
“Cuando despierto, la computadora sigue ahí…”
Octubre 7, 2003 — Casting, Hojas, Vida diaria, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Agosto 6, 2003 — Casting, Critica a mi mismo, Sueño-Insomnio.
Escrito por Agustin Fest.
Oh si, ya vienen. Hoy fue el primero de unos días terribles.
Ya estoy contando los cigarros y las coca colas de antemano. Y todo estaba normal la semana pasada, bueno… más bien, estaba “tranquilo”, sin nada de trabajo, presiones o whatever.
Pero este lunes: dos campañas. Un comercial de coche y otra para cerveza. llevo treinta personajes en uno y veinte en otro. Hermoso, sencillamente hermoso. Aparte, se coló un bomberazo. Un bomberazo consiste en un casting que se resuelve en tres días, esto es para un banco… no me preocupa mucho, porque este mismo se resuelve con los castings enorme de los otros dos. El perfil de uno y de otro es similar y si la diosa fortuna me sonríe, se arreglará solo.
Lo que es coche, el día de hoy terminó el casting: un total de doscientos cincuenta personas. El casting terminó a las diez de la noche, Josefa fue inteligente y empezó a hacer la revisión para darme mi primera lista de edición a las ocho de la noche… terminó de hacer la revisión a las diez, al mismo tiempo que el casting. De doscientos cincuenta, quedaron ciento veinte.
Que maravilla… a las diez de la noche, editar a ciento veinte. Afortunadamente, la edición es un transfer. ¿Qué es un transfer? Pasar de caset a caset, a corte directo. Sin monerías, todo simple y llano. Me siento y veo la lista, entonces me recuerdo a mi mismo que debería hacer como Beppo el barrendero: “Respirar, mirar de un lado a otro, barrer, derecha, izquierda, respirar, mirar de un lado a otro, barrer, derecha…”.
Paso a paso, paciencia Agustín, no mires el reloj compulsivamente. Edita uno por uno. Aunque había chicas en bikini, brasileñas y argentinas recién fresquesitas de sus respectivas tierras, aunque había una que otra teen… es pesado. Ya es pesado hacerlo a las diez de la noche, ya es pesado mirar personas, ya es pesado preguntarse en qué estará trabajando aquel o cómo estará el hijo de aquel otro.
No pienses que es pesado Agustín, vamos. Uno tras otro. Primer caset virgen, ten fé… mira, ve la lista… ya llevas veinticinco, ¿ves?
Alejandro y Josefa deciden cenar algo a las once de la noche. Les acompañó. Cheque y Gustavo deciden abrir las cervezas, me tomo un par.
Regreso a la silla, ya llevo cincuenta. ¡Muy bien, Agustín! Como más o menos decía Beppo el barrendero: “Si miras la calle, a lo lejos, te darás cuenta que nunca termina… pero si haces todo paso a pasito, mirando al piso… mirando a tu alrededor, barriendo… te dedicas a barrer, no a terminar”.
Editar, no terminar. Miro a Alejandro que no hace nada, pero lo veo con ganas terribles de hacer algo, después de todo es su proyecto. Le doy los dos casets con menos gente y sus respectivas listas para que empiece la segunda parte del transfer. Perfecto, hemos acortado el tiempo a la mitad, ¡Espera Agustín! ¡Editar, no terminar!
Gustavo y Cheques van a dejar a Josefa en mi flamante coche y regresan. Genial, de veras no debieran quedarse… no necesitan estar aquí. ¿Por qué? A Cheques le dije que podía regresar a su casa, que no había problema en que se llevara el coche, que no me esperara porque iba a terminar tarde. Es muy noble Cheques, no debiera estar esperándome… pero lo hace.
No sé agradecer. Debo aprender.
Pienso, muchos días pienso que mi trabajo no es difícil. Si lo es. Yo sé de gente que me mira con terror cuando les digo mis horarios, las puntadas del señor director o el señor cliente. He platicado mucho con Jorge al respecto, es como para asegurarme de que estoy aprendiendo algo más importante que como hacer un transfer.
—Nuestro trabajo es difícil, ¿verdad Jorge?
—Lo es, Agustín.
