Noviembre 22, 2007 — una línea.
Escrito por Agustin Fest.
La Tía Yemita. Multiuniversos.
Junio 18, 2003 — Cuentos, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Nota:
Éste cuento, es probablemente la continuación o el inicio de La Guerra y la Ilusión, probablemente sería bueno que lo leyeras antes de leer éste.
Gracias.
Diario de Simón Dor. Día 55.
Junio 10, 2003 — El Viaje de Simón Dor, Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
Querido Diario:
He puesto la pistola de McGonnagal en un “salón de trofeos”, ahí estará hasta que sepa cuál será el uso que tenga que darle.
Hoy desperté llorando y con lo que me resta de su fotografía. El viento hacía un escándalo tremendo dentro de esta pequeña habitación, azotando mi humilde ventana y no he hecho más que ver este paisaje oscuro, hasta el horizonte, de agua negra y nubes grises. Swoooooosh… Swooooooosh… el agua, el mar que se mueve de manera interminable y en su murmullo carga los recuerdos.
He despertado llorando y con lo que me resta de su fotografía. El fantasma de ella está escondida entre la maquinaria del barco, haciendo ruidos fantasmales y llamándome a cada minuto: “¿Simón? ¿Dónde estás Simón?”. Ese fantasma que me persigue, que me atormenta, que me ilumina en las noches que me gustan negras hasta el cansancio. Una iluminación falsa e irreal, la pequeña desesperanza del hombre que se hace llamar esperanza de volver a verla, conocerla y sentirla. Aunque sea un énte ectoplásmico con una mantita encima y unos agujeritos haciéndose pasar por ojos.
Es así, que el segundo recuerdo que se abre paso para poder salir del mar oscuro e iniciar el viaje al pasillo de la muerte, dice así (escrito por Agustín Fest, que ha escuchado mis recuerdos desde el inicio y me ha mandado esta carta): Siguey leyendo →
Job 14 v7-9
Abril 3, 2003 — Arbol.
Escrito por Agustin Fest.
Porque si el árbol fuere cortado,
aún queda de él esperanza;
Retoñará aún, y sus renuevos no
faltarán.
Si se envejeciere en la tierra su raíz
Y su tronco fuere muerto en el polvo,
Al percibir el agua reverdecerá
Y hará como planta nueva.
Cuando releo el Poder Gris, me doy cuenta de la diferencia de personas hace cuatro años y el día de hoy. Hasta me da vergüenza postearlo en ocasiones, sintiéndome como niño avergonzado. Luego me doy tinta de todos los errores que tiene o todas las fallas en los personajes… y vaya, me desagrada en ocasiones… en otras me alegro que hacía cuatro años todavía podía soñar.
La Guerra y la Ilusión.
Diciembre 2, 2002 — Cuentos, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Capítulo 1.
El niño con una decisión importante.
Iniciar el día para él era lo mismo de todos los días, sentir la luz del sol pegar en su rostro y retorcérselo hasta que abriera los ojos y decidiera moverse a una sombra cercana. Después se dedicaba a recordar cuando todo era más fácil, antes de la guerra, cerraba los ojos, recordaba a sus padres y se ponía a llorar.
Regresaba a dormir y dejaba que el tiempo pasara, hasta que abriera los ojos de nuevo y el día empezara cruelmente una vez más.
El niño pasó dos años en la misma situación hasta que cumplió los 9 años. Abría y cerraba los ojos, dormía y dormía, rogando al cielo que le dejara soñar con el pasado, lágrima tras lágrima, se las bebía y volvía a llorar. Se sentó en una gran lata, ya vieja y oxidada, se limpió el rostro con unas cuantas lágrimas, sonrió y decidió que era hora de dejar de llorar. Se puso de píe e inició su camino.
El Taxista Caronte
Noviembre 23, 2002 — Cuentos.
Escrito por Agustin Fest.
Un hombre esperaba paciente en la acera, el día estaba algo gris por que había llovido durante toda la mañana, el olor a humedad le agradaba, sentía algo de frío pero sólo cerró un poco más el saco y detuvo la ola glacial. El hombre revisó su reloj, se le hacia tarde y la tensión se acumuló en su cuerpo, había dejado pasar cuatro taxis libres por que no confiaba en ellos.
Se hizo luz.
Noviembre 21, 2002 — Cuentos.
Escrito por Agustin Fest.
Dedicatoria: A mi hermano Hugo.
Mi nombre es Víctor y tengo 9 años, aunque en la vida real tengo 8… es una historia algo complicada… lo que pasó fue que necesitaba 6 años para entrar a la escuela primaria, pero apenas había cumplido los 5 años, entonces mi mamá arregló mi acta de nacimiento y me dijo:
“Víctor, a partir de éste momento les vas a decir a todos que tienes 6 años, sobre todo si alguien te pregunta en la escuela, ¿Entendido mi vida?”






