Pieza No. 1

La anciana ciega lo escuchó caminar, pronto se iría.
¿Qué tan pronto?
Pronto, respondió la anciana a nadie.
¿Será el suicidio jamás cumplido?
La anciana ciega se rió. No, no será un suicidio, le respondió a nadie. Lo escuchó caminar hacia el sonido… violines, son violines.


Todos aspiramos ser el “hombre completo”. Desde pequeño quise ser un lider, un ejemplo a seguir, como lo habían sido las personas más cercanas a mí, para mí. Durante los años me he convencido, a medida que voy creciendo, que no soy nadie a quien admirar. Yo pertenezco a la otra parte, a la parte que admira y desearía ser… soy alguien que sueña demasiado.

Voy a tomar por vos, otro trago para olvidar
Que el miedo te comió los pies

He notado que he logrado un poquito de madurez con ciertas experiencias y mi mayor falla es la soberbia. El creer que sé demasiado, ¿pero claro? ¿Quién no sufre de ello? También me he convertido en un necio y lo solapo. ¿Quién no? Esa pregunta fue para reafirmarme que está bien ser un necio.


Si no será el suicidio, ¿qué será?
Tiene demasiados pendientes, ¿no ves? Por eso se ocupa, para olvidarla. Todavía no quiere alcanzar la inmortalidad.
No respondiste mi pregunta vieja
¿Qué hay que responder? Si sólo quiere ser inmortal. Y cree que una ficción que ha inventado como yo, ha de resolvérselo.


Y que ahora sos un tipo más,
y que poco a poco te fuiste yendo
Y que poco a poco te fuiste yendo de nuestro lugar
Te sienta bien el sol, te sienta bien ser cool,
Te sienta bien el mal, te sienta bien ser Dios,

La excusa es decir que su muerte me convirtió y la otra muerte me remató. He olvidado la búsqueda de todas las respuestas y que algún día he de obtenerlas. Las he cambiado por muchas cosas, que también me dan conocimiento… pero ¿qué otro conocimiento necesitamos más que saber que estamos plantados en esta tierra? ¿qué otro conocimiento hay, más que dejarnos ser como un árbol, alimentándonos del sol, la humedad? En estaciones, somos verdes, somos marchitos, renacemos.


Ha leído mucho
¿De qué le sirve?
Maneja algo de arte
Pero no sabe nada.
Sabe razonar
¿Y después?
Sigue en búsqueda de un alma gemela…
Ya la tuvo.
Tal vez no, ¿cómo saberlo?
Se sabe.
Él te está haciendo decir eso
¿Y a tí?


Te sienta bien mentir y decir
Que te fuiste yendo de nuestro lugar
Que es lo que ha pasado con tu corazón,
Ya no marca el paso que marcaba ayer

Es muy tarde para preguntarme quién soy, me lo han dicho y me gusta escucharlo. Esa no es la pregunta ya… he perdido todas las preguntas, ja… como diría pata citando a Bennedetti. He perdido todas las preguntas… las respuestas han ido cayendo a su lugar como rompecabezas celestial respondidas por algún Dios benevolente (con bigotes de diablo, seguro). Se resolvió tan suavemente que no me ha dado tiempo de mirarlo, ni siquiera de saber que ya está resuelto. También hay gente que me quiere, lo sé. Tal vez esta es mi carta para decirles, para dar la excusa. Es que algún día tendré que irme y me es tan raro soñar con mi muerte estos últimos días.

Un libro barato, 10 pesitos nomás, te cuenta el significado de los sueños y dice que la muerte es el renacimiento o el matrimonio.

¿Quién le cree a un libro que no lleve Márquez en la portada?


Habla de muerte
Y quiere decir vida.
Estás dando círculos
A nosotros nos gustan los círculos… son perfectos, como el de Lugones. ¿No lo has leído? El círculo es la figura geométrica que jamás llegará a ser perfecta y sin embargo, entre más acertado es, más te acercas a la inmortalidad.
Que confusa eres Yasmin


Nunca fuiste libre y esa es la razón,
Siempre hay un idiota para convencer
Hablas toda la noche como un boy scout,
Hablas sobre mi vida como tu papá

Pero no voy a morir, y todavía no me voy. Todavía falta mucho por hacer… todavía quedan muchos sueños porque cumplir, todavía debo ser ese hombre completo y soy tan necio, que aunque sepa que jamás he de lograrlo… estaré ahí, alimentando con agua las pintadas de viejas ramas que cargan consigo este árbol. Si… todavía falta.

Diario de Simón Dor. Día 8.

Este post es parte de una serie, llamada “El diario de Simón Dor”. Anotación 7 de 47


Día 8

Vi a un niño en video el día de hoy y sus ojos hicieron una cadena invisible con los míos. No pude apartar la mirada, y para descepción de los pedofílicos, no era una mirada de amor sucio. Le tuve amor sincero a ese niño durante unos instantes, sus ojos estaban melancólicos. Me dio tristeza y me dije a mi mismo, “¿Qué los niños no deben sonreír? ¿Qué sucedió ahí?”, al niño en el video se le pidió una sonrisa, pero la sonrisa no era la más sincera y sus ojos no engañaban ni al más idiota.

¿Por qué no sonreía ese niño? No dejé de pensar en eso todo el día, y sugerentemente nos damos una excusa todos los días para dejar de pensar en aquellos serafines, diciéndonos que no es nuestra culpa y no es nuestro deber, ¿Acaso no es así? ¿No es el deber de los padres mantener una sonrisa firme y saludable en el rostro de sus hijos? ¿El deber de todos nosotros, adultos?

El niño había sido violado en alguna parte de su corazón. Aunque no seamos paidofílicos en cuerpo, lo somos en mente, envidiamos esa inocencia y la desgarramos, la pervertimos. Es nuestro deber como adultos, nuestro deseo, recuperar la inocencia robada. Nos vengamos de nosotros mismos, pintamos ojos caídos en rostros infantes como si fueramos artistas de cincel y piedra.

El niño no sonreía y aunque él no derramó la lágrima, yo la derramé por él.

Y así… querido diario, me doy mi excusa.