Diciembre 11, 2003 — No Fumar.
Escrito por Agustin Fest.
Por cierto, gracias por las felicitaciones… les agradezco mucho. Esperemos vivir otro par de años juntos. Tal vez más. Por mi sería una decada.
Me doy cuenta de la falta de un cigarrillo mientras escribo. Necesito un cigarrillo urgentemente. Una voz extraña y misteriosa, surge diciendo—: No debes fumar. No debes fumar.
Mi Tercer Round empezó a las 12 de la noche (más bien, 11:59) del día de ayer. Ajem. Supuestamente, me fumé el que sería mi último cigarrillo, cumpliendo exáctamente 4 años como fumador. Woaha. Toda una vida en la niñez. Además, así cumplí otro rito de esos inútiles, que como seres humanos nos formamos.
El segundo round, mencioné poco de él. Una línea en el blog. Fue en noviembre y fueron dos días en los que no toqué cigarrillo alguno. Algo similar al primero, al que le dediqué dos o tres posts al respecto.
Realmente no debiera dejar de fumar, con la cantidad de trabajo que tengo y el stress alrededor de mi dulce hogar. Los trabajos pendientes que tengo en la escuela. Ya saben, el cigarrito es como la pose de aquel que necesita relajarse después de tanto madrazo.
Además, hay que tener en cuenta que el cigarrillo imprime caracter —voz extraña y misteriosa.
Y la mayoría de los escritores en la literatura, ajem, tienen pose de fumadores empedernidos y/o alcohólicos irremediables. No suena mal. Ese fui yo, no fue la voz extraña y misteriosa.
Las cosas, van así esta vez.
Desperté, no fumé.
Vine al trabajo, no fumé.
Me preparé un café…
me hice cargo de las listas…
y Josefa salió del foro, prendió un cigarro…
Me dio lo que quedaba y se metió.
Le di un par de fumadas y lo apagué.
Me regalaron un cigarro, le di tres fumadas y lo apagué.
Pueden pensar que he perdido.
Yo creo que no. Finalmente tengo un control.
Finalmente, puedo decidir cuando apagarlo.
Finalmente, puedo rechazarlo cuando quiera.
Me dio gusto saber que tengo control.
Y lo conservaremos, diciendo No, poco a poco.
Hasta que no haya más y sólo quede el recuerdo.
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Marzo 12, 2003 — Vida diaria, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Como era de esperarse, terminé de editar el casting para “Nacional Monte de Piedad” a las 2 de la mañana. Ya lo esperaba, desde que me levanté de mi cama, sabía que sería un día de esos que procuran construir bola tras bola en mi espalda. La bajada y selección de la gente empezó a las 11 de la mañana y terminó a las 7 de la noche. La edición tardó otras 7 horas… odio los comerciales de viñetas.
Un comercial de viñetas, procura presentar 23 personajes haciendo X número de situaciones en los menos segundos posibles (lo que tarda un comercial, entre 20-45 segundos). Pero el problema es que sigue siendo un proceso muy selecto, no importa cuantos personajes sean, debe ser alguien que provoque hacer realidad lo que la febril mente del creativo haya construido.
Odio editar los castings para comerciales de viñetas. con Panasonic (el comercial donde sale Martha Higareda antes de ser famosa) fue lo mismo, y antes de ese, hubieron dos de Telcel que me hicieron sufrir. ¿Y por qué este habría de ser distinto?
Por eso al despertar… ya sabía lo que me deparaba el destino.
Terminé mi edición, dije bye bye a la oficina y al salir, pasaron por la avenida dos patrullas de Fuerza y Reacción, o Tarea-Reacción, algo así le entendí. Creo que son de las nuevas que hay aquí en esta Ciudad. Bien, uno de los policías se me quedó mirando al cerrar mi reja y me dije: “Bueno, nomás que se fijen que estoy cerrando con llave y no tratando de entrar a la fuerza, seguirán su camino”.
Y eso hicieron, me pasé la calle a esperar un Taxi a las 2 AM, con todo desértico y fue cuando vi de nuevo las dos patrullas. Pero ahora se aproximaron a donde yo estaba, se detuvo una, se bajó un policía y me empezó a interrogar muy amablemente que hacía ahí a esa hora. Pues contesté con verdad todo lo que me dijeron y creanme, andaba asustado, para los que conocen la policía mexicana… ya saben, sobre todo la del distrito.
Después de una serie de preguntas que no les veía sentido, hicieron que dejara mi mochila y revisaron adentro, después me pidieron que mostrara lo que traía en los bolsillos y ya al final, me catearon de arriba para abajo, el policia tan amable me hizo el favor de que se me encojieron los huevos de pura reacción (mano masculina! ALERTA! ALERTA! mano masculina).
