Noviembre 9, 2003 — Arbol.
Escrito por Agustin Fest.
De noche, el pequeño Árbol pudo abrir los ojos y miró a Tito profundamente dormido en la acera. Se sintió con la responsabilidad de protegerle. Miró al niño, quien estaba en una posición fetal y sosteniendo con ambas manos su bolsa de cemento. Miró con sus otros ojos, con los de la paciencia, y el doppleganger seguía colgando del corazón de Tito, como una sombra sin volumen y muerta, muerta hacía mucho tiempo.
Había postes de luz en toda la calle, las paredes estaban pintarrajeadas con spray y había basura en una que otra esquina. En una de las casas, había luz y se escuchaba música a todo volumen. Y árboles… árboles no había con los que pudiera consultar donde estaba. El pequeño árbol suspiró, ¿a dónde tendrían que caminar de aquí para llegar a un bosque?
Buscó letreros y todos daban nombres de calles, había uno en particular que decía: “Barrio norte” y pareció comprender. A Tito le había dicho que siempre debían caminar hacia el norte y lo había llevado a donde creyó que era el norte. Se rascó hojas con troncos y pensó, como podría explicarle a Tito que no era ese el lugar que buscaban.
El Árbolito TT cerró sus ojos y trató de sentir con los ojos de la paciencia, qué camino sería el indicado. Las hojas con el viento le descubrieron que debían caminar todavía más. Mucho más y siempre al norte. El viento también le indicó que los dopplegangers todavía no sabían de él y que sospechaban que estaba escondido. No habían descubierto nada de raro en aquel niño jalando un árbol en su carrito. Lo adjudicaban a la locura o a su bolsa de cemento. ¿Cuánto tardarían en descubrirlos y cómo podría defender a Tito, cuando eso sucediera?
El árbol suspiró, era joven y no necesitaba pensar en las consecuencias. Las descartó inmediatamente.
—¡Tito, tito capotito! —exclamó Tito, medio despierto ya—. Tengo hambre, busquemos algo de comer. ¿Quieres comer?
—No. No necesito comida, solo agua y tierra.
—¡Muy bien capoTiTo! —exclamó Tito—. Yo si tengo haaambre. ¡Botes! ¡En los botes siempre hay comida!
Tito se levantó y extendió sus manos como si fuera un avión, lo miró correr hacia un bote, ladeando sus brazos de un lado a otro. Cuando llegó, se detuvo en seco y saltó adentro, urgando entre las cosas hasta que encontró algo que fue de su agrado. El pequeño árbol se sonrió y lo miró comer en silencio. Tendrían que caminar mucho todavía y no quería arruinarle la sorpresa mientras comía.
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Octubre 17, 2003 — Casting, Dialogo, Sueño-Insomnio, divier-tt, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Noche de edición. Casting de infomerciales. Pasan las horas.
T-T escucha un estornudo.
T-T: Salúd Cryztales.
Cryztales: Yo no estornudé wey, pero… ejem, gracias.
T-T: Pues si Cryztales… está bien. Te estoy deseando salud para otros cuarenta años más. No te preocupes…
Chavo en el video: Tengo problemas… pero este producto ha levantado mi yo interno.
T-T y Cryztales: ¡Al wey no se le para! ¡no se le para! ¡no se le para!
Cryztales: Wey… no mames, a mi me daría una hueva terrible que me vieran en un infomercial de una hora…
T-T: Cállate Cryztales…
Cryztales se ríe.
T-T: Y lo peor es que tengo una suerte… a la mejor y me quedo.
Cryztales: ¿Ya le avisaste a tu novia? No vaya a ser que te cache y diga: ¡Miren! ¡Me engaña con una vieja en el teléfono!
T-T: Ya, ya le avisé… está avisada.
T-T: Deberíamos grabarnos en estos momentos de pendejadas…
Cryztales: Simón, nos haríamos millonarios.
T-T: El nuevo reality show, directo desde el corazón de la publicidad… Jorge Carrillo Casting presenta a Cryztales, al enano gruñón de la oficina…
Cryztales: Br br br br br.
T-T: Y al gordo ojete, culero… y mala onda de T-T. ¡Ehhh! ¡A huevo!
Cryztales: Y yo creí que me había tocado la peor parte.
Cryztales pone música y…: ¿Cómo dice?
T-T y Cryztales: ¡Qué chingaos es la vida! ¡Qué chingaos es la vida! ¡Qué chingaos es la vida! ¿Qué chingaos hago yo aquí?
José Fors es la neta.
T-T y Cryztales guardan silencio un momento… ponen play a un video y escuchan a un chavo en el video pronunciar CHAMPÚ.
Carcajadas estridentes. Gracias México.
Suena el teléfono.
