Octubre 30, 2007 — Casting, Despertares, La Ciudad, Paranoidefobico.
Escrito por Agustin Fest.
Desperté porque el aire se me hizo muy frío. La gorra y la chamarra no ayudaban nada contra el clima. Miré las luces de los coches darle vueltas a la glorieta. Mis manos escondidas en los bolsillos y tal vez, porque recién despertaba, sentí el metal del asiento demasiado frío. La fuente frente a mí estaba apagada. Suspiré cansado. Tal vez mi otra persona se estaba llevando las cosas demasiado lejos. Miré a mi alrededor, unos niños jugaban y me saludaban de vez en cuando, alcé la mano para saludarles de vuelta. Al menos esta vez no apestaba a sexo, y supuse que no estaba manchado en sangre. Los niños me señalaron a mi lado, alzaron las manos divertidos y salieron corriendo. No volteé a mirar, sólo sonreí. Sentí la libreta en mi bolsillo.
La saqué y leí: “Puse este camino de limones para que limpiaras la ciudad. Los limones son un buen desinfectante”. Las a´s panzonas de nuevo. Miré a mi lado.
Al menos había veinte limones aplastados, su jugo esparcido sobre el pavimento como un caminito sangriento. Estaba en la Narvarte, después de la filmación recuerdo que dormí un poco en uno de los sillones. Eran las seis de la tarde, regresé a las cuatro. Dos horas. Al parecer no dormí, sino que alguien más se ocupó de… desinfectar la ciudad. Abrí la libreta para buscar otros mensajes pero no encontré nada. Los árboles platicaban demasiado alto, gracias a los vientos. El cláxon de los coches respondían poco amigablemente. Los niños se iban, se iban cada vez más lejos y yo, maravillado por haber cruzado calles, comprado limones, partirlos y ponerlos en fila, y aplastarlos junto a unos niños juguetones. Asumo que así fue.
Un cuchillo de comedor se escondía en mi otro bolsillo.
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Octubre 2, 2007 — Casting, Despertares, Sueño-Insomnio, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
No soy matemático, pero me llaman la atención y busco significados. No son grandes significados. Son pequeños. Me imagino la edad de mi interlocutor por ejemplo, o la fecha en que registró su correo, o bien, a veces imagino a las personas que se encargan de revisar las placas o dar números y me pregunto si darán el 144, o el 123, por alguna razón. Imagino fechas de su nacimiento, de su primer noviazgo, de la primera vez que le rompieron el corazón o que vio un muerto. Números de ocho dígitos, o bien, seis dígitos. Después, trato de suponer como estos números han afectado a la persona, como han mermado su desarrollo o como lo han pulido. ¿Habrá números chistosos? ¿Números “mágicos”? El 060606 compré mi primer helado y fue el más delicioso de todos. No niño, esos son los caminos del demonio y jamás comerás helado de nuevo.
A las seis de la mañana citaron a una cantidad considerable de modelos para llevarlos a Veracruz, a filmar un comercial. Ea ea. Llegó el camión de la ETN puntualito y como el 80% de los modelos también. El director de casting quería salir a las siete de la mañana, pero gracias a dos personas… dos zanqueros para ser más específicos, agarraron camino como al 10 para las 8. Ya estaban sonando los teléfonos y aumentando el enojo y los nervios. Un retraso de una hora. Veinticinco personas esperando a dos. Llegó uno y media hora después llegó la otra. Una mujercita que llegó diciendo: “perdón perdón perdón”. Se llamaba Violeta.
Si todo va bien, ya deberían estar sobre el timetable.
Ya cuando el camión estuvo preparado y disminuyó el tráfico, fui a mi casa. Morí y resucité. El celular vibró en un par de ocasiones y medio desperté para leer los mensajes. Mi hermano prendió la luz cuando llegó de la escuela y me preguntó cosas, pero yo seguía muerto sobre mi cama. No pensaba en nada, ni siquiera en números. Soñaba. Ayer, Mono y yo platicamos acerca de los sueños, y del estrés. No recuerdo lo que soñaba, pero era agradable, era como regresar a la juventud. Duermes y despiertas. Duermes y estas solo. Despiertas y hay alguien esperando a que abras los ojos. Cuando creces, y la gente depende de tí, cuando la gente te quiere, esperará verte cuando abra los ojos. La soledad es simplemente dormir. Quien tiene el valor de despertarte, es alguien que no te dejará solo.
