Diario de Simón Dor. Día 11 y 12.

Este post es parte de una serie, llamada “El diario de Simón Dor”. Anotación 10 de 47


Día 11

Y entonces, vino él de nuevo y en su puño tenía polvo de estrellas, lo aventó al cielo y una brisa de aire se llevó intensamente los colores. Querido diario, era como si el Fénix hubiera volado por ahí y la estela de fuego se hubiera grabado en el ambiente. Pero solo fue un sueño. De esos sueños intensos que al despertar dudas de lo que miran tus ojos.

Odio dudar de lo que mis ojos miran, porque me siento triste después. Me siento triste de vivir despierto. A veces quiero proporcionarme un largo sueño, uno duradero, uno donde no me queden ganas de sentir por completo.

Pero no puedo, no puedo. Siempre lo intento y las lágrimas vienen a mis ojos y siento como la sangre hierve. Yo solo quiero soñar y que mis sueños se hagan realidad. Y cuándo veo a gente que puede hacer Magia como si fuera tan sencillo, me da envidia y quiero soñar con que soy un Mago y puedo hacer como ellos, ¡Tantas cosas que haría si tuviera Magia!

Resucitaría a las personas que amé. Por ejemplo. Los niños no perderían su inocencia. El mundo se haría justo. Todos tendríamos un pedacito de cielo.

¿No soy un amor? ¿No merezco el poder aventar polvo de estrellas?

Yo tan solo quiero vivir soñando… dejenme solo, dejenme en paz.

Soñar… soñar… soñar.

Día 12

Escucho niños. Mi querido diario, veo mi privacidad interrumpida porque los niños me miran a través de la ventana con el mismo interés que profesan cuando les llevan al zoológico a mirar gorilas. Me señalan, risitas, se dicen algo en voz baja, risitas, les brillan los ojitos, risitas. Yo solo expreso mi enojo rugiendo como haría un animal de mi calibre y estos, condicionados por el rugido, gritan y saltan y ríen más.

¿Alguien tiene una banana?


Hoy puedo decir que soy feliz, querido diario. Los sueños finalmente se están cumpliendo y yo, no tengo otra más que seguir su camino. ¿Quién puede negar el camino al que nos llevan los sueños?