Octubre 12, 2007 — una línea.
Escrito por Agustin Fest.
Un lugar.
Abril 4, 2007 — Asceta, Del deber ser, Howl.
Escrito por Agustin Fest.
Hay un lugar, atravesando el mar, donde ninguna aspiración o sueño material es válido. Donde la carne y el deseo se despedazan porque no se puede sentir más. Un lugar donde no te sientes pendejo por pequeñas idioteces, ni grande por los bien merecidos triunfos y eres como un niño pequeñito, perdido, en esa isla donde, el Dios de las probabilidades, tomó asiento para crear el mundo. Me gustaría que ese lugar no tuviera un nombre, si acaso que se refieran a él simplemente como un lugar. La gente hablaría de él por mera casualidad. —¿A dónde vas? —Voy a un lugar —y salte un poco el corazón cuando te das cuenta que vas allá, sin importar el camino que tracen tus pasos, llegarás. Correrás desnudo, libremente, sin preocupaciones, sin risas mordaces y presiones tontas. Una isla de arena, cuya materia prima es el polvo de los felices muertos que se acumula con el tiempo. Sin chistes babosos, ni palabras necias y vacías.
El lugar no existe, pero en todas partes hay escritores necios que lo describen… escritores que después de relatar un contexto histórico o inventar un personaje tan violento como su entorno (una megalópolis o una provincia ignorante), seguro lo desean, en un requicio apartado de su corazoncito. Cuanta ternura puede esconder un hombre o cuanto idealismo, que es capaz de romper toda su rutina y creer que existe, aunque sea unos minutitos. Es otro ideal, pensar que todos escondemos un lugar así en nuestro corazón. Tal vez, es la creación de este lugar es lo que genera la violencia, mientras apartamos nuestra vista esos minutos, podemos dedicar a destruir lo demás.
Me siento un poco idiota el día de hoy.
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Marzo 28, 2007 — Los cuervos.
Escrito por Agustin Fest.
Los cuervos…
Bueno, no todos.
Solamente Mamá Cuerva,
Supo que el día con
Las gaviotas,
engendró monstruos…
Cinco de ellos
con tanta naturaleza
como para destruir
el mundo.
Kayla
Septiembre 26, 2004 — Intento ser Escritor.
Escrito por Agustin Fest.
Kayla no sabe que el mundo es un desierto y se la pasa corriendo en los escombros, por ahí y por allá. Kayla no sabe que el mundo me ha hecho daño y que me ha convertido en un hombre muy grande que está destinado a seguir creciendo, hasta que los organos le revienten. Kayla no sabe leer y me permite que lea los cuentos de los hermanos Grimm, que llevo en una de las bolsas de mi gabardina. Kayla me dice que así es el otro mundo y me arranca una sonrisa. Mi rostro tan estirado ya, que me da miedo que se rompa cada vez que me hace sonreír y ella se ríe y se burla de mi, entonces a Kayla le nacen alas de un Fénix y me dice—: Un viejo como yo las tuvo hace mucho tiempo, pero no supo que hacer con ellas.
A Kayla no le importa y se ríe de las nubes oscuras en el cielo. Ella dice que incluso, allá detrás de todos esos grises feos, hay conejos corriendo tras los ciervos, y los ciervos persiguen cuervos de pelajes azules y brillantes, que a su vez persiguen un árbol que camina y corre de contento. Me he reído mucho de la imaginación de Kayla —Los árboles no corren. Y ella se ha reído de mi. —En Fafjel, corren todo el tiempo. El Árbol que se está quieto, es un árbol marchito. Asiento lentamente, que triste era la vida antes de Kayla. Y también es triste con ella, cuando son las noches que se queda callada y quieta como una estatua. Y unas lágrimas se asoman de su rostro y es el único brillo que existe en Kayla, cuando esas noches oscuras y feas y terribles.
Kayla me ha dicho que vamos a morir de cualquier manera, cuando está muy pensativa. —Tú corazón está creciendo, tú corazón te va a matar. Me ha dicho Kayla y echa a llorar como si estuviera lloviendo y yo antes hubiera llorado como ella. Pero ya no es así, le acaricio la cabeza y le digo—: Mi corazón está creciendo gracias a ti, porque antes de conocerte era así de pequeñito. Entonces Kayla se está medio tranquila, medio dudosa y se va a correr de nuevo, porque para ella no hay escombros, sino un jardín lleno de flores y mariposas, brisas y cerezos, conejos que persiguen árboles que uno se pregunta de dónde demonios crecieron raíces para echar a correr.
¡Qué todo termine ya!
Agosto 7, 2003 — Intento ser Escritor, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
En el sueño le dieron las instrucciones específicas de como acabarlo todo. Sólo bastaba una sencilla fórmula, unas cuantas palabras y un poco de determinación. Eso le había dicho el demonio, ¿o era un ángel de alas negras? Trató de recordarle el rostro, y tan sólo podía dar con la mancha borrosa de un hombre (o tal vez era mujer), de voz seductora que le cantó las palabras y las instrucciones.
No fue el único sueño, fueron varios. Desde que nació los había tenido, sin embargo no les había encontrado sentido porque no lo había. No le veía sentido destruir el mundo, tampoco le miraba necesidad. Aún cuando el niño se convirtió en adulto y cambió las caricaturas por las noticias deprimentes. Después lo dejó su pareja de toda la vida y tuvo problemas en el trabajo. Aún así no había sentido, no había necesidad.
