Padre Taxi. Epílogo.

Este post es parte de una serie, llamada “Padre Taxi”. Anotación 15 de 15


La Tía Yemita limpió sus tazas y acomodó sus libros, que más que leerlos eran sentidos. Desempolvó su mesa y sus sillas, sabía que pronto tendría una visita y quería recibirla con su casona bien limpia. Contó los años desde que dejó Jaramillo, ya iban diez, con tres meses, tres semanas y tres días. Ya no contaba tanto los segundos, desde que dejó Jaramillo le fue fácil olvidarlos, ahora se medía por el calor del sol y la cantinela de los grillos a media noche. Se sentó en su humilde silla que con gusto resistía su sobrepeso.

Escuchó el maullido de un gato y con un movimiento de mano hizo que se abriera la puerta.

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