—Nos enseña a ser responsable, nos enseña a resolver problemas. Es un trabajo que requiere velocidad y precisión. En el menor tiempo posible resolver problemas que otros ni se imaginan. Y sólo miran la tele y creen que es tan sencillo sonreír como la chica del comercial de Colgate. ¿Es difícil, verdad Jorge? No saben todo lo que tuvimos que hacer, todo el esfuerzo que hicimos para conseguirles esa chica y meterles en el cerebro que esa es la marca que tienen que comprar. ¿Cierto? No saben… la gente no sabe…
Jorge me ha visto pocas veces en ese ánimo. Es como para asegurarme que estoy asimilando algo para mi vida, aparte de las friegas que me pongo con coca cola y cigarro. Es como aprender a ser duro… cuándo le digo a Jorge que esto de los casting y la publicidad es como una guerra, el se ríe y me da la razón. Siempre hay qué estar consciente de que haces, qué dices, cómo hablas con tal persona en el teléfono. Es impensable no tener una respuesta, o no hacer algo. Debes cuidar las espaldas, todo el tiempo. Debes procurar a tu equipo de trabajo, si uno tiene la culpa, la tienen todos. Dependes de los demás, algún día los necesitarás.
Todavía no aprendo eso, debe ser porque tengo una posición más o menos favorable en mi trabajo. Después de todo, domino lo que se refiere a edición y diseño, medianamente, y cobro bien por trabajar barato y rápido.
Soy rápido y eficaz, en cuanto a las ediciones y las cuestiones tecnológicas. En relaciones públicas soy un desastre, ahí dependo de Josefa Guerrero. En paciencia con la gente y en humor en los tiempos oscuros, soy malísimo, por eso está Cheques. En platicar con personas de otros países y diplomacía, dependo de Gustavo. En Juan Carlos, dependo con la rapidez de decisión. Y en Feyo, la forma centrada de resolver problemas. Yo sé donde cojeo. Necesito a todas esas personas que se han convertido en mi segunda familia. A cada uno los quiero.
Y de Carrillo, ¿qué puedo decir? Es el Mentor de esta etapa en mi vida. Es una persona completa en muchísimos aspectos, me gustaría ser como él de grande. Jaja, ¡Mamá! ¡Quiero ser como él cuando sea grande!
Este trabajo, me ha hecho chillar. Tuve que salir, ya no aguantaba, tuve que salir a caminar y chillar. Si, si fue en Comercial Mexicana del año pasado. Aparte de que estaba en una depresión medio extraña… pero bueno… si contamos las veces que he llorado en estos últimos cinco años, han sido tres. Debo llorar más seguido.
Terminó la edición. Alejandro y yo terminamos. Ciento veinte personas en dos casets. El caset tiene que estar mañana a las dos de la tarde en la productora, pobre del tipo al que le toca convertir en Quicktime y mandar a Argentina. Le espera una igual y peor. ¿Él también saldrá a llorar, cuándo tiene que estar sentado y reconocer gente que ya ha visto antes? ¿Él pensará mal de nosotros, Casting, por hacer una selección holgada de gente? ¿Barrerá o mirará la calle?
¿Barrerá… o mirará la calle…?
Agosto 2, 2003 — Notas aleatorias, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Oh yeah baby… estoy aprendiendo a manejar. ¿La principal razón? Porque tengo un Golf del ‘93 parado desde hace un par de meses, recién compradito. ¿La razón más importante? La verdad es para presumirle a Claudia mi carcachita, claro, claro, sé que ella no me hará caso tan sólo por saber manejar, pero ahí voy de inteligente. (Que también está el plus de la comodidad del coche, pero quien conozca la Ciudad de México… sabrá que no es el mejor lugar del mundo para aprender a ser un conductor sano mentalmente).
Además las nenas, tú sabes. El coche es un principal atractor… (no es lo esencial y shhhh, calladas aquellas que salgan con: “Lo que cuenta es lo de adentro”, claro que cuenta lo de adentro… si no, sería un ser completamente asexual, ajem… pasemos a otro tema). El coche es el magneto de chicas, uno de los imanes más potentes.
Ok… la razón más importante de todas es que no podría vivir sin tocar el claxon.
