Un suave enojo.

Ayer me enojé por cuestiones personales mientras platicaba con Sol María. No fue nada grave, pero mis enojos son inmediatos. Me dolió el estómago ayer y aún hoy, a lo largo del día, he sentido una especie de malestar. Como la plática estaba en curso a través del messenger, puse en mi subnick: “Estoy muy encabronado, no quiero hablar con nadie”. Funcionó en cierta medida. De los trescientos contactos que tengo, los cuatro que tuvieron el atrevimiento, los bloqueé temporalmente en lo que terminaba la charla. Puedo decirles que en once años de vida cibernética, nunca, nunca… he bloqueado a nadie, ni siquiera temporalmente. Así de enorme era mi enojo.

La situación todavía me tiene pensando. No el enojo, ni la discusión, eso ya se resolvió de alguna manera. Sin embargo, el pequeño letrero avisando mi enojo tiene muchos puntos de vista muy básicos que se pueden extender a todo tipo de situaciones. Para empezar, ¿por qué poner el letrero y no simplemente desconectarse? Pues la plática todavía estaba en curso, pero el simple hecho de apagarlo hubiera resuelto la molestia de bloquear a un grupo de contactos. Es cierto que puede tomarse con humor, el que te manden un mensajito mientras estas enojado te puede poner de buenas… si estas dispuesto. O se puede tomar como una falta de respeto, si estas pidiendo que no te molesten… ¿por qué lo hacen? ¿por graciosos? ¿por qué la vida no va en serio? ¿para picarte más?

Se me olvidó y me quedé en el messenger hasta las cinco de la mañana. K me mandó un mensaje y me preguntó que “porque estas conectado si estas encabronado? :P”, me despabilé, fue como despertar. Me había distraído leyendo algo. Platicamos un ratito, casi nada.

Mi celular ha estado sonando mucho las últimas dos semanas y he descubierto que lo odio. Me gustan los mensajitos, pero no me gusta que me llamen. Muy raro y contradictorio, igual… se puede tomar de varias maneras. ¿Por qué tienes un pinche celular, si no quieres hablar por teléfono cabrón? Pues porque me gustan ciertas llamadas, no lo niego… me gusta que me hable la gente que me agrada. Creo que mi peor llamada, fue la de un tipo rogándome prácticamente, que metiera Big Blogger en sus servidores para que le hiciéramos publicidad. Una llamada de más de una hora, de un vendedor necio e insistente. Ha habido otras llamadas extrañas. Mi tío Daniel acostumbra a llamarme por teléfono cuando esta aburrido. Estas dos semanas, su constancia ha sido arrolladora. Al celular esta a punto de acabársele la pila… permitiré que muera y lo guardaré en un cajón, no sé cuanto tiempo.

Existen puntos de vista tan variados en una situación tan básica y absurda, sin embargo esas pequeñas situaciones definen una actitud ante la vida, por más absurda que sea. En la mañana, pensar todo esto me provocó curiosidad y la conclusión es que he decidido aislarme un poco. Me voy a evitar el teatro de las redes sociales, los mensajeros instantáneos y los celulares un rato. Siento como una sobrecarga de comunicación (desde la comodidad de mi casa, ja!). No es saludable, creo, enojarse por esas cosas. Incluso, si puedo, cavaré un agujero en alguna parte de mi casa y me haré el desaparecido.

Hoy en la mañana, cuando acompañé a mi hermano a subirse al camión, me dieron ganas de subirme e irme, hasta dónde me lo permitiera. No lo hice, mejor prendí un cigarro, regresé a mi casa y me dormí un rato. No soy muy obediente a mis impulsos, a no ser que involucren un par de piernas que me gusten.

Del enojo divertido…

Este post es parte de una serie, llamada “Listas”. Anotación 9 de 13


Si bien, la señorita no ha hecho más que jugar con su tiempo últimamente, (perféctamente entendible hasta cierto punto, piensa)… él no ha hecho más que reunir una serie de berrinches que le han hecho decirle las cosas más inverosímiles. Ayer que no pudo dormir, entre que estuvo pensando hacer un juego erótico de tarjetitas (que ahora ha mutado en una versión electrónica, que simplemente cuando lo considere justo habrá de liberarlo) y la simple neurosis de siempre, le mandó lo que él considera una serie de mensajes entretenidos y sin ningún afán serio (lo que ella quisiera creer, sin embargo, él esta consciente de que le cumplirá cada una de las amenazas, al fin y al cabo que hay años). No es en balde que hoy se despertó muy tarde (y lo que se dice tarde), y quedó mal con su hermano cuando le dijo que le iría a recoger y que le acompañaría a ir a cierto lugar. Se sintió mal, pero las cosas se han arreglado después de comer y sólo espera que mejoren.

