Árbol de Cerezo.

Cajas se apilaban en la sala
llenas de recuerdos, libritos viejos,
santos, telas, recibos de bancos
y las anécdotas de mi abuela.

Feliz, recogí sus fotografías,
sus pinturas de hormigas y flores,
sus cuentos de deberes y amores.
Guardé las hojas que dejó vacías.

Ella aprendió a escribir sola.
Su letra descuidada, errática.
Seguido pedía perdón por eso.

Guardé sus arañas en una bolsa,
la noche a su paso, nostálgica.
¿Qué ruido haces, árbol de cerezo?

Ritmos y espacios.

Las hojas se mueven y la brisa hace lo suyo, hablando de ritmos y espacios. Ayer, antes de dormir, platicamos un rato mi hermano y yo. —El día que tembló en Colima —dijo—, no había pájaros y los árboles no se movían. —¿De verdad? —pregunté incrédulo. —Sí, dejaron de moverse… se sentían extraño.

Me fascinó la interpretación de los fenómenos naturales un tanto ingenua, y luego me pregunté si no habría por ahí algún papel científico que explicara que los árboles dejan de moverse con el viento, cuando un temblor esta a punto de atacar. Lo de los pájaros puedo entenderlo. He visto Discovery Channel y he leído National Geographic, Muy Interesante y el Reader’s Digest.

El árbol postrado frente a la ventana de la oficina, donde paso la mayor parte del tiempo, esta moviéndose mucho el día de hoy. El choque de las hojas contra hojas, hace un sonido agradable. Mi hermano estaría contento y tranquilo de escucharlo.

Comí con Doña Mary, intercambiamos unas palabras muy breves, hasta sentí que me estaba dando a entender que le agrado. Igual y es alucinación mía. Ahora repite mi nombre cada que puede, porque alguna vez fui a comer con ella (cuando dejé Casting) y se le había olvidado. No quiere repetir la falta. Es lindo que las personas tengan esos detalles, aún cuando seas cliente y servicio. Es agradable que te llamen por tu nombre.

El árbol todavía musicaliza la escena, parece que se divierte el día de hoy, sus hojas bailan alegremente a pesar de las ambulancias que han pasado hoy por su calle. Me siento un poco enfermo, no sé por qué. Tal vez he fumado demasiado el día de hoy, la costumbre del café y la coquita por trabajar aquí, la inactividad, la espera por el material y luego el tedio de cortarlo, transformarlo. Largas esperas. Me pregunto como el árbol no se desespera y respondo que es por su baile ocasional con el viento.

Mi hija adoptiva me platica, mientras tanto, que se ha puesto una rutina de ejercicio. Le gustaría bajar las caderas. Personalmente me gusta que sean anchas, fuertes, apretables. Soy muy consciente de mi gén de supervivencia y fertilidad, yo creo. Por eso no ando detrás de todas las modelos que vienen a la oficina (supongo), porque sus caderas nomás no… y tienen bonitas piernas, tienen culos paraditos, pero les falta… “el agarre”, ¿saben? Porque cuando uno esta en medio de la acción, es menester buscar dónde agarrarse para el impuje, el momento, el impulso.

El árbol cuando baila, por ejemplo, se sostiene de su tronco y permite que las ondas de movimiento se extiendan a sus ramas, sus hojas, y deja ir sus semillas, para que busquen un pedazo de tierra. Similar a la eyaculación, porque sólo unas cuantas encontrarán un pedazo dónde sembrarse, mientras que las otras serán comidas por el concreto y las llantas de los coches que les aplastarán inmisericordes.

Es una muerte hermosa y valiente, dejarse ir por el viento, cuando tu padre o tu madre, te han expulsado de su cuerpo mientras bailaban. Ya esta grande el chiquillo, debe aprender a planear en el viento, debe crecer y hacerse grande como nosotros. Una explosión rítmica y natural que nos divide. Los vivos somos lo mismo, y tenemos en común lo más importante: vivir y morir.

El niño de Fafjel - Mariposas.

