Ejercicio Número Uno: ¡Zombis!

George A. Romero lo inició todo con su legendaria Noche de los Muertos Vivientes de 1968. Por alguna extraña razón, los recientemente muertos vuelven a la vida y se alimentan de la carne de los vivos. Aquellos que no son consumidos en su totalidad, son infectados con el virus y se suman a las filas de los muertos vivientes a las pocas horas. La única manera de destruir a los cuerpos reanimados es destruir el cerebro o separar el cuerpo de la cabeza. Estás películas se convierten, también, en una metáfora del consumismo salvaje en nuestro planeta, de una especie que, después de consumir en su totalidad los recursos naturales, termina por consumirse a si misma. Después del éxito de la película original, siguieron 3 secuelas y varios remakes, videojuegos y comics basados en su trabajo.

El ejercicio de esta semana consiste en escribir una historia de máximo, 300 palabras que se desarrolle en un universo en donde los muertos han vuelto a la vida por algun extraño motivo.

Tienen hasta las 23:59 horas del Jueves 22 de Noviembre para entregar sus textos. Como siempre, serán publicados a partir de las cero horas del Viernes veintitrés. Saludos a todos y suerte.


Mi ejercicio se llama: “Una vieja canción”.

Los ejercicios que llamaron mi atención esta vez, fueron:

Metatextos.

¿Qué es Metatextos? Bueno… consiste en un ejercicio semanal para el blogger exigente o sin ideas. Algo así.

Hace unos años, cuando la blogósfera era “Rodar y Rodar, Rodar y Rodar”, existió el taller literario de Bruno Ruiz, llamado “Hipertextos”. No participaba mucho en el taller porque esa etapa se conjuntó mi vida caótica, mis letras inseguras y el temor a las comunidades (en serio, les temo). Otra cosa, es que tengo un enorme respeto a Bruno como escritor y cuando me agregó al messenger, me puse tan nervioso (tal cual, colegialesque) que aquella vez me porté como todo un tarado. Pido disculpas. Cuando abandonó el taller, entonces Beam abrió Metatextos.

Aún cuando conozco poco a Beam, me latió que lo manejara porque sé que tiene la idea de una literatura libre, de escribir por escribir, de no buscar una trascendencia y terminar por acercarse peligrosamente al esnobismo. No participé en esa etapa del taller, pero le seguí con interés aunque terminó pronto. No mucho tiempo después, Cazador de Tatuajes tomó el baton y continuó el taller en el cual he participado mucho últimamente (Recordarán posts como tal… y tal…)

Platicando con Beam y Cazador, coordinando esfuerzos, dineros, brainstorming, conocimientos y demases, finalmente abrimos metatextos.com — Suponiendo que tres cabezas son mejor que una y teniendo la mente clara (entretenimiento y diversión), he decidido soportar al taller con mis conocimientos técnicos y apoyos editoriales si Cazador no puede. La razón de la muerte de este tipo de talleres, es que una sola persona suele llevarlos y esto se vuelve especialmente dificultoso cuando hay una vida real detrás de las pantallas y la talacha es demasiado complicada. En búsqueda de la sencillez y la jotería es por eso que hemos implementado el nuevo sistema. Esperemos que arregle los problemas e integre a una comunidad de bloggers que siempre está buscando retos y desea escribir, escribir, ¡escribir!

Muchas felicidades a nosotros tres, que estuvimos chingándole esta semana en nuestros ratos libres para darle vida al monín. Si te he picado la curiosidad, no olvides entrar a Metatextos.com — Ya está publicado el primer ejercicio de esta nueva etapa y si tienes dudas, podrás encontrar respuestas en el FAQ de la página.

¡Bienvenido!

Basta con cerrar los ojos.

Para dormir, o para ser otro. Hoy no tuve mucho tiempo para confundir mi personalidad, supongo… no, porque… ha estado mi mamá de visita. Se quedó un rato conmigo, husmeando mis conversaciones, lo que hacía en la red, preguntándome detallitos, presumiéndome sus pinturas y regalándome su cariño en pequeños detalles. Que tan tranquilos andamos, que bajamos toda la música para viejitos habida y por haber. Pude notar que mi hermano extrañaba a mamá, su complicidad. Algunos patrones se repitieron, pero no pienso mucho en ellos. Me parece que se irá mañana. Creo que dormí de corrido: no encontré mensajes en ningún lugar. Estuve en casa todo el día. Ahhh… qué errático para escribir. Me preocupa más saber que fui yo el día de hoy, que cualquier otro.

De cualquier modo, se me había olvidado. El quinto ejercicio de metatextos fue el siguiente.

No se puede aspirar a ser un buen escritor, vaya, no se puede aspirar a ser siquiera un escritor mediocre si no se es al mismo tiempo un lector ávido. Después de todo escribir es oficio, leer es pasión.

