Noche de Antro

No soy antrero de por sí, quien me conozca lo sabrá. Siempre que salgo de antro… hay problemas financieros con los que me acompañan o de alguna otra índole que pretende arruinarme la rara noche de diversión. Obviamente yo le sonrío a la situación, porque… ¿quién dice que no se puede ser diplomático y mentar madres con una sonrisa?

Pedimos un Appleton, unas cocas. Me bebí un par. Llegamos demasiado temprano 10:30 de la noche… ¿a quién se le ocurre? Pero bueno… bebimos un rato, platicamos de cosas de oficina (iba con Feyo, Cheques, Juan Carlos). Miramos chavitas de uno a otro lado…

Lo acostumbrado, una noche de antro cualquiera… excepto cuando tocan mi querido punchis punchis y me voy a la pista a bailar, me olvido de todo y es lo único que me importa en ese momento. Bailar toda la noche.