Este post es parte de una serie, llamada “Entropía”. Anotación 8 de 5


Los pies cansados y es el brillo de los ojos quien le jala. La boca seca y la lengua jadeando, los labios partidos y es la sed quien lo impulsa. El mundo gris, el mundo destruído, el árbol marchito y es una luz la que persigue. Siempre preguntándose ¿qué es real y qué es ficción? ¿quién estará ahí para tomar su mano, cuándo todo termine? La pregunta es idiota, se dice el pequeño, si nunca ha iniciado.

El árbol le dijo que estaría aquí. El árbol le mintió descaradamente.

Un mundo gris, hojas marchitas, arena sin textura. Los ojos muy abiertos y secos, con un pequeñito brillo que se va apagando… / se arrodilla / se va apagando… / las manos se hunden en la tierra / se va apagando… / el corazón se le sale de la boca… / se va apagando… / estoy cansado, descanza la cabeza y cierra los ojos / se apagó…

¿Y qué se apagaron las estrellas?
¿Cómo? ¡si hay millones en el cielo!
¿Tú cara caída y la tierra besas?
¡Jamás! ¡En el aire, no en el suelo!

Se apagó y se encendió en llamas. ¿Puede suceder al mismo tiempo? No lo sé, pregúntenle al niño del brillo en los ojos, de la sed interminable, perseguidor de luces. Se irguió con la inevitabilidad de la muerte y andó desafiando al mismo Lázaro. Un pie tras otro, había resuelto el primer acertijo… y el mundo seguía gris, la arena sin textura, la oscuridad envolvente llena de cuervos.

Fue cuando creyó ver una mano tomar la suya y al tratar de verla, observó dos mariposas blancas, amándose en círculos. El niño esbozó una pequeña sonrisa y se lamió los labios partidos, el mundo gris se extendió ante él cubriendo todo el horizonte, mar y cielo.

En Fafjel, nacieron las hadas con alas de mariposas.

Ironía

Me acabo de golpear la cabeza con el tronco de un árbol.
Ni modo de decirle algo.

[Heber Dor - Sueño] El destino del Árbol Tsef Thaed II.

En una carretera, era jalado por una mujer vestida con una toga negra. Una mujer muy flaca, cuya piel era blanca enfermiza. El pequeño Árbol llevaba los ojos muy abiertos y hacía mucho dejó de sonreír. Sin embargo, no estaba triste, ni se sentía desgraciado. Era como él había dicho, con resignación había aceptado estar maldito y la mujer, lo estaba jalando al final de todo.

¿Quién era la mujer? Se preguntó Heber y como se suele hacer en sueños, los persiguió como una figura incorporea. Caminaron kilómetros enteros en esa carretera que no llevaba a ningún lugar. Fue que el pequeño árbol abrió los labios y comenzó a hablar incoherencias.

—A todo quien estuvo conmigo, le dije que tenía que llegar a un destino. A todo quien me acompañó, le dije que había un lugar a donde llegar. Y les mentí. Les mentí descaradamente. Pero es que yo no sabía… de veras no sabía… que no había tal. De veras no sabía… y ahora no hay ninguna manera en que puedan perdonarme. Hijo de Dor, ¿me escuchas? Perdóname por hacerte jalar mi carrito. Fuiste casi el último. El primero fue tito. Pero es que nunca pude caminar solito. Si lo hacía solito olvidaría mi nombre y no hubiera podido….

Heber despertó y miró la carretera que llevaba a ningún lugar. Buscó con su mirada al pequeño Árbol Tsef Thaed. Ya no estaba ahí, se puso de pie y miró atrás. Tampoco había ninguna cueva de demonios rastreros. Sólo eran la carretera y él. Suspiró y se decidió a caminar. No sabía donde estaba y no sabía a donde podía llegar

[Heber Dor y ATT - Realidad] Los demonios rastreros.

Oscuridad y vacío.

Un olor a viejo y podrido.

Heber buscó la puerta para salir y ya no la encontró. Estaba destinado, tan definitivamente-condenado.

Apretó el Diario contra su pecho y suspiró. Había escrito un cuento, el de Levanta-Muertos. Si, ese cuento él lo escribió. Pero nunca había detallado el armario. Nunca se lo imaginó.

Y le dolió que fuese tan oscuro. ¿A esto se tuvo que enfrentar todos los días Levanta-Muertos, al bajar con su carreta y las almas en pena? El rostro de su padre salió de las sombras, materializado por un recuerdo inventado. ¿Qué diría el viejo Simón?

