En tres días se completó una ilusión, la más grande y concebida jamás en Puerto Octay. Contar los hechos que sucedieron en el levantamiento y después, en los espectáculos que se dieron por días en Puerto Octay, tomaría cientos y cientos de páginas que merecen ser escritas, sin embargo, no en esta historia. Es difícil tomar la vida de los fantasmas y plasmarla en papel, ya que ellos dieron a la ilusión, de manera conjunta, la vida y la luz que requerían. Patricia Boyselle hizo correr la voz que se abriría un circo pronto en el lugar del gran domo. Los fantasmas comunes miraron dudosos, los gitanos fueron los primeros en abrirse y así, fue como construyeron diversos puestos de curiosidades alrededor del domo. En efecto dominó se comunicaron los fantasmas el deseo de formar parte de la diversión y se crearon luces y animales translucidos que llegaban de un extremo a otro en todo el pueblo del puerto.
Padre Taxi. Capítulo 12: “Un circo para las vidas pasadas”
Mayo 23, 2003 — Padre Taxi.
Escrito por Agustin Fest.






