Enero 26, 2008 — Casting, Del deber ser, Fest, No Fumar, Olor Gestalt.
Escrito por Agustin Fest. -
Fest caminaba solo, en la noche, cuando descubrió una mujer asomándose por una de las ventanas. Sacó un cigarrillo. Dudoso lo puso en sus labios. Lo prendió y pensó en la historia de un hombre que siempre caminó solo. Le gustan las personas cuyos ciclos les atan eternidades.
Luego recordó a la viejita del casting del día de hoy… Fue impactante. Salió del foro a las siete de la noche, y mientras armaban otro bloque de gente para el foro, puso el cigarrito en sus labios. Se acercó esa viejita y con una voz ronca, muerta, le dijo: “NO FUMES”. Lo primero que pensó Fest, fue: “El humo del cigarro debe hacerle daño. La cruz en el pecho me dice que enferma pronto.”
-No gordo -le dijo Ricardo-. La señora quiere decir “NO FUMES”.
Fest insistió en su proceso de pensamiento: “Seguro es sensible al humo”. La señora intentó hablar de nuevo. Fest lo razonó lentamente. Ella no podía hablar por la cruz de vendas que le tapaba el pecho. Ella levantó y pudo ver el agujero en la carne.
-CánCer De GarGANta -intentó decir la señora. Fest no evitó el rostro del horror-. Así ES joven. HA siDO HOrriBLE. YA NO fuMES.
Basta… Basta de llamarme así, cantó Fest cuando terminó el Casting. El agujero en el pecho de la señora cantaba. Más tarde regresó a casa. Se puso un cigarrillo en los labios. Miró a una mujer asomándose por la ventana.
La conversación, curiosamente, giró en torno al cigarrillo. Como todos eran inevitablemente fumadores. Como se habían acercado al vicio. Como el vicio les ayudaba a soportar el trabajo. Como reían, mientras el humo se escapaba de su nariz y sus gargantas. Basta de llamarme así. Ya voy a ir. Voy a subir.
Regresó a casa y miró la silueta de la mujer, su top negro que realzaba sus tetas. Una historia de un hombre que siempre caminara solo.
Él se detendría en uno de los coches, llamaría a la mujer con un gesto. Cuando ella bajara, si bajara, y porque es ficción, bajaría, le confesaría a ella lo siguiente-: No me gusta fumar solo. Curioso, ¿no es así? Siempre camino en soledad, y no pienso en los demás, pero no puedo fumar si nadie me acompaña -la mujer sentiría debilidad por aquella historia, y tal vez, compasivamente, besaría al hombre. Nadie resiste al hombre solo, al hombre callado, al hombre que siempre camina, sin mirar atrás. Seguramente la mujer querría hacer el amor en uno de los coches.
Fest sonrió imaginando aquel beso. La mujer se escondió en su departamento antes que hiciera el esbozo del gesto.
Rompió el cigarrillo. Sabe, que no miró con atención aquel agujero de carne. Sabe que le dolió demasiado mirarlo. Por eso no lo recuerda. Rompió el cigarrillo de todas maneras. Pronto llegaría a casa. En la seguridad del hogar prendería otro. Mañana trabaja, y todavía no termina. Nada termina. Tanto por hacer. Tanto por caminar. En soledad sus pensamientos continúan siendo más efectivos. Nadie lo comprende realmente. Ni siquiera él comprende la telaraña de pensamientos. El humo del cigarro que se dispersa, se ramifica y vivifica hasta que muere.
Buenas noches, Fest.
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Enero 24, 2008 — Arbol, Howl, La Ciudad, La Unidad.
Escrito por Agustin Fest. -
Ya noche, mientras trataba de poner una hoja de papel sobre el teclado, aire entraba por el vidrio roto de la oficina. La hoja no se quedaba quieta. Una abeja se metió y voló a mi alrededor. Nadie sabe por qué se perdió. Finalmente la maté, aunque me hizo dar vueltas por toda la sala como Fred Astaire. Después me asomé por la ventana. El suelo me pareció húmedo. Demasiadas hojas de árboles. El aire olía a lluvia. Mi consciencia climática, me habló del calor que estuvo haciendo en las tardes y probablemente era justo que lloviera. Bajó la intensidad de la luz. La electricidad amenazó con irse. Me encogí de hombros.