—Lo que tenga que pasar, pasará.

Eso diría. Casi pudo escucharlo. El problema aquí… pensó Heber, es que no quería morir. No le gustaba ser tan definitivamente-condenado. Tan enfermo y tan perdido. Tan estúpido.

La oscuridad le hacía pensar demasiado. El vacío le drenaba la vida. Decidió caminar a ningún lugar y escuchó el eco de sus pasos. El tip-tap se convirtió en una melodía regular y ya no se sintió tan desolado. Siguió caminando. Un paso después de otro. ¿Cómo sabía Levanta-Muertos el camino de ida? ¿Cómo había logrado aprender el regreso? ¿Por qué con el fantasma de su hija, carcomiéndole el alma, había decidido sobrevivir a la oscuridad?

Oscuridad y vacío. Preguntas demasiado.

Un olor a viejo y podrido. Y nunca encontrarás las respuestas.

Heber ya no buscó la salida. Aferrándose al Diario, continuó caminando. No las que quieres. Sólo las que yo te dé.

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Árbol Genealógico de la familia Dor (tercera parte) (Escrito por el Último Dor)

Y sería el primer hijo, Iddo Dor, quien conociera al Hombre que Escribe. E Iddo Dor engendró a Betsabé, y a Benjamín el mismo día. Fueron los días de Iddo Dor y murió.

Y Benjamín Dor, fue el hombre con la suerte más extraña; Y fueron los días de Benjamín Dor y murió.

Y Betsabé Dor, juró que no habría otro Dor que fuera bastardo y todos los Dor llevarían el apellido en alto, sin importar ninguna maldición. Betsabé engendró a Josué, y a Jaziel. Y fueron todos los días de Betsabé Dor y murió.

Y Josué Dor, sería el segundo inmortal dentro de la familia Dor y el primer hijo que quisiera vivir la maldición del cuenta-cuentos de manera voluntaria. Se dejaría abrazar por el thanatos y se perdería en letras, convirtiéndose en un demonio con cara de mortal, viviendo entre humanos y buscando al primer inmortal de la familia Dor. Y serían los días de Josué, llamándose así mismo Simón Josué Dor.

Y Jaziel Dor, sería el hombre que no deja de escribir cuentos de hadas, a escondidas del padre. Y engendró a Jacob, y a Priscila, y a Silvia. Y fueron todos los días de Jaziel Dor y murió.

Y Priscila Dor, nacería con el conocimiento de los ancianos. Y fueron todos los días de Priscila Dor, murió a los dos años de nacida.

Y Jacob Dor, sería el segundo Dor que buscara a Lázaro Dor por leyendas que su abuelo Simón Josué le dijo. Y fueron todos los días de Jacob Dor y murió.

Y Silvia Dor, sería la mujer que contara las historias de su padre, de su abuelo y de su hermano juntos, a su único hijo: Jefte Dor. Y fueron todos los días de Silvia Dor y murió.

Y Jefte Dor, abriría la puerta del mundo del infierno y del mundo del cielo, en dos casas del abandonado Puerto Octay. Y engendró tres hijos: Jared, Selah, y Josias. Los tres nacerían el mismo día, con tres años de diferencia cada uno. Y fueron todos los días de Jefte Dor y murió.

Y Jared Dor, sería el que entrara al infierno y se sentaría a la izquierda del padrE, al tercer día de su cumpleaños número veinte.

Y Selah Dor, sería el que entrara al cielo y se sentaría a la derecha del Padre, al tercer día de su cumpleaños número diecisiete.

Y Josías Dor, sería el que encerrara a sus hermanos y sanara la realidad, al cerrar las puertas del cielo y el infierno, al tercer día de su cumpleaños número catorce. En el cumpleaños número cuarenta, Josías desapareció, no sin antes engendrar tres hijas: Sarai, Jezabel, y Nagai.

Y Jezabel Dor, sería la dirigente del mejor prostíbulo en Jaramillo. Y fueron todos los días de Jezabel y murió.

Y Nagai Dor, sería la monja más digna del amor y compasión del Señor. Y fueron todos los días de Nagai y murió.