Hace un momento fui a la tienda, y por alguna extraña razón, me llevé una coca cola light en vez de una coca cola. Cuando dí el primer trago, hice un gesto de asco y pensé: “esto sabe a light”. Al segundo trago, vi la botella y comprobé lo que mi corazón ya sabía. La moraleja es: Nunca dudes del corazón.
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Agosto 21, 2007 — 1-2-3, Casting, Escribir, Sueño-Insomnio, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
De verdad, como el mensajito de celular que tengo anotado desde hace unos meses. Incluso me animé a tomarme una foto, exagerando un poco los gestos. Ahora entiendo porque los taxistas a veces no quieren llevarme: han de creer que soy un drogadicto o un pordiosero. No me levanté super temprano, 10.30 de la mañana es algo bastante decente para el negocio en el que estoy. Sin embargo, por andar buscando unos juegos para mi suegra (ay que pinche lindo eres) y por andarlos probando (porque no fueran a ser pornografía) me dormí como a las cinco de la mañana. Todos los que bajé, tienen que ver con el uso del ratón, un negocio que esta creciendo y la velocidad para clickear / atender al cliente. Son adictivos esos jueguitos.
Llegando a casa los desinstalaré todos, aunque me duela. (Mentiroso). Hoy en la mañana, antes de salir a trabajar, se me ocurrió abrir el jueguito de las hamburguesería y veinte minutos después, salí corriendo para tomar un taxi. Jugué para ver si eso me despertaba y la verdad es que, creo que me zombificó más. Las excusas que se inventa el hombre para sanar la relación con sus adicciones.
Una de las cosas que me preocupa cuando escribo, es el exceso de “que”. Evitándolos, entonces, caigo en otros lugares comunes o muletillas que uso para evitarlos. El que es un arma de doble filo. ¿Y qué?
Según entiendo, se avecina una semana tormentosa. Al menos tres proyectos y uno de ellos lleva quince personajes. Con razón me veo fatal desde el martes. El lunes no se cobró con la mala vibra que acompaña todos los inicios de semana. Se me acabaron los cigarros ayer, así que no fumé mi primer cigarrito mañanero. Sin efectivo en la cartera y como treinta pesos en la bolsita jota de las moneditas. Me prometí no comprar una cajetilla. No por dejar de fumar, sino por la pereza de imaginar la caminata para comprar los cigarrillos. Llegando subí a saludar, me serví un café bastante cargado y caminé a mi lugarcito de siempre. —Aquí me sentaré —dije en voz alta, seguro, firme—, hasta que de señales de que estoy verdaderamente despierto.
La primera señal, fue que se me antojó un cigarro. No quería caminar al cajero, ni siquiera salir a la tienda. Me aguanté las ganas y abrí el internet para distraerme… “abrí el internet”, suena como algo que diría una abuelita, me gusta. Lo voy a utilizar de ahora en adelante para que algún sabelotodo quiera corregirme. Estoy escribiendo mal, porque me veo fatal, pero siempre es divertido escribir tan pronto uno despierta. Lo regresa a uno al orígen, donde sólo la ortografía correcta importa, a veces ni eso. La función más primitiva de escribir es comunicar. Que la comunicación sea un proceso complejo, o que se puede acomplejar al gusto del comunicador (o del escucha que gusta sobre interpretar), es otra cosa. Sin embargo, la función más primitiva de comunicar (redundancia… chale) es darse a entender. Si me entiendes ya es ganancia.