Así fue, por ejemplo, que le mandó esta serie de mensajes—.

  • Ojalá el tal pp te muerda una nalga.

PP es un tipo con el que trabaja temporalmente. El hombre ya ha intentado que deje su actual trabajo para entrar a esa empresa, invitarle un café y recientemente le dijo que se veía hermosa, (o similares). Es menester que PP no tarda en morderle una nalga, o invitarle a Europa (sin ningún afán de coger, sólo pasear, por supuesto… vamos, nadie sabe que tiene la mente mexicana que piensa que Europa es buenísima excusa para ir a pasear casualmente con una mujer (son sólo unos 30,000 pesitos [muy jodido]), [Fest reitera: sin ningún afán de coger por supuesto, no mames, no… ¿coger en Europa? ¡Son 30,000 varos de pura cultura! sólo es ir a ver la torre eiffel y tomarse un café de 60 euros, nada más]), algo así.

Es un misterio para él, pero todos los hombres alrededor de ella que la tienen como cierto prototipo de mujer irremplazable o como una mujer hermosa apta para acariciarle la cabecita a sus hijos, eventualmente la invitan a Europa.

Las mujeres trabajadoras y empresarias son irremediablemente sensuales. La madre de Fest estuvo trabajando en telmex durante muchos años (antes de ser privatizado) como compradora y vendedora, sabe perféctamente lo que es tener una madre hermosa y demadrosa. Su madre era una chingona, tan así qué tan pronto aplastaba una de las moscas que a huevo le querían morder una nalga, se le aparecían otra de quien sabe que nido de mierda. Pero ella siempre fue una mujer lista, supone Fest, al menos en esa etapa de su vida, antes de que México le cobrara su imagen de mujer independiente.

Ummm, si por cada mensaje Fest piensa hacer una pequeña explicación, acabará siendo este un post kilométrico y poco divertido.

  • Te voy a ahorcar con… ** El pelo de tu perro. ** El filito del aire. ** Con mi vello púbico, haciéndolo trencitas y si eso no alcanza, empieza a crecer el pelo de tu axila y de tu coño. ** Una manguera de agua.

Ella respondió en algún momento que si le ahorcaba, acabaría matándola. Fest le respondió de vuelta que solamente la ahorcaría para dejarla inconsciente, esperaría dos minutos antes de despertarla para volverla a ahorcar.

  • Te voy a marcar una nalga con un hierro caliente.
  • Me caes tan gorda que te voy a desinflar a piquetes de aguja.
  • Ve pensando que vino quieres para deshinibirte, porque te voy a hacer una serie de torturas japonesas…
  • Te voy a meter guayabas por la vagina.
  • Te voy a comprar dildos hasta para las orejas.
  • Te voy a despertar todos los días a las 3.10, 4.22 y 5.17 AM
  • Voy a ser guerrillero en mi siguiente vida para saquear tu aldea, dejarte sin nada, y convertirte en mi esclava sexual para no tener que hacerle caso a tus “No, eso no!”
  • Voy a masticarte el clítoris.
  • Me voy a venir en todos tus brasieres.
  • Voy a babearte encima durante cuatro horas seguidas.
  • Te voy a rasurar el coño completito.
  • Te voy a chupar hasta que te vengas 15 veces y no puedas articular palabra.
  • Me voy a venir incontables veces en tu boca, tu cara y tu culo.
  • Te voy a dar mi semen de desayunar y me tendrás que decir—. Gracias señor!

La nefasta sólo pensaba en sacarle de sus labios un “Te amo”, “Te quiero” y demás… no tiene la menor idea de la paciencia de Fest, y que poco a poco, cumplirá cada uno de los puntos de la lista. Así pasen unos cuarenta y dos años.

La vidita del estudiante literario

Me hicieron mierda, as simple as that. Me esperaba algo así, conociendo a Mr. Collin… pero no de esa manera.

En fin, hoy regresamos a clases. A quien le interese mi horario, es el siguiente:

horario2004-1.jpg

Dónde HL = Historia Literaria.

Ayer, Collin entregó trabajos del semestre pasado. Fui casi de los primeros, así que me tocó el primer—: “Muy mal examen. ¿Te diste cuenta de tus errores?”, yo le respondí afirmativamente y después gritó—: Lleno de idioteces, todos.