Y Sarai Dor, también conocería al Hombre que Escribe. Negándose justamente a su destino, engendraría a siete hijos: a Libna, a Julia, a Rut, a Set, a Israel, a Juda y a Jeremías.

Y Libna Dor, sería la doctora que mata a viejos, adultos y niños por piedad. Y fueron todos los días de Libna Dor y murió.

Y Julia Dor, sería la cantante y actriz de teatro con el cabello más hermoso. Y fueron todos los días de Julia Dor y murió.

Y Rut Dor, sería la primera sexóloga de Jaramillo, haciendo a muchas parejas felices. Y fueron todos los días de Rut Dor y murió.

Y Set Dor, sería el primer escritor de libros de auto-ayuda en ser publicado. Y fueron todos los días de Set Dor y murió.

E Israel Dor, sería el primer senador de Jaramillo para el mundo. Y fueron todos los días de Israel Dor y murió.

Y Juda Dor, sería el primer y único Papa de Jaramillo. Y fueron todos los días de Juda Dor y murió.

Y Jeremías Dor, el séptimo hijo, se proclamaría como el perfecto y el último hijo de Simón Dor. Lograría hacer una secta por medio de las enseñanzas de los diarios. Sin embargo, estaba muy equivocado… ya que engendraría a su vez a dos hijos: Galilea y Uriel. Y fueron todos los días de Jeremías y murió.

Y Uriel Dor, se convertiría en el incendiario. Y fueron todos los días de Uriel Dor y murió.

Y Galilea Dor, me engendraría a mi, cumpliendo al pié de la letra su nombre. Y moriría al parirme.

Su seguro servidor.

Árbol Genealógico de la familia Dor (segunda parte) (Escrito por Francisco Zaldivar)

Y por la vida de los hermanos, Abdiel y Caín, la familia Dor habría de ser mal vista por la gente de Jaramillo. David era el más desdichado, ya que sería el único sobreviviente de los Dor y el que tendría que rendir cuentas, hasta ese momento, de su familia que empezó con Simón Dor.

Y aún así, David fue el más amado, engendró a Ahuzam; y fueron todos los días de David Dor y murió.

Y Ahuzam Dor se dedicó a cazar fantasmas, engrendó a Husai; y fueron todos los días de Ahuzam Dor y murió.

Y Husai Dor, el hombre más rápido, engendró a Lázaro; y fueron todos los días de Husai Dor y murió.

Y Lázaro Dor, el hombre que persiguió eternamente la luna y se hizo inmortal, engendró a Gadiel, a Ezequías, y a Josabet; y fueron todos los días de Lázaro en una eterna persecusión, hasta que perdió consciencia de sí mismo y olvidó su linaje.

Y Gadiel Dor, llegó a ser el hombre más rico del mundo; y fueron todos los días de Gadiel Dor y murió.

Y Ezequías Dor, llegó a conocer los secretos de la omnipotencia a través de las palabras necesarias; y fueron todos los días de Ezequías Dor y murió.

Y Josabet Dor, juró ante Dios que ella no sería quien terminara la maldición del cuenta-cuentos, y con placer engendró a siete hijos: a Bidcar, a Caleb, a Gersón, a Mahalat, a Mefi-Boset, a Jabes, a Josias.

Y Bidcar Dor, sería el mejor asesino a sueldo; y fueron todos los días de Bidcar Dor y murió.

Y Caleb Dor, sería el mejor criador de perros de pelea; y fueron todos los días de Caleb Dor y murió.

Y Gersón Dor, sería el mejor verdugo del Ejército Segundo; y fueron todos los días de Gersón Dor y murió.

Y Mahalat Dor, sería la infectada que mataría por la peste; y fueron todos los días de Mahalat Dor y murió.

Y Mefi-Boset Dor, sería el juez corrupto de Jaramillo; y fueron todos los días de Mefi-Boset Dor y murió.

Y Jabes Dor, sería el hombre más triste como el vagabundo; y fueron todos los días de Jabes Dor y murió.

Y Josias Dor, sería el hombre que sanara los crímenes de sus hermanos, de su madre y también, salvara a Jaramillo del Ejército Segundo. Y engendró a un hijo que tendría cuatro nombres: Eliseo, Elisur, Elisama y Elisafat.

