He estado pensando en Claudia (la segunda), hace poco tuvimos una plática donde decíamos los convenientes de ser pareja ella y yo. No sonaba nada mal… pero yo conozco mis soledades y sé que no sería lo mejor. ¿Pero cómo puedo saber si no lo intento? No me había dado cuenta, ella me lo dijo: Podemos pasar horas platicando, nos complementamos bien en ciertos aspectos y las veces que ella se ha enojado conmigo, me ha perdonado.
No la he hecho enojar a propósito. Hay ocasiones, que hago enojar a las personas a propósito, sólo para medir sus límites. Tiene mucho caracter y es una mujer trabajadora, una mujer en éste nuevo siglo. Debería llamarle, si tuviera sus nuevos teléfonos. Debería visitarle, si supiera el nuevo lugar donde vive exáctamente. Pero no he hecho las preguntas y mis razones debo tener (Simple descuido).
Por más enterradas en el subconsciente que estén.
Inevitablemente, he pensado en la otra Claudia, la que estudia conmigo. Podría ser una mujer interesante, si sigue estudiando letras, aparte de eso no he platicado mucho con ella (Prometo hacerlo). Sus opiniones no son tan perdidas, pero tengo en algún lugar del cerebro la noción de que es una mujer cruel. Baila flamenco, tiene buen cuerpo, su voz podría ser un inconveniente. No es fea, es una latina muy bonita.
Tal vez la llame para saludarla y desearle “Buenos días”.






