sabe, eventualmente.
Llueve. Tengo sueño. Compartir el nombre de mi padre. Pobre de él, y pobre de mí, que con eso el flujo de cierto río místico se siente. Llevo su nombre. Él permitió dármelo. Que cosas. Tantas cosas que habrían sido distintas si no lo llevara. En algún momento, si nos dedicáramos a buscarnos, nos encontraríamos de inmediato. No es lo mismo que Mario, porque hay muchas princesas que se llaman así mismas “Peach”. Ni modo. Aquí nomás es levantar tantito la piedra. Cuando pienso en mi padre, es como si pensara en mí mismo: “Si Agustín Fest se siente remotamente culpable”. Quien sabe cuántas consecuencias inconscientes tendrá ese flujo de pensamiento. No es como “Si Juán González sintiera cosquillas”, porque podría pensar en todos los Juán González del mundo. En cambio, y que mal pedo, pareciera que sólo hay dos Agustín Fest.
Invité a mi “hija adoptiva” a cenar esta noche. Platicamos de su carrera, de cocina, de dónde le gustaría trabajar, de su novio. Compartimos el pastel, le invité un vodka, escuchamos como felicitaban a cinco personas por su cumpleaños. Agustín Fest se siente bien con esas reuniones tranquilas. De verdad le hacen bien. Tomé una copa de vino, y milagrosamente, me sentí más ligero. Hacía tanto que no tomaba una de esas. Abriendo la puerta de mi casa, después de dejar a la hija en casa, se me ocurrió que debería tomar una copa de vino todos los días y sentarme a escribir, nomás por mamón. Algo que no creo hacer.
Duele más estar sobrio.
Esta noche es tranquila. Nada duele. Pronto iré a la cama. Chaquetita y a dormir. O dormir nada más. Estos posts tan personales… a ver si mañana me invento un cuento, o termino de una buena vez la tortura que es leer a Octavio Paz. Sí, decepciones dulces… no es lo que esperabas, pero tampoco deseas terminarlo. Decepciones dulces. Ibas con todo a terminarlo, pero no lo encontraste y debes seguir buscando.
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Junio 14, 2007 — Asceta, Búsquedas, Familia, Fest, Niño viejo.
Escrito por Agustin Fest.
Esto no es el inicio de un sermón religioso, pero es el título más adecuado. Ayer en la mañana, salí a pagar gastos del colegio de mi hermano. Decidí, de paso, llevarme también su anuario para verlo. En el camino estuve revisando, mirando las fotitos de la juventud chilanga y marista. Jovencitos metrosexuales, mujercitas demasiado desarrolladas, y luego, mi hermano… su actitud flemática, su sonrisa breve de cabrón… me pareció verlo como un niño, de nuevo. Un niño algo decepcionado… pero tal como lo dejé.
Precisamente hoy le comenté a alguien, que no verle durante tres años, me impide despreocuparme de él y no caigo en cuenta que ya esta huevoncito. Hoy tuvimos un conflicto que reafirmó eso, pero me siento demasiado cansado para escribirlo todo. Tengo tantas imágenes de mi hermano, que más bien son mis hermanos… en distintas étapas de su vida, y existe esa base: el hermano pequeño, el hermano que necesita consejo, el hermano del cual soy el rol ejemplar… su hermano… siempre su hermano. Tal vez mi familia no es muy unida, no es la familia típica del mexicano, pero existe ese lazo que quiero conservar indestructible. Ese lazo que tal vez él rompa cuando madure, y se vaya, y aprenda a madrearse solo con la vida… Un lazo siempre fuerte, cuya sociedad considerará raro, porque los dos bastardos deberían llamarse “medio hermanos” y le quitan la palabra que no cuenta.
Es un ideal ingenuo y romántico, de los que acostumbro… ingenuo y romántico, mas no pendejo: el tiempo cambia a las personas, el tiempo las separa y las transforma en otros. Los otros. Estuvimos separados durante tres años… pasará que lo estemos durante más tiempo. Esa lejanía habrá de repetirse porque el tiempo no se detiene, y el tiempo es amo de la distancia y ordena los kilómetros a su antojo. Aún siento esa pequeña ansiedad de saberlo luchando solo. Ese pequeño síndrome de saberle bien. Sin embargo, nunca, he impedido que mi hermano se madreé solo. Es tal vez, con las personas que más quiero, que eso se mantiene indiscutible e inalterable: La madriza es tuya, la vida es tuya, yo te puedo explicar como lo veo… pero tú harás lo que quieras, siempre.