Ya se despidieron y me asombré de que no me pidieran dinero o me secuestraran. Les dije buenas noches y les pedí de favor que si miraban un taxi por su ruta, le pidieran de favor que pasara por aquí. En ese momento pasó uno libre.
Estaba dudando si detenerse porque las patrullas ahí, y después yo… bueno. Parecía como que los polis viendo que el ratero se suba bien al coche para que lo asalte bonito y se compartan después el motín. Pero afortunadamente si se paró y el amable señor taxista me dijo que creía que era algún detenido o algo así…
no, respondí sonriendo, para nada, sonreí de nuevo, se detuvieron a preguntar quien era y luego a acariciar mis huevos, se detuvo mi sonrisa.
En fin, durante el transcurso de la noche le hablé a mi mamá por teléfono y le recordé 6 días después del cumpleaños de mi tía Imperio. No le hablamos por su cumple y yo apenas me acordé el día de hoy. Mal mal mal. Me va a asesinar cuando le llame, solo espero que no esté enojada.
Y mi mamá… bueno, transcripción de la plática:
—Le hablamos el sábado los dos… oye…
—¿Qué?
—Se metió un gato a tu cuarto.
—¿Cómo? ¿Y ya lo sacaste?
—Ay no, ¿cómo crees?, ¡sácalo tú!
—¿Y cómo le hago? ¿Desde aquí le grito groserías o qué?
Mi mamá se echa a reír…
Tan linda ella…
Después del cateo policial… CATeo… ja!, ¿entendieron el chiste bobo? No, ya se que no, demasiado bobo. Bien, en lo que iba… después del GATeo… jajajaja, lo siento, lo siento, ya. Después del cateo y que pude llegar a mi casa, lo primero que hice fue dejar las puertas abiertas y entrar a mi cuarto, a primera vista no lo encontré, después me asomé debajo de mi cama y el cabrón salió corriendo. Lo perseguí hasta la cocina y después la zotehuela… transcripción:
—¿Qué haces ahí?
—¿Meow?. (¿Qué te importa?)
—Bueno wey, ya te dejé la puerta abierta, andele mishons, para afuera.
—¡Meow!. ¿Meow? (¡Ajá wey! ¿Y tu nieve?)
—Si, si, Meow, andale… muévase.
—Meow. (Ta güeno).
Se salió medio inseguro y ya cuando vio que estaba medianamente alejado de mí, regresó a mi cuarto. Que huevos… de veras, que huevos. Lo perseguí a mi cuarto nuevamente y ya mi mamá me dijo: “Se está queriendo salir por tu ventana”. Abrí mi ventana y al voltear me di cuenta que volvía a correr a la cocina. Ya caminando, porque está sonando que el gato aprendió bastante de Tom y Jerry… escuché un ruido y al asomarme a la zotehuela, asumí que el gato se había ido por la ventana de la sala.
Tanto ajetreo para una madrugada.
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Febrero 21, 2003 — Casting, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Subirse a un taxi. Ese es un deporte extremo. Aunque el señor fue muy amable y me encanta subirme a los taxis que rebasan a todo mundo, mis nervios no lo aguantaban, debió ser la desvelada.
He platicado poco de mi trabajo con ustedes, les he dado frases vagas y de Cliché(Yo te lanzo al estrellato nena), he de remediar eso narrándoles el día de antier hasta las cinco de la mañana del día de hoy.
Casting empieza cuando una productora tiene un comercial en el horno, te llaman por teléfono y te dan el pérfil que buscan. A partir de eso, uno abre el casting a las agencias de modelaje y de actores (no es lo mismo un modelo que un actor, definitivamente) y estas se encargan de mandarte a la gente para que uno tome el video con lo requerido, después se hace una edición un tanto grande (dependiendo del número de personajes) que se le entrega a la productora. Es el primer recorte, que es básicamente, mi trabajo.
La productora da la lista de la gente que le gustó, se vuelve a editar ya más leve. Se da una junta con la agencia de publicidad, la productora y la gente de casting, donde se vende al talento que sea más adecuado para la idea que tienen pensados los creativos. Éste es el tercer y último recorte que se le presenta a la empresa en sí, sea Coca Cola o Maseca.
El proceso dura dos semanas, entre las juntas, el número de ediciones y finalmente, la filmación (o grabación, dependiendo). Eso sólo es casting, no he de platicarles de Arte, Vestuario, Locaciones, Producción… tardaría un rato en esta introducción.