T-T contesta: ¿Si? ¿Hotline de Carrillo Casting? ¿En qué le podemos ayudar guapo?
Carrillo disfrazando la voz: Si bueno, a donde hablo… (fracasó, evidentemente, es el único que habla por teléfono a las 3-5 de la mañana).
T-T contesta: Al hotline picarón.
Carrillo: ¿A dónde dice usted qué hablo?
T-T: A Carrillo, si supiera las horas de mi vida que he perdido cuando usted habla por teléfono. ¡Siempre me retrasa las ediciones!
Carrillo: ¡Pero ya verá cuando USTED tenga cuarenta! ¡Y tenga trabajadores como yo! Ya verá, pagará con creces todo lo que usted me ha hecho. Y yo, que soy un jefe preocupado, por saber como van sus empleados.
T-T: Yo sé, yo sé que lo pagaré.
Gustavo aparece de las profundidades…
Gustavo: Ché, no puedo dormir.
Cryztales: ¿De veras no puedes dormir?
Gustavo niega cansado.
Cryztales: ¿y no quieres tu mamila? (insertar gesto explicito aquí).
T-T: ¿Esa chava no te gusta Cryztales?
Cryztales: Pus si, ya sin chela y sin cigarros.
Cryztales lee una de las pizarras: Cubículo.
T-T: Oh… un cubículo, ¿es como un culo al cubo?
Cryztales: O un culo cuadrado…
T-T: O un culo en un cubo…
Cryztales: Eso me recuerda a Josefa… el culo cuadrado, digo…
T-T: No mames, ya… pendejada de las cinco y veinte de la mañana patrocinada por Tacos del Chupacabras y Coca Cola. Vive sanamente.
Cryztales: Ya acabé, ahora te puedo hacer la competencia. Me voy a conectar en la otra línea.
T-T: Me parece bien.
Cryztales: ¡Podríamos chatear!
Nos reímos, pero efectivamente… tan pronto se conecta cryztales desde su lap… a 10 metros de aquí… empezamos a chatear él y yo en el MSN.
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Septiembre 3, 2003 — Casting, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Estaba en la oficina, medio checando unos casets, medio checando el MSN. Feyo estaba en la otra computadora, viendo imágenes.
Cuando de repente, se me salió un suspiro (si, mientras platicaba con ella) y dije— Te quiero.
Naturalmente, Feyo me volteó y me miró raro.
Me sonreí y aprovechando la homofobia de los hermanos Hernández…
—Te quiero Feyo…
—Este, si, está bien gordo…
—Pero si te quiero mucho Feyo.
Alfredo me miró con los ojos muy abiertos.
—Gordo… me estás asustando.
Me eché a reír con la seriedad y el temblor en la voz de Feyo.
Feyo llegó a pedirme unas listas.
—Te doy tus listas, solo si me dices que me quieres Feyo.
Feyo parpadeó un par de veces.
—Te quiero mucho gordo.
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Julio 14, 2003 — El Viaje de Simón Dor, Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
Querido Diario:
Me levanté temprano para iniciar las lecciones de pelea que me pidió el Árbol. Si, Diario, me siento estúpido enseñándole al Árbol Tsef a pelear, pero él insistió y yo accedí. Nunca rompo una promesa, por más estúpida que sea. Salí de mi habitación y lo encontré con los ojos cerrados, con la cara al frente. Se veía tan solemne en esa posición, que nadie hubiera querido interrumpirle, aún en sueños vislumbrando el futuro, meciéndose suavemente con la brisa contaminada, olvidando que existe y convirtiéndose en un símbolo importante en el viaje.
En fin, lo desperté con una patada en el tronco.
Cuando le dí la patada, noté que varias hojas secas y frutos maduros cayeron. El árbol entre-abrió los ojos y bostezó, sus ramas reverdecieron como si nunca hubiese estado marchitando. Cerró los labios y los ojos de dolor, después se dedicó a recoger los frutos y las hojas caídas para limpiar la proa y se los comió.
—Bien, señor Árbol Tsef. Usted tiene una ventaja y es la resistencia de su corteza.
El Árbol Tsef sonrió.
—Lo sé.
—Pero uno de los principios más importantes de Sensei Gorostiza, el cuál me enseño judo, kenpo, aikido, entre otras maravillas… es siempre aprovechar la fortaleza del otro. Todo es cuestión de energías, es lo único que necesitas saber. Ya después encontrarás tu centro gravitacional, el que te permite estar balanceado y cómodo a la hora de recibir la fortaleza del otro.
El Árbol Tsef parpadeó.
—¿Debería anotar todo eso?
Prendí un cigarrillo y respiré profundamente.
—Si no te lo vas a tomar en serio…
—Vamos, vamos. Estaba bromeando.