Cuando pasé de mi hermano, la verdadera razón porque llevaba el anuario continuó moviendo mis dedos. Avancé páginas, y páginas, buscando el apellido Fest en otros salones. Mi hermano estuvo en el 306… el mismo salón en el que estuve en 4to. Seguí avanzando páginas, moviéndolas a mi antojo… y cuando llegué al 213, mi salón de 5to, encontré a mi hermana. La admiré un momento. Su piel blanca, su sonrisa agradable, y me identifiqué en ella. No sabe de mí, pero yo sé de ella. Me pregunté, un tanto inocente, si ella fue la que dijo que le habría agradado tener un hermano mayor para que le cuidara.
Llegué a la oficina, aparté la hoja. Saludé a todos, le enseñé a Juan Carlos mi hermana, platiqué un poco de eso, me subí a la sala de edición y en silencio la miraba. No acostumbro a tener este tipo de dudas, y por lo general, soy mordaz cuando me asalta el tema. Sin embargo, la mañana de ayer, después de mirar a mi hermana, sentí cariño… o la ilusión de un cariño. Scarlett. Me dejé caer en mi asiento, y pensé cosas… pensé nada. ¿Cómo creciste? ¿Te has divertido? ¿El CUM te enseñó tanto como a mí? ¿Es una coincidencia o una broma, que hayamos estado en el mismo salón? Tres números más y habríamos tenido el mismo número de lista. Me pregunté si algún maestro habría tenido algún Dejá Vù. Si alguno habrá pensado en el Fest del ‘99 y del 213. No… tal vez no.
Agustín Fest en el CUM era un marginado. Al menos lo fue durante dos años. Alguien que no se daba a notar. Alguien que estaba escondido, atrás del cristal, moderadamente inteligente. Agustín Fest no quería brillar porque le parecía estúpido y una molestia. Agustín Fest no tenía la misma cantidad de dinero, ni los mismos juguetitos, ni la misma ropa que sus compañeritos. Agustín Fest sabía que, materialmente, no tenía nada con que competir y lo mejor que podía hacer, era mantener parte de su espíritu y crecerlo en soledad. Agustín Fest era pobre, una especie de marginado, alguien que buscaba un Zen, un idiota, un teto…
Siempre pensó, que si debía fomar parte de algún grupo, y brillar en él, debía ser por lo que era y no por otra cosa. No quería dar las nalgas rogando por un ipod (ejemplo) y presumirlo. No quería dar las nalgas usando camisas polo. No quería dar las nalgas usando pantalones Levi’s y ponerse cremita para mantener la piel sana y saludable. Ni peinarse con gel, ni rasurarse, ni hacer pendejadas para verse agradable y estético. No se le antojó caerle bien a los maestros para que le tomaran en cuenta las participaciones. No pensaba hablar perfecto inglés frente al grupo, para que le pusieran un diez. Lo que es, lo que te doy, es lo que hay, y no me vas a querer por lo que no te doy, quiéreme por lo que regalo. Es testarudo y necio en eso. Y aunque no quieras dar las nalgas, eres adolescente, eres un chamaco, y a veces terminas dándolas y necesitando brillar. La necedidad de supervivencia en el grupo, impreso en la memoria genética, es aún más fuerte que la testarudez de un chamaquito.