Y hoy tuve la segunda de esas clases de manejo en las que me atreví a tomar el volante. Con Cheques como instructor y el Feyo como acompañante. La primera fue con Lina (la hermana de Josefa Guerrero), y acabó bastante nerviosa: ¡FRENA AGUS, FRENA! ¡AGUS! ¡FREEEEEEEEEENA!
A huevo que frené, iba a veinte kilómetros por hora y no iba ningún coche, estaban prendidas las intermitentes y todavía mi cerebro no aprende a coordinar: palanca, embrague, velocidad, soltar embrague, ser feliz, sonreír, no le sonrías a la chica de la acera, vas a chocar, mira al frente cabrón, ¡Al frente, carajo, al frente!
Bueno, en la clase de Cheques, íbamos en una calle muy tranquila. Logré pasar habilmente de primera, a segunda. Di una vuelta a la derecha de diez… ¿Y saben qué descubrí con esa hermosa vuelta? Una luz roja. “Vas bien Tetris (así me dice el Cheques, en vez de Teté), vas bien… tranquilo Tetris, ahora ve frenando”.
Si frené… o al menos eso pensó mi pie que pisó el acelerador. Oh si, si que aceleró, aceleró en esa hermosa luz roja donde un Jetta blanco alzaba el trasero con terror, lo tuve tan cerca que le pude mirar el sudor en la frente del conductor que estrenaba Jetta. ¡Frena Tetris! ¡Frena!. Pues no frené, aceleré a cuarenta kilómetros por hora y créanme, eso es mucho para mí y mucho más cuando hay un alto después de una vuelta, en una calle chiquita.
Pues me vi hábil… moví el volante lo más que pude hacia la izquierda y Cheques puso el freno de mano. ¿Qué sucedió? Un rehilete poca madre que nos hizo evitar el Jetta y subirnos a un camellón donde pensé: “¡Puta madre, ya le pegué!”. Todo sucedió tan rápido hasta que finalmente el coche paró.
Y cuando paró venía otro coche directamente hacía nosotros. Pues me pasé a la avenida donde había luz verde y en sentido contrario. Debo tener o mucha suerte, o de veras Dios me quiere, porque nosotros salimos intactos, el coche sin ningún rasguño y en la avenida de sentido contrario sólo pasó el coche que nos evitó.
Cheques seguía sin soltar el freno de mano, yo apagué el coche de los nervios y Feyo hablaba como un castrato. Miré a Cheques, le sonreí y le dije: “Güey, eso estuvo muy chido” (traducción al castellano: “Otra vez, ¿si? ¿si? ¿si?”).
No puedo esperar para mi siguiente clase.
Mayo 3, 2003 — Consumidor de Entretenimiento, Enamorado.
Escrito por Agustin Fest.
Acabé regresando a la oficina, aún cuando el bulldog estaba más cerca de mi casa… ya saben, el hervor en las venas por escribirles lo que me pasa o al menos, contarles un cuento (que tengo como dos o tres en mente, pero no… hasta que esté sentado en mi casa, con un café y el word prendido).
El bulldog es un buen lugar para festejar tu cumpleaños… si es el caso, no pagas cover y puedes comprar boletitos para pedir bebidas. Yo me gasté 50 varos en boletitos y quedé más que satisfecho (me sobra 1).
Lástima de mesero que nos tocó, ¿pero qué se le va a hacer?
Finalmente, acabamos bien, escuchando buen rock durante unas horas, haciendo lo que todos los borrachos hacen, medio bailar, medio tocar la guitarra sintiéndote el bajista de Jethro Tull o tal vez de Black Sabbath. Escuchamos un grupo de rock en vivo que tuvo el honor de interpretar La Balada de la Cuca (esa canción me mata).
Mariana, la amiga del Cheques, acabó sentada en mis piernas y agarrándome a besos, yo ni como defenderme (como si no me gustara, cabrón). Me dio su teléfono y quedamos en que le hablaría en unas horas… (es todo tan confuso, sólo estaba pensando en si Claudia habrá tenido un buen viaje… aún así, le llamaré a Mariana en la tarde, si no me reclaman la cama y las horas de sueño).