Consuelo de pendejos: Se lo dijo a todos.

Me arruinó el día.

En buenas noticias, en inglés e investigación literaria saqué 8.

Pero HL-I me tiene nerviosito, ya me enteraré cuánto valieron mis idioteces.

Copiar

No he tenido muchas ganas de escribir ultimamente y para mi, eso es raro (si el cabrón se la pasa escribiendo, hace tarea, trabaja, nunca duerme, ¿cómo chingados le hace? No me pregunten. Ni yo tengo idea… (Tal vez Du tenga una idea)). Cuando eso sucede, recurro a mis introspecciones. Sin embargo, eso tampoco ha funcionado. Tengo de dos a cuatro pendientes, sin contar a Heber Dor, ni al Arbolito, ni otro par de proyectos serios que tengo por ahí. Diablos, ni siquiera me he rasurado. Tampoco tengo las valientes ganas de copiar una gran obra maestra o el post curado de algún bloggero el día de hoy. Nada.

Déjenme decirles, que el párrafo anterior es un método implacable, ruin y tramposo, para ponerse las pilas y escribir un poco. Lo verán plasmado en toda la famosa blogósfera.

Bue… pues ahí les va mi vida, de nuevo.

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Lista del Rencor (Lista 2)

Este post es parte de una serie, llamada “Listas”. Anotación 2 de 13


  • A un niño le dijeron que no debía nacer.
  • Fue un accidente, una ruptura de planes, pero le quieren igual.
  • Dejar a su mujer por su mejor amiga.
  • Un hombre despedido en Navidad.
  • El robo de la idea de un proyecto.
  • Le ganaron ese dulce que tanto quería.
  • Él siempre quiso a otro más que ella.
  • Ni Dios, ni las leyes del Hombre, pudieron ayudarnos.
  • El robo del dinero para alimentar a sus cinco hijos.
  • La traición de un padre.
  • La desidia de una madre.
  • La soberbia de un hermano.
  • La altanería de una hermana.
  • El abuso del pastor callado durante años.
  • Es mejor que yo y nunca podré alcanzarle.
  • Él siempre me ha dicho que hacer.
  • La muerte de la voz propia.
  • Nunca creyeron que fuera normal.
  • Ni su nombre sabían.
  • Ni siquiera un apodo.
  • El espejo en un mal día que se prolonga treinta años.
  • El filósofo, cuya doctrina siempre fue una mentira.
  • No le tomaban en serio.
  • Hacían bromas a sus espaldas…
  • Y luego le hicieron bromas a su frente.
  • No pudo decirles nada.
  • Dios cuando no contesta. Una, dos o tres veces.
  • 20 años. Jamás pudo satisfacerla.
  • Y ella se va un buen día.
  • Crece en ambos una semilla.
  • La nación que no ayuda a la nación.
  • Los humanidad que no ayuda a los humanidad.
  • Y caminan juntos, sin tomarse de la mano.
  • Sin mirarse a los ojos.
  • Hacia el vacío… de su propio ego.

Dispersión

Encender el cigarro

Ya tengo dos trabajos más que entregar. De tres cuartillas, en inglés (Historia Literaria II). Se agregan al trabajo que tengo que hacer del outline de mi thesis statemente, para mi clase de inglés precisamente. Tengo que leer The Wasteland, la clase de Collin lo requiere. Tengo que hacer otro trabajo de Roa Bastos para la clase de Argel. Un trabajo más para la clase de Lingüística, de este viernes… este es sencillo, tan sólo una cuartilla. Pero juntitos todos, me hacen pensar lo mucho que me falta.

Tomar el café

Se han agregado, repentinamente como caídos del cielo, otros dos castings. Ya tengo un pendiente menos con lo de Philips, sin embargo, viene Harmon Hall… tres personajes, primera edición querrán alrededor de 45-60 personas. Tendré que regresar de la escuela y llegar a mi trabajo a las nueve de la noche para hacer esa edición para mañana. No podré hacer el trabajo de Lingüística para esta semana, tendrá que esperar para mañana. Tengo lo del Thesis Statement taladrándome el cerebro. Probablemente… pueda pedir apoyo…

Abrir la Coca Cola

Otro casting más. Piden jovenes de 12-16 que puedan hacer piruetas en el agua (Skii acuático, ¿así se escribe?), que divertido… Juan Carlos irá a Acapulco mañana a hacer scouting. Feyo probablemente haga scouting en Veracruz. Josefa, no lo sé, pero ella no sabe hacer mi trabajo, ella no me puede ayudar. Se abre casting también en la Ciudad de México. Necesitamos entre tres y cinco chavos que puedan hacer eso. Maldición, la profesora de inglés me regresó un trabajo el martes y me dijo que debía re-escribirlo, eso sumado al Movie Review que tenía que hacer. El apoyo se ha ido al carajo.

