Agosto 2, 2007 — Howl, La Ciudad, Niño viejo, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Compré uno, porque por fín se nota que es verano y el sol se levanta inclemente en los cielos, asando todo lo que se deje asar. Cuanta carne se ha de estar quemando y descomponiendo. La carne de los peatones se pudre. El calor dentro de la oficina se siente. El negro absorbe la luz y la libera en forma de calor continua y paulatinamente. También compré un moca frío, en un Coffe City, y compré una caja de tunas por diez pesos, en el mercado de la morena. Conecté el ventilador y lo puse en el número tres. El sol promete unas sombras preciosas a través de la ventana, iluminando todo de amarillo y explotando los colores que reflejan y multiplican la luz. Hay cierta belleza dentro de la descomposición. El calor, aún cuando descompone, ilumina. Eso da pie a una analogía: La iluminación descompone tu cuerpo. El conocimiento te envejece. Saber pudre.
Saber pudre.
Ahora entiendo porque me han dado pocas ganas de prender el cigarro. Ha estado jugando entre mis dedos bastante tiempo, como el tipo que contempla la idea de suicidarse. Macabro. Mi hermano niega el calor, trae su chaleco y cómodo, se toma su coca cola. Yo sigo con mi litro de agua, escribiendo del clima y sus analogías. Nada especial. Escuchamos rock a dos máquinas de distancia. Rockcito agusto. Miro el pizarrón, esta lleno de proyectos pasados. El mes anterior no tuve ningún proyecto. Que tristeza. He descubierto que si me gusta ese tipo de estrés que involucra tomar video, presentar juntas, confirmar gente, ir a la filmación. Hasta lo extraño.
Los hombres que trabajan la tierra bajo el sol, se descomponen también. Los que recogen la cosecha, aran la tierra, o plantan nuevas semillas. Sus sombreros y sus camisas no son suficiente protección, y la piel se les curte, se les broncea, se reseca. Es piel de piedra. Sus organos internos, aún suaves y propensos a cocerse, lo hacen dentro de la piedra y mueren poco a poco, mientras esos hombres practican y descubren los secretos de una cosecha saludable. Mientras tanto, en otro lugar, un niño, un camarógrafo, un director, cuatro productores, un asistente de dirección y diez hombres de staff, montan el escenario en una unidad habitacional. Aprovechan la luz del sol para su comercial. En su trabajo descubren los secretos de la publicidad.
Así, todos estamos unidos bajo el mismo sol. Bajo la sombra no mueres, en la ignorancia no mueres y si así mueres… que desperdicio.
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Tags: analogía, calor, conocimiento, descomposición, sol
Octubre 16, 2003 — 1-2-3, Amor, Intento ser Escritor.
Escrito por Agustin Fest.
Muy sencillo, queriendo tocar su mano. Pintar con los dígitos los dígitos de la otra persona. Sonreír, en todo momento sonríe porque sabes lo que deseas, lo que añoras, lo que siempre quisiste. Nunca hubo límites. Siente el cuerpo que se hace agua, entre-abre los labios y bebe. Bebe hasta saciarte, no dejes derramar ni una sola gota de agua. El agua es vida. Evapórate y métete por cada poro. Acerca tu cabello y que se mezcle con el de ella. Crece y busca el centro del humano de Miguel Ángel.
¿No te es suficiente? Partición. Hazte partículas y provócale un hormigueo. Acaricia la piel interna, donde sientas más calor. Acelera el movimiento de los átomos, que giren y giren, no te detengas. No explotará si no quieres que lo haga. Cambia tus propiedades, puedes ser sólido, gaseoso o líquido. Puedes ser lo que quieras adentro de su piel, puedes doblarte, desdoblarte, partirte en millones. Millones y millones de giros. Cada uno único y diferente o cada uno igual y sincroonizado.
¿Algo diferente? Si. Ahora hazte sonido. No pidas permiso, háblale quedito en risas y susurros. Después modula. Cree que tu voz es la única que escuchará en el universo y así será. Cuando sientas que estás más proximo, entonces gime y jadea. Que no pueda abandonar el agua que se le ha metido por los poros, que no pueda abandonar las partículas que vibran su piel caliente y que no olvide, escúchame bien, que no olvide la voz que ríe y susurra y gime y jadea.
¿Quieres más? Vuélvete un veneno con sabor azucarado. Conviértete un dulce que ella quiera probar y hazte irresistible. Tiene calor, ¿lo recuerdas? Tal vez una paleta helada de limón. Brilla con la intensidad del calor y llámale, haz que te consuma. Será tarde y no se dará cuenta que te vuelves una adicción. Estarás adentro en su sistema, circulando de pies a cabeza. Sangre que bombea cabeza-corazón y viceversa.
Y no termina…
no termina…
no…
termina…
Aunque si me preguntas como empieza, te lo volveré a decir.
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Mayo 8, 2003 — Enamorado, Escuela, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Fui a la escuela, ya me extrañaban parece ser… (He de confesarles que estos últimos dos días no me presenté a la escuela, ni al trabajo). Ariadna y Astrid me abrazaron y me platicaron de sus aventuras en los talleres que han estado presentando, en las conferencias pequeñas de A.C., Mario y White. Me he perdido de buenos días.
