Ejercicio Número Uno: ¡Zombis!

George A. Romero lo inició todo con su legendaria Noche de los Muertos Vivientes de 1968. Por alguna extraña razón, los recientemente muertos vuelven a la vida y se alimentan de la carne de los vivos. Aquellos que no son consumidos en su totalidad, son infectados con el virus y se suman a las filas de los muertos vivientes a las pocas horas. La única manera de destruir a los cuerpos reanimados es destruir el cerebro o separar el cuerpo de la cabeza. Estás películas se convierten, también, en una metáfora del consumismo salvaje en nuestro planeta, de una especie que, después de consumir en su totalidad los recursos naturales, termina por consumirse a si misma. Después del éxito de la película original, siguieron 3 secuelas y varios remakes, videojuegos y comics basados en su trabajo.

El ejercicio de esta semana consiste en escribir una historia de máximo, 300 palabras que se desarrolle en un universo en donde los muertos han vuelto a la vida por algun extraño motivo.

Tienen hasta las 23:59 horas del Jueves 22 de Noviembre para entregar sus textos. Como siempre, serán publicados a partir de las cero horas del Viernes veintitrés. Saludos a todos y suerte.


Mi ejercicio se llama: “Una vieja canción”.

Los ejercicios que llamaron mi atención esta vez, fueron:

Acerca de Google.

Este fue un artículo para la revista VG!

Búsqueda de páginas web, búsqueda de tiendas, mapas, anuncios, grupos, e-mail, herramientas para administradores de sitios web, calendario de eventos, documentos, libros, videos, red social… Todo eso es Google. ¿Lo sabías?

Google y su crecimiento exponencial no es algo que asombra a muchos. Para las personas que manejan internet y estan alertas a las nuevas tecnologías, los servicios de la empresa se han vuelto indispensables. Tampoco escapa de la mira de los usuarios regulares, quienes encontraron en la empresa, por primera vez, la gracia de los resultados relevantes, así como el primer servico de e-mail gratuito que ofrecía dos gigas de espacio y una manera más cómoda de organizar sus correos en conversaciones. Es común que en las series norteamericanas, veamos a los personajes utilizando el servicio como un método para resolver sus dudas: investigar el pasado de una persona o los efectos de alguna enfermedad. Tenemos la certeza de que existe internet, pero ¿cómo logramos la ilusión de que esa cantidad abrumadora de información, entretenimiento u ocio mantenga una cohesión? Los buscadores, sobre todo el más conocido y tal vez, el más utilizado del mundo: Google.

En nuestra vida cotidiana cuando estamos con un grupo de amigos y externamos nuestras dudas más banales, no faltará alguno que diga: búscalo en Google. Profesores de escuelas, desde secundaria hasta universidad, se rompen la cabeza pidiéndole a sus alumnos que busquen en las bibliotecas y no en Google. O pasan los momentos, cuando nos llega la inspiración y se nos ocurre buscar significados de nombres, de sueños o incluso pornografía. Un amigo mío, suele decir que no es posible borrar lo que escribes en internet y ni se te ocurra, porque Google tiene algo llamado “cache”, donde conserva esos pequeños fragmentos de historia cibernética. ¿Qué pasa con aquellas personas, que han tomado como una religión escribir retazos, una frase, en el formulario de búsqueda y se les ocurre presionar el botoncito: Voy a tener suerte? La búsqueda, una de esas actividades nada insignificantes para el ser humano y sus pedacitos de espíritu filósofo y aventurero, se convirtió en uno de los grandes pilares del internet. Google logró transformar esto en un negocio, y lo que es más, unir la búsqueda con las otras necesidades humanas: socializar, comunicar, compartir la información y propagarla.