Jorge empieza…

—T-T, tenemos que entregar la edición mañana.

Y yo ando pensando en todos mis pendientes. Obvio que ya sabía de la edición. Me distraigo haciendo una lista, mi jefe vuelve a insistir repitiendo la frase. Respondo distraído y después agresivo, que tengo muchos pendientes. Habló la señora de la renta antier, ya nos retrasamos 15 días. 15 días. 15 días. Ya nos amenazó una vez con sacarnos… pero no me alcanza, sencillamente no me alcanza. Mi madre sigue en su juicio. Se está retrasando más y más. Y yo tan sólo pienso en que no alcanza. Y los trabajos pendientes. Y la edición que me hará desvelarme mañana.

Un pastelito de chocolate

—T-T…

Estoy aquí desde las nueve y media de la mañana. Ya son casi las diez de la noche. He estado aquí doce horas. Doce horas en las que no me puedo sentar y leer mis pendientes. Doce horas en las que no puedo adelantar mis trabajos. Doce horas, de las cuales siete o seís están muertas. Doce horas, de gente preguntando en el teléfono: “¿Dónde es el casting?” “¿Tienen algún casting?”. Tomen su turno, yo también necesito dinero y no es mi trabajo responderles el teléfono.

He adoptado la postura de que si hablan antes de las 11 de la mañana, contesto con un: “Banco de México, ¿buenos días?”. Escucho como cuelgan y sonrío. Me pone de buen humor una hora o dos.

—Jorge… sé que tengo que hacer la edición. Sé que se tiene que entregar mañana. No te puedo decir a que hora se entrega, porque ni tú, ni yo, sabemos a que hora nos darán la lista de edición. Ahora, ¿me puedes decir, la neta? Si me dices que mañana, saliendo de la escuela tengo que regresar a editarlo, sin que me pidas horas, sabes qué estoy aquí. ¿Alguna vez te he fallado con alguna edición?

Jorge se va. Cheques se queda callado. Se tensa el ambiente… un poquito nada más. Sigo haciendo mi lista, me distraigo con mi lista. Collin, Nati, Argel… si… Mamá, renta, dinero del coche, no hay para cenar en casa, pura panacea de café y cigarros. Tengo quince pesos en mi bolsillo que me tienen que durar hasta el viernes.

Termino mi lista. Voy a la cocina y le pido una disculpa a Jorge.

Trato de explicarle todo lo que pasa, y no entiende. Sólo sabe decirme: “Tómese un café, siéntes, relájese y disfrute a su madre”.

Disfrutar… a mi madre. Bien. Ella sabe que tiene todas las de perder, por eso me ha consentido mucho estos días. Y yo sé, que lo más prudente, es no meternos en líos. He sido lo más diplomático, paciente, tolerante espectaculante, posible. Ya no puedo. Sencillamente ya no puedo.

Hughes, Blake, Yeates.

Pero no me rindo cabrón, no me rindo. No sé rendirme carajo.

No-me-rin-do. No-me-rin-do. No-me-rin-do. No-me-rin-do.

Solo estoy un poquito cansado, nada más. Solo un poquito. Mañana veré todo con más calma.

Trataré de no pensar en Blake, ni Hughes. No me puedo dar lujos.

Haré el “thesis statement” de lo que vimos de una autobiografía como ficción o algo más. Es buen tema, me interesó.

Mañana, mientras se hace el render, bien puedo hacer mi último trabajo de Lingüística.

Probablemente no elijan tantos, probablemente muevan la junta.

Debo apreciar el trabajo… lo necesito en este momento. Tú trabajo es divertido, siempre lo ha sido. Sólo hubo un cambio de enfoque, pero lo necesitas y te gusta. ¿Puedes pedir más?

Lo de la renta, algo se solucionará… siempre hay una solución. Siempre hay vida.

Si dejo de fumar, tendré más dinero. Piénsalo.

Mi madre puede seguir haciendo lo suyo, ya entendí que a ella no se le puede hablar ni civilizada, ni incivilizadamente. Cada quien sabe donde está parado, no importa cuan locos se hagan.