La bartender me robó 50 pesos de propina (en realidad no me robó, se los dí porque me los pidió y ahí voy yo de inteligente). Acabamos dándole tarjetas de Carrillo Casting a ver si nos llama y la metemos en este glamoroso medio artístico (no llamará, se los puedo asegurar).
Como siempre, la típica hermana de una conocida vomitando en las mesas y el típico amigo del cumpleañero que se cae de borracho… nada nuevo. Un par de miradas a una que otra chava (una traía al novio y la otra, creo que a su novia. Pero no me acerqué, andaba demasiado extrañado por lo de Marian-ita).
Aquí, mi compañero de aventuras, el Feyo ya andaba hasta su madre que hasta se recostó y durmió un rato (agradezco a mi higado, que parece soportar más de lo que promete). Después ya lo levanté y le dije que si no quería ir a la oficina a dormir (en la mañana tiene el bautizo del hijo del hermano de un primo). Le deseé feliz cumpleaños al Cheques y le di un abrazo, le dije que era una persona con buenos sentimientos y muy honesta en sus acciones, él me sonrió sarcásticamente y me dijo que la mayoría no ve eso.
Tiene razón… creo que he logrado ser un buen hombre. Puedo ver lo bueno que hay en los demás, a medida de lo que se me permite. Nunca miro lo malo de inicio, a menos que me lo presenten en bandeja de plata (sirve de algo ser muy observador). Cheques me dijo, cuando murió su madre, que la única persona que realmente esperaba ver (de la oficina) era a mí, que sintió una “vibra muy chida”… yo no sé que vibra les presente a los demás, pero me alegra que piensen eso de mí y de nuevo, me hace sentir que he logrado ser un buen hombre.
Hombre… esa palabra. Hombre, hombre. ¿Qué es ser un hombre? Cuando estudiaba en sexto de primaria (tenía yo 10 años), logré mantener una relación muy emotiva con mi profesora… era yo un niño muy inteligente (era, no sé si lo sigo siendo) y también muy sensible (eso me ha llevado a ser escritor). Esta profesora, muy buena, Hortencia Castro (creo que ese era el nombre)… solía platicar con nosotros y realmente se preocupaba por cada uno.
Una profesora que entiende los cambios emocionales por los que pasa un joven en ese entonces, es algo muy valioso. Ella nos daba la lectura de qué es ser un hombre, una persona íntegra, honesta, que no tuviera miedo de prestar sus sentimientos, que no tuviera miedo de conocer. Yo logré ser un hombre, en aquel entonces, por lo menos a sus ojos.
Y después… murió Cecilia (un 17 de diciembre dice la historia).
¿Qué sucedió entonces? Sin la voz de Simón Dor para que les confunda, les he de confesar qué sucedió. Que he dejado de ser aquel niño. Crecí y vi el mundo tal como lo que es, sin adornos en las palabras (como acostumbro), sin tonalidades rosas cuando estás enamorado, sin el derroche imbecil de sentimientos. Me fue negado el potencial de convertirme en un hombre, al derecho y al revés, porque me fue arrebatada la primera mujer de mi existencia. Y creo que es cierto que todos los hombres necesitamos aquella mitad, aquella otra parte de nuestra alma hermafrodita.
Así crecí. No sé como llamarme ahora (aunque me agrade mucho que me digan que soy un buen hombre). Cuando escucho/veo/leo de problemas sentimentales en este mundo, no evito sonreír… gente ilusa que lo tiene todo pero bien que quiere echarlo a perder y es ahí donde entra la otra parte mía que ha crecido: “Yo no soy nadie para decirles como caminar el empedrado amarillo, anden solos”. Me he enseñado a no cuidar de los demás, porque esa no es la manera…
Esa no es la manera. Me es imposible meterlos en mi cabeza, en mi alma gastada, en mi espíritu domado y enseñarles lo fácil que es amar cuando se presta y eres correspondido. Lo fácil que es dejar a una persona que no te corresponde (que no te llena) y andar el camino, esperando a la persona con la que estás destinado(a) a andar de la mano (siempre hay un roto para un descosido (así va el dicho?)).
De qué sirven los sentimientos negativos cuando se te ofrece el positivo más grande. Mal, mal, mal… piénselo en sus casas. Yo no sé, como se los puedo explicar (primero debería preguntar, ¿quieren que se les explique?).