Estoy animado por dos concursos literarios que voy a presentar, uno es de cuento de ciencia ficción y fantasía, el otro es de narrativa infantil y tengo un año para prepararlo. Ya escogí un cuento para dárselo a la ilustradora estrella, a ver si le gusta. Si no le gusta, dice mi novia que releerá los cuentitos de mi blog y elegirá unos cuantos por mí. Dice que quitándole las malas palabras, la cachondería y la sangre, es posible presentarlos como cuentos infantiles. Yo no tuve de otra más que asentir estupefacto ante la propuesta. Hay otros dos cuentos que tengo pensados por sí ese no gusta. Ya que elijamos la base, la señorita ilustradora y yo, entonces podré trabajar en base a texto, y probablemente en base a los dibujos.
Bajé a saludar a la administradora de esta empresa, y cual fue mi sorpresa que me dio doscientos pesotes: cómprate cigarros, cómprame cigarros, cómprale cigarros, a ese güey un encendedor. Ya que iba saliendo, me gritaron que también comprara un danup. A huevo, sin poner un quinto, y ya con el mono del cigarro chingando, caminé jubilosamente a la tienda y cumplí todos los encargos. Así conseguí mi botellita de agua. La caminata, cuadra y media, seguro me despertaría. Honestamente no, pero limosnero y con garrote, pide más a la vida.
Sabes cuánto te quiere una mujer cuando puedes hacerle reír. O bien, te permite hacerle reír. La risa deforma, envejece, se cobra con tu rostro, pero te hace sentir tan bien. Hacer reír no consiste en contar chistes, sino que es un símbolo de la complicidad y la confianza. Mi mujer ríe mucho de mis babosadas. Eso no resta que disfrute más el sexo con Sancho, pero ríe mucho y sé que me quiere (nomás que lo cache). Extraño la risa de mi tía Imperio y mi tía Raquel. Hace mucho que no les escucho una carcajada. Mi madre raras veces se reía, pero cuando se reía, lo hacía abiertamente. Arrancarle una risa a mi madre era muy difícil. Igual que con mi abuela. Pero una vez encontrando ese detallito continuaba, porque su risa era como música para mis oídos. Lástima que la vida no es una risa perpetua.
Ahhh, lástima.
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Marzo 24, 2007 — The Net.
Escrito por Agustin Fest.
- Platicando de Lila, y otras muchachitas de casting. #
- Hueva pasarme a Jaikú. Demasiadas redes sociales para lo mismo. #
- Taggeando Abril 2003 #
- @maur0: ultimate tag warrior. #
- Ya sirve Twitter Tools, para jalar el post diario. Chidito. #
- Actualicé los plugins de Sitemaps, In-Series, Markdown, Sig2feed, Twitter Tools, WP Grins y DP Backup. ¿Ocio? ¿Productividad? #
- Viendo Copying Beethoven. http://www.imdb.com/title/tt0424908/ #
- El problema, es elegir un nombre… porque un nombre simplón, te define hasta el final como tal… #
- Me largo a dormir. #
- Recortando quicktimes de nenas lindas. Excepto ella… tiene un cuerpazo pero dientes chuecos. Sniff. #
- mi mujer dice que quiere un vestido de bodas de 27,000 dólares. (insertar gesto pasional aquí) #
- Usando mac. Aún no me acostumbro al manzanita c, n, v. Pero ya merito. #
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Septiembre 21, 2006 — BOB, Kromg, La búsqueda de Bob, Musas, Niño viejo, Sensitivo.
Escrito por Agustin Fest.
Cuando le dijeron que esperarían al anochecer, él pensó que sería muy buena idea. Sin embargo, el truco del diablo en la mente de Fest era tan poderoso, que cuando se metió al departamento, olvidó las memorias difusas y que la negación significaba su alma y su sangre. Es por esto que me permito llamar al primer camino de Fest, el camino del inicio perpetuo.