The Wasteland… diablos, es difícil. Muy difícil. Espero no pida trabajo de eso.

Poco a poco. Paso a paso.

Cierra los ojos… no pienses en nada.

Cierra los ojos… tranquilizate…

Cierra los ojos… apaga ese cigarro… no te ayuda…

Cierra los ojos… respira profundamente… aire, necesitas aire…

Ya estás respirando otra vez, ¿ya ves? No fue tan difícil.

Cabeza fría. Recuérdalo.

Anda… cabeza fría… cabeza fría…

De malas

Este post es parte de una serie, llamada “Listas”. Anotación 7 de 13


Estoy de malas, y no sé por qué.

No soporto a nadie (más que a ti, ciertamente…), pero he decidido ser paciente… serenidad y paciencia.

Me molesta que Juan Carlos me pida sus trampitas para SimCity 3000, como si ese fuera mi trabajo. Le he dicho que ya le había pasado una hoja con todos los trucos: “Ji ji, la perdí gordo”, dice y se sonríe… como si hubiera hecho una gran hazaña. Me molesta que cuando platica con alguien más y dice alguna afirmación, me mira esperando que le haga la segunda… a veces lo hago, a veces no. No me gusta hacer la segunda a nadie. Me molesta que a veces sea tan vulgar.

Me molesta que Josefa se quede aquí plantada y ponga su manota en mi escritorio, como esperándome… le he dicho hoy tres veces que me molesta de la manera más diplomática posible. Pero lo sigue haciendo, viene, me jala un cachete y me dice ATORRANTE de cariño, sencillamente me molesta y lo hace porque sabe que me molesta. Ohhh, y me molestan sus primeras palabras cuando entra a la sala de edición: “Aquí huele a madres”, siempre lo dice… pues claro, es un cuarto más o menos encerrado, con poca ventilación, entre los cigarros de Juan Carlos y los míos… obvio. ¿Por qué tiene que decirlo cada vez que entra?

Me molesta que Cheques, (y Cheques nunca me molesta, tal vez me impacienta, pero nunca… nunca me molesta) venga aquí a ver sus videos de mala calidad que ha bajado de la red: “Nightwish”. Pero está bien, no le diré nada… me ha regalado dos cigarros y es todo lo que necesito para estar en paz con alguien. Me molesta que me llame “master de los mil cerebros”, me molesta que le de miedo preguntarme las cosas, cuando sabe que a él si le tengo la paciencia para explicarle.

Me molesta que Feyo me quiera ver la cara, llamándome por el celular, para ver si sigo en mi casa o si ya salí hacía horas, cuando estoy abajo en la puerta. Lo tomé con filosofía, le dije que tardaría una hora en llegar mientras subía las escaleras de la oficina.

Me molesta que mi jefe quiere cambiar el logo, metiéndole un: “Brasil, Argentina, México” en alguna parte, para decir que somos internacionales… le he dicho que no lo haga, que yo pienso que sería de mal gusto. Sin embargo, quiere hacerlo. Quiere dejar en claro el status de esta empresa. Me molesta que no me permita explicarle y me interrumpa. Me molesta que no haga caso de lo que le digo y acabe haciendo finalmente, lo que quiere.

Me molesta no entender quién es el jefe.

Y me molesta que mi trabajo se haya convertido, de un día para otro, la forma de sustentarme (que digo de sustentarme, eso tal vez lo podría soportar, pero sustentar a dos personas…) en vez de pagar por mis gustos, mis pasiones, mis necesidades como persona (mi educación, mis libros, mis idas a la escuela, cuando iba a tomar café a Coyoacán y leer).

Me molestan el Poder Gris y sus 175 páginas, que ni siquiera marcan la mitad de lo que está planeado.

Me molesta el pequeño Árbol y su forma tan inocente de ver la vida.

Me molestan las personas que me agregan al MSN, para hacerme preguntas por demás… inútiles, que no me interesa responder, que fueron respondidas en algún momento a alguna otra persona, que no son de su incumbencia. Me molesta que una de esas personas, casi desconocidas, me hablen por el MSN cuando el status dice Busy, No disponible, Vuelvo en seguida. Me molesta que me quieran impresionar.

Me molesta que me digan Teté, que me digan Tetis, que me digan Lordis, que me digan Fest, que me digan Gus. Hoy, sencillamente, me molesta.

