Junio 1, 2007 — Búsquedas, Consumidor de Entretenimiento, Vida diaria, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Tres días demasiado tranquilos, sin proyectos en puerta y solamente promesas. Ya conozco esos días engañosos. Pensaba hacer un test para averiguar cuantos años soy más viejo en realidad, pero desistí cuando me pedían registro y e-mail. Hace unos momentos habló mi mujer para festejar que había terminado su asignación en Chiapas. Platicamos un poquito nada más, me dejó un poco inquieto, queriendo escucharla un poco más, pero he decidido no molestarle. Dos mujeres poblanas vinieron hoy, las pasé con el encargado de una agencia de modelos y actores para que platicaran, y vieran si había oportunidad. Les recordé que si querían vivir aquí, no despreciaran cualquier trabajo que se les ofreciera y que le echaran ganas. En mi juego de cartitas, he subido ya más de la mitad al nivel máximo y pronto podré jugar los torneos con decks más fuertes. Sorprendente como uno se clava con esas cosas. Hemos comprado un six pack de cervezas, bebemos y perdemos el tiempo, chateamos, jugamos, etcétera. Hace unas horas, Jorge nos dijo que abríamos cinco castings para la siguiente semana, ninguno de esos proyectos lo llevamos entre Ricardo y yo, así que estaremos sufriendo un poco con las ediciones.
En el día pasan una cantidad de cosas, una tras otra, aún cuando parecen poco importantes son interacciones moviéndose en todas partes. Mi hija me habló para quejarse de su novio, de cómo se sintió utilizada por cuestiones cumpleañeras. Mi hermano hizo su último examen el día de hoy y se siente contento porque ya esta de vacaciones. Fuimos a comprar un monitor y lo regresamos, porque ya estaba madreado. Estoy bebiendo una cerveza, un poco inconsciente de la hora, siento como si fueran las seis de la tarde, cuando ya son las nueve. Ayer en la madrugada puse una sección en mi blog para mis posts favoritos, hice cambios chiquitos. He recuperado los headers aleatorios. Una amiga negó un viaje relámpago a Tijuana porque no ha pagado la renta de su casa y me habla de las nociones de responsabilidad. Uno cree estar quieto, pero el mundo sigue moviéndose, pequeñas cosas que hacen un todo, algo que podríamos llamar “El día”.
Para cerrar esta noche, seguramente muchos harán el amor esta noche, o cogerán de la manera más puerca. Estarán desvelados en sus oficinas, y habrán de bajarse las pantimedias y los zippers. Yo, mientras tanto, continuaré bebiendo mi cerveza y jugando cartitas. Algunas de esas uniones iniciarán el proceso de nacimiento de otros catorcemil niños. Los pobres, los olvidados, rascarán por comida esta noche, comerán algo echado a perder, y tres de diez morirán, otros serán asesinados por sus compañeros de desgracia. También me compré una coca y un agua de jamaica, me siento sediento esta noche. Algunos niños de catorce años se escaparán a casa de otro para beber y fumar, o tomarse unas pastillas, y desnudarse y tomarse fotos. Yo estaré durmiendo, o viendo pornografía, o moviéndole cosas a mi blog. Una española de Asturias llegará de un largo viaje de avión, desde Madrid (donde vivió dos años) y cuando conozca la ciudad, se dará cuenta que el tráfico de Madrid es cosita de nada comparado al de la ciudad de México. En otra parte, llegará una cubana y mirará asombrada como nunca se apagan las luces, visitará Perisur y se echará a llorar, imaginándose nunca que esto sucedería en su isla. Yo estaré cenando, planeando dormir o desvelándome incidentalmente. Mi mujer estará dormida en el hotel de Chiapas. Las prostitutas buscarán el pan de cada día en el vino del Cristos.
Cosas así pasan todos los días.
|
Tags: beber, cachonderías, ciclos, cotidianidad, Familia, favoritos, fumar, numeración, procesos
Marzo 14, 2007 — Búsquedas, Del deber ser, Fractal Chaos.
Escrito por Agustin Fest.