Como Eliseo Dor, salvó a mucha gente. Y tuvo un hijo bendito: Baruc Dor; y fueron todos los días de Baruc Dor y murió.

Como Elisur Dor, se le erigió una estatua en su nombre. Y tuvo un hijo calvo: Core Dor; y fueron todos los días de Core Dor y murió.

Como Elisama Dor, se volvió el confesor de los criminales. Y tuvo un hijo quien tenía problemas del corazón; y fueron todos los días de Doeg Dor y murió.

Como Elisafat Dor, habría de juzgarlos. Y pidió Elisafat a Dios que un hijo no se le muriera, y fue así que nació Salatiel Dor; y fueron todos los días de Elisafat Dor y murió.

Y Salatiel Dor, fue considerado como un milagro y así, la gente lo siguió a todos partes, pidiéndole el favor de Dios, aunque éste no era escuchado por Él; y fueron todos los días de Salatiel Dor y murió.

La familia que había seguido de cerca a los Dor creyó que había terminado la maldición del cuenta-cuentos.

Sin embargo, apareció un hijo bastardo con el nombre de Iddo.

Iddo Dor, oportunamente, habría de continuar la estirpe.

Árbol Genealógico de la familia Dor (escrito por Guadalupe Espártaco)

Este es el libro de la descendencia de Simón Dor. El día en que creó dios-Fest al anciano, a la semejanza de dios-Fest lo hizo; macho, sénil y fumador compulsivo y lo creó; y lo maldijo, y llamó el nombre de ello Simón, el día en que fue creado.

Y vivió Simón cuatroscientos veintiún años, y engendró un hijo bastardo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Heber.

Y fueron los días de Simón Dor en La Ciudad de Jaramillo, donde abandonó a su suerte con la enfermedad del cuenta-cuentos a sus hijos y los hijos de sus hijos. No contaba con que sus hijos irían a buscarlo a Jaramillo, donde todos vivirían sus vidas, y donde morirían buscándole, eternamente.

Engendró a Heber Dor, quien habría de engendrar a cuatro hijos que nacieron el mismo día. Tres de ellos habrían de ser estériles, ya que la maldición exigía solo un descendiente en toda una familia. Siguey leyendo →

La Tía Yemita: Árbol (Escrito por K)

Estaba allí en aquella casa sombría y oscura hasta que sintió su presencia. Podría olerse cada poro como si tuviera vida propia. Podría sentirse cada fibra de sus ropas. Podría tocarse cada centímetro de su piel. Esa capacidad de percepción era mejor que el sexo definitivamente. Era el poder de sentir la vida donde no existía y cuando ni siquiera poseías tus ojos para poder ver la creación.

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Sucesión

Viaje maravilloso. Vida. Viaje horrible.
Tsef Thaed. ¿Quién eres?. Árbol.
Gato. Meow. Wof wof.
Gato con crisis de identidad.
Wof wof.
Perra madre, gato padre.
Padre. ¿Quién es?. Señor en Veracruz ya casado.
Y trabaja en el planetario.
Hasta donde yo supe.
Yo. Tsef Thaed. ¿Quién eres? Agustín Fest.
Fest. Padre apellido. Wof wof.
Crisis de identidad.
Trabajo. Escuela. Ausencia.
Faltan super poderes cósmicos y maravillosos.
Chicas Superpoderosas. Bombóm, Bellota y Burbuja.
Algo así.
No puedo volar.
No puedo viajar.
No puedo brincar.
Cambié de vaca a burro.
Vaca madre, burro padre.
Padre. ¿Quién es? Darth Vader.
Luke, I’m your father.
Anger leads to Hate, Hate leads to Suffering.
¿Ah?, Simón! Simón!
Ok? Do you want something simple?
Divagando.
¿Qué me pasa?
Veamos, analicemos.
Yo. Tsef Thaed. Árbol.
¿Quién eres? Agustín Fest, mucho gusto, para servirle a usted.
Y escribo.
Y se cayó Roma.

Job 14 v7-9

Porque si el árbol fuere cortado,
aún queda de él esperanza;
Retoñará aún, y sus renuevos no
faltarán.
Si se envejeciere en la tierra su raíz
Y su tronco fuere muerto en el polvo,
Al percibir el agua reverdecerá
Y hará como planta nueva.