Por todos los servicios que ofrece, algunos nos emocionamos tanto como si fueran noticias acerca de algún miembro de la realeza o celebridad, cuando algún rumor se escapa y pensamos que Google nos ofrecerá algún dulcecito nuevo. Hace algún tiempo, un bromista en internet hizo un video en youtube con unas elaboradas instrucciones para conseguir una invitación al nuevo servicio beta: “Google TV”. La producción y la creatividad del video, hizo que explotara el rumor como pólvora y muchas personas siguieron la broma, tratando de conseguir la invitación, mientras que otras ya empezaban a hablar del servicio como una realidad. De otras compañías, uno hubiera pensado inmediatamente que se trataba de una broma pesada o un truco publicitario, sin embargo… al ser Google, podemos esperarlo todo. ¿Imaginan la conveniencia? Si Google ya guarda mi agenda, mis correos, mis páginas de internet y las noticias de mis periódicos, ¿que no se convierta en mi canal de televisión preferido?

Me parece entonces, que la siguiente pregunta es abrumadora: ¿Qué sigue en la lista de cosas por hacer, de este gigante? Algunas páginas de internet se dedican a recoger estos rumores. Por ejemplo, en googlerumors.com se habla que el próximo paso es un servicio de búsqueda para bienes raíces. Con sólo poner la frase “Quiero rentar departamento en la del Valle”, encontraremos una lista de departamentos disponibles. Incluso precios, ubicaciones y fotografías. También se habla de un servicio dónde puedes cobrar y recibir dinero, muy al estilo de paypal, pero enfocado a negociantes y sus clientes. En Estados Unidos, ya existe un número 1-800-GOOG-411, dónde cualquier persona con un celular puede buscar en la localidad que se encuentra, servicios que necesite en el momento: hoteles, restaurantes, florerías, carpinterías, etcétera. ¿Cómo afectará nuestra vida tener todo esto a la mano? Nos encontramos en la transición donde los medios tradicionales, nuestros principales motores de búsqueda, poco a poco se alejarán para darle esto entrada a nuestro buscador de internet favorito.

Sólo faltaría que Google desarrollara una aplicación que permitiera la entrada a nuestro cerebro y la búsqueda de recuerdos, o bien, descargar estos recuerdos a la computadora y buscarlos con el Google Desktop Search. La tecnología de esta aplicación es una belleza, y después de generar la base de datos con todos los datos (incluso el contenido de los documentos de Office y los e-mails), se hace en unos segundos. Si pudiéramos descargar los recuerdos de nuestra cabeza y obtener los recuerdos de la búsqueda en segundos, por lo menos yo me quedaría pasmado. Así, por ejemplo, jamás perdería los teléfonos que me pasan en una conversación casual o los presupuestos que me hace algún albañil, dejaría de confiar en el poder absoluto de mi memoria, conectaría mi enchufe a la nuca y que Google se encargue de guardar todas mis experiencias del día… incluso, mis secretos.

Detalles divertidos de Google.

El detalle más básico, ¿qué quiere decir la palabra Google? Viene de la palabra googol, la cual es utilizada para denominar al número 1 seguido de cien ceros. El término lo creó Milton Sirotta, sobrino del matemático norteamericano Edward Kasner y fue popularizado en el libro: “Matemáticas y la imaginación” por Kasner y James Newman. El juego de palabras de Google refleja la misión de la compañía por organizar la inmensa cantidad de información disponible en la web.

Google recibe diariamente, encargos de búsqueda de todo el mundo, incluyendo Antártida.

Los usuarios pueden restringir el contenido de sus búsquedas en 35 idiomas que no sean el inglés. Estos idiomas pueden ser el chino, griego, islandés, hebreo, húngaro y estonio. Hasta la fecha, no han habido encargos de búsqueda más allá de la órbita terrestre, aunque Goolge tiene una interfaz en Klingon por si acaso.

Google tiene empleados en todo el mundo. Son 2,668 empleados reconocidos como Googlers. A la oficina central se le conoce como Googleplex.

Los googlers son multifacéticos. Un gerente de operaciones, quien mantiene saludable a la red de google, fue un neurocirujano. Un ingeniero de software fue un ingenierio espacial. Y el chef de la compañía, anteriormente preparaba comidas para miembros de The Grateful Dead y el amo del saxofon, George Clinton.

El Zeitgeist de Google, en México, para Mayo 2007:

O bien, en palabras más sencillas, las búsquedas más populares en el mes de mayo.