Cuando Fest se encerró de nuevo a su departamento, sin energía eléctrica, se sentó en una de las sillas que encontró a base de rutina. Respiró lento y pausado, creyéndose así mismo un oriental. Escuchó los sonidos que no se escuchan regularmente: el sonido del agua en las tuberías, los chistes de los borrachos de medio día, el movimiento de los árboles con el viento, las pisadas minúsculas de hormigas diabéticas buscando los desperdicios en el refrigerador, el reggaeton de los vecinos tres edificios más adelante y cuando terminó todo aquello, pudo escuchar la sangre poblar con su río los latidos de su corazón. Entonces Fest se sintió en comunión consigo mismo y con el universo, se auto congratuló y cayó dormido.
Fue el sonido de su propia erección rozando con sus pantalones lo que le despertó. Tronó los labios molesto y pensó que ser un zen, definitivamente, debía ser la peor putada del mundo. Que lo único que le permitiría empezar la búsqueda por su supuesto amigo, Bob, el cacto, sería empezar de nuevo. Dar el primer paso. Salir y arrollar con el mundo. Estar dispuesto a destruirlo todo y matar, kilos de sangre.
Fue así que Fest descubrió que su putada zen le permitió recordar un poco y burlar el truco del diablo. En el momento que se hizo consciente de su triunfo, el diablo volvió a borrarlo todo y se encontró sentado en una silla, en su departamento sin energía eléctrica, y preguntándose que hacer.
Fest esta loco no porque quiere, sino porque toda la vida ha jugado a Dios y el diablo. Es así, por ejemplo, que se recuerda en la secundaria, en la dirección. A su lado, estaba uno de sus compañeros: Daniel. Él le había robado dos estilógrafos, cuadernos, le había amenazado diversas veces, casi se habían agarrado a golpes una vez. Daniel, igual que el segundo nombre de Fest. ¿Y por qué ambos se encontraban en la dirección, frente a los ojos de la monja Sor Juana? ¿Era por qué él se había hartado de los abusos?
No. A Daniel iban a expulsarle de la escuela. Se había excedido tantas veces ya, que la piedad de las concubinas de Cristo se había agotado. Fest se encontraba ahí porque su abuela le había hecho prometer que nunca abandonara su nobleza. Daniel no es malo, dijo Fest en voz alta, sabiendo que si decía lo contrario también aplicaría así mismo, prometo cuidarlo madre, prometo responsabilizarme de sus actos… Prometo cuidarlo.
Igual que prometió cuidarlo y guiarlo, sabía que si no lograba nada con él, entonces no había de otra que declararlo un hombre perdido, alguien manchado a los ojos de Dios y del hombre. Es por eso que la monja se le quedó mirando con los ojos entrecerrados, graves… Este cabrón se sabe tan listo que esta abogando por el diablo, y cumpliendo o no, habrá ganado.
Pero hubiera sido bonito, pensó Fest, que me hubieran dado la oportunidad de salvarlo… De salvarnos juntos, Daniel.
Prometo cuidarlo madre, dijo Fest en voz alta y empezó a quedarse dormido. En sueños y sin ninguna voluntariedad oriental, escuchó los balones de basket en la cancha, el aceite saltando en un sartén para huevos en el departamento de arriba, los gemidos de una mocosa tocándose después de haber hecho la tarea de mate en su cuarto, el choque de las nubes contra el viento y despertó.
Se sintió terriblemente asustado, no estaba tan acostumbrado a escucharlo todo, así que buscó su reproductor portátil de mp3 y se sonrió estúpidamente cuando escuchó las canciones de José José.
Entonces recordó a la pobre de Perla que le quería tanto, que le admiraba tanto, que le veneraba tanto. Ella compraba los mismos libros que leía Fest, sin falta, y le regalaba libros, sin él pedirlo. Hasta una camisa y calzones le regaló. Yo no puedo amarte, le decía Fest, pero si quieres puedes ser mi puta, y la pobre haciendo como que mamaba y haciendo como que juntaba las piernas y se tocaba. A Fest sólo le bastaba recordarle lo puta que había sido, en público, para que ella bajara la mirada e hiciera como que lo odiaba. No fue la única, pero si todas esas pobres que tocaron su camino tuvieran que llamarse de algún modo, tendrían que llamarse Perla, todas esas que le dijeron “No me maltrates… Quiéreme”, “¿Por qué puta y no amor?”, “Después de todo ¿sólo eso piensas de mí?”.
