Crisis de los veinte.

Hace una semana, creo que fue Sara la que me preguntó: “¿Cómo pasaste tu crísis de los veinte?”… mi respuesta probablemente sería: “No la he pasado”.

Estos días he estado más apático de lo normal y es cuando surgen pensamientos como: “¿Para qué voy a la escuela, si puedo trabajar?”. Es un pensamiento no tan válido, de hecho, he visto como sufren las personas que no tienen un título para ganar dinero. Aunque mi carrera no es lo máximo para producir dinero… al menos me permite estudiar lo que me gusta: Las letras.

Así después viene el pensamiento: “¿Por qué trabajo, si puedo ser un mantenido por mi madre y estudiar al 100%?”, ese pensamiento es muy válido… Tengo veinte años y cuando llego a casa, llego el triple de cansado que mis compañeros. Mi trabajo no es fácil, la publicidad puede ser glamorosa y todo es fashion, lleno de gente bonita, de gente hermosa, de gente interesante, de artistas y modelos guapos(as) que se enfocan a la plática del peinado, el fotógrafo, en dónde han ido por trabajo.

Eso puede ser la publicidad, pero les falta la cara horrorosa que dice: “No duermo hasta entregarlo”, “Tengo dos horas para entregar esta edición siendo que normalmente la haría en cuatro”, “Me faltan teens de 15 a 20 años para este proyecto” y un clásico: “El cliente dice que el set se siente muy sólo, dice que quiere un bebé o si no, no continua la filmación. ¿Dónde consigo un bebé que acepte 1000 pesos de presupuesto sin previo aviso?”

Es sencillamente hermoso y me está matando de estrés, pero sigue siendo un medio interesante, me gusta desenvolverme en él. Plus: Tengo la escuela y estoy estudiando lo que me gusta.

Pero algo me falta, siento que algo me falta, sino no tendría esos pensamientos. Hay algo perdido, algo que no cuadra, un pensamiento que está martillando el alma y desea salir. No es un impulsivo “Voy a mandar a la chingada todo”, no es un espiritualismo de “Voy al Tibet con nada más una prenda de ropa y me iré caminando y dejar que el destino me lleve a donde sea (es un mandar a la chingada todo más elegante)”.

Algo me falta… ¿Qué será, qué será?