Mayo 23, 2003 — Padre Taxi.
Escrito por Agustin Fest.
La Tía Yemita limpió sus tazas y acomodó sus libros, que más que leerlos eran sentidos. Desempolvó su mesa y sus sillas, sabía que pronto tendría una visita y quería recibirla con su casona bien limpia. Contó los años desde que dejó Jaramillo, ya iban diez, con tres meses, tres semanas y tres días. Ya no contaba tanto los segundos, desde que dejó Jaramillo le fue fácil olvidarlos, ahora se medía por el calor del sol y la cantinela de los grillos a media noche. Se sentó en su humilde silla que con gusto resistía su sobrepeso.
Escuchó el maullido de un gato y con un movimiento de mano hizo que se abriera la puerta.
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Tags: epílogo, Padre Taxi
Mayo 23, 2003 — Padre Taxi.
Escrito por Agustin Fest.
Los ojos de Alicia se fueron tornando de un azul casi transparente al poder leer el camino escondido dentro de El Libro, imaginó los paisajes que le presentaban las letras. Vio el primer lugar que era la carretera que llevaba a todas partes, en ella solo podían andar las almas de los vivos y los muertos. Sus ojos la transportaron al mundo de las espigas, donde dos personas segaban el campo con enormes guadañas y la ayuda de una carreta gigante. Luego viajó allá donde crece el Árbol del Bien y el Mal, donde una niña observaba ansiosa un gran Árbol que representaba el fruto de los éxitos y fracasos de las vidas. Finalmente, fue llevada a un pasillo donde cuadros flotantes y borrosos forraban un túnel de estrellas. Al final del túnel, se encontró con un hombre de jeans y chamarra negra con la capucha puesta que estaba sentado en el piso.
El hombre acariciaba a sus cuervos, entonces lo reconoció y en su imaginación se atrevió a hablar con él.
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Tags: capítulo-14, Padre Taxi
Mayo 23, 2003 — Padre Taxi.
Escrito por Agustin Fest.
¡Recuerda mi hermano! Rafael y Joel,
que somos nosotros por si no lo sabías,
si no te habías dado cuenta nos llamamos Arlequín.
Nacimos para reír, bailar, cantar y tropezar.
¡Dame tú mano y yo te doy la tras!
Tutiri tutara pirrompom pam.
Rafael Arlequín
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Tags: capítulo-13, Padre Taxi
Mayo 23, 2003 — Padre Taxi.
Escrito por Agustin Fest.
En tres días se completó una ilusión, la más grande y concebida jamás en Puerto Octay. Contar los hechos que sucedieron en el levantamiento y después, en los espectáculos que se dieron por días en Puerto Octay, tomaría cientos y cientos de páginas que merecen ser escritas, sin embargo, no en esta historia. Es difícil tomar la vida de los fantasmas y plasmarla en papel, ya que ellos dieron a la ilusión, de manera conjunta, la vida y la luz que requerían. Patricia Boyselle hizo correr la voz que se abriría un circo pronto en el lugar del gran domo. Los fantasmas comunes miraron dudosos, los gitanos fueron los primeros en abrirse y así, fue como construyeron diversos puestos de curiosidades alrededor del domo. En efecto dominó se comunicaron los fantasmas el deseo de formar parte de la diversión y se crearon luces y animales translucidos que llegaban de un extremo a otro en todo el pueblo del puerto.
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Tags: capítulo-12, Padre Taxi
Mayo 23, 2003 — Padre Taxi.
Escrito por Agustin Fest.
—Mi coronel —susurró Amelia en la oscuridad del cuarto—. ¿Puedo usar mi lengua en su carne?
—Nada más en las heridas, si tanto quieres limpiarme. Y dame más ungüento de ese que utilizaste ayer. Me están preocupando las cosas raras que elige El General para matarme, no te sorprendas si el día de mañana es el hombre invisible o algún enanito.
—No se preocupe mi querido coronel, ha demostrado ser más talentoso que todos ellos. ¿Por qué se tapa la carita de ángel con su mano? Me gusta mirar sus ojos cuando yo le doy placer, ¿puedo lamer aquí?
—No terca, ahí no y si sigues te voy a patear, las heridas nada más.
—Sí, mi coronel —respondió Amelia y obedeció hasta el cansancio del libido.
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Tags: capítulo-11, Padre Taxi
Mayo 23, 2003 — Padre Taxi.
Escrito por Agustin Fest.
Killian y el público hicieron un grito comunal de la letra O cuando Arnulfo dio tres marometas para quedar frente a Killian, le pateo el estómago y dio dos vueltas de carro para alejarse. Al finalizar su acto, Arnulfo hizo una reverencia y hasta el coronel tuvo deseos de aplaudirle, como lo hizo el público presente.
El ojo del coronel estaba entrenado para encontrar debilidades y cuando observó que la pata de palo estaba temblando del esfuerzo, se limpió la sangre que salía de los labios y sonrío humillado.
—No deja de ser un lisiado —gritó Killian, algunos del público lo abuchearon, Arnulfo volteó a mirarle con la misma frialdad con la que iniciaron. Los duelistas sacaron sus cuchillos y se movieron en perfecta armonía alrededor del círculo.
—Yo he peleado hasta con Satanás, muchacho —dijo Arnulfo—. He perdido y por eso heme aquí. No pierdas la batalla que está ocurriendo no en el círculo, sino adentro en tu pecho. He venido a advertírtelo porque tu oscuridad todavía no es muy grande y aunque huele a podrido, todavía puede evitarse.
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Tags: capítulo-10, Padre Taxi
Mayo 23, 2003 — Padre Taxi.
Escrito por Agustin Fest.
La fama de la primera victoria del coronel Killian se extendió a viva voz ese mismo día entre todo el Ejército y hasta la ciudad de Jaramillo. Al día siguiente, en los bares se hablaba de él como la nueva diversión y los reporteros se agolpaban a la entrada de la reja militar para buscarle. Todos se preguntaban con quien sería el siguiente duelo, excepto el mismo coronel, que había adquirido el hábito de limpiar su rifle con el mismo cariño que El General acariciaba a la pistola de Villa.
—Ven a la cama, has estado limpiando ese rifle desde que ganaste. ¿No viniste a gozarme? —dijo Amelia, la prostituta pelirroja que todos pensaban había dado un beso fatal a Rutilio y ahora nadie la quería más que el coronel. No le auguraban una victoria después de mirarlo encerrarse con ella.
—Paciencia —dijo Killian, observó el cañón del rifle y notó que sus ojos se reflejaban fielmente, de manera extraña el resto del rostro no lo veía claramente. Se olvidó de ello y miró a Amelia—. Ya está listo, hace tiempo que no toco a una mujer, tendrás que enseñarme como se hacía.
—Lo que digas, mi coronel —dijo coquetamente Amelia—. A tu disposición estoy. Nada más no quieras hacer como El General con tu rifle.
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Tags: capítulo-9, Padre Taxi