Mi primera clase fue la de inglés y tuvimos el honor de que nos dijera: “Let’s try something new”… obvio, risas nerviosas, algunos comentarios, yo alcé una ceja.
“Let’s do some coral reading” and Mario swung his arm like a prophet, waiting for the reunited community to go on with the poem. Of course, nobody did, we looked at each other, still amused with the proposition. Well, I tried to put some order (Astrid pushed me to do it) and said: Let’s do it in the count of three.
“Ok”, said Mario, “One two three, go”.
And we read. Oh yes, we read. We read like… “A bunch of drunken irishmen”, actual words from Mario… he covered his face in something between embarasment and laughter.
“It’s my fault, after all, I suggested it… let’s try it again”.
1, 2, 3… Much better, he said.
Al final de la clase, pidió alguien que trajera un poema para el siguiente día y que lo preparara… por supuesto, nadie alzaba la mano, por supuesto… soy el pendejo que la alza cuando nadie más la alza. Así que ya me preparé con algo de poesía escocesa para el día de mañana, esperemos que sea fructifero. (No lo creo, no tengo idea de que podría decir de ninguno de los dos poemas, pero ya me inventaré algo si el inglés no se me traba). (Es la primera vez que el inglés se me traba tan cabrón… estoy ante puros masters, oh yeah).
Vi a Claudia la siguiente clase… le enseñé que la P ya se me había borrado. Me preguntó porque no le había llamado para saber como había regresado (mal chico, mal, mal, si le dijera que no encuentro la Palm en donde anoté el teléfono) (Según yo llevando la puta palm para no perder ese teléfono).
Clase con la gorda y como siempre, uno entiende mejor la sociedad latinoamericana con sus preguntas y juegos de palabras… es muy buena la profesora, lástima que haya tanta gente en su clase. La explicación de la educación tradicionalista y liberal, por medio de uno de los textos de Plauto y como se aplica eso a nuestra sociedad… les aventaría el choro completo, pero me siento muy cansado.
Y después, fui a jugar basquetbol (basketball, whatever). Oh si, los fumadores que llevan unos tres o cuatro añitos en el vicio me entenderán cuando les diga que el medio pulmón sano estaba respirando por cuatro. Y el necio, jugando con el sol pegándole en el cuerpo, atinándole a la canasta que se veía borrosa, sudando como un cerdo. Después del juego, me prometí que no volvería a fumar.
A los 40 minutos prendí uno…
Después, fui al trabajo. También me extrañaban. La ironía… soy un ser irónico por naturaleza… el sarcasmo atinado y un humor bastante especial, eso me identifica. Fui al Colegio Alemán con Josefa Guerrero a buscar chavos futbolistas para un comercial de Coca Cola.
Y de paso, vi una que otra chavita…
Luego cerré mis ojos fuertemente cuando escuché que tenían 14-15.
Me dio un dolor profundo cerrarlos.
El sol se puso rojo e hizo de la ciudad una masa de tonalidades naranjas y rojas… lo hubieran visto, aún con el calor sofocante y el dolor de cabeza, tuve que salir a verlo. Tenía que verlo hasta que se hizo nuevamente azul… y finalmente, azul oscuro.
Carrillo llegó entonces y me dijo: “Creí que usted había cambiado de puesto, que ya se había hecho jefe… porque si no me equivoco, no lo he visto en dos días”.
Hice una mueca y luego sonreí avergonzado, ¿que más se puede hacer?
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Diciembre 28, 2002 — Notas aleatorias.
Escrito por Agustin Fest.
Ya regresé de Colima, como algunos de ustedes se habrán dado cuenta. Ayer no tenía ganas de platicar acerca de mi emocionante regreso de 10 horas en un camión del ETN. Sólo les puedo decir que mis posaderas aún lo están resintiendo y qué rico es cuando uno alcanza a roncar primero que todos los demás.
Colima es muy bonito, muy tranquilo a comparación del D.F., es limpio, no tiene perros callejeros, se ven las estrellas… wow, la última noche estaba yo decepcionándome porque no me había tomado el tiempo de verlas, pero se dio un momento en el que alcé la mirada y ahí estaban todas juntas. Son ciertos los dibujos de los antiguos… hay mantos llenos de estrellas todavía.
Lo único que tiene de malo, probablemente, es la abundancia de insectos. (Lo siento, les tengo pavor, les tengo una fobia inmensa). No soporto los insectos. Sales en la noche y caminas en una calle, los puedes escuchar. Es hermoso escuchar mil grillos al mismo tiempo, mientras no se me presenten visualmente, todo está bien.
Ah, y podemos decir que el calor… pero bueno, el calor lo obliga a uno a ir a Soriana y ahí es donde uno encuentra a las señoritas colimenses… ¡Oh qué desfile! La mayoría de falda, las que no, pantalones a la cadera. Blusas de esas, frescas, frescas, para los calores.
Estaba yo, sencillamente, anonadado.
Lástima que no llevaba la cámara en los momentos que iba en Soriana, pero then again… si la hubiera llevado, me hubieran visto raro… pero then again… no me conocen, so?
Creo que no hay nada más que comentar por el momento, así que les mando un saludo y gracias a los que andan por ahí.
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