Entendí que abrazar al ser amado o querido, es abrazar un pilar. Eso pienso yo, porque siempre que me abrazan, me mantengo firme, pensando que uno debe demostrar la fortaleza de aquel que estan abrazando. He de protegerte. Cuando todo se caiga, estaré en pie. Es una manera sutil para decir—. Aquí estoy —como diría Simón, o más bien, como dijo Simón en diversas ocasiones antes de morir. Sí se apoyan en mí, no me desparramaré y convertiré mi espalda en una roca.
Pilar de marmol.
Junio 15, 2007 — Asceta.
Escrito por Agustin Fest.
1999: Anselmo y Susana.
Febrero 15, 2003 — Cuentos, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Capítulo 1.
Cuatro Minutos.
El despertador sonó al cuarto para las seis. Anselmo automáticamente se levantó y lo apagó. Lo ajustó para que sonara a las seis de la mañana y regresó a su cama.
—Ti-ti-ti-ti-ti —repitió el reloj incesantemente.
—… hijo de puta —le respondió Anselmo. Se levantó pesadamente y con el cariño que tiene un león a un ratón, lo apagó. Se recostó y empezó a contar del uno al ochenta, así era su rutina—. Uno, dos, tres… cuando llegue al ochenta, me levanto.
Anselmo, el joven de dieciséis años, bostezó y cayó en un sueño intranquilo al son del cuarenta.
Inexplicablemente, al menos para Anselmo, dieron las 6:15, y 6:16 en lo que comprendía que había dormido de más. Cansinamente tomó su toalla y salió a prender el calentador.
—¡Que hueva! Solo tengo cuatro minutos para bañarme. Todos son unos hijos de puta, todos. Un día me consigo una pistola en Tepito y los mato. Mejor aún, me meto al metro con una escopeta y a ver cuantos caen… solo cuatro minutos.
Arrastrando chanclas, se metió al baño y abrió la llave. Rápidamente se enjabonó el pecho, la lonja, los brazos, la ingle, el culo.
—Si, ella solía decir: Para dar impresión, lávate bien el culo, un baño no lo es, si no te lo lavas con cuidado. Con el culo bien lavado, una camiseta limpia y sin mugre en las orejas siempre darás una buena impresión Anselmo.
“No se me olvida Abuela Rosa —pensó Anselmo—. No se me olvida”. Y así Anselmo, con el religioso cuidado de una virgen… se lavó el culo.
—Cuatro minutos… solo cuatro minutos —murmuró Anselmo.
De veritas
Diciembre 21, 2002 — Asceta.
Escrito por Agustin Fest.
Ahora si me voy a Colima, de veritas, de veritas. Nada más estoy esperando que sean las 8:30 para agarrar mi mochila y decir adios por el día de hoy (más unos cuantos días más). Espero que disfruten su Navidad y si no los veo, su Año Nuevo (Según mis cálculos, para el 27 ó 28 de diciembre ya estoy aquí).
Que se les cumplan sus deseos y esperamos que las metas y los sueños sean abundantes, ya que necesitamos de sueños para no vivir la rutina de este mundo con tanto fervor. Que Santa Clos y su Dios les sea particularmente generoso y les permita con crecer vivir intensamente el año que viene.
Wow, 2003… ¿lo han pensado? Eso es como borrón y cuenta nueva. 2003. No sólo se nos está permitiendo vivir otro año, sino ser participes de una nueva era, es nuestro momento y nuestra vida, aunque no para lograr que sea un mundo mejor (estamos llenos de egoístas), al menos sí para marcar una diferencia que haga valer nuestra propia existencia.
Agradezco con estas palabras a mi familia, la cuál siempre está al pendiente de mí (pero no de este espacio
A mis amigos que me han seguido a través de este viaje, a las musas que me son propicias y a los webloggers que me regalan unas palabras de su propia vida. Cada uno de ustedes ha sido una inspiración para estas breves letras.
Sin más que decir, porque dicen que el que mucho se despide, es porque no se quiere ir… les mando un abrazo a los caballeros, a las damas un beso y que el juego continue.







