Antes de regresar a casa…

Me encontré de nuevo a la monja que bendice coches. . Cada vez que me la encuentro, me da un miedo terrible, probablemente es por la paranoia auto-inducida… como dirían don Arturo y Patricia.

La observo y me pienso que es como un omen siniestro, como el día en que por fin conoceré a Aquel señor que responde todo, y entonces los pensamientos más aleatorios me asaltan la mente, cuando veo a aquella señora que bendice coche tras coche, con una sonrisa tranquila y con el brillo de parálisis en sus ojos.

Cuando me subí a mi taxi, porque a las 11 de la noche no pasan ya los camiones, para alejar del pensamiento la paranoia self-induced me puse a pensar en palabras que siempre he querido usar y me taladran la mente estos días. Palabras como Urbano, Sugerente, Dulcemente, Impulso impulsos preparados en la mente, si ya les aburrieron, me pueden decir con toda confianza, pero de todas maneras los sacaré… sea como sea).

Me faltan los impulsos de Thanato y Eros, que son los que más me gustan.

He estado leyendo el Marqués de Sade, si eres débil de corazón te recomiendo que no lo leas, ya escribiré algún comentario de sus libros prontamente.

Ahora que he olvidado a la bendecidora… me iré a dormir. Gracias por estar aquí.