Hartos en la oficina por el estrés, pensamos en buscar la cena. Nuestro gallo, una taquería en la esquina de Uxmal, estaba cerrada. Hablamos por teléfono y ninguna de las tres grandes pizzerías de la Ciudad de México respondió. Mi jefe subió a la sala de edición para despedirse-. No hay luz en la casa, y mi mamá esta enferma, nos vemos mañana. Unos minutos después, Juan Carlos me dijo-: No hay energía en la mitad de la ciudad.
¿De verdad? ¿Por el airecito que hacía volar mi hoja de papel?
Salimos a buscar la cena. No había luz en algunas calles de la Narvarte. Me asombró tanta oscuridad. Llegamos a una taquería con televisión y tomamos asiento. A comer, comer, comer. López Doriga en la pantalla, empezó a hablar de la tromba que azotó la Ciudad de México. Que 12 de 16 delegaciones tenían problemas de electricidad. Después, diversas imágenes de los árboles caídos. Conté unos seis o siete coches distintos por lo menos. Ambulancias en la calle. Torretas de policía encendidas, cegando e iluminando el paso de los transeuntes. Mi hoja de papel segura bajo el teclado.
Hay un árbol enorme que siempre veo saliendo de mi edificio. Nos saludamos todas las mañanas, aunque ya esta viejo y cansado. Su corteza seca. Nos dábamos los buenos días y las buenas tardes, cuando yo iba en la secundaria. -No te sientes a mi lado -me decía-, porque los perros callejeros ya cagaron por aquí. Quédate parado y platícame un poco. Eres un hombrecito joven, todavía resistes la fuerza de los vientos.
Me dolería llegar a casa y verlo vencido.
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Enero 23, 2008 — BOB, Familia, Mi abuela, Paranoidefobico.
Escrito por Agustin Fest. -
Desde que me confirmaron, siento la sandalia enorme de Dios a mis espaldas y sé que con una palabra puedo llamar la DIVINA PATADA DE DIOS a mi servicio. La palabra es: “Amén”. Otra palabra es “Infiel”. También funciona: “Hereje” o “Pecador”. Pero la mejor de todas, es… “Pártele-su-madre-a-ese-cabrón”. La cual, debe pronunciarse de la siguiente forma: “Pártelsujefaesecabrón”. Tiene dos acentos por las pausas necesarias para decir una palabra tan difícil y tan larga.
Me queda un cigarrillo. No me dejaron cena. Corrección: si me dejaron. Pondré a calentarla en la estufa, mientras salgo a fumar el último cigarrillo.
Delicioso.
La cena se calienta. Que la madre esté en casa es una bendición. No les digan que lo dije… pero sí. Si pienso que es una bendición. Que religoso estoy ultimamente. “Sor TETÉ”, me dijeron en el trabajo. La cena continúa calentándose. Le regalé a mi hermano mi computadora. Ahora tengo doble monitor y mis bocinas para la mac. Espero que dure muchos años. Desde el asalto a Edilberto, no puedo más que pensar que el mexicano no puede presumir cosas bonitas. No señor. Debe esconderlas, porque el ladrón, suele sentir que robar es su derecho. Y también esta en su derecho la venganza, si frustras su maldad. Recuerdo como en la secundaria me robaron tantos estilógrafos. Como me robaron mis tortugas ninja cuando era niño.
Juguetes al fin y al cabo.
Alguna vez, intenté robar un juguete. Era el tipo de los tres ojos, de He-Man. Fue vergonzoso. Escondí el juguete en una de las cajas de zapato de mi abuela cuando el niño fue al baño. Era tan obvio y tan estúpido. El otro niño sabía que me lo había robado. No podía asegurarlo, pero intuía. Me acusó con su abuela. La señora, me parece una de las viejitas más hermosas que había conocido, se acercó a mi abuela y con una sonrisa amable le preguntó por el juguete de su nieto.
Mi abuela me defendió, pero después empezó a dudar. Mi abuela buscó a Triciclops en las cajas de zapatos y cuando lo encontró… recuerdo como se derrumbó la mentira, y sentí tanta vergüenza. No recuerdo exactamente que sucedió después. Sólo recuerdo que la vergüenza, el haber hecho pasar a mi abuela por la mentira, la contramentira, y la decepción, arrancaron todas las lágrimas de un escuincle de cinco o seis años. Entonces entendí. Lo vi claramente-: Para ser un ladrón, debías abandonar toda la vergüenza y todo el amor a tus seres queridos. Abandoné mi carrera como ladrón de juguetes esa tarde.