Ví el anuario de nuevo. Ella y su hermana, (y que Agustín Fest sabe), me han dado la impresión de que siempre han deseado brillar o hab brillado porque así nacieron. Estaba destinado que así pasara. Cuando la ví, me paseé por las fotos grupales y la encontré varias veces. El fotógrafo se había enamorado de ella… o sintió lo mismo que yo, un deseo espontáneo de protegerle y llamarle hermana. Estaba desparramado en el asiento, pensando todo eso y recordándome que… bueno, finalmente no eran nada mío, que nunca las miré crecer como a mi hermano, que nunca fui un rol de algún tipo y nunca lo sería. Por otra parte, mirar los ojos de mi hermana, y su sonrisa… me hizo pensar que lo había sido, o que deseaba serlo. Los sentimientos de mi hermano, que recién lo había visto en su fotografía, se transladaron a ella… un espíritu ingenuo, o un fenómeno psicológico, solamente pensaba… no, sentía que amaba a mi hermana, y deseaba protegerla.
Busqué a la otra. Pasé las hojas, y las hojas. La que inició todo el desmadrito. El soul search. La búsqueda de identidad. La noción repentina de la otra familia. Mi hermano llegó un día y me dijo—. Nos dió la bienvenida alguien que se llama como tú. Nos dio la bienvenida una Fest. Desde entonces supe de ella. Les dio la bienvenida, en el auditorio: brillaba o peleaba por brillar. La hermana mayor, la hermana ejemplar, la que ocupa mi lugar en otro lugar. Se veía bonita en esa foto, con la piel un poco más morena. Analicé sus gestos, ella era la responsable, la otra la soñadora. Ella sabe por qué quiere ser médico, la otra seguramente quiere estudiar artes. —A tí, ya no te encontraré por casualidad, cuando vaya a la escuela de mi hermano —pensé.
—Tú ya no me necesitas —pensé—. Pendejadas. Nunca me han necesitado.
Cerré el anuario. De todos los anuarios del CUM, curiosamente, este era el que más valor tenía para mí. La encrucijada del río místico, el destino extraño, la casualidad, juego de azar… esas cosas raras que nunca pasan, pero que se repiten a lo largo de la vida de uno, y le hacen vivir días extraños. Probablemente, sólo nos rozaremos el hombro. El lado oscuro, que se divierte, desearía que los caminos se interpusieran, y tuviéramos que vernos a los ojos para descubrir una que otra verdad. Sin embargo, el otro lado, asegura que sólo nos rozaremos los hombros. Nadie sabe, la verdad. Al final, continúa siendo cómodo para mí estar del otro lado, estar en las bancas de atrás dibujando monas hentai, hablando sólo lo necesario, enfrascado en pensamientos y libros, las lecturas importantes que cambian perspectivas. Vivir otra vida que no es la suya, evitando las miradas, deseando ser el anarquista, el martir de la protesta silenciosa… estupideces.
He salido a fumar. Recordé a Pueblita, y sus amiguitos. Pueblita al que le gustaba molestar en clase, molestar a los otros, el grandote con dinero. Con una voz demasiado gruesa, y sus ya varios años de educación marista, privilegiada. Al que dejaban hacer por abusivo. No me había molestado, pero pensaba… sí, en esa protesta silenciosa y estúpida—. Que no me moleste, que no lo haga… que no se de cuenta que existo, que chingue a los otros chamaquitos y me deje en paz. No hizo caso de mi protesta silenciosa y pues, respondí como me habían enseñado, empujándolo y dándole una patada en el culo. Empezábamos los golpes, cuando entró Vignau, nuestro titular (profesor de religión y matemáticas, hermano marista de ochenta y tantos años), y nos mandó a su oficina. Pueblita en el camino se hizo mi mejor amigo, recordándome que estábamos jugando y que en ningún momento nos habíamos golpeado. Estuve de acuerdo con él, porque sabía que yo era una especie de extranjero en el fascinante mundo marista y él ya tenía sus años de abuso, ya sabía que hacer. Habían insistido tanto en mi casa para que entrara a esa escuela, como para que a mí se me ocurriera ser expulsado a las tres semanas de clases. —Debí dejar que me golpeara —pensé en algún momento, y luego me sonreí—. Nah, eso no va a pasar.