—Bien, para demostrarte de lo que estaba hablando, necesito que me ataques con toda tu fuerza, Sr. Árbol Tsef. Aviéntese con todos esos kilos que carga, no omita ni una sóla rama o raíz…
—¿Estás seguro, Simón?
Respiré profundamente y miré al Árbol a los ojos.
—Completamente.
Yasmín: En ese cuaderno donde has escrito todas las almas que me he robado, ¿qué te falta?
Niño mago: Muchas Yasmín, muchas. Por ejemplo, no entiendo como inició todo y como ha de terminar tu historia. Tengo todas las almas anotadas, pero hay algo que falta y que es esencial en todo ello Yasmín
Yasmín: Es muy sencillo, niño. Yo vivo ciclos de eternidades. ¿Entiendes lo que es eso?
Niño mago: No.
Yasmín: ¿Sabes la diferencia entre un inmortal y un eterno?
Niño mago: No.
Yasmín se carcajeó.
Yasmín: Eres un neófito. Escúchame bien, la creación de éste universo parte de un ser que posee la energía creadora y destructora. Hacemos bien en llamarle La Muerte, porque es el que nos da vida y ya que perfeccionamos poco a poco el camino de nuestra alma, ha de quitárnosla para regresarla así mismo. La Muerte, para mejorarse así misma y a su universo, ha de fragmentarse en tres fascetas (y estas fascetas, pueden a su vez dividirse en otras más): Estas fascetas son Cerebro, Corazón y Alma.
Niño mago: ¿debería anotar eso?
Yasmín alzó una ceja y después dijo: No abuses del recurso.
El Árbol Tsef tomó aire, se impulsó con sus raíces y como estas le dieron a entender “corrió” hacia mi. Movió sus ramas en círculos para defenderse y abrió su boca grande, las letras que formaban su corteza se movieron rápidamente, haciendo líneas incomprensibles y sin forma.
No sabía si asustarme o reírme por lo estrafalario. Conservé la calma y tiré mi cigarrillo cuando lo tuve a dos pasos de mí. Fue sencillo, en el momento indicado lo tomé de dos de las ramas y ayudé que su fuerza hiciera lo inevitable, el Árbol Tsef se tropezó y sin soltarlo, pude alzarlo sin dificultad para estrellarlo contra la madera del barco, la cual retumbó intensamente.
El Árbol Tsef se quedó tirado, perplejo y parpadeando un par de veces. Me asomé para mirarle y le sonreí.
—¿Ya entendiste lo qué te dije? Es muy sencillo, siempre aprovéchate de la fuerza del otro. No debes ser como la roca, ni como el aire. Lo mejor es ser el agua, el agua que fluye. ¿Prometes recordarlo?
El Árbol Tsef parpadeó.
Yasmín: Cerebro, Corazón y Alma. La Muerte se divide en esas tres personas y mantiene su individualidad, para tener el punto de vista de varias y también, para que esas tres trabajen distintos aspectos de sus poderes. El Alma es la que ha de resolver todos los enigmas y las preguntas, la energía que es resultado de un invididuo en plena evolución. El Cerebro es el que ha de responder las preguntas del individuo y también es el que es capaz de distinguir el bien y el mal. El Corazón, es el que elegirá el camino que propone cerebro o vislumbra otros caminos para ponerse nuevos retos que permitirán a Cerebro responder más preguntas para perfeccionar a Alma. ¿Me entiendes?
Niño mago: Intento.
Yasmín sonrió y se meció.
Yasmín: La Muerte, en un libro ha escrito el destino de todas las almas, sin embargo, como está en constante evolución… el destino nunca es seguro. Cuando la Muerte asimila un nuevo concepto o encuentra nuevos caminos para los seres, ha de destruir su universo imperfecto y ha de asimilar lo nuevo que ha aprendido, para así convertirlo en Real.
Niño mago: Wow Yasmín, sabes mucho.
Yasmín: Calla, que todavía no termino. La Muerte, ha creado a los Sanadores y Sanadoras de Almas para facilitar su labor. Estos han de ayudar a los seres ha asimilar el propósito de su muerte para que su energía llegue más limpia y no haya necesidad de reutilizarla, para ésto, nos ha dado el maravilloso don de saber como han de morir las personas. Yo soy una Sanadora de Almas.
Niño mago: ¿Entonces puedes saber cómo voy a morir yo?
Yasmín: Si niño. Y también puedo decirte como ser inmortal. Al hacerlo, entonces he de contribuir en la no-perfección de La Muerte, haré que pierda una pequeña parte de la energía que contribuye a sus Almas y también afectaré así, el rumbo del Cerebro y el Corazón de otros seres humanos.
