Octubre 11, 2003 — Sensitivo, Y Cecilia.
Escrito por Agustin Fest.
Hacía mucho que no abría ese cuadernito, después de Cecilia, le miraba con respeto. Ese cuaderno representa otro yo que se murió en algún momento. Era un buen yo.
En él están plasmadas las palabras de los compañeros de la secundaria, ya saben: “¡Cuídate mil! ¡Amigos forever! ¡Viva el chupe!”, entre otras. Los teléfonos, los “no me olvides”, los “me eres especial”. No cuesta trabajo regalar esas palabras cuando ya no volverás a ver a alguien, independientemente de si fue tu amigo o conocido.
Las palabras que más aprecio, tal vez son las de mi profesora del taller de dibujo técnico. Romina Teysi. La vi, hará ya hace un año. Estaba casada e iba a tener un hijo. Esa profesora siempre me cayó bien.
Sin esa mujer, probablemente no dibujaría como hago hoy en día.
Su padre (Héctor) fue el que nos daba clases de Historia, Civismo, Geografía. Él también era un buen hombre, él fomentó mucho de mi espíritu crítico y mis aventuras por conocer los detalles de la historia.
Sin ese hombre, probablemente no escribiría como hago hoy en día.
A Teysi la recuerdo con mucho cariño, ella sufrió de la ola fría de mi abuela en una ocasión. Se le ocurrió citarla un mal día, en que ella tenía mucho que hacer. Me platicó la profesora que le dio todo un discurso y ella nada más le miraba en silencio, sin ningún tipo de emoción posible. Eso la ponía nerviosa y tenía que hablar más y más. Hasta que se puso tan nerviosa, que se le salió un—: ¿Y usted qué piensa?
Abuela preciosa de Agustín—: ¿Usted está a cargo de educar a los niños en su taller, no?
Teysi—: Si.
Abuela preciosa de Agustín—: Entonces, usted siga haciendo su trabajo y yo seguiré haciendo el mío. ¿Para qué me citaba?
Teysi—: Oh, nada más para…
Abuela preciosa de Agustín—: ¡Oh! Pero quedamos en que usted está educando a los niños en su taller y así hace su trabajo, ¿verdad?
Teysi, timidamente—: Si…
Abuela preciosa de Agustín—: Muy bien.
Creo que mi abuela se fue sin decirle los buenos días. Estaba muy enojada esa vez, no sé por qué, pero enojada estaba. Cuando le pregunté que había sucedido, ella me lo puso de esta forma: “Este, si… si platiqué con tu maestra, creo que quedamos bien entendidas y no nos volveremos a ver en un rato”.
En los recuerdos de la secundaria, también está Sor Juana. Debo admitir que desde siempre he estado peleado con la religión y aunque ella es la mujer más dogmática que conozco, me cae muy bien. De vez en cuando voy a visitarla y platico con ella: “¡Oh! ¿Te estás dejando crecer el cabello Fes (por alguna razón extraña, no pronuncia la T al final, a menos que se ponga seria conmigo)? ¡Pareces niño Dios!”.
En esas pláticas, siempre me dice que espera que sea un buen político o algo así. Que a la gente le hace falta y bla bla bla. Ella siempre me vio como señorito Diplomacia. Cuando los compañeros de la secundaria se metían en problemas, yo iba de conciliador (y de metiche también, ¿por qué carajos no?). Y un día me metí yo en problemas, oh si, me metí en un problemón y T-T Conciliador no se podía conciliar así mismo, ya saben…
Pero esa es una historia que no les concierne a ustedes, lo que si les puedo decir es que desde ese entonces la monja dejó de confiar en T-T Diplomacias y hasta tuvo que dar la cara por mí en la junta de padres de familia para que no me expulsaran de la secundaria.
Me tuvo agarrado de los cojones. Ajem. Creo que fue su venganza por andar yo rescatando a todo mundo.
A Sor Juana, probablemente, tengo que agradecerle mis inicios en los textos religiosos y un vago interés por la teología. Y digo mis inicios, porque el desarrollo lo tuve en el CUM.
Hace como un año que la vi también, tal vez deba prestarle una visita.
Eso es parte de lo que está plasmado en ese cuaderno azul, al que miro con cierto respeto. En sus hojas, hay recuerdos, inicios de historias incompletas (los cuentos del Avatar), viejos super héroes (Pynus Lyco y The Mago). Viejas pláticas con mis amigos. Tareas, textos, incoherencias, todo en ese viejo cuaderno azul, ya casi muerto.
Son los inicios de la persona que soy hoy.
Sin embargo, ese pasado ya está quebrado y únicamente existo yo, el que camina en el presente.
Es hora de quemar ese cuaderno.
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Septiembre 23, 2003 — 00 - Acerca del blog..., Inexistente.
Escrito por Agustin Fest.
Como sé que a algunos de ustedes les gusta usar botoncitos, preparé unos cuantos. Son sencillitos, no quise complicarlos mucho. Usen el que gusten para adornar su página, aunque si prefieren usar texto para ligar este blog también es bienvenido. Cada quien hace de su casa lo que quiere, jejeje
- El árbol que finalmente tiene un hogar.
