Se apartó poco a poco, pensó que la noche iba a ser larga. No quería estar cerca de la cama cuando llegara el insomnio y le abrazara. Siempre que estaba acostado, e insomnio llegaba, la peor manera para hacer el amor era estar acostado. Su peso, su salvajismo, sus polvos mágicos, sólo le permitían girarse sobre la cama una y otra vez, pensando en las acciones y consecuencias del día. Abrió uno de los cajones, sacó sus cigarrillos y se acercó a la ventana. Cuando sintió las manos suaves del insomnio acariciarle el pecho, mientras daba la primera bocanada de humo, confirmó de verdad que iban para largo y lo mejor sería inventar un tema de conversación estúpido. Amainar el silencio, porque de lo contrario tendría que soportar a dos en vez de uno. Miraba por la ventana, la calle estaba vacía, sentía las caricias del pecho y las ráfagas de aire, el cigarro sabía delicioso. Olvidó su habitación polvosa y vieja, su cama escandalosa con los resortitos salidos, el armario del abuelo que había sido rescatado (apenas) de las polillas. Estaba teniendo un momento, uno de esos tantos, de silencio y paz, aún cuando su cuerpo sintiera el cansancio y cerrar los ojos no significara dormir (por fín). Estaba teniendo uno de esos momentos, cuando insomnio le pasó una mano por su sexo, y él se terminaba el cigarro, y suspiraba resignado… una tanta de esas noches eternas y solas: no había de otra mas que disfrutarla.
Se apartó poco a poco, pensó que la noche iba a ser larga.
Junio 17, 2007 — Creative Urge.
Escrito por Agustin Fest.
Deja que el cigarrillo se consuma
Octubre 16, 2003 — Asceta, Howl, Intento ser Escritor.
Escrito por Agustin Fest.
que el tiempo pase. Vivimos un eterno presente, así que no importará. Tan sólo deja que se consuma, que se transforme en ceniza. Polvo somos y en polvo nos convertiremos, igual que el cigarro que muere en el cenicero. Pasado y futuro no existen, solo la idea del presente continuo. ¿Recuerdas cuándo eramos inmortales? De niños, lo éramos. Cuando corríamos tan rápido, que parecía que los objetos venían a nosotros.
No me quiero ir, a ningún lugar.
Las pasiones tampoco dan cabida al tiempo. Cuando uno se deja envolver, pasado y futuro pierden sentido. Continuo presente, te digo. No te importa más que el momento, es lo único que se vive. Recuerdas el momento que eras niño como si fuera ayer… la luz es más brillante, el pasto es más verde, los sonidos más estridentes, el frío más frío. Como una canción de Pink Floyd y un poema de Wordsworth juntos.
Si, recuerdo cuando era inmortal. Y hoy solo puedo dejar que el cigarro se consuma en el cenicero.