Cuando releo el Poder Gris, me doy cuenta de la diferencia de personas hace cuatro años y el día de hoy. Hasta me da vergüenza postearlo en ocasiones, sintiéndome como niño avergonzado. Luego me doy tinta de todos los errores que tiene o todas las fallas en los personajes… y vaya, me desagrada en ocasiones… en otras me alegro que hacía cuatro años todavía podía soñar.

Llaves

Una vez lo discutí con mi tío Daniel. Para algunas personas, el número de llaves en su llavero, es un símbolo de poder o control. Puede sonar ridículo, pero esto me lleva a recordar a un profesor de Física que tenía en el Centro Universitario México. Jorge Hoyo, solía tener llaveros y llaveros colgados en los jeans, no exagero al decir que por lo menos tenía 50 llaves y ¿qué hacía con tantas? No lo sé, nunca me animé a preguntarle.

Cuando caminaba hoy, estaba haciendo sonar mis llaves y me sonreí, ya son como diez llaves o quince. Tal vez la persona que las tenga se sienta como San Pedro, con las llaves para abrir el cielo. Te vuelves una persona de la que las demás dependen, porque tú tienes las llaves para ciertos lugares. Son como las relaciones con la gente influyente, que ellos tienen llaves para abrirte las puertas a una mejor calidad de vida, a cierto costo.

Lo bueno es que una llave te cuesta diez pesos (1 dolar) con el cerrajero y lo otro, bien puede que pierdas las influencias con San Pedro.

Ahora que mencioné lo del CUM (Centro Universitario México), me acordé de la Bitácora del 106. Tal vez empiece a registrar la bitácora aquí, porque ya no regresaré a Tripod en mucho tiempo.

¿Por qué me dicen Árbol? En quinto de prepa, solía vestir mi chamarra verde, traía el cabello largo y rizado, algo de barba. Mi abuela solía poner una manzana en mi mochila antes de salir y una vez, un viernes, llegué a juntar las manzanas de la semana.

Empecé a regalarlas y una voz, la de Alfonso Pano, dijo: “Pareces un árbol manzanero”. Desde ahí… se me quedó el árbol, y me agrada, a excepción de cuando alguien dice: “Voy a mi-ar bolito”.

Hace 4 años, sucedió algo así.


Viernes 9:40 - 9:55 PM.
Escenario: El JimboFest.

El Árbol llega, y le asaltan con 10 varos, que dizque pal reven, encuentra al Capi.
Árbol: “Vamos por chupe Capi”
Capi: “Nel Árbol, exámen del TEC mañana, si quieres ve tú”
10 minutos después…
Árbol: “Ya pinche Capi, vamos por Chupe.”
Capi: “Sale Árbol”
Árbol y Capi van a la barra donde unas viejas pedas gritan: “¡Argentina!”. Yo pido un tequila y el Capi pide una Coca.
Árbol: “Ya pinche Capi, ya entrale”
Capi: “Nel, neto, mi exámen del Tec”
Llegan Tambor, Que-K, Mago, Fonts, Bonilla, Holguin, Fleko, Merino, Pano y Pad. Preparan el buen chupe (la coca y el appleton, entre el Vodka y un tequila, puta…), mientras los detienen en la entrada por no llevar feria. Un servidor atentamente les presta $10.00

Árbol: “Platicame del Infierno Fonts, ahorita que si lo visualizo.”
Y Fonts me empezó a guíar en el camino a la oscuridad (Memorias de Infernalia), cuando Mago me salva y llega a hacer un brindis.
En eso, una zorra bailaba mientras Mora y sus espermatozoides furiosos tocaban, como la señorita bailaba sola y nos daba la espalda, un servidor hizo el favor de bailarle rítmicamente por atrás.
Bonilla: “¿Qué pedo con la zorra esa?”
Merino: “¿Qué el Fonts qué?”
Fonts: “¿Queeeeeeeeeeeeé?”
Árbol: “Nel, esperense, una estilo Baca (Larga y Asquerosa): ¿Qué Vignau se masturba y regocija sobre la tumba de quieeeeeén?”
Fonts: “Esa estuvo asquerosa”
Merino: “Jajajajaja, los huesos de Campos.”