El niño mago se quedó pensativo.
Niño mago: ¿Por qué eres mala, Yasmín?
Yasmín: Déjame terminar, y entenderás.
El día y la noche número dieciocho, pasó rápidamente. El Árbol Tsef aprendió al pié de la letra lo que le enseñé. Se concentró en sentir el agua que corría dentro de su cuerpo, se enseñó a manejar su respiración de tal forma que podía no mecerse ya, aunque estuviese en medio de una tormenta. Con las pocas enseñanzas que le dí, se convirtió en un oponente eficaz y certero, a pesar de su gran tamaño.
Todavía era torpe en muchos aspectos, sobre todo, por las raíces. Le dije que lo mejor era mantenerse estático, utilizar sus ramas y la resistencia de su tronco. Eso le haría un peleador más eficaz y no necesitaría moverse. El Árbol Tsef peleó muy bien después de ello, me fue difícil asestarle un golpe que le hiciera cerrar los ojos.
Y no pude dejar de preocuparme, que aunque no contuve mi fuerza, veía como caían hojas marchitas con cada golpe que daba en el tronco. El árbol seguía sonriendo con las lecciones… evitaba el tema de las hojas y trataba de tranquilizarme cuando reverdecía sus ramas en un abrir y cerrar de ojos.
Noté que las enseñanzas le habían servido para no sentir tanto dolor cuando sacaba las hojas verdes. Lo hacía para que no me preocupara. Me enojé, me enojé con él. ¿Por qué no me iba a enojar, mi querido Diario, de la vulnerabilidad de la amistad? Me volví más agresivo en la pelea y el Árbol Tsef supo defenderse como todo un maestro.
No dejaba de sonreír por cada hoja marchita que caía. Debo admitir, que es la primera vez que me molesta no saber que es lo que sucede con un amigo. Y haz nota de esto, mi querido Diario: estoy admitiendo, que ese pedazo de madera se ha vuelto mi amigo.
Yasmín: Cuando La Muerte destruye su universo para reconstruir, la energía de los inmortales regresa a él de una manera corrupta y tiene que trabajar en arreglarla. Es retrasar el tiempo para el Universo definitivo, el Universo perfecto. Pero sucede, que La Muerte no preparó algo llamado eternos. Los eternos son los inmortales perfectos. Son almas que consiguen su inmortalidad por medio de algo que nunca acabará.
Niño mago: ¿Algo qué nunca terminará?
Yasmín sonrió.
Yasmín: Si. Por ejemplo yo, que soy eterna. ¿No lo sabías niño? El eterno sobrevive los universos. Está presente en primera fila para ver como uno es destruido para que uno nuevo nazca. El eterno no podrá descansar, hasta que sea el último Universo. Sólo así.
El Niño Mago abrió los ojos… sorprendido. Podía intuir lo que venía. Podía casi adivinar cuál fue la primer alma que Yasmín robó.
Yasmín: Estuve presente cuando el Dios del mito creo a Adán y luego a Lilith. ¿Sabes lo qué hice? Me acerqué, claro que me acerqué… y le dije a Lilith como. Sólo con el conocimiento de los ángeles y los demonios podría ser inmortal, sólo queriendo obtener el conocimiento total de la Muerte, podría ser eterna. ¿Te sorprende? No, creo que no… viví mi eternidad hasta que nací en el nuevo universo y al mismo tiempo, dejé de existir como la vieja ciega que ves ahora, la famosa paradoja del tiempo. Me convertí en mi yo niña, sin recuerdos… ella habría de tomarme en venganza y seríamos una. El ciclo, la serpiente que se muerde la cola. No habrá respuestas, hasta que se perfeccione el universo y he vivido tantos ya, que he robado en todos almas distintas o mismas almas con diferentes condiciones. Es probable que nunca acabe niño… es probable que nunca termine.
Faltan diecisiete días, con sus diecisiete noches. Trataré de saber que pasa con el Árbol Tsef y le preguntaré a Yasmín como va con las almas… porque necesito saber. El tiempo se está terminando.
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Mayo 24, 2003 — Juan Pablo Guerra.
Escrito por Agustin Fest.
Después del día de la escuela y de conocer muchos amigos, que sin duda… serán descritos, relatados y desarrollados en otra ocasión, Juan Pablo Guerra tuvo que conocer su trabajo.
En la escuela, Pablo tenía oportunidad de estar tranquilo y aunque sabía que muchas de las exigencias que le daba el colegio, realmente sobrepasaban lo que esperaba… se sentía agusto y por ello, siempre se presentaba como Juan o como Pablo. Nunca como el señor Guerra.