  1. Criptozoologia
  2. Azucena
  3. Tango
  4. Lumiere
  5. Ghost
  6. Preescolar
  7. Popcatepetl (así, sin o)
  8. Nokia 5200
  9. Terrorismo
  10. Roms
  11. Art
  12. Liga mexicana de beisbol.
  13. Latin.
  14. Shampoo.
  15. Brasileñas.

Dun dun dun.

Hoy empezó a llover bastante tempranito, y hace frío como si iniciara el invierno. Se acaba el verano, inicia el otoño, friíto como de invierno. Las hojas caerán de los arbolitos, las nenas se pondrán ropita que les esconda mejor la piel y los conejitos sexosos, dormilones, buscarán sus madrigueras para esconderse. El otoño es la temporada café y naranja, la temporada de la muerte bella.

La red inalámbrica esta fallando, quien sabe porque extraña razón. Siento una pesadez en la cabeza, como la del que siempre duerme mal. Eso, o tengo un tumor en el cerebro. No me sorprendería lo del tumor, con tanta grosería que digo de repente y lo rápido que se dispara mi humor cuando me molestan. Sin embargo, no hay que ser mamón y aceptar que simplemente duermo mal. Mis párpados pesados me lo estan recordando. Entre ayer y hoy, era un día para dormir profundamente, seguir de corrido hasta descansarlo todo. Pero pues no. Estuve abriendo los ojos desde las nueve de la mañana, checando el reloj del celular, durmiendo de nuevo, media hora después repetía el proceso.

Lo curioso es que mi sueño fue como una película a la que se ponía en pausa cada que abría los ojos. Incluso, recuerdo que este hecho me sorprendió dentro del sueño. Aún cuando ya no recuerdo de qué trataba. Vagamente tengo la memoria de una escuela, un pupitre, una profesora, y yo de niño. Probablemente, el sueño fue provocado porque encontré una fotografía de mi niñez dónde me veía, no sólo asustado, sino serio, delgado, medio nórdico… algo así.

En fín…

Yo les dije que ayer me veía fatal. Y supongo que hoy también.

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Abrazos

Me ha sorprendido la noche. Una araña, pequeñísima, esta jugando en la pared de mi derecha. Nada comparado a su madre, a quien tuve el valor de aplastar mientras caminaba en el muro. Me parece que en Japón respetan tanto la vida, sobre todo de estos bichos, que desgracias caen si uno osa a matarlos. Pasó una vez que aplasté un grillo en mi casa, y desde entonces estoy preocupado porque la pobreza inunde mi cuenta de banco. Como saber si es cierto. Cuestión de actitud piensa uno. Cuestión de corazón. Tal vez no tienes mucho dinero, pero si mucho amor que dar. No necesariamente un festín erótico, pero sí cariño, comprensión, compasión, compromiso, y otras cés.

Me sirvo un vasito de agua. En el desierto puedes sobrevivir con dos semanas de tomar agua, sin comer alimento alguno. Severas consecuencias aguardan si lo haces, pero sobrevives. ¿Qué otra motivación tan poderosa existe para sobrevivir, si no es el mero egoísmo de hacerlo? Si sobrevives o no, pienso que estaba escrito en un libro. Si adquiero la fortaleza para sobrevivir, es porque estaba escrito que así sería. Si encuentro un oasis en el desierto, o tengo el cuchillo para hacerles un hoyito a los cactus. Si te pica un alacrán antes que corran a salvarte, pues ni modo mijo, ya era hora que te murieras. Odio pensar que somos parte de un gran plan, pero a veces parece que sí.

Tal vez pensar en todos los caminos es lo que me preocupa, porque si pudiera escribirlos todos en una sola historia, querría decir que no hay nada interesante. Probablemente, lo más interesante de este tipo de ficción con la que estoy jugando son los pensamientos que provoca, más que producirlo en sí. El angustiante descubrimiento que no puedes escribirlo todo, pero que todo esta en tu cabeza, por así decirlo. Se trata de escribir diario, se trata de no dejarlo. No todo lo que esta escrito tiene valor alguno. El valor de lo escrito se lo da un lector. La opinión del lector puede ser influenciada por otras personas.