Las palabras pierden sentido, mutan, transforman su significado. O quien cambia soy yo y cambio el contexto de mis palabras. Aún me sorprende el hecho de quien era y cómo escribía, a quien soy y como escribo en el presente. Si trato de definir una y otra etapa, me veo frenado por educación. No es correcto ya definir las etapas y darles nombre, porque es encerrar una cosa, quitarle el encanto, robarle todas las posibles transformaciones y mutaciones. Eso, no sólo aplica para el ejercicio egoísta de mir relectura en el árbol de los mil nombres, sino para la vida en general…
Prefiero una encantadora suposición del círculo perfecto (cuyas impurezas se esconden a niveles microscópicos). ¿Qué tal un acuaducto circular cuya agua golpea contra las piedras para encontrar la pureza? Viene una frase necesaria, obligatoria diría—. Es que somos ciclos. La inevitabilidad y resignación con la que aceptamos la repetición de nuestro comportamiento me parece fatídica.
Patrones. Una de las ideas constantes en mi cabeza, es que estamos definidos por patrones… rutinas, dirían vulgarmente unos, para no darle un nombre tan feo e inevitable. Prefiero llamarles patrones, una serie de actos que debemos repetir para reafirmarnos. Hay patrones cuya prioridad se alza sobre otros, hay patrones que conflictuan con otros… es entonces, cuando nace la ilusión de un libre albedrío y decisión. Se nos presenta la posibilidad de darle prioridad a un patrón, antes que a otro. Cuando un conjunto choca con otro, nace uno nuevo y es preciso darle otro nombre. ¿Una nueva formula? ¿O saltar entre una y otra, para regresar a la estabilidad? Nada asegura que vuelvan a chocar, nada.
|
Tags: círculo, ciclos, Escribir, eterno, patrón, repetición, retorno, rutina
Julio 14, 2003 — El Viaje de Simón Dor, Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
Querido Diario:
Me levanté temprano para iniciar las lecciones de pelea que me pidió el Árbol. Si, Diario, me siento estúpido enseñándole al Árbol Tsef a pelear, pero él insistió y yo accedí. Nunca rompo una promesa, por más estúpida que sea. Salí de mi habitación y lo encontré con los ojos cerrados, con la cara al frente. Se veía tan solemne en esa posición, que nadie hubiera querido interrumpirle, aún en sueños vislumbrando el futuro, meciéndose suavemente con la brisa contaminada, olvidando que existe y convirtiéndose en un símbolo importante en el viaje.
En fin, lo desperté con una patada en el tronco.
Cuando le dí la patada, noté que varias hojas secas y frutos maduros cayeron. El árbol entre-abrió los ojos y bostezó, sus ramas reverdecieron como si nunca hubiese estado marchitando. Cerró los labios y los ojos de dolor, después se dedicó a recoger los frutos y las hojas caídas para limpiar la proa y se los comió.
—Bien, señor Árbol Tsef. Usted tiene una ventaja y es la resistencia de su corteza.
El Árbol Tsef sonrió.
—Lo sé.
—Pero uno de los principios más importantes de Sensei Gorostiza, el cuál me enseño judo, kenpo, aikido, entre otras maravillas… es siempre aprovechar la fortaleza del otro. Todo es cuestión de energías, es lo único que necesitas saber. Ya después encontrarás tu centro gravitacional, el que te permite estar balanceado y cómodo a la hora de recibir la fortaleza del otro.
El Árbol Tsef parpadeó.
—¿Debería anotar todo eso?
Prendí un cigarrillo y respiré profundamente.
—Si no te lo vas a tomar en serio…
—Vamos, vamos. Estaba bromeando.
—Bien, para demostrarte de lo que estaba hablando, necesito que me ataques con toda tu fuerza, Sr. Árbol Tsef. Aviéntese con todos esos kilos que carga, no omita ni una sóla rama o raíz…
—¿Estás seguro, Simón?
Respiré profundamente y miré al Árbol a los ojos.
—Completamente.
Yasmín: En ese cuaderno donde has escrito todas las almas que me he robado, ¿qué te falta?