El cliente, siempre tiene la razón.
Suena como fluido el rollo, ¿no?. Ajá… si, así también me lo pintaron de bonito.
Día de antier.
Tenemos tres proyectos: shampoo, refresco y gobierno. Dos están fluyendo tranquilamente, sin embargo recibimos una llamada de parte de la productora acerca de su casting de shampoo: “Necesitamos más teens y más señoras que parezcan mamás joviales de una niña de 15-17”.
La llamada fue entre las 10 de la mañana y las 12 del día. Eso nos da tres horas para buscar gente en casettes de otros proyectos que no hayan venido al casting, para hablarles por teléfono a sus agencias y nos hagan el favor de mandárnosla… las agencias de modelaje son extremadamente puntuales para irse a comir… algunas no, y son muy lindas y nos esperan. El cassette se entrega mañana porque tiene que ir a Nueva York para revisión de agencia.
Los otros dos casting siguen fluyendo tranquilamente… no hay problema, uno se sienta, empieza a llamar a las agencias para que insistan con los pérfiles que faltan y cubrir por completo el casting de shampoo… oh, espera, suena el teléfono… la productora que está encargada del casting de refresco, dice que vamos bien en los chavitos…
pero siempre hay un pero.
Los chavitos, aparte de que tienen que tener entre 7-9 años, deben ser latino Internacional(piel blanca o morena, cabello y ojo oscuro). Eso, obvio, ya lo sabíamos… lo que no sabíamos es que de preferencia debían ser actores y a huevo: gimnastas.
Debe haber un par que esté alzando la ceja y esté pensando: “No sea mamón”, debe haber otro par que esté pensando: “Wey… pues les dices que no hay y ya” y algún otro ojete se debe estar riendo porque parece increible.
Casting no puede decir que no hay… hasta que de veras no hay. Yo no estoy autorizado para decir: “No Hay”.
Las ventajas de ser el editor, ¿verdad?
Así que, organicemos. Una chava que trabajaba con nosotros, que se encargaba de los teléfonos, se le ocurrió renunciar unos días antes. Así que me tocaba hacer las llamadas para el casting de Shampoo… tenemos operadores de cámara en cada foro, uno para Shampoo (Juan Carlos), el otro para refresco (Alfredo).
Cheques, el encargado de listas, está entregando un cassette de un casting de gobierno, en otra productora. Es la persona que por lo regular se encarga de la puerta y de las listas, pero no podrá hacerlo, así que también tendré que hacerlo yo.
¡Ajajá! ¡Quedan los niños que son gimnastas y actores y también tocan la flauta con el culo! Bueno… esos, afortunadamente queda Josefa Guerrero. Ella se dirige a los gimnasios donde se entrena esto y espera llevar la bendición de Dios.
Llega Jorge Carrillo con su sonrisa, le pregunto donde andaba, él me sonríe encantador como siempre y dice: “¿Usted sabe porque puse mi empresa?”, yo respondo: “Para que no le pregunten donde anduvo, señor”. Pregunta tonta… finalmente, me ayuda con los teléfonos y así, medio vigilo la puerta y las listas de la gente que pasa al foro.
A los niños que llegan para Refresco se les pregunta si fueron gimnastas o mínimo, han hecho comerciales antes subidos a un arnés. No tenemos suerte… sólo uno en todo el día.
Lentamente, termina el antier. Se hace un copiado de los dos VHS y se mandan a la productora. Se cierra a las 10 de la noche, porque todavía estaba llegando gente para los dos proyectos y… ¿gobierno? bueno, todavía no me toca preocuparme, el encargado de ese proyecto no ha abierto la boca.
Ahora, si ustedes gustan, acompáñenme al ayer.
Habla la productora de Refresco: “jaja, estábamos bromeando… mira, con que sean chavitos más o menos atléticos, no necesariamente gimnastas, lo importante es tenerlos”. No dijo eso exáctamente, pero es el medio… en este medio todo es urgente, todo es para mañana y todo es como dice el señor director y el señor cliente.
Uno se tranquiliza, ¿no? Nel, mis tanates… porque el que habla de la productora añade unos minutos después: “Nada más que una cosita, necesitamos ver el casting antes de las siete de la noche”.
El casting, termina oficialmente a las seis.
Por razones de seguridad y sentido común, no llevamos nunca los casets originales, por lo general se tienen que hacer copias al método antiguo, de VHS a VHS, dos horitas por caset.
A veces me relajo y pienso que somos o dioses… o los idiotas más grandes del mundo.