Pueblita y yo, estuvimos escuchando durante algunos minutos que podíamos ser expulsados por nuestra actitud, y que no mintiéramos, que estaban enseñando valores de honestidad como para nosotros tratarle de ver la cara diciéndole que semejante patada en el culo era un juego. Casi me ganó la risa. Nuestros jueguitos demasiado violentitos. A Pueblita se tomaron unos minutos para regañarlo especialmente a él. Algo mencionaron de sus padres, y de su pasado, y de que siempre era lo mismo. Hasta hoy, creo que comprendo porque estuve presente en ese regaño a él. Finalmente a Pueblita lo despacharon, y Vignau se quedó unos minutos conmigo para regañarme de manera individual… pero algo había en su mirada… y luego sonrió un poco, y trataba de continuar el regaño. Hasta ahora lo estoy comprendiendo. Es como lo que pasa con mis hermanas, y sus padres que procuran enseñar valores a sus hijas escondiéndoles mi presencia… y creen que no existe un karma, no creen en el río místico o no miran las señales… . Yo sé que todo se te regresa, si no es a mí, es a tí. Vignau estaba sonriendo, y tratándome como un hijo juguetón, y sugiriéndome—. Ándale pues, ya pórtate bien —como no queriéndome decirlo, como diciéndolo para conservar el decoro… porque conoció mi lugar en ese momento, sabía que estaba ahí por una razón. Un lugar que desconocía en aquel entonces pero suelo ocupar porque me gusta observar, porque miro las señales y porque de alguna manera… tengo un sentido muy anti-heróico de la justicia…
Vignau… creo que estaba contento de que tuviera el valor para darle la patada en el culo al mamón.
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Marzo 23, 2007 — The Net.
Escrito por Agustin Fest.
- Es hora de irme a casa. #
- En la figura 21 del catálogo. #
- Y con muchísimo sueño. Ya no soy secretaria de casting, ahora soy coordinador. Qué tal. #
- Debo levantarme como a las 8 de la mañana, sniff. Me duele el chóstomo de tan sólo pensarlo. #
- Platiqué con la novia de un primo, Elías. Me sorprende que esa familia me siga el rastro. #
- Pensando hacer una serie de posts con ciertos truquillos por ahí, pero teme que nadie les entienda. #
- Hablando con Luna. #
- Nuevo header para el árbol de los mil nombres #
- Casting de Infinitum. Chavas guapas de 16 - 22, Yey! #
- yey, ya 2 personas llegaron al casting! yey! #
- @omendoza: Hay una chava de 32 que esta guapa guapa.
A ver si saco fotos en el transcurso de la tarde. #
- Estan llegando las mamás que desearíamos para nuestros amigos. #
- Esta es una computadora sin bocinas. Nota personal: Traer el pollo. #
- Una mamà dispuesta a hacer lo que sea para que quede su hija, sniff. #
- ahhh, teenagers hermosas… pasé tantos años sin ustedes, que me siento como un loco rabioso de tan sólo mirarlas. (neh) #
- El problema de los castings, es que estas personas siempre llegan en masa. #
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Noviembre 30, 2006 — Escribir, Geek bastard, Lector, Literatura, Música, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Desde hace unas horas se fue la luz, justo cuando Fest quería escribir unas miles de palabras nuevas a su novela y también cuando tuvo la idea de organizar su música al estilo de Salvador Leal: hacer listas de reproducción para ciertos conceptos o momentos de su vida. Eso estaría mejor. En vez de elegir una sesión aleatoria dentro de iTunes, eligiría un sentimiento o momento en particular para evocar o provocar a través de su música. Listas de reproducción con el nombre de su abuela por ejemplo, y la música que ella escuchaba. O listas llamadas Centro Universitario México, exclusivamente con canciones que escuchaba en aquel pasado cada vez más lejano. Incluso una lista que se llamara amor / desamor, para esas canciones contrastantes. Otra lista con las canciones que escuchaba una y otra vez, al escribir el diario de Simón Dor. Canciones que en su momento fueron una fuente de inspiración constante y hoy son un recuerdo pasajero y agradable.
Te asombró con una cita de Melville que seguramente había leído hacía poco: «Para producir un gran libro es menester elegir un gran tema. Ninguna obra grande y durable podrá ser jamás escrita sobre la pulga, aunque muchos lo hayan intentado».
—Cantata de los Diablos, Marcos Aguinis.
