Capítulo 1.
El niño con una decisión importante.
Iniciar el día para él era lo mismo de todos los días, sentir la luz del sol pegar en su rostro y retorcérselo hasta que abriera los ojos y decidiera moverse a una sombra cercana. Después se dedicaba a recordar cuando todo era más fácil, antes de la guerra, cerraba los ojos, recordaba a sus padres y se ponía a llorar.
Regresaba a dormir y dejaba que el tiempo pasara, hasta que abriera los ojos de nuevo y el día empezara cruelmente una vez más.
El niño pasó dos años en la misma situación hasta que cumplió los 9 años. Abría y cerraba los ojos, dormía y dormía, rogando al cielo que le dejara soñar con el pasado, lágrima tras lágrima, se las bebía y volvía a llorar. Se sentó en una gran lata, ya vieja y oxidada, se limpió el rostro con unas cuantas lágrimas, sonrió y decidió que era hora de dejar de llorar. Se puso de píe e inició su camino.