Entonces, conoció su trabajo y el señor Guerra le sobraría para muchos días más. Su jefe era un ex-militar de una guerra que se dio en un país ficticio, el hombre era amable y apacible, aunque bajo presión, se transformaba de inmediato y parecía ser el General de aquellos días.
Razón por la que le llamaban, el General Carrillo. Juan Pablo tuvo que preguntar: “Bien, se que aquí trabajo y trabajo con usted, señor… pero dígame, exáctamente a que nos dedicamos?”
“Rentar humanos”, respondió el General Carrillo.
“Oh… bien”.
El General Carrillo tenía una hija como de tres años que siempre andaba como en cuatro patas, rubia y con una cara terrible. A ésta, le gustaba que le aventaran la pelota para ir a recogerla y morderla largo rato antes de soltarla otra vez. Samantha se llamaba… y solía vestir de encaje azul o amarillo…
Bien reza el dicho: “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Juan Pablo Guerra podía bien vivir sin Samantha, no le gustaba que la hija del general se sentara a mirarle atentamente cuando JPG comía en su descanso… a Samantha le escurría la baba y sus ojos se le hacían negros, negros… reflejando los bocados que JPG se llevaba a su boca.
Aprendió a querer a Samantha, dándole un bocado de vez en cuando, por supuesto… cuando el General no estaba mirando para decir: “No le des de comer, porque se va a poner gorda”.
JPG pensaba que eso era consecuencia del trabajo de la “Renta de humanos”, llegaban a la oficina una serie de humanos enviados… estos eran analizados por medios de atributos físicos y mentales para ciertas tareas que les eran asignadas. JPG no sabía quien asignaba los trabajos, el único contacto que tenía era por medio de el General Carrillo y sus otros compañeros de oficina, los cuales serán presentados en otra ocasión.
“Este trabajo es como una guerra…”, decía el general cuando andaba estresado y con una vena saltándole en la frente, “Podrá usted soportarlo?”
“Creo que sí”, respondió JPG.
“Bien… usted se encargará de la depuración de individuos… cuando uno de estos enviados humanos no nos funcione, tiene que … liquidarlo”.
“¿Liquidarlo?”
“Es una cuestión difícil, pero a través de numerosos asistentes que trabajaron conmigo antes que usted, he inventado un método que es muy sencillo, menos doloroso y que apenas afecta psicológicamente al individuo…”.
El General condució a JPG a una sala de observación.
“Aquí se formarán diez enviados en una fila, usted tiene que elegir tres ellos basándose en su perfil y la tarea que necesitamos. Los que logren sobrevivir, gracias a su elección, pasarán a la siguiente fase donde la elección me corresponde, ¿comprendió usted?”
“Si, señor”
“Bien… ahora, preste atención… aquí tenemos 10 palancas, cada una corresponde al lugar donde habrá un individuo de píe… cuando usted jale la palanca se abrirá una trampa que … liquidará a los no funcionales”.
“Muy bien… una sugerencia, señor?”
“Dígala…”
“Puedo computarizar el sistema?”
“A qué se refiere?”
“Creo que habría mucho ahorro de tiempo y ahorro-energía. Me permite intentarlo?”
“Me costará dinero?”
“Algo…”
“Entonces usted me acompañará al Centro a comprar lo necesario el día de mañana y veremos lo de los precios. Por el momento, ajústese al sistema actual. Confío en usted Juan Pablo Guerra, espero que trabajemos muchos años juntos”
“Si señor, espero lo mismo”.
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Marzo 12, 2003 — Vida diaria, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Como era de esperarse, terminé de editar el casting para “Nacional Monte de Piedad” a las 2 de la mañana. Ya lo esperaba, desde que me levanté de mi cama, sabía que sería un día de esos que procuran construir bola tras bola en mi espalda. La bajada y selección de la gente empezó a las 11 de la mañana y terminó a las 7 de la noche. La edición tardó otras 7 horas… odio los comerciales de viñetas.
Un comercial de viñetas, procura presentar 23 personajes haciendo X número de situaciones en los menos segundos posibles (lo que tarda un comercial, entre 20-45 segundos). Pero el problema es que sigue siendo un proceso muy selecto, no importa cuantos personajes sean, debe ser alguien que provoque hacer realidad lo que la febril mente del creativo haya construido.
Odio editar los castings para comerciales de viñetas. con Panasonic (el comercial donde sale Martha Higareda antes de ser famosa) fue lo mismo, y antes de ese, hubieron dos de Telcel que me hicieron sufrir. ¿Y por qué este habría de ser distinto?
Por eso al despertar… ya sabía lo que me deparaba el destino.