Casting de Shampoo, fluye tranquilamente, se han conseguido más opciones y ya dieron una lista de gente para el segundo recorte. Se hace, se entrega.
La preocupación se enfoca en el Refresco ahora, se hacen los copiados con una paciencia impresionante. Josefa todavía tiene que ir a otro gimnasio más. Alfredo y yo, tenemos que encargarnos de vender a los niños que no son gimnastas.
Alfredo es novato en las juntas y yo no soy el mejor del mundo, pero al menos tengo más experiencia. Me he dado el tiempo de acompañar a Jorge y a Josefa, que son los mejores vendedores de humanos en el mundo. Así que me decido a acompañar a Alfredo, sólo para darle unos empujoncitos.
Claro, empezamos a bromear en el coche… a pesar de que parezco un viejito amargado en ocasiones… debo bromear. Si no bromeara e hiciera reír a los demás, o me riera de los chistes ocasionales que hacen mis compañeros de trabajo… ya hubiera renunciado. Uno necesita desestrezarse… si ya comprendieron toda la tensión, también deben comprender los chistes idiotas…
Realismo mágico, la vida… ustedes saben.
Continuando: vamos bien valientes los dos. A las 7:20 estamos en la productora, nos atienden a las 7:40. Alfredo no abre la boca para vender a nadie y entonces yo empiezo a abrir la boca para vender a quien tuviera enfrente, que yo estuviera plenamente seguro que pudiera funcionar. Estoy rezando en mi interior para que llegue Josefa de videar en el gimnasio y venga a la productora.
Mis rezos son escuchados y ella llega aparecida del cielo como una virgen. Josefa ya lleva 18 años haciendo casting… por lo tanto habla con aladas palabras al asistente de dirección y vende… vende… VENDE!! Oh si! ORGASMO!!!!
Todo fluye de nuevo… hasta que escucho: “Me pueden EDITAR (osease … yo) estas sesenta y tres personas para las ocho de la mañana de mañana?”
Mi reloj decía 9:45… obviamente, deseché todas esperanzas de regresar a cenar a mi casa.
Mal, mal, mal.
Regresamos Alfredo y yo a la oficina, decidimos cenar algo. Josefa nos acompaña un rato y decide irse… Jorge dio órdenes de: “No nos madreemos todos al mismo tiempo, si no uno por uno…” Lo cual es muy bonito.
Alfredo y yo nos madreamos. A la 1:15 ya teníamos en la computadora el video de las 60 personas. A la 1:45 ya lo tenía editado y pasando a video. Acabó a las 2:30 y entonces me tiré al piso a tratarme de dormir… me hice el dormido, más bien, que lo demás lo terminara alfredo…
unas simples listas nomás… bueno y todavía faltaba editar lo de los gimnasios…
4:00 de la mañana, parece que si dormí una hora después de todo. Escucho que Alfredo sube y yo subo con él, nos ponemos a editar lo del gimnasio con mucho cuidado, para que la Productora pudiera entender el material y reconocer a los niños. 6:00 de la mañana terminamos.
Y ahora, aquí me tienen, en casa… esperando que me den las 9:30 para bañarme, vestirme e ir a mi oficina a las 11:00… y ahora que recuerdo… del casting de gobierno todavía no se nada.
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Febrero 12, 2003 — Sueño-Insomnio.
Escrito por Agustin Fest.
Debe ser el estrés y los sueños para consentirme, me ofrecen sueños que no suelo tener. Primero fue Daphne, la compañera que iba en mi secundaria… fue muy tranquilo, ni a faje llegó, pero me acuerdo que ella en aquel entonces, me alzaba mucho el líbido. Fue un buen sueño y qué lindas piernas tenía, de eso sí me acuerdo. Aunque después se volvió descuidada con su cuerpo.
Y después, ayer soñé con una modelito de trece años que solía ir a casting. Sé que no es correcto, sé que es inmoral y sé que las leyes dictan que es ilegal. Aclaro… que fue un sueño. Un sueño delicioso y del que no me arrepiento y ahora sé, que cuando la vuelva a ver, el corazón dará un brinco.
Prenderé un cigarro y me alejaré lo más posible de ella, si es que la vuelvo a ver, a no ser que eso suceda en cinco años más.
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Enero 28, 2003 — Un tal Simon Dor, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Querido diario:
Estos días han sido de extremo estrés, no puedo decir que lo disfruto, a pesar de que me intento convencer de ello. Creo que es una de las grandes mentiras del ser humano. Convencerse de que el estrés es “Delicioso”, que lo hace sentirse a uno V-I-V-O. Una vez un hombre al que respeto sobremanera, me dijo que eso era el significado de la felicidad: no ser feliz durante mucho tiempo, para que los sentimientos fueran más intensos. Como una montaña rusa de emociones.