Se trata de escuchar música, abrir el reproductor de mp3’s, tomar un café, fumarse un cigarrito y pensar en otra cosa que no sea la nalga. Porque la nalga es la nalga. Aún en noches solitarias, en noches ociosas como lunes, uno desearía apretar nalgas ociosamente. Una flojera enorme comunicándose a través de tus dedos. Las caricias paternales son así de flojas, y aún cuando son así, casi automáticas, consuelan. El consuelo nace cuando otro ser humano se atreve a tocarte. Me gustan los abrazos de una chica porque siempre son lentos y dan la sensación de cariño. Abrazos flojos, abrazos lentos, abrazos amables.

Para escribir, es mejor pensar en algo que ya hayas pensado, sino surgen textos redundantes y flojos, igual que las caricias fraternales, pero sin el consuelo. Textos cíclicos, que se repiten y hablan de lo que más temes. Vaguedad. No es correcto dejar pensando al lector: ¿Qué quiere decir? Primero me acaricia los muslos y luego no me dice que me quiere. Hijo de puta. Odiaba que las mujeres me acariciaran una rodilla o un muslo y después no me agarraran el coso. Terminé por acostumbrarme cuando eso pasaba y me decía: “Ahhh, es que eso es amistad”. Yeah, right. Me besa entre el cachete y los labios cada que nos saludamos, pero a ver cuándo me das el beso cabrona.

Eso pasa con un texto flojo.

Todo es admisible siempre y cuando te diviertas. La diversión no sólo incluye las carcajadas y la sonrisa pasajera, esa que se termina inmediatamente después del chiste. La diversión incluye un calor especialito en el corazón que, por lo general, solamente se logra bebiendo en compañía agradable o comiendo bastante chocolate. La diversión es cuando te acuerdas del chiste unos años después y te ríes solo. La diversión es cuando te estas muriendo de hambre, le regalas una moneda al que esta más jodido. Y la diversión es, sobre todo, darle una patada en el culo a quien más gordo te caiga.

México y la cultura del reggaeton.

Tengo esa maldita línea en la cabeza desde hace días: México y la cultura del reggaeton. Es como título para un ensayo medio chafón. Hoy de plano fue un mal día, porque mientras estaba en el banco, pagando, con los audífonos en las orejas, escuchando música de videojuegos, sólo podía pensar: Reggaeton. Como si una bruja puertorriqueña en hotpants me hubiera metido una serpiente por las orejas y la mordida venenosa se distribuyera por todo el cerebro. La bruja puertorriqueña con traje de baño de dos piezas, bailando al ritmo de clásicos como el gato volador o la callejera street fighter. La verdad es que esa música no me pone de malas, tampoco me molesta… pero no muero por llegar a mi casa, poner mis bajos a todo volumen y darle play a los veinte éxitos de Daddy Yankee.

Lo que me agrada del reggaeton, como a todos los hombres de todas las clases sociales (es demasiado especular, pero puede ser), es como las morenazas de fuego se ponen sus shortcitos, sus falditas o sus bikinis y lo bailan en la playa a ritmo hardcore cogedera mcmgraw. Me ha pasado varias veces que entro a los puestos piratas de DVD’s, en cierto lugar del cual no puedo acordarme, y mientras camino ponen uno de esos videitos y me detengo a ver: BUM BUM Nalgas —Maldita ramera que coge con todos — BUM BUM Nalgas circulares — Con dos líneas de coca ya estas bien puesta de perrito — BUM BUM Sudorcito, nalguitas, poros abiertos, playita sol y arena — BUM BUM — Las tienes bien abiertas, muévelas mami muévelas — Perdón, ¿cuánto cuesta eso? — Veinte pesos jóven — BUM BUM — Que las tiene bien abiertas mami — Deme cinco — Que las tiene bien abiertas mami.

Uno ha de pensar—. A qué nacos los reggaetoneros. Pero haciendo honor a la verdad, sólo por ver a las mujercitas bailando, me volvería cantante. Me valdría madres utilizar ropa cinco tallas más grande, tres kilos de oro, raparme y usar gorra todo el tiempo. Nomás porque soy arrítimico y no tengo voz para cantar eso. Las nenas bailando, es todo lo que necesitamos. Nada de viagra, eso sale sobrando… cuando bien, puedes ir a youtube y buscar algo como: Concurso Reggaeton.