Terminé mi edición, dije bye bye a la oficina y al salir, pasaron por la avenida dos patrullas de Fuerza y Reacción, o Tarea-Reacción, algo así le entendí. Creo que son de las nuevas que hay aquí en esta Ciudad. Bien, uno de los policías se me quedó mirando al cerrar mi reja y me dije: “Bueno, nomás que se fijen que estoy cerrando con llave y no tratando de entrar a la fuerza, seguirán su camino”.
Y eso hicieron, me pasé la calle a esperar un Taxi a las 2 AM, con todo desértico y fue cuando vi de nuevo las dos patrullas. Pero ahora se aproximaron a donde yo estaba, se detuvo una, se bajó un policía y me empezó a interrogar muy amablemente que hacía ahí a esa hora. Pues contesté con verdad todo lo que me dijeron y creanme, andaba asustado, para los que conocen la policía mexicana… ya saben, sobre todo la del distrito.
Después de una serie de preguntas que no les veía sentido, hicieron que dejara mi mochila y revisaron adentro, después me pidieron que mostrara lo que traía en los bolsillos y ya al final, me catearon de arriba para abajo, el policia tan amable me hizo el favor de que se me encojieron los huevos de pura reacción (mano masculina! ALERTA! ALERTA! mano masculina).
Ya se despidieron y me asombré de que no me pidieran dinero o me secuestraran. Les dije buenas noches y les pedí de favor que si miraban un taxi por su ruta, le pidieran de favor que pasara por aquí. En ese momento pasó uno libre.
Estaba dudando si detenerse porque las patrullas ahí, y después yo… bueno. Parecía como que los polis viendo que el ratero se suba bien al coche para que lo asalte bonito y se compartan después el motín. Pero afortunadamente si se paró y el amable señor taxista me dijo que creía que era algún detenido o algo así…
no, respondí sonriendo, para nada, sonreí de nuevo, se detuvieron a preguntar quien era y luego a acariciar mis huevos, se detuvo mi sonrisa.
En fin, durante el transcurso de la noche le hablé a mi mamá por teléfono y le recordé 6 días después del cumpleaños de mi tía Imperio. No le hablamos por su cumple y yo apenas me acordé el día de hoy. Mal mal mal. Me va a asesinar cuando le llame, solo espero que no esté enojada.
Y mi mamá… bueno, transcripción de la plática:
—Le hablamos el sábado los dos… oye…
—¿Qué?
—Se metió un gato a tu cuarto.
—¿Cómo? ¿Y ya lo sacaste?
—Ay no, ¿cómo crees?, ¡sácalo tú!
—¿Y cómo le hago? ¿Desde aquí le grito groserías o qué?
Mi mamá se echa a reír…
Tan linda ella…
Después del cateo policial… CATeo… ja!, ¿entendieron el chiste bobo? No, ya se que no, demasiado bobo. Bien, en lo que iba… después del GATeo… jajajaja, lo siento, lo siento, ya. Después del cateo y que pude llegar a mi casa, lo primero que hice fue dejar las puertas abiertas y entrar a mi cuarto, a primera vista no lo encontré, después me asomé debajo de mi cama y el cabrón salió corriendo. Lo perseguí hasta la cocina y después la zotehuela… transcripción:
—¿Qué haces ahí?
—¿Meow?. (¿Qué te importa?)
—Bueno wey, ya te dejé la puerta abierta, andele mishons, para afuera.
—¡Meow!. ¿Meow? (¡Ajá wey! ¿Y tu nieve?)
—Si, si, Meow, andale… muévase.
—Meow. (Ta güeno).
Se salió medio inseguro y ya cuando vio que estaba medianamente alejado de mí, regresó a mi cuarto. Que huevos… de veras, que huevos. Lo perseguí a mi cuarto nuevamente y ya mi mamá me dijo: “Se está queriendo salir por tu ventana”. Abrí mi ventana y al voltear me di cuenta que volvía a correr a la cocina. Ya caminando, porque está sonando que el gato aprendió bastante de Tom y Jerry… escuché un ruido y al asomarme a la zotehuela, asumí que el gato se había ido por la ventana de la sala.
Tanto ajetreo para una madrugada.
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Marzo 4, 2003 — Enigma, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
¿Qué haces aquí?
Solo te aviso que ya eres parte de ésto.
¿Qué tal si no quiero formar parte?
A ti te encanta participar en escritos sin sentido…
¡Farisaico maldito! Bien sabes que tienen sentido, retorcido sentido que nadie va a descubrir.
Tal vez tu puedas ayudarlos Simón.
Yo no tengo ganas de ayudar a nadie desde el ‘97.
¿Esa fecha tiene que ver con el Enigma?
No, pero me hago el interesante. Bien, ¿cómo puedo ayudar?
Haciendo de éste otro sin sentido para formar un todo que tal vez otros se animen a descubrir.