Ahí es cuando comprendo que yo solo soy un viajero en este tiempo, en este espacio, en su razón y en mi corazón. Dejé de ser un hombre, un angel guardián… me he convertido en un bufón que se mofa de la vida y así, me rió de mi mismo. Y como todo trovador, como todo bardo, en algún momento he de agarrar mis canciones y seguir caminando a otro lugar… si tengo suerte, beberé agua de la Fuente de la Vida y veré su rostro y ella me señalará el camino.
Si… tal vez. Hasta que no se me diga si es hora de irme y caminar por la vida para crecer un poco más… éste espíritu que se niega a reverdecer como árbol que recibe agua nueva y crece con vida nueva… he de acompañarlos en este, nuestro juego de la vida.
Falta para que se libren de mí, ¡Si señor!
PD. Aunque pueden descansar de mi un rato más… la historia verídica, verdadera y oficialmente oficial de los motivos de mi descenso han sido escritas por Don Arturo en Gucho y la PC.
Febrero 21, 2003 — Casting, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Subirse a un taxi. Ese es un deporte extremo. Aunque el señor fue muy amable y me encanta subirme a los taxis que rebasan a todo mundo, mis nervios no lo aguantaban, debió ser la desvelada.
He platicado poco de mi trabajo con ustedes, les he dado frases vagas y de Cliché(Yo te lanzo al estrellato nena), he de remediar eso narrándoles el día de antier hasta las cinco de la mañana del día de hoy.
Casting empieza cuando una productora tiene un comercial en el horno, te llaman por teléfono y te dan el pérfil que buscan. A partir de eso, uno abre el casting a las agencias de modelaje y de actores (no es lo mismo un modelo que un actor, definitivamente) y estas se encargan de mandarte a la gente para que uno tome el video con lo requerido, después se hace una edición un tanto grande (dependiendo del número de personajes) que se le entrega a la productora. Es el primer recorte, que es básicamente, mi trabajo.
La productora da la lista de la gente que le gustó, se vuelve a editar ya más leve. Se da una junta con la agencia de publicidad, la productora y la gente de casting, donde se vende al talento que sea más adecuado para la idea que tienen pensados los creativos. Éste es el tercer y último recorte que se le presenta a la empresa en sí, sea Coca Cola o Maseca.
El proceso dura dos semanas, entre las juntas, el número de ediciones y finalmente, la filmación (o grabación, dependiendo). Eso sólo es casting, no he de platicarles de Arte, Vestuario, Locaciones, Producción… tardaría un rato en esta introducción.
El cliente, siempre tiene la razón.
Suena como fluido el rollo, ¿no?. Ajá… si, así también me lo pintaron de bonito.
Día de antier.
Tenemos tres proyectos: shampoo, refresco y gobierno. Dos están fluyendo tranquilamente, sin embargo recibimos una llamada de parte de la productora acerca de su casting de shampoo: “Necesitamos más teens y más señoras que parezcan mamás joviales de una niña de 15-17”.
La llamada fue entre las 10 de la mañana y las 12 del día. Eso nos da tres horas para buscar gente en casettes de otros proyectos que no hayan venido al casting, para hablarles por teléfono a sus agencias y nos hagan el favor de mandárnosla… las agencias de modelaje son extremadamente puntuales para irse a comir… algunas no, y son muy lindas y nos esperan. El cassette se entrega mañana porque tiene que ir a Nueva York para revisión de agencia.
Los otros dos casting siguen fluyendo tranquilamente… no hay problema, uno se sienta, empieza a llamar a las agencias para que insistan con los pérfiles que faltan y cubrir por completo el casting de shampoo… oh, espera, suena el teléfono… la productora que está encargada del casting de refresco, dice que vamos bien en los chavitos…
pero siempre hay un pero.
Los chavitos, aparte de que tienen que tener entre 7-9 años, deben ser latino Internacional(piel blanca o morena, cabello y ojo oscuro). Eso, obvio, ya lo sabíamos… lo que no sabíamos es que de preferencia debían ser actores y a huevo: gimnastas.
