Cuarto de Máquinas III.

Este post es parte de una serie, llamada “Segunda parte del diario de Simón Dor: El viaje”. Anotación 33 de 48


Simón salió del Cuarto de Fest y se dirigió al Cuarto de Trofeos, en él, depositó el reflejo en el espejo del súcubo Zalic Luia y también sacó de sus bolsillos las tres semillas que pudo recuperar del Cuarto del Laberinto. Se acercó al mueble donde estaban las llaves y la pistola de McGonnagal, y sin perderse en decisiones, sacó una de las llaves del llavero y la mantuvo firme en sus manos. Esta vez, no se perdería.

Salió del Cuarto de Trofeos y se dirigió a la puerta del Cuarto de Máquinas. Cerró los ojos y la mano que sostenía la llave se sabía el camino de memoria para entrar a la cerradura.

CLICK.

La puerta se abrió, Simón Dor empujó la puerta y entró. No había marcha atrás, en el amanecer número veintiuno.

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[21:38] Patricia: lo de la

[21:38] Patricia: lo de la chaqueta?
[21:39] Arbol Tsef Thaed: eso mismo.
[21:39] Arbol Tsef Thaed: lo que no es tener nada que hacer.
[21:39] Patricia: te consuelo?
[21:40] Arbol Tsef Thaed: adelante
[21:42] Patricia: me arrepenti, lo que habia pensado era demasiado duro y puede revertirse en mi contra
[21:44] Arbol Tsef Thaed: no te preocupes pata, tienes suerte ya que estoy aprendiendo ahorita lo que es un psicólogo humanista.

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