Surgió cuando se miró al espejo y no se reconoció. Trató de darse una explicación, ¿quién era el hombre que había ocupado el contrarreflejo y cuándo se había vuelto él, el reflejo? ¿o era viceversa? ¿o no era ninguno de los dos y se había convertido en el espectador de sí mismo? Tocaba el espejo (o tal vez no lo tocaba él, sino el otro) y su gemelo hacía lo mismo (tal vez era él y no su gemelo). Cuando él sonreía, el otro también. La expresión sombría se imitaba a la perfección y también la alegre. ¡Pero no era él! ¡No era él el que estaba en el espejo y tampoco era el que se miraba en él!
En sueños persiguió al ente borroso de sus sueños y le hizo caso. Tenía muchas fórmulas: con una recupero su estabilidad económica, con otra recuperó a su pareja y la tercera, la utilizó una para recuperar la paz en el mundo (la cual funcionó unos pocos días). Ninguna de las tres le ayudó a recuperarse, el tipo en el espejo y el tipo que se miraba al espejo, seguían siendo distintos a él y se sentía como un espectador desesperado y enmudecido por el control remoto.
Intentó lo indecible, tomó el espejo y lo dejó caer en el cuarto del baño. Éste se fragmentó. Desahuciado observó que el tipo del espejo y el que miraba el espejo se multiplicaron de manera infinita. Y estos salieron a las calles a romper más espejos y donde quiera que pudiera haber un reflejo y un contrarreflejo.
Esa noche, durmió mal y cuando logró hacerlo, le visitó el ente amorfo. En el sueño le dieron los pasos consecutivos que habría de seguir para terminar con todo. Era una fórmula muy sencilla, que constaba de dos versos y un poco de sentimiento en la voz. Eso le había dicho el ángel, ¿o era un demonio de alas dracónicas? Trató de recordarle el rostro, y tan sólo podía dar con la mancha borrosa de una mujer (o tal vez era hombre), de voz profunda y calmada que le susurró las palabras y las instrucciones.
No fue el único sueño, fueron varios. Cuando se gestaba en el vientre tuvo los primeros, sin embargo no les había encontrado uso práctico porque no lo había. No le veía caso destruir el mundo, tampoco le miraba lógica. Aún cuando el niño se convirtió en adulto y cambió las matinés de domingo por los periódicos matutinos. Después le abandonó su media naranja y tuvo problemas en la fábrica. Aún así no había caso, no había lógica.
Hasta que se miró al espejo y no se reconoció.
La Tía Yemita. Multiuniversos.
Junio 18, 2003 — Cuentos, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Nota:
Éste cuento, es probablemente la continuación o el inicio de La Guerra y la Ilusión, probablemente sería bueno que lo leyeras antes de leer éste.
Gracias.
Resurrección III. Vivir y Morir.
Junio 8, 2003 — Cuentos.
Escrito por Agustin Fest.
El Mal vivía dentro del oso de peluche, el Mal se había vuelto Real en el presente, pasado y futuro, en el pasillo interdimensional del Señor de Todas Las Respuestas tuvo su primer enfrentamiento con el Bien, quien también se hizo real en todas las dimensiones.
Era más fácil cuando no eran reales, pero no sabríamos nada de lo que sabemos ahora como humanos si no fuera por que el Bien se comió al Mal. Nadie estaba consciente de esto, los humanos en la tierra los que eran buenos, se hicieron muy buenos y proclamaron la paz, los que eran malos en la tierra se hicieron demasiado malos al ver que no había un Mal y buscaron la manera de hacerlo notar.
El Mal triunfaba sobre el Bien en el mito de la humanidad (también en otros mitos, pero no profundizaremos en ellos por hoy), por que en la realidad el Bien había triunfado sobre el Mal.
La Niña Que Pregunta, le preguntó a la Muerte un día, un minuto, un segundo, un año, un mes, un eón en la Tierra, en Marte, en la Vía Láctea, en la Cuarta Dimensión, en el Todo y la Nada.
—Señor de Todas las Respuestas, ¿Qué pasa cuándo el Mal y el Bien se hacen Reales?
—Forman una parte más activa en la Vida de Todo Ser y Hace que su Paraíso dependa de alguno de estos dos mitos, no hablamos sólo de la dimensión del Infierno y del Cielo, que el mito de la humanidad ha creado, si no también una división en las almas que sega Valpix.
—Explícame eso.
—Quiere decir, que hemos hecho a Dios y a AntiDios reales. Las religiones tomarán una fuerza más grande en el mito de la humanidad, así como en otros mitos. Valpix se dividirá en dos entes.
—Pero eso quiere decir…
—Que la humanidad se está haciendo real, así es, los sentimientos serán más intensos, los milagros ocurrirán, habrá ángeles, habrá avatares, habrá resurrecciones, habrá energía positiva y negativa fluyendo frenéticamente, dándole una vida y muerte más intensa a todo.
—Se que la humanidad empezó como uno de tus hermosos sueños, qué tu eres el creador de todo al principio y también eres el destructor de todo al final, pero si Dios y AntiDios se hacen reales, ¿Debe empezar todo de nuevo?
—Si, Dios Bien y Dios Mal se volverán los creadores de todo, pero cómo te he dicho, Valpix algún día me responderá a mi personalmente, no importa en cuántos se divida, no importa lo real qué pueda ser, todos me responden a mi tarde o temprano. Ahora hija mía, presencia la destrucción del Universo, cómo es hora de cerrar esta fiesta, para iniciar una nueva con Bien y Mal en la Tierra y otros Planetas, otras razas.
El Señor de Todas las Respuestas se acercó a un cofre largo y angosto que tenía, lo abrió y sacó su hoz dorada.
—Esta, es la Hoz que destruye todo.
La tomó en su mano derecha, caminó hacia otro cofre chico y corto que tenía, lo abrió y sacó un libro con páginas en blanco.
—Este, es el Libro del Nuevo Universo.
Isabel tomó a Cliqo Jerio, su osito de peluche y siguió a la Muerte.






