Los cuervos,
escucharon a Mamá Cuerva
hablar de los monstruos,
como quien escucha
un cuento infantil…
Mamá Cuerva les dijo:
—Deben matar
a sus primogénitos.
Pero
los cuervos…
no hicieron caso.
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Abril 2, 2007 — Los cuervos.
Escrito por Agustin Fest.
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Marzo 28, 2007 — Los cuervos.
Escrito por Agustin Fest.
Los cuervos…
Bueno, no todos.
Solamente Mamá Cuerva,
Supo que el día con
Las gaviotas,
engendró monstruos…
Cinco de ellos
con tanta naturaleza
como para destruir
el mundo.
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Marzo 25, 2007 — Los cuervos.
Escrito por Agustin Fest.
Los cuervos
y
las gaviotas
recuerdan
esos días de orgía
con ligereza.
Sin consecuencias,
la mayoría…
sonriendo.
87
Marzo 21, 2007 — Los cuervos.
Escrito por Agustin Fest.
Los cuervos
Jariosos
Se encontraron
Por casualidad con
Las gaviotas,
Gaviotas húmedas,
Necesitadas,
Dispuestas.
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Marzo 19, 2007 — Los cuervos.
Escrito por Agustin Fest.
Los cuervos
Tienen
Una erección
Emplumada
Y
Oscura
¿quién podrá ayudarlos?
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Marzo 18, 2007 — Los cuervos.
Escrito por Agustin Fest.
Los cuervos
Piensan
En tí.
[Heber Dor - Cuento] ¡Alza los puños y defiéndete!
Octubre 21, 2003 — Cuenta-Cuentos, Cuentos.
Escrito por Agustin Fest.
¿O quieres acabar como ellos? ¡Claro que no, Esteban! Desde el día que naciste has estado luchando, ¿no es así? Pobrecito Esteban, pobrecito. ¡Asco! ¡Asco es lo que me das! Si bien naciste para pelear y es lo único que quieres hacer en esta vida. No importa cuantas veces quieras detenerte, no importa cuantas veces hayas escapado. ¡Siempre regresarás al círculo de tiza a escuchar los vitores! ¡Sentirás el sudor caliente, derritiendo tu cuerpo! ¡Gustarás de la sangre seca en tu cuerpo, de aquel que has vencido! ¿A quién quieres engañar, Esteban? ¡Levántate y alza los puños, qué esta será la siguiente pelea! ¿Qué esperas encontrar? ¿Esperas encontrarlo a él? ¡Pero si sabes que es inútil! ¡Sabes que ninguno de los dos podrá ganar, jamás!
Esteban se recargó en el poste que brindaba la única luz posible en medio de la noche. Se ciñó el abrigo y prendió un cigarrillo, se acomodó el sombrero de fieltro y se acarició su rostro bien afeitado. ¿Hacía cuánto había llegado a Jaramillo? Tan sólo unos días y ya había encontrado un círcuito de peleas. Esperaba encontrarlo a él.
Se había prometido ya no pelear, se había prometido un nuevo comienzo. Sin embargo era imposible, después de todo lo sucedido.
Debía seguir peleando.
La vieja le había dicho que al vencer diez mil contrincantes, podría finalmente morir. Y por cada batalla perdida, debería vencer a otros diez más. Era inútil decir que ya había perdido la cuenta. Él no había pedido ser inmortal, a diferencia de muchos otros.
—Quiero morir vieja, eso es lo que pasa —dijo Esteban aquella vez.
La vieja ciega abrió la boca en señal de sorpresa, no estaba acostumbrada a recibir gente que quisiera morir. Fue así que le dijo las condiciones para rechazar la inmortalidad y tuvo que aceptarlas. Debía seguir peleando, aunque se había prometido ya no hacerlo.
Simplemente, tenía miedo.