Niño mago: Muchas Yasmín, muchas. Por ejemplo, no entiendo como inició todo y como ha de terminar tu historia. Tengo todas las almas anotadas, pero hay algo que falta y que es esencial en todo ello Yasmín
Yasmín: Es muy sencillo, niño. Yo vivo ciclos de eternidades. ¿Entiendes lo que es eso?
Niño mago: No.
Yasmín: ¿Sabes la diferencia entre un inmortal y un eterno?
Niño mago: No.
Yasmín se carcajeó.
Yasmín: Eres un neófito. Escúchame bien, la creación de éste universo parte de un ser que posee la energía creadora y destructora. Hacemos bien en llamarle La Muerte, porque es el que nos da vida y ya que perfeccionamos poco a poco el camino de nuestra alma, ha de quitárnosla para regresarla así mismo. La Muerte, para mejorarse así misma y a su universo, ha de fragmentarse en tres fascetas (y estas fascetas, pueden a su vez dividirse en otras más): Estas fascetas son Cerebro, Corazón y Alma.
Niño mago: ¿debería anotar eso?
Yasmín alzó una ceja y después dijo: No abuses del recurso.
El Árbol Tsef tomó aire, se impulsó con sus raíces y como estas le dieron a entender “corrió” hacia mi. Movió sus ramas en círculos para defenderse y abrió su boca grande, las letras que formaban su corteza se movieron rápidamente, haciendo líneas incomprensibles y sin forma.
No sabía si asustarme o reírme por lo estrafalario. Conservé la calma y tiré mi cigarrillo cuando lo tuve a dos pasos de mí. Fue sencillo, en el momento indicado lo tomé de dos de las ramas y ayudé que su fuerza hiciera lo inevitable, el Árbol Tsef se tropezó y sin soltarlo, pude alzarlo sin dificultad para estrellarlo contra la madera del barco, la cual retumbó intensamente.
El Árbol Tsef se quedó tirado, perplejo y parpadeando un par de veces. Me asomé para mirarle y le sonreí.
—¿Ya entendiste lo qué te dije? Es muy sencillo, siempre aprovéchate de la fuerza del otro. No debes ser como la roca, ni como el aire. Lo mejor es ser el agua, el agua que fluye. ¿Prometes recordarlo?
El Árbol Tsef parpadeó.
Yasmín: Cerebro, Corazón y Alma. La Muerte se divide en esas tres personas y mantiene su individualidad, para tener el punto de vista de varias y también, para que esas tres trabajen distintos aspectos de sus poderes. El Alma es la que ha de resolver todos los enigmas y las preguntas, la energía que es resultado de un invididuo en plena evolución. El Cerebro es el que ha de responder las preguntas del individuo y también es el que es capaz de distinguir el bien y el mal. El Corazón, es el que elegirá el camino que propone cerebro o vislumbra otros caminos para ponerse nuevos retos que permitirán a Cerebro responder más preguntas para perfeccionar a Alma. ¿Me entiendes?
Niño mago: Intento.
Yasmín sonrió y se meció.
Yasmín: La Muerte, en un libro ha escrito el destino de todas las almas, sin embargo, como está en constante evolución… el destino nunca es seguro. Cuando la Muerte asimila un nuevo concepto o encuentra nuevos caminos para los seres, ha de destruir su universo imperfecto y ha de asimilar lo nuevo que ha aprendido, para así convertirlo en Real.
Niño mago: Wow Yasmín, sabes mucho.
Yasmín: Calla, que todavía no termino. La Muerte, ha creado a los Sanadores y Sanadoras de Almas para facilitar su labor. Estos han de ayudar a los seres ha asimilar el propósito de su muerte para que su energía llegue más limpia y no haya necesidad de reutilizarla, para ésto, nos ha dado el maravilloso don de saber como han de morir las personas. Yo soy una Sanadora de Almas.
Niño mago: ¿Entonces puedes saber cómo voy a morir yo?
Yasmín: Si niño. Y también puedo decirte como ser inmortal. Al hacerlo, entonces he de contribuir en la no-perfección de La Muerte, haré que pierda una pequeña parte de la energía que contribuye a sus Almas y también afectaré así, el rumbo del Cerebro y el Corazón de otros seres humanos.
