San Valentín.
Este cuento breve, a medida de lo que escuché de Faulkner, interpreta un mismo hecho por varias personas distintas utilizando como medio básico, la introspección y la percepción en vez de diálogos y acciones. Lo poco que sé de Faulkner es que gustaba de utilizar este medio y aunque no lo aplique correctamente como él lo hizo, me sirve para experimentar.
La idea original era otra, tal vez les presente esa otra Faulkeriana eventualmente. Quise hacer un cuento cursi, tal vez la fecha marcada por la publicidad me empuja, tal vez el sencillo ardor del escritor que no puede vivir de otra cosa, más que de expresarse por letras.
Tenemos tres personajes, en memoria de Anselmo y Susana, utilizaré sus nombres, aunque no sean los mismos personajes de aquel cuento escrito en el ’99. También, he de utilizar el nombre del voluble de Luis. Son nombres que para mi pasado como escritor, han sufrido una evolución y tal vez, un crecimiento.
Aquí viene una confesión personal. Para los que se pregunten del Poder Gris, es por eso que me cuesta tanto trabajo continuarlo: no soy el mismo que era cuando lo inicié. Es casi como continuar el trabajo de un escritor por otro escritor y aunque es difícil, trato de evocar un poco el pasado y ayudarme a terminar aquella promesa.
Anselmo se presenta sin formato.
Susana se presenta en cursivas.
Y Luis ha de platicarles en negritas.
Sin más palabrería, les mando un saludo y disfrútenlo.