Ahora sólo robo corazones.
Me siento mejor ahora que he cenado. He tenido mucho trabajo… gracias a la Sandalia de Dios, supongo. Casting va a estar insoportable durante dos semanas. Los papelitos de la consultoría de mi tío también me preocupan. Todo es estrés y preocupación. Sí. Pero el día tiene sus pedacitos buenos. Recibí un mensaje, de quien sabe quién y como, en mi celular: “Te dije que sería rapido no solo imaginé que te venías en mi cara”. Pequeños accidentes místicos. O un cinismo patológico. Minificción erótica a través del celular. Borraré el mensaje después de cenar. Si mañana llega otro, ya no es coincidencia.
-Le diste permiso -diría mi cacto, si estuviera vivo.
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Enero 21, 2008 — Amigos, Consumidor de Entretenimiento, Logs varios, divier-tt.
Escrito por Agustin Fest. -
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Enero 20, 2008 — 1-2-3, Asceta, Familia, Hoy es domingo, sopor.
Escrito por Agustin Fest. -
Supongo, que hoy me vestí de blanco. Me presenté puntual a la iglesia. Mi tío Daniel, mi padrino, puso su mano en el hombro. Después de la ceremonia, tuve que bajar la mirada. El aceite de la unción me regresaba los ojos en el reflejo. Un pulgar en mi frente. “Amén”, “Y por tu espíritu”. Las respuestas. Aprendanlas bien muchachos, porque si no, les retiramos la boleta. Si señor cura, lo que usted diga.
Soldados de Cristo, marchando como para ir a la guerra. Siempre pensé que “La Confirmación” era el rito romántico por excelencia. La confirmación de la fe, muchacho, porque ya estás listo para marchar. Mi mujer estaba inexplicablemente feliz. No sólo era la confirmación de la fe bajo la cual nací. También era reafirmar que estaba dispuesto al matrimonio. Nunca he dicho que no. Apréndete mujer, que deseo casarme contigo. No te preocupes más.
Mi familia pasó un rato con Sol María a su lado. Usualmente es al revés. Nos divertimos paseando por el centro poblano, buscando antigüedades. Entre ellas, encontramos una máquina de escribir realmente vieja. -Te la voy a regalar -dijo mi padrino-, para que escribas una gran novela y de verdad te cueste esfuerzo. Sangre, más bien. Era tan vieja la máquina de escribir, que parecía artefacto de tortura. Un mecanismo donde eliges la letra, la presionas, y la metes a la hoja. Dos palabras por minuto, dijo mi tío Angel. No quiero imaginar cuanto tardaría.
Cigarrillos a mis espaldas. Unas zucaritas sin abrir. Un café a mi derecha. Me parece que es la cena. Es domingo. He dormido bien estos días. He soñado, cosas… que me confunden. Soñé que hablo dormido. Soñé con una confesión de amor. Soñé una muerte. Soñé que no soy la persona de siempre. Quien sabe. Tal vez, hoy escapó el chamuco por mi frente. Mañana empieza otra semana. Nos encontramos trabajando un libro de cuentos, otra vez. Una Torre de los Sueños se alza a la distancia. Todo regresará a su lugar. Soldadito de Cristo, marchando, para morir en la cruzada.
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Enero 18, 2008 — Del deber ser, Escribir.
Escrito por Agustin Fest. -
La mentira, es un mecanismo necesario para mi profesión. No hablo de los castings. (Que también es necesaria la mentira, a otro nivel). Me refiero a escribir. La persona que precie o necesite escribir ficción debe tener en el corazón a un mentiroso. Un gran mentiroso. Curioso que una persona como yo, que habla de la honestidad como uno de los mecanismos más importantes para el blog, se refiera a la mentira como el mecanismo vital para el escritor. Es porque estoy malito de la cabeza.
Hay dos tipos de mentira, según yo, la mentira para obtener beneficios muy personales, y la mentira para entretener a los demás. Espero Dios me perdone porque el domingo me confirmo y eso de ser escritor, obliga el pecado mortal todos los días. Dios perdona a los buenitos. La religión me pega más estos días, disculpen ustedes.
Cof cof.
