Before you slip into unconsciousness
I’d like to have another kiss
Another flashing chance at bliss
Another kiss, another kiss
The Doors, “Crystal Ship”.
Translucida, con un vestido azul y veraniego, con los ojos de mujer y el cuerpo de niña de hace tantos años que una lágrima corrió su mejilla sin permiso. El dedo que estaba temblando en el gatillo dudaba si apretarlo o soltarlo. Simón Dor quería paz.
—Suelta esa pistola, este no es el momento —dijo el fantasma de ella. El fantasma de Beatriz, el fantasma de Cecilia. El Fantasma del pasado.
—Nunca ha sido el momento —susurró Simón.
Simón Dor medio despertó del trance y sintió la tibiedad de su rostro marcada por la lágrima. ¿Cuántas veces había inventado ese fantasma? De todas esas veces, ésta era la primera ocasión en que lo sentía tan intenso y tan marcado en su piel y su cuerpo que respiraba lentamente, a pesar del intenso temblor en la mano que sostenía la pístola contra su sién.
El fantasma se movió al centro tranquilamente y desafió la mirada media perdida en el trance de Simón Dor. Luego sonrió levemente y bajó un poco los ojos.
—Si te lo pido por favor… ¿bajarás esa pistola? Me asusta, me asusta un poco—repitió el fantasma de Beatriz.
—Es la primera vez que hablamos tú y yo —respondió Simón… bajó la pistola y se la ciñó al cinturón—. Porque está claro, que tú y yo nunca hemos hablado… lo has hecho con…
—Sé con quién lo he hecho —respondió Beatriz nuevamente con su sonrisa—, pero tú me inventaste e hiciste bien… intentaste ayudarlo, es todo. Ahora a quienes menos necesita, es a tí y es a mí.
—A ti siempre ha de necesitarte.
—¿Por qué le mientes?.
—Él hubiera podido abandonarte en cualquier momento.
—Pues no lo ha hecho y si seguimos así, no lo hará —respondió Beatriz y se acomodó el cabello largo… le había crecido bastante desde la última vez que la recordaba, con el cabello atado en una cola de caballo. Ahora lo traía suelto, ahora … era mujer. Un fantasma que había crecido como ellos dos lo hicieron.
—¿Es por eso qué te haz metido aquí? ¿Para abandonarle tú?
—Sabes que eso es una mentira, porque aún así, no nos ha abandonado… tú viaje y el de él, son paralelos. Dependen el uno del otro, porque son simbiotes. Si uno muere, el otro irremediablemente ha de morir.
—¿Entonces qué haces aquí?.
—¿Por qué navegamos en éste mar?.
Simón Dor.
—Por qué queremos morir Garrity, ¿por qué si no?, ¿por qué si no?.