¿Será por eso, que esta pagando tanto? ¿Karma? Nah, no lo cree, ellas también tuvieron su culpa, cuando lo veían tan listo, tan inteligente y culto, tan alto y blanco, tan banco de genes, tan necesario para mi cuarto de trofeos y de ser posible, para presumirlo como esposo. Pobre de Fest, que se vio en necesidad de enseñarles algo a las pobres putas.
Fest se hartó de las mujeres, cuando era igual con todas, todas eran igual con él. Tal vez ese pensamiento tan simple fue lo que le obligó a buscar querer de verdad. Fue la búsqueda del amor y ese amor como redención. Será que conscientes de esto, otras mujeres trataron de maltratarle y él, gustoso, actuó como un perro mal herido, si en eso consistía la redención, procuraría tener días tan malos que sólo el budismo o el asexualismo podrían curar.
Se volvió una rutina tan desagradable, que hasta pensó en acostarse con un hombre y a chingar a su madre. Venga tu banquete Platón.
Es en esta parte donde Fest quitó a José José del reproductor y miró una de las paredes sombrías e indefinidas, en completo silencio. Creyéndose un Quijote de Broadway, se arrodilló frente a una luna imaginaria y pidió con religioso fervor el perdón de todos sus pecados, hazme caballero, luna misteriosa, para que me perdonen todas las mujeres presta pronto y saba daba…
…y se quedó dormido.
Creo que sin lugar a dudas, el peor error de un escritor es poner demasiado de sí mismo en el inicio de una historia que nunca fue suya para empezar. Pero lo siguen intentando, así como Fest ahora escuchaba como las raíces de los árboles se enterraban en la tierra, el trazo de la pluma de un poeta mediocre, el pedo de un cura mientras ofrece la comunión y la serie de hechos inconexos que continúan entrelazándose para que un escritor pueda echar a andar por fin y rescatar a un asesino, un amigo que no recuerda.
Fest despertó por tercera vez. Decidió salir para respirar aire, despabilarse, hacer otra cosa que recordar y dormir. Cuando salió, el niño Torres trataba de liberar al lobo de fuego limando su cadena. Fest seguía recordando un millar de historias en su pasado, pero ninguna de Bob, el cacto.
-Es inútil, nada funcionará, a no ser que encuentres los jugos de una celta virgen.
-…
-Exacto. Pero la cadena esta puesta en mi cuello por una razón y supongo que es porque mis dientes, de poder alcanzarla, serían capaces de quebrarla. Uno de mis colmillos debe ser suficiente.
Torres y Fest se miraron.
-Ve por unas pinzas Fest -dijo el lobo sonriendo.
Si Fest tuviera que contar esta historia de nuevo, diría que buscó las pinzas con una calma poco común y cuando las encontró y salió con ellas, no estaba seguro de lo que sucedería con ellas pero que esperaba no tuviera que ser él quien las sostuviera en sus manos cuando llegara el momento crítico. Se equivocaba, por la honesta y burda razón de que él siempre se equivoca y termina resignándose por hacer las cosas que no quiere hacer.
Se arrodilló frente al lobo cuando él se lo pidió, y el niño Torres se tapó las orejas para no escuchar los aullidos y las carcajadas guturales del lobo, durante las dos horas y media que tardó Fest para extirparle su colmillo superior izquierdo.
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Noviembre 20, 2003 — Garabatos, Intento ser Escritor.
Escrito por Agustin Fest.

Escúchame niño, allá en el cielo forrado de estrellas, si buscas con atención encontrarás la entrada a Fafjel. ¿No sabes dónde es Fafjel? Yo tengo unos recuerdos maravillosos de ese sitio, puesto allí nací. Permíteme contarte la historia, olvídate de los problemas a tu alrededor ya que en Fafjel no existen, ni les importan.
