Acabé regresando a la oficina, aún cuando el bulldog estaba más cerca de mi casa… ya saben, el hervor en las venas por escribirles lo que me pasa o al menos, contarles un cuento (que tengo como dos o tres en mente, pero no… hasta que esté sentado en mi casa, con un café y el word prendido).
El bulldog es un buen lugar para festejar tu cumpleaños… si es el caso, no pagas cover y puedes comprar boletitos para pedir bebidas. Yo me gasté 50 varos en boletitos y quedé más que satisfecho (me sobra 1).
Lástima de mesero que nos tocó, ¿pero qué se le va a hacer?
Finalmente, acabamos bien, escuchando buen rock durante unas horas, haciendo lo que todos los borrachos hacen, medio bailar, medio tocar la guitarra sintiéndote el bajista de Jethro Tull o tal vez de Black Sabbath. Escuchamos un grupo de rock en vivo que tuvo el honor de interpretar La Balada de la Cuca (esa canción me mata).
Mariana, la amiga del Cheques, acabó sentada en mis piernas y agarrándome a besos, yo ni como defenderme (como si no me gustara, cabrón). Me dio su teléfono y quedamos en que le hablaría en unas horas… (es todo tan confuso, sólo estaba pensando en si Claudia habrá tenido un buen viaje… aún así, le llamaré a Mariana en la tarde, si no me reclaman la cama y las horas de sueño).
La bartender me robó 50 pesos de propina (en realidad no me robó, se los dí porque me los pidió y ahí voy yo de inteligente). Acabamos dándole tarjetas de Carrillo Casting a ver si nos llama y la metemos en este glamoroso medio artístico (no llamará, se los puedo asegurar).
Como siempre, la típica hermana de una conocida vomitando en las mesas y el típico amigo del cumpleañero que se cae de borracho… nada nuevo. Un par de miradas a una que otra chava (una traía al novio y la otra, creo que a su novia. Pero no me acerqué, andaba demasiado extrañado por lo de Marian-ita).
Aquí, mi compañero de aventuras, el Feyo ya andaba hasta su madre que hasta se recostó y durmió un rato (agradezco a mi higado, que parece soportar más de lo que promete). Después ya lo levanté y le dije que si no quería ir a la oficina a dormir (en la mañana tiene el bautizo del hijo del hermano de un primo). Le deseé feliz cumpleaños al Cheques y le di un abrazo, le dije que era una persona con buenos sentimientos y muy honesta en sus acciones, él me sonrió sarcásticamente y me dijo que la mayoría no ve eso.
Tiene razón… creo que he logrado ser un buen hombre. Puedo ver lo bueno que hay en los demás, a medida de lo que se me permite. Nunca miro lo malo de inicio, a menos que me lo presenten en bandeja de plata (sirve de algo ser muy observador). Cheques me dijo, cuando murió su madre, que la única persona que realmente esperaba ver (de la oficina) era a mí, que sintió una “vibra muy chida”… yo no sé que vibra les presente a los demás, pero me alegra que piensen eso de mí y de nuevo, me hace sentir que he logrado ser un buen hombre.
Hombre… esa palabra. Hombre, hombre. ¿Qué es ser un hombre? Cuando estudiaba en sexto de primaria (tenía yo 10 años), logré mantener una relación muy emotiva con mi profesora… era yo un niño muy inteligente (era, no sé si lo sigo siendo) y también muy sensible (eso me ha llevado a ser escritor). Esta profesora, muy buena, Hortencia Castro (creo que ese era el nombre)… solía platicar con nosotros y realmente se preocupaba por cada uno.
Una profesora que entiende los cambios emocionales por los que pasa un joven en ese entonces, es algo muy valioso. Ella nos daba la lectura de qué es ser un hombre, una persona íntegra, honesta, que no tuviera miedo de prestar sus sentimientos, que no tuviera miedo de conocer. Yo logré ser un hombre, en aquel entonces, por lo menos a sus ojos.
Y después… murió Cecilia (un 17 de diciembre dice la historia).
¿Qué sucedió entonces? Sin la voz de Simón Dor para que les confunda, les he de confesar qué sucedió. Que he dejado de ser aquel niño. Crecí y vi el mundo tal como lo que es, sin adornos en las palabras (como acostumbro), sin tonalidades rosas cuando estás enamorado, sin el derroche imbecil de sentimientos. Me fue negado el potencial de convertirme en un hombre, al derecho y al revés, porque me fue arrebatada la primera mujer de mi existencia. Y creo que es cierto que todos los hombres necesitamos aquella mitad, aquella otra parte de nuestra alma hermafrodita.
Así crecí. No sé como llamarme ahora (aunque me agrade mucho que me digan que soy un buen hombre). Cuando escucho/veo/leo de problemas sentimentales en este mundo, no evito sonreír… gente ilusa que lo tiene todo pero bien que quiere echarlo a perder y es ahí donde entra la otra parte mía que ha crecido: “Yo no soy nadie para decirles como caminar el empedrado amarillo, anden solos”. Me he enseñado a no cuidar de los demás, porque esa no es la manera…
Esa no es la manera. Me es imposible meterlos en mi cabeza, en mi alma gastada, en mi espíritu domado y enseñarles lo fácil que es amar cuando se presta y eres correspondido. Lo fácil que es dejar a una persona que no te corresponde (que no te llena) y andar el camino, esperando a la persona con la que estás destinado(a) a andar de la mano (siempre hay un roto para un descosido (así va el dicho?)).
De qué sirven los sentimientos negativos cuando se te ofrece el positivo más grande. Mal, mal, mal… piénselo en sus casas. Yo no sé, como se los puedo explicar (primero debería preguntar, ¿quieren que se les explique?).
Ahí es cuando comprendo que yo solo soy un viajero en este tiempo, en este espacio, en su razón y en mi corazón. Dejé de ser un hombre, un angel guardián… me he convertido en un bufón que se mofa de la vida y así, me rió de mi mismo. Y como todo trovador, como todo bardo, en algún momento he de agarrar mis canciones y seguir caminando a otro lugar… si tengo suerte, beberé agua de la Fuente de la Vida y veré su rostro y ella me señalará el camino.
Si… tal vez. Hasta que no se me diga si es hora de irme y caminar por la vida para crecer un poco más… éste espíritu que se niega a reverdecer como árbol que recibe agua nueva y crece con vida nueva… he de acompañarlos en este, nuestro juego de la vida.
Falta para que se libren de mí, ¡Si señor!
PD. Aunque pueden descansar de mi un rato más… la historia verídica, verdadera y oficialmente oficial de los motivos de mi descenso han sido escritas por Don Arturo en Gucho y la PC.