Y yo que creí que me habías olvidado… está bien. Está bien. Sólo si prometes dejarme en paz y enterrado en mi agujero cuando esto termine.
Tal vez nunca termine.
Simón Dor sonríe.
Dijiste 40 días y 40 noches
Igual que Cristo.
Cristo no tiene nada que ver en esto
Tú y yo tampoco, todo es por el Enigma.
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Febrero 25, 2003 — Niño viejo, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Una vez lo discutí con mi tío Daniel. Para algunas personas, el número de llaves en su llavero, es un símbolo de poder o control. Puede sonar ridículo, pero esto me lleva a recordar a un profesor de Física que tenía en el Centro Universitario México. Jorge Hoyo, solía tener llaveros y llaveros colgados en los jeans, no exagero al decir que por lo menos tenía 50 llaves y ¿qué hacía con tantas? No lo sé, nunca me animé a preguntarle.
Cuando caminaba hoy, estaba haciendo sonar mis llaves y me sonreí, ya son como diez llaves o quince. Tal vez la persona que las tenga se sienta como San Pedro, con las llaves para abrir el cielo. Te vuelves una persona de la que las demás dependen, porque tú tienes las llaves para ciertos lugares. Son como las relaciones con la gente influyente, que ellos tienen llaves para abrirte las puertas a una mejor calidad de vida, a cierto costo.
Lo bueno es que una llave te cuesta diez pesos (1 dolar) con el cerrajero y lo otro, bien puede que pierdas las influencias con San Pedro.
Ahora que mencioné lo del CUM (Centro Universitario México), me acordé de la Bitácora del 106. Tal vez empiece a registrar la bitácora aquí, porque ya no regresaré a Tripod en mucho tiempo.
¿Por qué me dicen Árbol? En quinto de prepa, solía vestir mi chamarra verde, traía el cabello largo y rizado, algo de barba. Mi abuela solía poner una manzana en mi mochila antes de salir y una vez, un viernes, llegué a juntar las manzanas de la semana.
Empecé a regalarlas y una voz, la de Alfonso Pano, dijo: “Pareces un árbol manzanero”. Desde ahí… se me quedó el árbol, y me agrada, a excepción de cuando alguien dice: “Voy a mi-ar bolito”.
Hace 4 años, sucedió algo así.
Viernes 9:40 - 9:55 PM.
Escenario: El JimboFest.
El Árbol llega, y le asaltan con 10 varos, que dizque pal reven, encuentra al Capi.
Árbol: “Vamos por chupe Capi”
Capi: “Nel Árbol, exámen del TEC mañana, si quieres ve tú”
10 minutos después…
Árbol: “Ya pinche Capi, vamos por Chupe.”
Capi: “Sale Árbol”
Árbol y Capi van a la barra donde unas viejas pedas gritan: “¡Argentina!”. Yo pido un tequila y el Capi pide una Coca.
Árbol: “Ya pinche Capi, ya entrale”
Capi: “Nel, neto, mi exámen del Tec”
Llegan Tambor, Que-K, Mago, Fonts, Bonilla, Holguin, Fleko, Merino, Pano y Pad. Preparan el buen chupe (la coca y el appleton, entre el Vodka y un tequila, puta…), mientras los detienen en la entrada por no llevar feria. Un servidor atentamente les presta $10.00
Árbol: “Platicame del Infierno Fonts, ahorita que si lo visualizo.”
Y Fonts me empezó a guíar en el camino a la oscuridad (Memorias de Infernalia), cuando Mago me salva y llega a hacer un brindis.
En eso, una zorra bailaba mientras Mora y sus espermatozoides furiosos tocaban, como la señorita bailaba sola y nos daba la espalda, un servidor hizo el favor de bailarle rítmicamente por atrás.
Bonilla: “¿Qué pedo con la zorra esa?”
Merino: “¿Qué el Fonts qué?”
Fonts: “¿Queeeeeeeeeeeeé?”
Árbol: “Nel, esperense, una estilo Baca (Larga y Asquerosa): ¿Qué Vignau se masturba y regocija sobre la tumba de quieeeeeén?”
Fonts: “Esa estuvo asquerosa”
Merino: “Jajajajaja, los huesos de Campos.”
Baca llega.
Larry llega.
Bonilla: “Qué mal pedo, el Sapo no viene.”, Y así… Bolonio y sus Rascaescrotos abandonan el canto por la peda de hoy.
Fleko se larga por que se siente mal, Bonilla y Fonts lo van a dejar. Al regresar: “¿No saben donde podemos estacionarnos?”
Fonts: “Deja me bajo a wuacarear que ya me maree”
Baca ya muy pedo, por que ya es mi brother.
