Día 40
Tengo que dejarlo. Este afán por creer, este afán por encerrarme en el círculo vicioso de las esperanzas falsas. He de cerrar mi vida, he de cerrarlo todo. Ya no puede continuar esto. Al pasar el tiempo, observas como lo años se te han escapado de las manos y lo que crees que sanaste, esta aún fresco. No hay forma de sanar, no hay esperanzas, sólo resignación.
La capacidad que tengo en las manos, mancillada por una imaginación muy fértil y sentimientos irreales. Estos son los tiempos en los que me avergüenzo que existo y daré una solución definitiva a esto, dejando de existir, me convertiré en el fantasma que siempre imaginaba de niño, apareciendo de repente y observando a los demás. Tener consciencia de qué sucede con cada quién, pero he dado mucho tiempo en escucharlos y complacerles, ahora no complaceré nada, sencillamente dejaré de existir en sus vidas y ellos sólo existirán como bonitos recuerdos en la mía.
Aquí, es donde yo prometo que termina este círculo en dónde me he encerrado. Ya no puedo soportar las duras marchas que no llevan a ningún lugar, ni las eternas pláticas lascivas que sólo secan el cerebro. He de salir del abismo de tentación en el que me he encerrado y quiero dejar de llorar un buen tiempo, por cosas que no valen la pena. Es así, que he caído y me han tirado, es así, que han logrado destruirme pedazo por pedazo. ¿No era lo qué buscaban?
Pero no importa, me levantaré de nuevo y probablemente se arrepentirán, probablemente se reirán. ¿Pero qué me importan ustedes si a ustedes nunca les importó mi tristeza? ¿Si lo qué les importaba era enamorarse de ustedes a través de mi? Bien lo decía Arjona, bien saben cómo les encanta enaltecerse por medio de mis palabras y como adoran sentirse superiores, convertirse en las diosas, en las musas. Anden, anden y busquen alguien que les escriba más bonito que yo, que las desee más que yo, que las necesite más que yo. Se ha agotado la paciencia y extraño mi Luna Hecha de Queso, extraño mi Jaramillo y extraño mi escuela.
Me he olvidado de mi, por procurar de ustedes. ¿Pero qué les importa? Ya no necesito más decepciones, ya no necesito cargar con los mismos diálogos y ya no quiero que ustedes me digan más mentiras. Conjunto de quimeras, hipócritas y sodomitas. Estoy cansado de existir para ustedes y que ustedes me hagan existir cuando me necesitan.
Que les vaya bonito y hasta el siguiente día, mi querido diario.