Las miles de palabras nuevas para su novela también tendrán que esperar. Ya había conseguido un argumento político que justificara el suicidio de Carlos Almaguer, y le darían fortaleza al padre del personaje principal. Fest piensa que sería interesante matar a un candidato a la presidencia, usando el argumento político que tiene preparado (aunque alejado de la realidad mexicana, de nombre Colosio) y podría darle a la novela una dinámica que no esta acostumbrado a escribir. Política, fantasmas, sexo cochino y un anti-héroe, prometen un licuado de cosas muy interesantes… Le preocupa perder el control o no escribir correctamente ciertas situaciones… Pero, definitivamente, esta contento con lo que lleva.
—¿Has escrito muchos versos? —preguntó Albariconte arrimándose a tu lado.
—No sé a qué llamaría usted muchos…
—Muchos sería un poema diario.
—¡Tanto no!… —reíste.
—¡Por supuesto, muchacho! Las letras no son productos fabriles, aunque ya existan máquinas para hacer versos: el arte es emanación del hombre, exclusivamente; y el hombre no es una máquina, no debería serlo. Hay que escribir cuando se necesita, libremente.
Asentiste con la cabeza. Su brazo en tu hombro y su extraño afecto te cautivaban.
—Yo trato de escribir diariamente, caliento el motor durante media hora más o menos, pero si no sale, largo.
—Cantata de los Diablos, Marcos Aguinis.
En lecturas, Fest actualmente esta leyendo Cantata de los Diablos de Marcos Aguinis. Ha subrayado un par de frases que han definido su gusto por la novela. Esta interesado en particular por el uso de tres voces como método narrativo, aunque las tres se resumen a un sólo hombre en facetas distintas: el amargado escritor Fernando Albariconte, sus actos y las consecuencias de quebrar sus sueños. Como la novela es argentina, seguro Fest ha perdido un par de detalles históricos o locativos que en ella se mencionan, sin embargo, le es suficiente con el recurso de las voces, los diálogos y el bello vocabulario para continuar su lectura. Le mantiene intrigado y desea gustosamente saber en que termina cada una de estas voces. Además, se ha sentido un poco identificado con el joven escritor, Héctor Célico, que aún con las diferencias regionales, poseé los rasgos de un chavito necio con las letras e ingenuo con la vida (como un servidor). Existe un contraste entre Célico y Albariconte, funcionan como las dos caras de una moneda. Son como dobles imperfectos, un reflejo distorsionado el uno del otro. A Fest le ha interesado mucho la dinámica entre estos dos personajes.
Albariconte saludó a tu madre y a tu maestra: que disfruten la estadía. Oprimió tus brazos: muchacho, aunque siempre no sea así, el arte, el legítimo arte es verdad, es sangre, es moral; no lo olvidés.
Tuviste la impresión de enfrentar a un gran hombre, y esa impresión te duró años, quizá puerilmente.
—Cantata de los Diablos, Marcos Aguinis.
Ahhhh… 4.10 de la mañana. Fest ha escrito esto usando su pocket pc. La falta de energía eléctrica es como un infiernito para el insomniaco.
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Octubre 27, 2006 — Consumidor de Entretenimiento, Intento ser Escritor.
Escrito por Agustin Fest.
Buenos días a todos ustedes, me han encomendado la difícil tarea de entrevistar a Fest. El por qué el autor decidió concederme la entrevista, aún esta por verse. De por sí, me siento bastante afortunado de que un hombre de tantas y múltiples ocupaciones como él, haga un espacio en su apretada agenda para hablar conmigo. Agustín Fest, como la mayoría sabe, es un joven resuelto, que desborda creatividad, que escribe más o menos, que le confunden fácilmente con un narcisista porque gusta tomarse fotos de sí mismo y que hasta el momento ha editado sus propios libros. Nadie sabe que pretende con esto, si ser famoso, si entrar al canon literario o si, sencillamente, divertirse con lo que escribe. Se diría entonces que se dedica a dos trabajos al mismo tiempo: escritor por encargo de sí mismo y lector número fanático número uno de sus propios escritos. Pero basta de suposiciones, sin más dilaciones les presento esta, LA ENTREVISTA DEFINITIVA.