El niño mago se quedó pensativo.
Niño mago: ¿Por qué eres mala, Yasmín?
Yasmín: Déjame terminar, y entenderás.
El día y la noche número dieciocho, pasó rápidamente. El Árbol Tsef aprendió al pié de la letra lo que le enseñé. Se concentró en sentir el agua que corría dentro de su cuerpo, se enseñó a manejar su respiración de tal forma que podía no mecerse ya, aunque estuviese en medio de una tormenta. Con las pocas enseñanzas que le dí, se convirtió en un oponente eficaz y certero, a pesar de su gran tamaño.
Todavía era torpe en muchos aspectos, sobre todo, por las raíces. Le dije que lo mejor era mantenerse estático, utilizar sus ramas y la resistencia de su tronco. Eso le haría un peleador más eficaz y no necesitaría moverse. El Árbol Tsef peleó muy bien después de ello, me fue difícil asestarle un golpe que le hiciera cerrar los ojos.
Y no pude dejar de preocuparme, que aunque no contuve mi fuerza, veía como caían hojas marchitas con cada golpe que daba en el tronco. El árbol seguía sonriendo con las lecciones… evitaba el tema de las hojas y trataba de tranquilizarme cuando reverdecía sus ramas en un abrir y cerrar de ojos.
Noté que las enseñanzas le habían servido para no sentir tanto dolor cuando sacaba las hojas verdes. Lo hacía para que no me preocupara. Me enojé, me enojé con él. ¿Por qué no me iba a enojar, mi querido Diario, de la vulnerabilidad de la amistad? Me volví más agresivo en la pelea y el Árbol Tsef supo defenderse como todo un maestro.
No dejaba de sonreír por cada hoja marchita que caía. Debo admitir, que es la primera vez que me molesta no saber que es lo que sucede con un amigo. Y haz nota de esto, mi querido Diario: estoy admitiendo, que ese pedazo de madera se ha vuelto mi amigo.
Yasmín: Cuando La Muerte destruye su universo para reconstruir, la energía de los inmortales regresa a él de una manera corrupta y tiene que trabajar en arreglarla. Es retrasar el tiempo para el Universo definitivo, el Universo perfecto. Pero sucede, que La Muerte no preparó algo llamado eternos. Los eternos son los inmortales perfectos. Son almas que consiguen su inmortalidad por medio de algo que nunca acabará.
Niño mago: ¿Algo qué nunca terminará?
Yasmín sonrió.
Yasmín: Si. Por ejemplo yo, que soy eterna. ¿No lo sabías niño? El eterno sobrevive los universos. Está presente en primera fila para ver como uno es destruido para que uno nuevo nazca. El eterno no podrá descansar, hasta que sea el último Universo. Sólo así.
El Niño Mago abrió los ojos… sorprendido. Podía intuir lo que venía. Podía casi adivinar cuál fue la primer alma que Yasmín robó.
Yasmín: Estuve presente cuando el Dios del mito creo a Adán y luego a Lilith. ¿Sabes lo qué hice? Me acerqué, claro que me acerqué… y le dije a Lilith como. Sólo con el conocimiento de los ángeles y los demonios podría ser inmortal, sólo queriendo obtener el conocimiento total de la Muerte, podría ser eterna. ¿Te sorprende? No, creo que no… viví mi eternidad hasta que nací en el nuevo universo y al mismo tiempo, dejé de existir como la vieja ciega que ves ahora, la famosa paradoja del tiempo. Me convertí en mi yo niña, sin recuerdos… ella habría de tomarme en venganza y seríamos una. El ciclo, la serpiente que se muerde la cola. No habrá respuestas, hasta que se perfeccione el universo y he vivido tantos ya, que he robado en todos almas distintas o mismas almas con diferentes condiciones. Es probable que nunca acabe niño… es probable que nunca termine.