Baca llega.
Larry llega.
Bonilla: “Qué mal pedo, el Sapo no viene.”, Y así… Bolonio y sus Rascaescrotos abandonan el canto por la peda de hoy.
Fleko se larga por que se siente mal, Bonilla y Fonts lo van a dejar. Al regresar: “¿No saben donde podemos estacionarnos?”
Fonts: “Deja me bajo a wuacarear que ya me maree”
Baca ya muy pedo, por que ya es mi brother.

Filas de Conga/Mambo (Whatever)

Larry: “Haganme casita”, (Fonts, Bonilla y un servidor le hicimos el favor de baño público)

Árbol: “¿Y tú exámen del TEC pinche Capi?”
Capi: “Huevos, Pinche Árbol”, (El wey ya se estaba poniendo jarra)

Empiezan a bailar Table: Tambo, Mago, Baca, Pano (¡Juan Pano II! ¡Te quiere todo el mundo!) y los recibíamos un chingo de weyes cuando se aventaban.
Al Árbol y a otros les preguntan derivadas para medir su grado de embriaguez.

Según esto ya estaba bien pedo por que cuando lograba levantarme decía: “El Árbol sigue vivo”, y abrazaba a alguién.
Pano: “No me abraces Árbol”.

Merino: “Tengo exámen del TEC mañana y ya se me subió el tequila.”
Bonilla: “Jajajajaja, yo ni he leído la guía”.

Fonts: “El Camino del Hombre en la vida es ser féliz. Si este es féliz en lo que hace, entonces este cumple su camino”. (Aristóteles, creo que así va la cita.)
Árbol: “Gracias Fonts, le das una razón a mi desmadre”

De compras en Navidad.

Salí de compras el día de hoy, siempre pongo cara de protesta cuando tiene que ser, siempre hago ruidos quejumbrosos cuando me levantan y yo esperaba despertarme tarde. Pero no importa, al fin trato de relajarme y pedirme que no sea tan intransigente con mi madre en esos menesteres.

Odio las compras en temporada navideña, no por esas mamadas del consumismo y que ya no buscamos regalos más sencillos para conseguir sonrisas más sinceras, no, eso es una mamada. Odio las compras por la cantidad de gente que se encuentra uno. Es exorbitante, es ridículo. Sencillamente no soporto grandes cantidades de gente, no lo sé… yo crecí siendo sedentario.

Primero fuimos a tirar unas cosas de la casa de mi tío Ángel a la basura, entre ellas se encontraba un árbol de navidad de esos de plástico. Me miró y me dijo, “Al fin que ya no lo ponemos”. Yo estuve de acuerdo, después de todo, nos llenamos de porquerías. El segundo pensamiento fue: “Es un árbol de navidad… ¿cómo podemos tirar un árbol de navidad?”

¿Cómo podemos?

Esto me hace recordar a mi abuela, cuando hace unos cinco años, en un intento por salvar la navidad y no comprar un árbol de plástico, consiguió un árbol humilde que más bien eran ya varas. Yo siempre fui el que alzaba la mano para adornar el árbol, pero cuando vi ese me asaltó un sentimiento mezquino, ¿cómo se atreve a darme esa pendejada? Pero no se lo dije.

Mi tío Daniel se encargó de decirlo. Ella, naturalmente, se puso a llorar. Entonces aprendí a querer ese árbol que ella había conseguido por quien sabe que medios, lo adorné como pude y traté de hacerlo bonito. No soy un hombre que exprese sus sentimientos con palabras, si lo hubiera hecho, mi abuela se hubiera sentido mejor.

Somos tan idiotas.

Llegamos a la Comercial Mexicana y lo primero que vi fue dos niñas que tenían la playera del Centro Universitario México o tal vez del Instituto, no tenían más de 17 años. Werillas las dos, bonitas. Pensé en la decadencia del CUM por haber metido mujeres… no piensen mal, no es el machismo. El CUM ya estaba en decadencia desde años anteriores, pero con las alumnas nuevas, se metieron nuevos sistemas, como que los profesores deben conservar su trabajo y mantener buenas calificaciones…

Si no, pregúntenle a Fautsch, le puso nueve a un niño que se mató en una carretera y que ya no debía estar en listas. (O eso dicen por ahí). Después de que hizo eso, se salió de la institución marista y se dedicó a hacer cosas más de su calibre, después de todo, es una de las mentes más brillantes de México, dicen también.