FEST (se ríe nervioso): Vamos, tanto como definitiva no. A Fest le da miedo la palabra definitivo, porque es como un indicativo de un final y creo que de lo poco que he aprendido de Fest, es que no le gusta escribir cuentos que terminan.
ENTREVISTADOR: ¿Consideras que un final arruina una historia? ¿Te dan miedo, repulsión, o sencillamente no son de tu agrado?
FEST: Fíjate que esa es una excelente pregunta para Fest. Tal vez es porque se involucra tanto en lo que escribe, que mientras más avanza en la historia, le resulta más difícil saber como continuarla. Falta de disciplina, de una planeación para escribir, hace que las historias tomen giros inesperados que luego, pues, no sabe como deshacer. ¿Aunque de verdad, será necesario deshacerlos? El gozo de escribir viene en parte por continuar ese flujo que lleva la historia, deshacer lo que se tenía planeado y dejarse llevar. Como cuándo te ofrecen tu segundo toquín de mota. Te lo fumas y go with the flow.
ENTREVISTADOR: ¿O sea qué usas drogas para escribir?
FEST: Fíjate que ese es el tipo de pregunta estúpida y espontánea que se le puede ocurrir a un entrevistador. No. Fest no consume drogas y no recomienda su consumo para escribir. Puede ser que a algunos les funcione, y de hecho, a Fest le es fascinante leer a escritores que se encuentran bajo el influjo de sustancias. Sin embargo, Fest piensa que si él necesitara una sustancia para imaginar, entonces estaría perdido. No se necesitan sustancias para imaginar, sólo se necesita usar el coco.
ENTREVISTADOR: Bueno, y cuéntanos un poco de lo que estás escribiendo ahorita. La búsqueda de Bob, al parecer, no ha recibido una gran aceptación de tu público. Como que ha cambiado mucho de enfoque en comparación con la historia de Bob.
FEST: Ummm, es que son dos historias que aún cuando estan relacionadas, usan distintos recursos para desarrollarse. La historia de Bob, por ejemplo, se escribió pensando en las fotos enviaban los lectores para los fotocuentos. Si Fest sentía que la narración se atoraba en algún momento, recurría a la siguiente foto de la lista, cerraba los ojos y pensaba: En chinga, vamos, en chinga, ¿qué te dice la foto? ¿qué te diría la foto si fueras Bob?. En cambio, con La búsqueda de Bob, Fest se ha prometido escribir más fantasía y escribirla bien. Es decir, ha tenido mucho cuidado con que sean párrafos más largos de los que acostumbra (no sabe el por qué esa repentina adicción con los párrafos largos). También, ha tratado de que sea una historia un poco más amplia, que se enfoque en más aspectos donde no solamente se trate de buscar al cacto. Ha tratado de darle a cada personaje un sentido y temas que puedan desarrollarse, acorde o muy en contraste, con su personalidad. Con el personaje, homólogo del escritor, ha tenido cuidado en representar algunos recuerdos, experiencias y otras cosas que Fest no compartiría comúnmente, a manera de confesión. Fest se ha tardado un promedio de tres días en escribir las siguientes entregas y siente que no lleva ni la mitad de lo que tiene contemplado. Así que esta puede ser una historia muy larga.
ENTREVISTADOR: ¿Eso te afecta como weblogger? ¿Dirías que no puedes escribir de tu vida, cuándo paralelamente tienes a un personaje llamado Fest, sufriendo en la oscuridad?
FEST: Precisamente, piensa que ese es el problema. Ahora el entrevistador ha dado en el clavo. Es difícil retornar al ritmo de platicar cotidianidades y reflexiones, cuando uno ya esta llevando el ritmo de una historia que se esta escribiendo. Es por eso que Fest le pidió esta entrevista: De alguna manera, hay que disculparse con los lectores porque Fest esta a punto de entrar a otro proyecto, dónde el weblog se usará como un lugar dónde pueda escribir de chingadazo lo que piensa. Aunque sean solamente un par de líneas. La búsqueda de Bob, a Fest le dolería terminarla porque se ha encariñado de manera bestial con los personajes, sin embargo desea hacerlo. Aunque ha pensado que puede con ambos proyectos, en el caso de no ser así, promete retomar la historia en diciembre (aún cuando nadie lea blogs en diciembre) para terminarla como se debe.