Debe haber un par que esté alzando la ceja y esté pensando: “No sea mamón”, debe haber otro par que esté pensando: “Wey… pues les dices que no hay y ya” y algún otro ojete se debe estar riendo porque parece increible.
Casting no puede decir que no hay… hasta que de veras no hay. Yo no estoy autorizado para decir: “No Hay”.
Las ventajas de ser el editor, ¿verdad?
Así que, organicemos. Una chava que trabajaba con nosotros, que se encargaba de los teléfonos, se le ocurrió renunciar unos días antes. Así que me tocaba hacer las llamadas para el casting de Shampoo… tenemos operadores de cámara en cada foro, uno para Shampoo (Juan Carlos), el otro para refresco (Alfredo).
Cheques, el encargado de listas, está entregando un cassette de un casting de gobierno, en otra productora. Es la persona que por lo regular se encarga de la puerta y de las listas, pero no podrá hacerlo, así que también tendré que hacerlo yo.
¡Ajajá! ¡Quedan los niños que son gimnastas y actores y también tocan la flauta con el culo! Bueno… esos, afortunadamente queda Josefa Guerrero. Ella se dirige a los gimnasios donde se entrena esto y espera llevar la bendición de Dios.
Llega Jorge Carrillo con su sonrisa, le pregunto donde andaba, él me sonríe encantador como siempre y dice: “¿Usted sabe porque puse mi empresa?”, yo respondo: “Para que no le pregunten donde anduvo, señor”. Pregunta tonta… finalmente, me ayuda con los teléfonos y así, medio vigilo la puerta y las listas de la gente que pasa al foro.
A los niños que llegan para Refresco se les pregunta si fueron gimnastas o mínimo, han hecho comerciales antes subidos a un arnés. No tenemos suerte… sólo uno en todo el día.
Lentamente, termina el antier. Se hace un copiado de los dos VHS y se mandan a la productora. Se cierra a las 10 de la noche, porque todavía estaba llegando gente para los dos proyectos y… ¿gobierno? bueno, todavía no me toca preocuparme, el encargado de ese proyecto no ha abierto la boca.
Ahora, si ustedes gustan, acompáñenme al ayer.
Habla la productora de Refresco: “jaja, estábamos bromeando… mira, con que sean chavitos más o menos atléticos, no necesariamente gimnastas, lo importante es tenerlos”. No dijo eso exáctamente, pero es el medio… en este medio todo es urgente, todo es para mañana y todo es como dice el señor director y el señor cliente.
Uno se tranquiliza, ¿no? Nel, mis tanates… porque el que habla de la productora añade unos minutos después: “Nada más que una cosita, necesitamos ver el casting antes de las siete de la noche”.
El casting, termina oficialmente a las seis.
Por razones de seguridad y sentido común, no llevamos nunca los casets originales, por lo general se tienen que hacer copias al método antiguo, de VHS a VHS, dos horitas por caset.
A veces me relajo y pienso que somos o dioses… o los idiotas más grandes del mundo.
Casting de Shampoo, fluye tranquilamente, se han conseguido más opciones y ya dieron una lista de gente para el segundo recorte. Se hace, se entrega.
La preocupación se enfoca en el Refresco ahora, se hacen los copiados con una paciencia impresionante. Josefa todavía tiene que ir a otro gimnasio más. Alfredo y yo, tenemos que encargarnos de vender a los niños que no son gimnastas.
Alfredo es novato en las juntas y yo no soy el mejor del mundo, pero al menos tengo más experiencia. Me he dado el tiempo de acompañar a Jorge y a Josefa, que son los mejores vendedores de humanos en el mundo. Así que me decido a acompañar a Alfredo, sólo para darle unos empujoncitos.
Claro, empezamos a bromear en el coche… a pesar de que parezco un viejito amargado en ocasiones… debo bromear. Si no bromeara e hiciera reír a los demás, o me riera de los chistes ocasionales que hacen mis compañeros de trabajo… ya hubiera renunciado. Uno necesita desestrezarse… si ya comprendieron toda la tensión, también deben comprender los chistes idiotas…
Realismo mágico, la vida… ustedes saben.