Afortunadamente me tocaron sus últimos años.

Mi mamá compró cosas de más, como siempre, pero al rato estaré agradeciéndole en secreto esa Sidral Mundet cuando falte agua de sabor o Coca Cola y tenga mucha flojera de preparármela.

Estuvimos buscando las cosas que comprar… en una de esas, que andaba solo con mi carrito mata-gente, encontré una niña con sindrome de Down. Pensé muchas cosas al respecto, me hubiera gustado sonreírle y animarle el día a la niña, pero seguramente a ella no le importaría del todo. Hubiera sido como un juego. A la que hubiera animado probablemente era a su abuela o a su madre, que estaba sentada junto a ella, mirando con recelo a las personas que pasaban junto a ella.

Ya no sabe uno lo que es políticamente correcto en estos días.

Pagamos las cosas, la cerillo estaba haciéndose pendeja. Creo que estaba peleando su lugar con otra cerillo. Ya cuando me vio con mi cara de enojado guardando las cosas en la bolsa se puso a chambearle. Mi tío Ángel se vio muy tranquilo al respecto, mi mamá no. Ya cuando le tocó el turno a ella, echaba unas miradas y unos comentarios a la cerillo que ni yo le hubiera deseado a mi peor enemigo.

Me puse a pensar porque trabaja ella, yo trabajo porque necesito en algún momento hacerme independiente. Yo trabajo por mis gustos. Yo trabajo porque necesito pagar muchas cosas en la escuela. En fin. Si no trabajara, le agregaría un porcentaje más al gasto de mi madre y eso significaría cederle control sobre mi vida. Es una historia muy larga.

Mañana trabajo por cierto, así que el que tenía que tener la carota, era yo… no la pobre cerillo. Así que al final, me dio un poco de espíritu navideño y le di en una moneda lo que le hubieran dado diez o quince personas. Me sentí bien en un principio, pero después pensé que así saldría yo siendo un mejor hombre.

Orgulloso es el ser humano por las cosas más estúpidas.

Cuando me preguntó mi madre cuánto le dí, mentí, le dije mucho menos… ella se me quedó mirando y me dio en la mano la cantidad que le había dicho.

Dos pesos. Odio las compras en Navidad.

María I.

La niña caminó en el pasto, inconsciente del futuro, sólo de su presente. Sus pies estaban ya duros, por caminar sin zapatos y su rostro como resignado, esbozaba una sonrisa extraña de felicidad.

Su cabello revoloteaba con el viento, a la par de que escuchaba los lamentos de un sauce llorón que lograba tapar el sol con sus ramas. Escuchó a las ranas croando y a las aves que hacían un escándalo, imposible yo de describirlo, porque nunca las he escuchado como ella, que tan sólo por el canto les podía dar un nombre.

La niña pensó en sus hermanas y en su padre, un señor que trataba de enseñar a los pueblerinos como tocar los instrumentos, su padre sabía tocar el violín y a ella le daba un placer extraño, la música para ella era un placer. Trato de imaginarme su rostro, pero me es imposible… sólo podía vislumbrar vestigios de ello cuando la niña se había convertido en una abuela y me platicaba estos sucesos.

La niña paseaba en el campo, buscando la comida para su familia, ¿se imaginan esas responsabilidades puestas en alguien tan joven, cuando nosotros casi-adultos podríamos orinarnos de miedo tan sólo de pensarlo? Y se pintaba una imagen tan sencilla, cuando perseguía los conejos y lograba alcanzarlos, para después tronarles el craneo y llevarlo para la cena…

Esta niña llegaba entonces, casi en el atardecer. La electricidad era un lujo en ese pequeño pueblito y no había motivos para descansar. Al llegar preparaba la masa para los tortillas, ponía el agua para el café o conseguía la leche en el pueblo. Le llamaban Félix, porque su padre quería un niño primogénito en vez de una niña. Y Félix era la mujer de la casa.

Seguro ese día, cuando se mandó a dormir… fue cuando soñó a su madre moribunda, dándole el mensaje de que estaba ya en el principio del tunel… tantas historias, tantas historias.