No suelo pedir mucho.
No, la verdad es que no.
¿Me deben unas cuantas, no crees?
Sobre todo las que te debes a ti mismo.
He callado a mis demonios inseguros.
Te conozco, los harás crecer. Pero no te preocupes… esta vez, estoy dispuesto a defenderte
Si una mano, con sus delicados dedos, me enseña el camino y después toma la realidad como si fuera una tela y la rasga. Si dos manos, se dedican a juntar los pedazos de tela real y pegan una sobre otra como un collage inmenso, que engaña a la percepción de los sentidos. Si una voz, entra como una suave melodia inconsciente que te vibra el yo-interno, después el corazón y hace rugir a tu estómago de hambre como un niño que ríe. Si la proximidad de la persona, combina el karma con el karma y transforma la mirada en rojos y azules. ¿Qué quiere decir?