Yo me siento viejo y cansado, no quisiera sentirlo ya. Tal vez me convendría meterme a un asilo, ¿pero qué demonios haría yo en un ásilo te has de preguntar? Discutiría con los ancianos del lugar, sin duda alguna. Sería una constante batalla por el control de la televisión, por el radio de alguno o por quién es más hábil en el poker.
¿Qué se yo de los asilos?
Que me cuide una enfermera jovencita, para yo mirar su carne fresca y deleitarme, lamerme los labios al mirar como mueve las curvas, los contornos. Como se ensombrecen los lugares indicados y sus ojos atentos a los míos, profiriendo groserías en silencio por mi absurda intromisión a su piel desnuda-vestida. Me cambiarían la enfermera a menudo, de eso no hay duda.
Quisiera estar en un asilo en alguna zona millonaria de esta ciudad, para que así me visitaran las jovencitas de escuelas católicas y aunque me hicieran gestos por mi amargura y rabo-verdería; me sonreiría y les acariciaría la mejilla fingiendo mi paternalismo. Como quisiera estar en uno de esos asilos.
¿A quién quiero engañar si moriré como un anciano solo? Con el corazón fortalecido por la soledad y la decepción humana. Ahí está la fuente de mi delicia, mi montaña rusa de emociones. El stress se puede ir al diablo cuando lo que quiero es estar hundido en lo más bajo.
En lo más bajo… si ya llevo mucho tiempo hundido en mi infierno. En un ásilo no estaría tan mal, conviviría con “gente”, sobreviviría todos los días, me alimentarían, me visitarían las personas “compasivas y caritativas”, las enfermeras me hablarían bonito y habrá una entre ellas que seguro será comprensiva de mi estado y querrá, a pesar de que la mire con toda esa lujuria, estar al pendiente de mí y cuidarme.
A mi edad y preguntándome todavía lo que es correcto. Con tantas dudas, creyendo que son ciertas. En eso tiene razón aquel hombre respetable, nos ponemos esas dudas esperando que por medio de ellas, se descomponga la rutina en la que nos metemos y llamamos con placer inconsciente: Infierno.
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Enero 14, 2003 — Critica a mi mismo.
Escrito por Agustin Fest.
Hace una semana, creo que fue Sara la que me preguntó: “¿Cómo pasaste tu crísis de los veinte?”… mi respuesta probablemente sería: “No la he pasado”.
Estos días he estado más apático de lo normal y es cuando surgen pensamientos como: “¿Para qué voy a la escuela, si puedo trabajar?”. Es un pensamiento no tan válido, de hecho, he visto como sufren las personas que no tienen un título para ganar dinero. Aunque mi carrera no es lo máximo para producir dinero… al menos me permite estudiar lo que me gusta: Las letras.
Así después viene el pensamiento: “¿Por qué trabajo, si puedo ser un mantenido por mi madre y estudiar al 100%?”, ese pensamiento es muy válido… Tengo veinte años y cuando llego a casa, llego el triple de cansado que mis compañeros. Mi trabajo no es fácil, la publicidad puede ser glamorosa y todo es fashion, lleno de gente bonita, de gente hermosa, de gente interesante, de artistas y modelos guapos(as) que se enfocan a la plática del peinado, el fotógrafo, en dónde han ido por trabajo.
Eso puede ser la publicidad, pero les falta la cara horrorosa que dice: “No duermo hasta entregarlo”, “Tengo dos horas para entregar esta edición siendo que normalmente la haría en cuatro”, “Me faltan teens de 15 a 20 años para este proyecto” y un clásico: “El cliente dice que el set se siente muy sólo, dice que quiere un bebé o si no, no continua la filmación. ¿Dónde consigo un bebé que acepte 1000 pesos de presupuesto sin previo aviso?”
Es sencillamente hermoso y me está matando de estrés, pero sigue siendo un medio interesante, me gusta desenvolverme en él. Plus: Tengo la escuela y estoy estudiando lo que me gusta.
Pero algo me falta, siento que algo me falta, sino no tendría esos pensamientos. Hay algo perdido, algo que no cuadra, un pensamiento que está martillando el alma y desea salir. No es un impulsivo “Voy a mandar a la chingada todo”, no es un espiritualismo de “Voy al Tibet con nada más una prenda de ropa y me iré caminando y dejar que el destino me lleve a donde sea (es un mandar a la chingada todo más elegante)”.
Algo me falta… ¿Qué será, qué será?
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