ENTREVISTADOR: ¿Qué otro proyecto ocupará tu tiempo?
FEST: Uno en el que ha querido participar desde hace tiempo: NaNoWriMo. El proyecto consiste en escribir una novela de un mínimo de 50,000 palabras del 1 al 30 de Noviembre. Esa novela, no la escribiré en el weblog. Como un ejercicio de disciplina, la escribirá en un procesador de textos, y tal vez, cuándo termine el NaNoWriMO y la búsqueda de Bob, entonces se dedicará a publicar la novela por capítulos. Tal vez se esta tomando con mucha seriedad esto del NaNoWriMo, pero quiere ver si es capaz de escribir un texto jugoso en un mes y quiere ver si es posible disciplinarse para ello, fijándose un horario, fechas límite y mantener una coherencia en la historia.
ENTREVISTADOR: Ahhh, muy bueno, muy bueno… Ahora, es el turno de ustedes bienamados lectores, ¿alguno de ustedes tiene una pregunta? Aproveche que Fest esta de oferta, de aquí hasta el 31 de Octubre.
FEST: ¿Eh?
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Septiembre 10, 2006 — Asceta, Fest, Memes, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Tan pronto Fest terminó su post de 50 cosas, fue corriendo a enseñárselo a sus amiguitos, sin embargo, hubo uno de ellos que le dijo—. Bueno, si, te lo copiaría, si no es porque ya te la maté. Fest entrecerró los ojos, fue corriendo a leerlo y se dio cuenta que eran, efectivamente, 101 cosas y él ni siquiera había logrado la mitad. Entonces en ánimo de quedar tablas, y como un complemento al post anterior, decidió hacer otra lista de 51 cosas, sin embargo, el título bien podría ser “51 cosas que no deberías saber de Fest”.
Además, es Domingo y se encuentra aburrido, así que venga de ahí. (Ahhh, por cierto, a Fest le gustarían piernas femeninas y nuevas para las fotos de arriba, ¿alguien se anima?)
Fest es mediocre en matemáticas, y muy malo en Física. En la preparatoria, siempre llegó a los extraordinarios de Física. Dice que algún día juntará sus libros de preparatoria y como pasatiempo, ponerse a resolver problemas de ambas materias. Piensa que no escribe poesía porque no tiene una mente matemática.
Fest le tiene pavor a los insectos y a los arácnidos.
Fest tuvo este sábado una pesadilla que le hizo llorar. Ha tenido dos de esas en lo que va este año. Antes de ello, solamente recuerda una.
No escucha el radio y no ve la televisión, más que por casualidad.
Le gusta mucho el chocolate.
Fest es un hombre muy celoso.
A Fest le gusta coquetear.
De música, sólo sabe porque se fija que escuchan sus amigos y porque, a veces también les pregunta.
Fest es un adicto a los juegos online. Si es un RPG, prefiere las razas burdas, agresivas, violentas… las que se pueden usar como tanque. Si es un FPS, elige uno de dos tipos de armas: rifles sin mira (una bala, una muerte) o bien, algo que se asemeje a escopetas.
Fest se hace una puñeta cada tres días. A veces diario si esta muy aburrido.
Fest, por pensar demasiado en los motivos o tratar de razonar algo, deja pasar tiempo que podría estar aprovechando en otras cosas, según él, más prácticas.
De una mujer, le gustan las piernas, las nalgas y los ojos, en ese orden.
El número preferido de Fest, es el cinco, aunque suele decir que es el 17, el 21 o el 7, y enumera razones cabalísticas, numerológicas, místicas y a veces, demasiado contextuales, al respecto.
Fest prefiere escuchar las mañanitas de Chava Flores cuando le festejan su cumpleaños, que las tradicionales. Es que de niño le divertía mucho la canción.
Fest procura leer poco en los periódicos, porque le ponen muy neurótico.