Con esto en mente y para hacer honor al nombre de este taller, el presente ejercicio consistirá en escribir un texto no mayor a trescientas palabras con el tema de la lectura.

Las posibilidades son muchas. Por ejemplo: escribir un texto de alguien que lee, narrar la propia experiencia como lector, relatar el proceso de leer un libro, escribir las sensaciones que produjo cierta lectura en un momento particular, o incluso, escribir sobre alguien que lee sobre alguien que escribe lo que lee alguien..

El antecedente literario de este ejercicio es la monumental obra de Italo Calvino Si una noche de invierno un viajero. Metanovela metatextual que cuenta la historia de un lector (es decir, tú) al intentar leer Si una noche de invierno un viajero.

El mío fue Filigrana.

Los ejercicios que más me gustaron:

Ejercicio 4 de metatextos, terminado.

El ejercicio de esta semana es absolutamente de cajón. Se ha hecho una y otra vez en los talleres de creación literaria alrededor del mundo, sin embargo, no está trillado, al contrario, es un clásico, un truco viejo y por lo mismo, uno que casi nunca falla. Las instrucciones son simples: escriban un texto de trescientas palabras máximo, usando al menos nueve palabras del siguiente listado: 1. Deducción 2. Caravana 3. Productor 4. Quiromancia 5. Lucidez 6. Espejo 7. Crema 8. Atacar 9. Chilaquiles 10. Confitería 11. Inerme 12. Libélula 13. Milagro 14. Minutero 15. Nada 16. Emborucar 17. Meditabundo 18. Cárcava Unas pocas restricciones y advertencias: Las palabras sólo pueden usarse una vez. Se permite cambiarlas un poco, por ejemplo usar “milagroso” en vez de “milagro”. Las palabras del listado deberán estar en negritas. Los textos que no contengan las nueve palabras requeridas no serán publicados. Los que usen las dieciocho tendrán un premio especial.

Una lista de los ejercicios que más me gustaron (incluyendo mi propio ejercicio, para tenerlo de referencia).

Y hay otro par de textos divertidos por ahí. Recomiendo que les echen un ojo. Si les interesa el título, pueque tengan razón.

Metatextos (bis).

Beam retomó un taller de escritura creativa llamado Metatextos. (El primer metatextos, o al menos que yo conocí, lo manejaba Bruno Ruíz). Como el Beam anda coraleado (y yo me arriesgo a utilizar sus términos :P), dejó el taller en manos de Cazador de Tatuajes. Básicamente el taller consiste en proponer ciertos ejercicios y que los participantes hagan un texto de trescientas palabras al respecto. Me gustó el taller porque hay muchas personas participando en él. Este fin de semana me tomé mi tiempo para leer los textos y dejarles comentarios. Fue divertido.

El ejercicio número tres consistía en lo siguiente:

En vista de que algunos autores y autoras están proponiendo quitarse la ropa y mostrar al mundo las joyas de la familia vamos a subirle un poco de tono al taller.

Este ejercicio consiste en escribir un texto erótico de trescientas palabras máximo, pero no un texto erótico cualquiera, tendrá un giro muy especial. Ya que la única regla es que el punto de vista del relato debe ser el del sexo opuesto.

Por si alguna duda queda: Los hombres deberán escribir desde el punto de vista de una mujer y las mujeres deberán escribir desde el punto de vista de un hombre.

Si quieren echarle un ojo, pasen a Metatextos (bis). Quien sabe, igual te interesa participar en el ejercicio de este lunes.

Y aquí una lista de los textos del ejercicio número tres que más me gustaron.

Sobate los bracitos, Fest.

Hoy pasaron dos cosas muy curiosas: Recibí un e-mail inesperado y ví a mi hermana. La ví de reojo mientras pasábamos por cierta preparatoria marista. Las orejas, los ojos grandotes, la piel blanca, la boca grande adornada con labios rojos. El mail que recibí esta relacionado a ese juego secreto que tiene un bastardo con su padre. Ella también me miró. Íbamos cada uno en el asiento del copiloto y tuvimos tiempo de cruzar miradas. Si el deber ser funciona, entonces ella no supo quien le arrancó todo con la mirada: la expresión, la cara, las similitudes soprendentes. Si no fue así, entonces ella hizo lo mismo y procedió a robarme un poco de mi alma. Una fotografía mental que es más impresionante de lo que realmente es. Dos personas que cruzaron los ojos no más de dos, o tres segundos, si bien nos fue y ya. El e-mail dice: “Simplemente, cuando llamaste no era el momento.” Me dio cierta paz saber que pensamos lo mismo.

¿Ahora sí es el momento?

