Estaba yo sentado, esperando pacientemente mi clase de las 12, estaba leyendo el libro de “Dioses del Mundo Río” de Phillip Jose Farmer. Una de las mejores series de ciencia ficción que he leído. El sol me pegaba en el rostro, pero ese día en particular no tuve ningún inconveniente en recluirme en el frío que otorgan las sombras.
Prendí un cigarro, tal vez otro más. Estaba tan absorto en mi lectura que cuando una sombra me tapó el sol, me pregunté quien tendría la osadia, levanté el rostro y me encontré con una morena delgada, de cabello corto y linda sonrisa, labios un poco gruesos y ojos negros grandes. Me recordó a Yariela… (saludos si estás leyendo esto). Ella se sentó en el mismo banco que yo.
Y seguí leyendo, ella prendió un cigarro. Y sentía que me estaba observando, paranoia me dije a mi mismo, y seguí leyendo mi libro. En ese momento Sir Richard Burton y Peter Jairus Frigate estaban discutiendo el estudio de los Éticos sobre el Libre Albeldrío. Me perdí de nuevo y escuché que se levantó.
Alcé la mirada y la seguí con mis ojos, ella me volteó a ver de una forma un poco pasiva. Entonces entendí, de veras me estaba esperando, de veras quería que le diera conversación y en ese momento, probablemente, ella quería que la siguiera para compensar mi falta.
Me carcajee en voz alta y seguí leyendo. Cosas como esa no me pasan muy a menudo.