Por cierto, gracias a los chicos de emequis por el favor.

No me quiero imaginar como van a bailar mis hijas. Seguramente, en el futuro usarán parchecitos de latex para los órganos sexuales y el baile consistirá en rozar el más tiempo posible las partecitas sensibles. Me cae, cuando lleguemos a eso, si me compro un bastón de aluminio y reparto madrazos a cualquier pretendiente que se le acerque bailando la gasolina. Puedo jurar que los tres escuincles de verde, que estan recargados en el pilar, andan imaginándose los bailes del futuro, como hacerlos más benéficos para sus chaquetas.

La adicción.

Hace poco, en una reunión con Salvador Leal (y otros ilustres de mi blogósfera particular), tocamos de refilón el tema de porque había regresado a casting. Salvador completó con un—: Es que tu trabajo es una adicción, ¿verdad? —curiosamente, esa semana o a lo más, la semana pasada, Ricardo me había comentado algo similar. Mi regreso a este ambiente se puede mal-interpretar como eso: la adicción, la adrenalina, el estrés, el deseo de estar constantemente a punto de gritarle a alguien. Durante mi añito de “vacaciones”, en algún momento supe que me gustaría regresar. Si dudaba regresar, era porque no sabía si me aceptarían de nuevo.

La cuestión básica, es que… tengo la ligera impresión que cualquier otro trabajo distinto a este, será muy aburrido.

No soy adicto a él, no nací para hacerlo, me falta talento en algunas áreas, pero me divierte tanto intentarlo, y reintentarlo, y transformarme, y sentir la interacción social, y como fluyen las cosas. Sentir eso, a nivel personal, es tal vez mi adicción. Sin embargo, algo que me contenta sobremanera, y se lo dije a mi mujer mientras estábamos cenando alguno de esos fines de semana, es que me contenta mucho tener un lugar a donde regresar. Regresar a casa, a dormir, a cenar, a ver a mi hermano aunque sea unos minutos. O irme a Puebla el domingo, en la mañana, y sentir el abrazo de mi mujer, y traspasar la frontera. Jugar con el mundo de las apariencias.

Hay una frase de Serial Experiments Lain, que dice: “Close this world, open the next”. Es muy cierta. Aún cuando mantengo una congruencia (un set de reglas muy básicas), esta funciona a varios niveles. Es un baile, un lugar donde participas con otros diálogos a los acostumbrados y te mueves en los mundos. Tu cuerpo es uno, pero los pasos son distintos para cada ritmo. A veces, te inventas el baile y te aplauden, te sientes satisfecho, ganas. Otras veces, aún cuando sigues los pasos y el ritmo al pié de la letra, algún director orquestral, impío y travieso, cambia el tono.

Lo dicho. Cuando deje este trabajo, lo extrañaré, y hasta el momento dudo, que me toque uno tan divertido como este.

La Nariz.

¿Por qué pensar en morirse? Damaso, quiero contarte que tienes una narizota. Es una nariz aún más grande que tu pene y tu dedo índice. Es tan grande que un helicóptero podría estacionarse ahí. Cuando hueles algo, tienes que esperar más de una semana para registrarlo. Dicen que hueles el pasado. Su enormidad ha hecho sospechar a los médicos y teorizan que es el vestigio de tres hermanos que te comiste en tu periodo de gestación. Tu nariz es tan grande, pero tan grande, que otros peatones casualmente atoran sus orejas en una de tus fosas nasales y ya no te da vergüenza, porque pasa con mucha frecuencia. Es gigante, que hasta a los niños les da pena darte un apodo como “Narinas” o “Narizotas”, los más grandes incluso huyen aterrorizados de su presencia. Damaso era una nariz que cargaba un hombre y si le salía un grano había que tener cuidado, porque era un anuncio de desgracias. Los voceros de las carreras de caballos tenían pena de decir que “ganó por una nariz”, porque cubría toda la pista.

Si creen que esto es divertido, esperen a que Damaso tenga un resfriado.