Ahora sí es el momento para que me sigan doliendo los brazos. La próxima semana continuaremos el gimnasio diligentemente. Nos acostumbraremos a castigar y resanar el cuerpo. No es que quiera bajar la panza, verdaderamente disfruto comer. Sin embargo, deseo tener más energías, dormir mejor, levantarme un rato de la silla donde me desparramo. ¿Bajar la panza y estar como modelito? No es algo esencial o necesario. Aunque es interesante pensarlo. ¿Qué pasaría si estuviera más buenote? Igual, quien sabe, me gano una lana extra como modelito. De repente apareceré en uno que otro billboard, en uno que otro comercial. Estar buenote tiene sus ventajas económicas y saludables. Aunque asocio la buenez con cierta lentitud mental. Mientras hacía ejercicio, como que mis procesos mentales se iban por los poros y al terminar, dificilmente podía articular frases decentes. Es uno de los propósitos del ejercicio: no pensar un rato, hacer como que no existo, y como que no he escrito en este blog durante cinco años.

Recuerdo que cuando era joven y entrenaba, había días que me encerraba en mi habitación para hacer ejercicio.

Caminar y mover los brazos es, incluso, una experiencia más interesante desde que hago pesas. A cada movimiento hago geta de Schwarzzeneger. Puedo sentir las arrugas sobre mi naríz y la frente. Para fumar y levantar el cigarrillo, tengo que hacer arcos poco económicos con mis brazos. Cerrar y abrir la ventana de un coche es un reto. Pero lo mejor de todo, fue ir al baño. De verdad que no hay cosa fácil en esta vida. Es una nueva perspectiva.

Mandé los libros para el concurso de cuentos. Estaba a punto de ir a paquetería cuando olvidaba el seudónimo. Eso e imprimí mal las portadas, pero ya se arreglará. En mi cabeza se presentaron los nombres de todos los personajes que me gustaban para seudónimo, también contemplé uno de los otros tres nombres de Simón Dor, pero al final decidí no irme por ninguno de ellos y anoté uno de los nombres que ya había utilizado antes. Uno de los pocos nombres que significa algo, de mil.

Me duele todo.

Sí, sí me duele todo. Después de bastantes añitos de no acercarme al ejercicio, es obvio que duele todo. Los brazos y las piernas. Pero me siento orgulloso de haber aguantado los veinte minutos en mi caminadora artificial, dónde tenía que imaginar un bosquecito y un pajarito, y luego al diablo correteándome a mis espaldas, para nomás no dejar de caminar. Las pesas, sin embargo, creo que debilitaron más las articulaciones de mis brazos de pollo y mi sonrisita de sabelotodo insoportable se ha que quebrado un poco. Mañana gimnasio otra vez. Sé que si me atrevo a no hacerlo, el miércoles moveré mi cuerpo como si fuera una momia de Guanajuato y de imaginármelo, la sonrisa se quiebra en dolor y espanto.

Desde hace un par de semanas, un par de caracoles viven en mi baño. Me pregunto si cumplirán el rito del apareamiento en algún momento. Puro morbo, aunque es conocimiento general que la mayoría de los caracoles son hermafroditas. A la mejor uno esta persiguiendo al otro para golpearlo, insultarlo, o cobrarle alguna deuda. Uno esta en una esquina, cerca de la ventana, mientras que el otro esta más cercano a la puerta. A veces los sorprendo asomándose y reptando por los muros muy despacio. En las noches hago apuestas. Un día, mientras uno de ellos esté hibernando, el otro aprovechará y empujará con todas sus fuerzas para robarle la concha. Sólo espero que ninguno de los dos se le ocurra estar debajo de mi pié mientras no estoy mirando, porque es bien sabido, que como ya viven en mi baño, ya me siento responsable de ellos, y se han vuelto un par de mascotas.

¿Sabían que los franceses comen caracoles? Protejo a los míos de esas atrocidades.

Me he vuelto un asesino de bichos esta semana. Me siento orgulloso, porque pude matar a una araña de la longitud de 3/4 de mi dedo índice y ayer aplasté a un cara de niño. ¿Cómo se llevarán los cara de niño con los caracoles? Tal vez lo descubriré en Discovery Channel esta semana, si tan sólo viera algo de televisión o supiera el nombre de esas fascinantes criaturas en inglés, para investigarlo en la Wikipedia. Hay un archivo escondido dentro de una imágen en el escritorio de la computadora. Debería borrarlo porque no tengo la contraseña, pero me gusta conservar esas pequeñas rarezas. Bajé Blender, un programa gratuito para hacer imágenes y películas tridimensionales. Supongo que deseo crear. Supongo que deseo rebasar el límite impuesto por el lenguaje.

Pero no me alcanza el tiempo ni para ser autodidacta, ni el dolor de mis brazos permite mover el mouse lo suficiente para hacer una cara.