Ayer entregué mis papelitos y la señora me preguntó: “¿Tu novia esta embarazada? ¿Viven juntos en unión libre?”. Ninguna de esas cosas, DOÑA METICHE. No me creyó mucho porque volteó a ver su polígrafo. Estuvo a punto de invitarme a hacerme el análisis de verdad y mentira, cuando saqué mi billete de quinientos y le brillaron los ojitos. Siéntese joven. Siéntese y présteme sus papeles, ahora mismo lo confirmo yo. No sé como le hago pero yo le confirmo. Tomó mi billete de quinientos tan rápido, que creí nunca los había tenido. -¿Oiga, mi cambio? -le pregunté, pero ella solamente atinó a preguntar: Entonces joven… ¿Su novia esta embarazada? ¿Viven juntos en unión libre? -como si nada hubiera pasado.
Ese párrafo de allá arriba, es una mentira con el fin de entretener. Es contar una historia, agregando y quitando detalles, para llamar la atención del lector. No gano nada con mentirles. Probablemente pierda un poco de seriedad y respeto. Es una mentira que puede no beneficiarme y perjudicarme, incluso, a un nivel social.
Por eso, lo mejor sería contarles la verdad: Ayer me presenté a las oficinas de mi parroquia. La secretaria me invitó a tomar asiento. Me hizo algunas preguntas, supongo que de cajón: ¿Eres virgen? ¿Crees en Jesucristo y en la Virgen María? Veo que te bautizaste en esta Iglesia. ¿Te vas a casar aquí? Oh, ya veo. ¿Tu novia esta embarazada? - Soy virgen, creo totalmente, me bauticé, no, y no. La secretaria me felicitó por mi vida, ejemplo de resurrección y redención. Sonreí. Platicamos de los Salmos. Yo le dije que Mateo no era tan entretenido como Matías. Ella rápidamente me respondió que San Juan Bautista y San Antonio saben lo que dicen.
Ese párrafo de allá arriba, es una mentira personal con tal de ganar el beneficio del clero. Es menos entretenida. Es una mentira que si se lleva muy lejos, me obligaría a tener un estilo de vida que no me gusta. No sería congruente. Una mentira personal siempre se balancea y se puede caer en cualquier momento.
Desde hace un par de semanas, precisamente, estuvimos cazando a una mentirosa. Una chava que inventó quien sabe cuanto de su vida. Las fotos no eran de ella. Un ejercicio que presentó para metatextos lo plagió de algún lugar. Su viaje a Canadá nunca sucedió. Y por supuesto, nunca aceptaba las invitaciones al café. Si participé en la investigación, fue para divertirme. Sin embargo, algo me dice que su arrepentimiento, su frustración por verse descubierta, fue sincero. La mentira llegó muy lejos monina. Permíteme decirte: Sí. Me divertí y mucho. Pero dentro de la diversión, y porque conozco el mecanismo de la mentira, me habría gustado que aprovecharas para ser honesta.
Como terminaron las cosas, nunca volverás a mentir o tendrás más cuidado cuando lo hagas. ¿Qué será, qué será?
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Enero 14, 2008 — Del deber ser, Despertares, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest. -
Que bonita frase: “Hoy abrí los ojos”. Sería más bonita si no fuera tan pendeja. Claro que los abriste, buey… desde el momento que despertaste. Esta bueno. Regresaré al tono fatídico del mismo título: Hoy abrí los ojos, y cuando regrese a casa, podría descubrir numerosas desgracias. Estas desgracias incluyen que se hayan llevado el medidor de luz, que mi madre no haya encontrado mis papeles religiosos en Toluca y que no sean suficientes las facturas para el contador. Cuando regrese a casa, alguien me va a gritar.
Hoy en la mañana, me llamaron para que viniera a abrir la puerta. Es mi cuarto trabajo: Abrir las puertas de mi oficina. Debí mantener en celoso secreto que saqué copias de la llave. Esto se ha vuelto terreno peligroso. En mi trabajo ya me pueden gritar si no abro la puerta.
Abrir la puerta. Abrir los ojos. Es lo mismo. Abres los ojos porque ya estás dispuesto a enfrentar el día. Con sus bondades y maldades. Abres la puerta porque te desplazas a un lugar donde quieres o debes estar. Cuando el deber y el querer no son lo mismo estas en problemas, sí. Pero empujar la puerta, que tú pongas la manota, o que te jales los párpados, es enteramente porque ya tomaste la decisión. Decir que no quisiste no cuenta.
Así que si me gritan el día de hoy, estará bien. No hay de otra monín. Eso te pasa por despertar.
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