En Fafjel corren libres los centauros y los céfiros azotan los vientos. Las driadas coquetean con los sátiros, las sirenas son mujeres con cola de pescado y algunos pescados tienen alas. Las hadas le sacan la lengua a los súcubos y los demonios buscan niños chiquitos como tú, para comérselos a gritos. Pero no temas a los demonios, son necesarios para conservar el balance.
En Fafjel existe un unicornio negro desdichado, cuyo cuerno de onyx brilla intensamente a los ojos de una luna hecha de queso. En Fafjel, habemos muchos árboles como yo, que nos dedicamos a caminar en soledad para encontrar un nuevo ambiente en el cual crecer y así nos olvidamos del pasado, día con día, aún cargándolo en las ramas. También nace cada día, el espíritu de un caballero andante cuyo propósito es vivir aventuras, y al nacer él, nacen las brujas y los dragones chinos y nórdicos.
¿Los cuervos, preguntas? Allá en Fafjel son nada más eso, cuervos.
En Fafjel, yo no estaría marchito, pero eso ya no importa.
La vida no es un cuento de hadas, sin embargo, puedes soñar en ir allá un día y vivir lo que se te antoje. En Fafjel no necesitas comida y tampoco dormir. Es como Jaramillo, pero Jaramillo es malito y convenenciero. Fafjel será como tú desees que sea, porque es el centro de los deseos, del corazón humano. Encontrarás el camino a Fafjel siempre en el cielo, nunca en el infierno. Allá uno se embriaga nada más de respirar y los duraznos, son los más dulces y redondos que hayas probado.
El tequila se vende en frutas y los duendes, son comerciantes de lo más amigables. Lo importante, es que allá no hay humanos, así que nadie jamás te hará daño. Al contrario, los golems te construirán una casa en las montañas, los elfos preguntarán a los árboles a cual le gustaría ser tu casa, los demonios te harán un espacio incómodo en la lava del volcán y en los súcubos siempre tendrás un lecho al cual llamar hogar. Podrás pasar tardes enteras, escuchando el ruido del viento —¡Por qué allá, el viento si hace ruido! ¡Allá el ruido es música, palabras antiguas que se graban en tu piel, así como mi nombre existe en la corteza! Allá vives, día con día, hasta que te mueres y no te importa.
Eso, mira conmigo el cielo y sueña. Duerme, duerme… mañana despertarás allá. No extrañarás nada esta noche, déjate arrullar por las hojas moviéndose con el viento. Pretenderemos hoy, que has vivido ahí toda tu vida y que no necesitarás más. Podrá Tsef Thaed pensar que la vida no es un cuento de hadas, podré yo caminar para comprobarlo, sin embargo, tú duerme y bebe el agua de la vida, porque en Fafjel llueve a cántaros.
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Agosto 25, 2003 — No Fumar.
Escrito por Agustin Fest.
Ayer, terminando de comer, se me antojó el cigarrillo “para la digestión”.
Dormí mal. No fue por el cigarrillo, de por sí, no sé dormir como la gente decente (eso y un par de pensamientos me asaltaron la cabeza, pensamientos malos…). Me desperté, me dormí, pensamientos malos, me desperté, me dormí, pensamientos malos. Tengo un par de demonios nuevos, hermoso, sencillamente hermoso.
Ayer me sentí orgulloso, no había tenido que prender ningún cigarrillo.
La primera prueba de fuego fue cuando mi mamá compró sus cigarros, los abrió y se fumó uno. Ohhh, el delicioso aroma del tabaco quemado penetrando en mis fosas nasales. Suspiré, no me dejaré vencer.

Al despertar, puse agua para el café y mi primer impulso fue prender un cigarrillo para esperar a que el agua calentara.
Cuando me hice mi café, mi segundo impulso fue buscar un cigarro para acompañarlo.
Y por supuesto, el cigarro para terminar el café.
El cigarrillo antes de dormir. El cigarrillo mientras uno se baña. El cigarrillo antes de salir. El cigarrillo cuando uno espera el transporte público.
Y ese único cigarro que me queda, me mira con una sonrisa maligna… Oh si, esta será mi mejor batalla.
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