Faltan diecisiete días, con sus diecisiete noches. Trataré de saber que pasa con el Árbol Tsef y le preguntaré a Yasmín como va con las almas… porque necesito saber. El tiempo se está terminando.
|
Tags: abusar, alma, anciana-ciega, árbol-tsef, broma, ciclos, cuerpo, día-76, diario, diálogos, fragmentación, La-Tía-Yemita, lección, mente, Muerte, niño-mago, pelea, promesa, recurso, sanadores-de-almas, Señor-de-Todas-las-Respuestas, simón-dor, Yasmín
Octubre 8, 2002 — Asceta, Fractal Chaos, Inexistente, Nostalgico, Sensitivo.
Escrito por Agustin Fest.
“Pienso en ti Erendida”.
Estaba pensando que escribir cuando llegara. Hoy vino otra teen que no había visto en un par de meses, una de las que me gustan. Es extraño… como vienen, como se van…
Tengo que hacer una tarea y no me concentro con Duckman, creo que es hora de apagar el televisor y buscar el cuento que necesito. Y luego hacer mi critical comment… y luego irme a dormir… y luego ir a la escuela… y luego trabajar… y luego buscar……….
|
Tags: brevedad, Casting, ciclos, Duckman, Erendida, Escribir, García-Márquez, homenaje
Septiembre 28, 2002 — Niño viejo, Nostalgico, Y Cecilia.
Escrito por Agustin Fest.
[20:06] Patricia: extrañas mucho a cecilia por estos dias?
[20:07] Sudario de estrellas: si, se acercan las fechas.
[20:07] Sudario de estrellas: empieza desde agosto…
[20:07] Sudario de estrellas: y acaba en enero.
[20:07] Patricia: que paso en enero?
[20:08] Sudario de estrellas: efecto resorte… cuando ya está recuperándose el balance.
[20:08] Sudario de estrellas: es extraño… ya es como condicionado.
[20:09] Patricia: que raro es el ser humano no?
[20:10] Sudario de estrellas: si, muy raro.
[20:10] Sudario de estrellas: Me imagino que conforme pase el tiempo, será menos el condicionamiento.
[20:11] Patricia: o sera mas el condicionamiento
[20:12] Sudario de estrellas: tal vez.
[20:12] Sudario de estrellas: se vuelve más como una tristeza nostálgica a tristeza intensa.
[20:13] Patricia: tu eres de esos que creen que todod tiempo pasado fue mejor, entoncves por que es recordar con tristeza?
[20:14] Patricia: ¿por que quere cotinuar con la fiesta?, hasta tu profesoir algun dia tendra que ser feliz con otro que no sea doistowsky (o como se escriba)
[20:14] Sudario de estrellas: algún día tendré que ser feliz con otra que no sea Cecilia.
[20:15] Patricia: el amor maduro como le dicen
[20:16] Sudario de estrellas: si?
[20:16] Patricia: uno tiene dos
[20:16] Sudario de estrellas: tal vez… creo que el amor que sigue, debe ser el definitivo.
[20:16] Patricia: se supone que unos e enamnora dos veces en la vida
[20:16] Patricia: deberia ser
[20:17] Patricia: pero primero hay que cerrar el otro
[20:17] Patricia: quizas condicionarse menor
[20:17] Patricia: (no te esoty diciendo nada nuevo verdad?)
[20:17] Sudario de estrellas: nada nuevo estás diciendo.
[20:17] Sudario de estrellas: pero no importa.
[20:18] Sudario de estrellas: Me conociste ya domado por la circunstancia.
[20:18] Sudario de estrellas: si no hubieras tenido que repetir todo eso muchas veces.
|
Tags: amores, Cecilia, chat, ciclos, log, patricia-farías, tiempo, tristeza
Septiembre 6, 2002 — Casting, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
En mi trabajo me he dado cuenta de una sensación curiosa de la cual no me había percatado antes… al ver a la gente durante un corto periodo de tiempo constantemente… gente con la cual realmente te relacionas poco… te sucede un sentimiento de que los conoces de años y cada vez que los miras sientes que ha pasado largo tiempo. Cada vez que miro a Pamela Trueba o a Victor Franco, siento que han pasado meses y tan solo fueron unas pocas semanas.
|
Tags: Casting, ciclos, tiempo, trabajar