- El angel que protege a los mortales.
- El avatar, la reencarnación de la perfección, que todos queremos ser.
- La muerte, que es inexorable y algún día a todos nos alcanzará.
- El caracol que dibujó una artista humilde.
- El árbol del colgado, cuya ánima vagará en pena eterna.
- El delfin, quien quiere besar a la luna.
- El demonio, quien bebe sangre y pica con trinchete.
- El niño, quien descansa bajo la sombra de un árbol.
- La flor, que persigue con su rostro la luz del sol.
- La luna, que duerme mientras lloran los desauciados por la nostalgia.
- La mariposa, que vuela con una estela de magia.
- La rosa azul, del mago inventor y del vampiro ladrón de almas.
- El árbol marchito de Simón Dor.
Ahí luego me cuentan si pusieron uno.
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Agosto 25, 2003 — Fractal Chaos.
Escrito por Agustin Fest.
Es uno de esos días.
Maaaalos… maaaalos….
si, tan sólo es uno de esos días.
Muy malo.
Mi símbolo más antiguo,
es Tsef Thaed.
Es el símbolo del Ávatar.
La conciencia de que Dios no existe
y soy su hijo caminando en la tierra
para alcanzar la perfección.
Un Ávatar, contrario a lo que se piensa…
no sólo es el concepto/personaje/ícono que eliges,
para representarte en la red.
Aunque todos lo usamos así, y si le buscamos
el meollo filosófico: “Nosotros somos Dios
y creamos a alguien, a nuestra imagen y semejanza
para caminar con nuestro nombre en este
vasto medio”.
Claro que lo es.
Unos elegimos un personaje tranquilo,
otros elegimos un personaje distinto a nosotros…
(moldeable en cada aspecto), y sin embargo,
sigue
siendo
el
mismo.
Yo, mi avatar.
Mi primer Avatar: Tsef Thaed,
lo hice tan yo, como fue posible.
Un hombre complejo.
Un hombre imperfecto.
Un hombre, amante de los laberintos.
Un hombre, amante de la vida y que se ríe de la muerte.
Un hombre, que odia la vida y abraza la muerte.
Una contradicción.
Bienvenido, Tsef Thaed.
Regresando al meollo del Ávatar:
El Ávatar es la reencarnación de Dios
en la tierra. Según los hindús.
Pienso que todo inició con Vishnú.
Si, fue Vishnú… y si no, Khali.
Después, el concepto se extendió.
Mucha gente lo utilizó para su imaginación,
entre ellos… un tal Ultima (de Origin),
¿no sé si recuerden el video-juego?
Yo era un jovencito influenciable.
Necesitaba aferrarme a algo.
Me aferré a tantas cosas que hice mil laberintos
El Avatar de Ultima, tenía un concepto interesante:
Y creo que celta, o tal vez, nórdico.
La gente juega con la mitología, para crear nuevas.
Y es que el Avatar debía ser un guerrero que
profesara las siete virtudes.
Siete virtudes que ya no recuerdo.
Honestidad, Compasión, Valor, Justicia, Sacrificio, Honor, Espiritualidad, Humildad.
Elegir el nombre de mi Avatar fue sencillo.
Había muerte por todas partes y un deseo de resurrección.
(el símbolo del fénix).
(el símbolo de los cuervos, mensajeros de la muerte, en la edad media).
(y después, el señor de todas las respuestas. El hombre que habría de responder y juzgar cada paso).
La primera palabra, obligada… fue Death.
Invirtámosla: Thaed.
La segunda palabra, Fest.
Yo he tenido problemas con mi apellido.
Los psicólogos Freudianos dicen: “No has resuelto tu Edipo”.
Eso dicen, yo no sé.
La gente era más tranquila antes de saber del psi-co-a-ná-li-sis.
Tsef. Fest. Reflejo - Contrarreflejo.
Tsef Thaed. Celebración de la muerte en el espejo.
Y bien…
No-celebración de la vida tal como está.
Ese fue mi primer Avatar.
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Agosto 16, 2003 — 1-2-3, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
No suelo pedir mucho.
No, la verdad es que no.
¿Me deben unas cuantas, no crees?
Sobre todo las que te debes a ti mismo.
He callado a mis demonios inseguros.
Te conozco, los harás crecer. Pero no te preocupes… esta vez, estoy dispuesto a defenderte
Si una mano, con sus delicados dedos, me enseña el camino y después toma la realidad como si fuera una tela y la rasga. Si dos manos, se dedican a juntar los pedazos de tela real y pegan una sobre otra como un collage inmenso, que engaña a la percepción de los sentidos. Si una voz, entra como una suave melodia inconsciente que te vibra el yo-interno, después el corazón y hace rugir a tu estómago de hambre como un niño que ríe. Si la proximidad de la persona, combina el karma con el karma y transforma la mirada en rojos y azules. ¿Qué quiere decir?
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