Fest tuvo tres relaciones de dominación y sumisión. En la primera, él fue un chico sumiso. En las otras dos, educó a las mujercitas para que fueran sus esclavas. Ninguna de esas tres relaciones, piensa Fest, le gustó como terminó.
Fest es aficionado al shibaru.
Tiene un miembro de 16 - 16.5 (cuando esta muy emocionado).
Tuvo una época donde se rasuraba el pubis.
Fest procura no tomar porque tiene miedo de volverse alcohólico.
Fest fuma una cajetilla cada dos o tres días. Como un recuerdo del estrés y la presión que significaba casting, a veces se fuma una y media diaria (como en aquellos tiempos).
Fest cogió muchas veces en su oficina, antes de ser su casa.
Una de estas veces lo cachó su jefe.
Cuando quiere desquitarse con alguien, suele pensar en venganzas demasiado elaboradas que eventualmente, le causan pereza y termina abandonando o cambiando de enfoque.
Fest ha tenido tres intereses amorosos llamados Claudia, desde entonces, se fija mucho en las personas con ese nombre.
Se podría decir, de manera muy ambigua, que es un macho probado.
Fest, hace muchos años, intentó tirarse de un edificio y decidió no hacerlo por su familia. Desde entonces, piensa que el suicidio no es una opción para nadie.
Recuerda un sólo poema de memoria. Cuando esta muy tenso por su carrera, suele tomar su antología y abrirla en una página al azar, para intentar memorizarse otro. No entiende el por qué de esta conducta.
Su escritor preferido es Ende, aprendió mucho de su biografía y de alguna manera, piensa que lo ha influido tanto, que a veces se imagina que podría ser su vida.
Tiene tres blogs alternos con otro nombre, todos ellos exitosos (en alguna forma) y también abandonados.
No se corta las uñas muy seguido y se lava los dientes una vez al día.
Procura portarse bien, porque una culpa puede agobiarle demasiado.
Sin embargo, ha hecho cosas moralmente incorrectas, para ver si le hacen sentirse culpable.
Piensa que sus diarios anteriores, son demasiado insulsos y estúpidos.
Tiene miedo a ser rechazado por alguien querido.
Fest una vez tradujo un cuento pornográfico en tercero de secundaria, el cuento trataba de dos hermanos que tenían sexo. Llevó el cuento a la secundaria para enseñárselo a una amiga, y cuando se dio cuenta, ya le habían sacado 50 copias al cuento. Le daba una mezcla de orgullo y vergüenza, ver a sus compañeritos con las copias en el receso. Casi le expulsan por eso.
En su niñez pensaba que el matrimonio era la forma más cómoda de acostarse con alguien sin tener que pedir permisos o sentirse observado socialmente.
En su niñez, también pensaba, que le sentaría muy bien un ataque de paperas para quedarse esteril, y no tener que preocuparse por embarazar a alguien.
En su niñez, amarraba niñas.
Se acostó alguna vez con una mujer horrible y vulgar. Desde entonces, ha decidido masturbarse antes que tener alguna urgencia.
Tiene problemas para decir que es escritor, se le hace una profesión inútil y vergonzosa, sin embargo es lo que le gusta hacer.
Fest no le gusta la palabra medio hermano para señalar a su hermano. No entiende a la gente que gusta nombrar el concepto.
Estuvo en un grupo de teatro amateur durante un tiempo, la chica que le gustaba le llamaba “hamburguer” porque era gordo.
Sin embargo, como Fest ha crecido bien guapote, ella debe estar arrepintiéndose (lo siento, no puede evitarlo).
Fest tiene como segundo nombre Daniel. De vez en cuando, lo utiliza para presentarse porque lo prefiere a Agustín.
Le pagó 250 pesos a una modelo que sale de repente en las fotos de arriba, por unas cinco o seis fotos. Prometió nunca publicar esas fotos completas, ni decir su nombre.
Tiene tres campanas de CD’s/DVD’s con pornografía. No la ha visto toda.
No es rencoroso.
Le decían Brozo en la primera.
Luego se emociona tanto con la vida, que piensa que todo puede ser literario. Es por eso que piensa que será un mal crítico.
No se arrepiente.
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