Continuando: vamos bien valientes los dos. A las 7:20 estamos en la productora, nos atienden a las 7:40. Alfredo no abre la boca para vender a nadie y entonces yo empiezo a abrir la boca para vender a quien tuviera enfrente, que yo estuviera plenamente seguro que pudiera funcionar. Estoy rezando en mi interior para que llegue Josefa de videar en el gimnasio y venga a la productora.
Mis rezos son escuchados y ella llega aparecida del cielo como una virgen. Josefa ya lleva 18 años haciendo casting… por lo tanto habla con aladas palabras al asistente de dirección y vende… vende… VENDE!! Oh si! ORGASMO!!!!
Todo fluye de nuevo… hasta que escucho: “Me pueden EDITAR (osease … yo) estas sesenta y tres personas para las ocho de la mañana de mañana?”
Mi reloj decía 9:45… obviamente, deseché todas esperanzas de regresar a cenar a mi casa.
Mal, mal, mal.
Regresamos Alfredo y yo a la oficina, decidimos cenar algo. Josefa nos acompaña un rato y decide irse… Jorge dio órdenes de: “No nos madreemos todos al mismo tiempo, si no uno por uno…” Lo cual es muy bonito.
Alfredo y yo nos madreamos. A la 1:15 ya teníamos en la computadora el video de las 60 personas. A la 1:45 ya lo tenía editado y pasando a video. Acabó a las 2:30 y entonces me tiré al piso a tratarme de dormir… me hice el dormido, más bien, que lo demás lo terminara alfredo…
unas simples listas nomás… bueno y todavía faltaba editar lo de los gimnasios…
4:00 de la mañana, parece que si dormí una hora después de todo. Escucho que Alfredo sube y yo subo con él, nos ponemos a editar lo del gimnasio con mucho cuidado, para que la Productora pudiera entender el material y reconocer a los niños. 6:00 de la mañana terminamos.
Y ahora, aquí me tienen, en casa… esperando que me den las 9:30 para bañarme, vestirme e ir a mi oficina a las 11:00… y ahora que recuerdo… del casting de gobierno todavía no se nada.
Enero 21, 2003 — Familia.
Escrito por Agustin Fest.
Duración 45 segundos, 7.6 grados.
Estaba en la oficina, recién despertando de un día pesado en la escuela, afortunadamente el trabajo no teníamos nada trascendente y me permití acostarme en uno de los sillones y perderme, me desperté por ahí de las ocho, bajé las escaleras y decidí ya no dormir más, porque sentía entumido todo el cuerpo.
El sillón es maravilloso, te hace dormir, te habla bonito como una musa, y ya que estás dormido, te maltrata y te retuerce el cuerpo.
Revisé una edición que tenía pendiente. Un VCD que le había prometido a Cheques desde antes de navidad y lo había estado retrasando. Ahí estaba Cheques sentado, esperando a que terminara de renderear.
“Está temblando Teté”, dijo Cheques, “No te vayas a espantar”. Me sonreí, recordé que mi hermano se ponía histérico con los temblores y que dependía de mí para tranquilizarse. Curioso, inmediatamente me di cuenta que ya no había un niño más pequeño que dependiera de mi seguridad y me derrumbé por dentro. Sentí el temor controlado como no lo había sentido antes. Aún así… no perdí el control.
Bajamos las escaleras para salir y se fue la luz, temor controlado, temor controlado. Miré las aspas del ventilador en el techo y le advertí al cheques que tuviera cuidado… no se me hacía tan trillado que pudiera caer encima de mí, he soñado con mi muerte estos días, pero ese es tema para otro post.
Salimos y la gente normal estaba esperando a que terminara de temblar, pero no dejó de hacerlo… durante 45 segundos. Cuando Cheques y yo decidimos regresar a la oficina y el movimiento ya había cesado, los pensamientos seguían girando en torno a mi hermano y a mi abuela.
Se asustaban igual, por supuesto, la pasaban juntos todo el tiempo y se pegaron los mismos miedos, las mismas reacciones. Es en estos momentos, cuando no puedo creer que ella haya muerto y él se haya ido.
Y qué bueno que se fue… por que no se qué hubiera hecho, sabiendo que mi hermano estaría sólo en casa esos 45 segundos, sin nadie que pudiera enseñarle el camino de salida, controlando su miedo.
…
Días así dan ganas de llorar.