Trabajando la Canción Sin Título I

Lo siguiente, es la confesión de como trabajo algo incompleto. Específicamente, un poema.

Título tentativo, Canción Popular. Gracias a Ehecatl - Me agradó que Ehecatl diera esa opción, porque es precisamente la idea de este texto, una canción popular para el uso de los niños de Jaramillo… lo que me lleva al propósito de la canción.

Propósito de la canción: Una ronda para los niños del Jaramillo después de Padre Taxi. (Estoy pensando en la época de Betsabé Dor). Se canta en escuelas, en parques. Probablemente se deba inventar un juego alrededor de éste, para hacerlo más familiar. La canción, a como yo la imaginé, es cantada por niños de 6-10 años.

La canción, por lo mismo, contiene alusiones a personajes que alrededor de Jaramillo, son casi míticos. Casi como se le trata a una leyenda.

¿Quién escribió la canción dentro del microcosmos de Jaramillo? Probablemente Guadalupe Espártaco o Francisco Zaldivar, aún no lo decido. Lo mejor será Guadalupe, ya que este personaje es un protector natural de los niños, los cuales adquirirán más importancia cuando Jaramillo vaya envejeciendo a los ojos de los Dor.

¿Qué me hizo escribirla? Una plática con Du y que traía uno de los poemas de William Blake en mente. Eso, y la canción de Café Tacuba (Las Flores - Unplugged). Quiero conseguir en alguna parte del poema (canción), un ritmo similar al estribillo que cantan al final. Probablemente, no lo consiga —por la naturaleza misma de la canción— así que esto está sujeto a cambiar.

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Arreglar la habitación

Es una ardua tarea… yo suelo tener mi espacio arreglado (a mi manera muy surreal de ver la vida, claro está). Por lo general así es… si empiezo con un cuadro bien arreglado, entonces se queda bien arreglado. Si empiezo con una habitación bien arreglada, entonces se queda bien arreglada. Si empiezo con un cuerpo limpio mi vida, entonces… bue, es inevitable, me encanta el lodo. Ajem.

El problema de una oficina, por ejemplo, son los intrusos. No importa si compartes, sigue siendo un intruso en espacio. Es por eso, que me molesta sobremanera cargar con tazas de café de tres días que no son mías y tirar colillas de cigarrillo que tampoco son mías. Así que ahí las dejo y observo al responsable, lo observo detenidamente, le hago una mención diplomática al respecto y cuando veo que no piensa responder… entonces dejo que se haga más cochinero. Nademos en basura, puercos, en su basura. Al final, acabo alzando, después de todo… es también mi espacio.

Mi cuarto es una historia distinta, de vez en vez, alzo y acomodo. Hago unas limpiezas extraordinarias y se queda hermoso durante meses… el problema es, el intruso esporádico. Mi hermano Hugo, por ejemplo, cuando viene de Colima a quedarse. Las primas, también. Es entonces que hay que reorganizar el espacio de tal manera, que todos quepamos. Y pues son visitas que no recibo frecuentemente, así que dejo que hagan lo que quieran.

El problema, es cuando el intruso se va y parece holocausto nuclear. Como acabo de explicar… espero a que el intruso levante lo que dejó. Ya es inconsciente, sé que no regresará en unos meses y aún así, ando moviendo mis ojitos de un lado a otro, mirando alrededor y haciendo notas mentales: Bien, le diré a Hugo que alce esto, si… a Hugo. ¿Hace cuánto que se fue? Ah, unos meses, no importa… regresará algún día y lo primero que haré es decirle que alce.

En ese periodo, mi cuarto es mío y no-mío. Todo lo que ocupo, lo dejo por ahí (mis libros, las copias de la universidad, mi cantidad limitada de gorras, mi ropa interior, je, mi ropa en general, mi cartera, las monedas de diez y veinte centavos). Y es cuando pienso: Ajá, veamos… Hugo vendrá tal vez, en estas vacaciones de verano, aprovecharé cuando venga y podré alzar lo mío y diré que tiene que alzar lo suyo. Si, eso haré….

¿Quieren conocer el resultado de unos meses, de ese tipo de pensamientos estúpidos? ADVERTENCIA: No apto para personas amantes de la organización, la limpieza, la moral y las buenas costumbres.

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