Asesino

El Escritor miró la hoja de papel en blanco que tenía encima, después miró su pluma preferida y luego la iluminación. Siempre odiaba el peso que le otorgaba una hoja en blanco, era como si le hubieran puesto mil y una responsabilidades encima, al mismo tiempo lo adoraba, no podía dejarlo. Era como una adicción.

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