Filas de Conga/Mambo (Whatever)
Larry: “Haganme casita”, (Fonts, Bonilla y un servidor le hicimos el favor de baño público)
Árbol: “¿Y tú exámen del TEC pinche Capi?”
Capi: “Huevos, Pinche Árbol”, (El wey ya se estaba poniendo jarra)
Empiezan a bailar Table: Tambo, Mago, Baca, Pano (¡Juan Pano II! ¡Te quiere todo el mundo!) y los recibíamos un chingo de weyes cuando se aventaban.
Al Árbol y a otros les preguntan derivadas para medir su grado de embriaguez.
Según esto ya estaba bien pedo por que cuando lograba levantarme decía: “El Árbol sigue vivo”, y abrazaba a alguién.
Pano: “No me abraces Árbol”.
Merino: “Tengo exámen del TEC mañana y ya se me subió el tequila.”
Bonilla: “Jajajajaja, yo ni he leído la guía”.
Fonts: “El Camino del Hombre en la vida es ser féliz. Si este es féliz en lo que hace, entonces este cumple su camino”. (Aristóteles, creo que así va la cita.)
Árbol: “Gracias Fonts, le das una razón a mi desmadre”
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Diciembre 29, 2002 — Un tal Simon Dor, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Pero no lo has visto.
Callá
Dices que lo vas a encontrar.
Lo haré
Pero ni sabes cómo es.
Sin rostro, con cuervos
Deja ya de buscarle.
¿Por qué?
Porque te puede llevar.
¿A dónde Simón?
Allá a dónde se descansa, mi querido amigo.
Tal vez ya es hora
¿Tú qué sabes?
… No lo sé …
Te encantaría saberlo.
Así es
¿Por eso sueñas todas las noches?
Ajá
Interesante… y tal vez cuando llegues, te habrás de decepcionar.
Claro que no
Tan correcto, como que mi nombre es Simón… ninguno sabe tan bien como yo jovencito, lo que es estar ahí.
¿Cómo es?
Como esperas que sea.
Entonces será un lugar tranquilo
Todo menos eso.
¿Dónde exista el amor?
Tampoco.
¿Sufrimiento eterno? ¿Infernalia?
Más alejado de la realidad no podrías estar.
Deja de confundirme.
Deja de preguntarme.
Te odio
Simón, me odias… Simón Dor.
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Diciembre 9, 2002 — Intento ser Escritor.
Escrito por Agustin Fest.
—Y nos partimos la madre compadre.
—¡Híjole compadre!
—Simón, ya no se aguantó el muy cabrón y nos agarramos a madrazos.
—¿Pero si estás ileso compadre?
—Yo no quería compadrito, de veras qué no.
—¿Pues qué no se la partiste nomás?
—Todititita, y tan bien que lo dejé hecho pulpa en el piso.
—¿Y luego?
—Pues ya, estaba chorreando de a de veras, ni parecía Catsup.
Diálogo entre un Chile Guajillo y un Tomate… hablando de aquel que se llamaba Jitomate.
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Noviembre 18, 2002 — Familia.
Escrito por Agustin Fest.
Mi madre es una persona muy lista, extremadamente inteligente, de hecho, fue jugadora olímpica de ajedrez. Un ejemplo vivo de la mujer trabajadora en México. Sin embargo… a la hora de las novelas, ¿cómo decirlo? Cumple exáctamente la función de vegetativo, como todos.
Yo: ¿Y ese negro quién es?
Mamá: Pues…
Yo: ¿Es malo o es bueno?
Mamá: Es malo… pero fiel como un perro.
…
Y la pregunta de noticieros Televisa, dícese así:
En los dos últimos años, la violencia en México…
1) Ha aumentado.
2) Ha disminuido.
3) Sigue igual.
¿Adivinen? La violencia sigue siendo fiel como un perro.
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Octubre 30, 2002 — Intento ser Escritor.
Escrito por Agustin Fest.
Ojos
T: “No lo estoy”
C: “Si, estás enamorado”
T: “¿Cómo lo sabes?”
C: “Tus ojos me lo dicen”
Reflejo
T: “¿Qué te dicen mis ojos ahora?”
C: “Que no sabes cómo decirle”
T: “¿Todo eso dicen?”
C: “Todo eso, sólo que no me dicen de quien”
T: “Tal vez si…”
C: “¿Si qué?”
T: “Si dejas de leer mis ojos y vieras tu reflejo”
Alma
C: “¿Qué quieres decir?”
T: “Recuerda, no se como decirlo”
C: “No necesitas, ya no, toda tu alma lo grita, no me importaría quedarme sorda”
Latir
T: “¿Pero si te quedas sorda cómo podrás escuchar los latidos de mi corazón?”
C: “No necesito, mi mano en mi pecho me dirá como late mi corazón que es uno con el tuyo”
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