Me molesta la hipocresía de la que vive mi trabajo, muchas veces. Hipocresía necesaria. Sana hipocresía.

Me molesta vivir en una ciudad tan insegura, que no me permite caminar en las noches tranquilamente. Antier hubo un balazo justo afuera de mi ventana, no hubo ningún muerto… de por sí, ya llevamos el sobrenombre de “La Unidad del Colgado”. Fue un hombre que se suicidó, colgándose del número del edificio: todavía lo recuerdo, dando pequeñas vueltas, con una manta alrededor (como si tuviera frío ese día), fue temprano (iba yo en secundaria, me dirigía para allá con mi madre) y varios vecinos lo estaban viendo.

Me molesta el morbo.

Es una unidad pequeña y la verdad, es que nunca supe quien fué. Me molesta no saber quien es mi vecino, quien fue el colgado. Escuché que era el hermano de un primo de una excompañera de la secundaria, una excompañera que raras veces me encuentro en la unidad donde vivo. Me molesta que la unidad sea tan pequeña y a la vez, tan desconocida.

Me molesta el transporte público, que siempre esté tan lleno.

También Dios es molesto, le he llamado tantas veces, y le he amado tantas veces, y le he odiado tantas veces, y le he negado tantas veces, y le he discutido tantas veces, y le he platicado tantas veces. Y no se digna a responder, Dios me molesta, es la masa amorfa más molesta que existe, porque aún puedo escuchar que me dice: “No te preocupes, todo saldrá bien”. Y así es Dios y Él me molesta…. cabrón insufrible (queda la duda de si es Él o yo).

Me molesta que hayan tenido que morir dos personas para hacerme la persona que soy. Me molesta pensar en cuántas personas faltan.

Me molesta mi familia y me molestan sus rasgos, que ya son inherentes en mi persona. Me molesta la inteligencia de Daniel, la pasividad de Angel, la necedad de mi madre, la jodonería de mi hermano, el sarcasmo de Rafael, el sentido común de Imperio, el drama de Raquel. Cada uno de ellos son molestos. Más que nunca, porque los llevo conmigo y cada una de sus actitudes.

Me molesta que hayas leído hasta aquí, seas quien seas, y no te preocupes, ya estoy sonriendo… seguiré haciendo la lista para ver que más me molesta.

Me molesta que me haya mudado diez veces de casa.

Me molesta que en una discusión que me interesa, tenga que tomar el lado opuesto de lo que realmente pienso. Pero me encanta tanto discutir cuando me dan los deseos… y me encanta tanto ser necio, que no puedo dejarlo. Tengo que hacerme notar en esos momentos, tengo que decir cosas rimbombantes para callar al otro. Es una clase de… inyección de adrenalina, me parece.

Me molesta que llamen al trabajo en horas de comida, pero me encanta responder diciéndoles: “Estamos comiendo, llama a las cuatro” y colgar inmediatamente el teléfono. Ellos no tuvieron ninguna consideración cuando les necesitaba a las tres de la tarde, lo recuerdo bien… tengo un par de proyectos que me quitaron un par de años de vida y ellos no facilitaron el trabajo.

Me molestan mis amigos extremistas. Es como si yo fuera el balance, siempre tengo amigos o muy fuertes o muy débiles. O muy malditos o muy nobles. O muy inteligentes o muy idiotas. O muy seguros o extremadamente inseguros. Soy el complementario… siempre juego ese papel, en mis amistades.

Y lo que más me molesta es la incertidumbre. Es creo, el origen de todo… el “No Saber” si podré. Es lo que ha dirigido mi vida, hasta este punto… esa molestia tan grande que logra que pueda hacer lo que se me de la gana. Si el día de mañana quiero ser algo, lo seré… por el simple hecho de no saber si puedo serlo y mi vida inconsciente me guiará a serlo. ¿Y qué sucederá cuando lo alcance? Sucederá que me inventaré algo más, a partir de ello, que no sabré y entonces… me guiaré a hacerlo, porque siempre puedo. Siempre puedo. No sé si mañana, no sé si pasado, no sé si no pueda la primera vez o la segunda o la tercera. SIEMPRE PUEDO.

Y hay fracaso, claro que lo hay… el fracaso no me frustra, me frustra saber que si no puedo a la primera, habrá una segunda… porque todo se mueve a mi alrededor para que exista.

Hago que las cosas se muevan a mi alrededor para que exista, ya que no conocen a T-T cuando, a su modus berrinchis, quiere.

Ya, ya me siento mejor. T-T siempre puede…