Antojo vs. Deseo.

Los antojos cumplen funciones. Un antojo ayuda a mermar un deseo contenido… es decir, comer unas pasitas de chocolate puede evitar que comamos chocolate todos los días, o bien, tener un plantío de cacao para tener su disponibilidad casi al momento. Los antojos pueden ser buenos o malos. Siguiendo la lógica de la fábrica, puede haber una retribución económica, pero comerlo sin falta, todos los días, además de provocar enfermedades a largo plazo, puede restar el efecto de bienestar que provoca comer uno solo de vez en cuando.

Tengo antojo, por ejemplo, de escribir otras cosas, de intentar otros proyectos o aprender algo nuevo. Son antojos que todos tenemos, para no sentirnos estancados, en una rutina o sencillamente que las cosas que nos vemos forzados a hacer, no estan rompiendo nuestra independencia. Si tengo que trabajar, para mantenerme y mantenerte, puedo entonces tener un tiempo exclusivamente para mí. Si tengo que ir por los niños a la escuela, puedo en el camino quedar a tomarme un café con un amigo. Si bien, es ya un ejercicio y disciplina actualizar este weblog todos los días, debo tener algún lugar donde pueda actualizar de vez en cuando, sin sentir algún tipo de obligación o trabajo. Las obligaciones, por supuesto, también pueden complacer… de hecho, deben dar una especie de recompensa (a corto o largo plazo) para su inclusión natural a la rutina. De no ser así, entonces esta la posibilidad de que seas un masoquista metafísico o vives en un sopor continuo, perpetuo.

Pero los antojos cruzan una línea delgada a convertirse en caprichos, no es lo mismo al deseo… el antojo contiene la personalidad y procura una sensación de balance y estabilidad inmediata. El deseo, en cambio, es un potente catalizador para cambiarlo todo. Una disposición a navegar en tierras desconocidas, cambiar los cimientos de la personalidad y quebrar la perspectiva común. Cuando leer un buen libro puede modificar tu percepción… vivir lo desconocido, un deseo impulsivo, lo hará de manera más rápida y duradera. Al menos, eso es lo que se espera.

Chocolates

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A mi me gusta el chocolate, no saben cuanto. De niño, demasiado chocolate me ponía como aquella vez que tomé mi primera copita de vino rojo (a los cuatro años), corría alrededor, gritaba, bailaba y reía como zarahuato imberbe, hasta que me tiraba a dormir en un sillón. Oh si, los rulos voladores caían como changuito después de su dósis de bananas.

Hoy en día, todavía sigo pensando que un día me voy a atascar de chocolate para ver si es cierto que me puede dar un orgasmo (no nada más a las mujeres, ¿qué creían?). Ya lo tengo todo preparado, será un fin de semana, en vacaciones, porque los estragos al estómago y a la mente serán increíbles. Chocolate, tras chocolate, hasta que se me atrofie el sentido del gusto y tenga una estúpida sonrisa de satisfacción.

Para mi el chocolate es como escribir, nunca es suficiente. Sea chocolate amargo, chocolate blanco, chocolate con arroz inflado, chocolate en pastelito. Dame de beber y comer chocolate, y me harás el niño más feliz sobre la tierra, y también diabético y con sobre-peso exagerado, y me verás correr y caer dormido en el sillón, con la cara llena de chocolatosa baba.

(Ya casi me acabo los chocolates que me regalaste ¬¬, tendré que ir por más… ahhh… y si, si me costó trabajo regalarle uno a cada uno de los monos de la oficina…)

¿Y qué pasa si no hay chocolate?

Pues… entonces me compraré mi bolita de queso oaxaca en la merced. 64 pesos por dos kilos del mejor queso que hay.

Sábado Jodido, y ya pronto Domingo.

Bien haría en dormirme ya… he logrado ajustar este weblog a mis necesidades. Espero sea de su agrado…

Todavía tengo mucho que leer… son cuatro libros que son lectura obligada para la escuela la próxima semana:

La Iliada [Homero]. El elogio de la locura [Rotterdam]. La Celestina [F. de Rojas]. El Lazarillo de Tormes [Anonimo].

Ya empecé “EL elogio a la locura” y es una lectura rapidísima, la que me da miedo es “La Celestina”. Hartas páginas de puro poder literario, maquiladas con un terrible español antiguo que me pedirá toda la atención del mundo.

Se está presentando una oportunidad medio … nublada con Anya, ¿qué esperar? mejor dejarlo ir, no quiero después que ella se arrepiente o yo me arrepienta. Soporta el impulso sexual muchacho… soporta el impulso sexual. Así son las cosas en el mundo Fest.

Ya va una semana desde que mi hermano se fue, es cierto, se me aligeró la carga, pero es cierto también lo mucho que lo extraño. Sus pendejadas que me hacían reír tan fácilmente… nuestro humor pendejo, era especial. Cuando leí el blog de vidadegitana, me cayó en cuenta que es cierto, que yo también me perderé todos esos momentos, aunque sean momentos pendejos, son momentos nuestros.

Esta es mi vida, este Domingo a la 1 y cacho AM, casi 2.