Entradas escritas en Enero, 2008 ↓

Soldados de Cristo, versión Simón Dor y un árbol de tequila.

Supongo, que hoy me vestí de blanco. Me presenté puntual a la iglesia. Mi tío Daniel, mi padrino, puso su mano en el hombro. Después de la ceremonia, tuve que bajar la mirada. El aceite de la unción me regresaba los ojos en el reflejo. Un pulgar en mi frente. “Amén”, “Y por tu espíritu”. Las respuestas. Aprendanlas bien muchachos, porque si no, les retiramos la boleta. Si señor cura, lo que usted diga.

Soldados de Cristo, marchando como para ir a la guerra. Siempre pensé que “La Confirmación” era el rito romántico por excelencia. La confirmación de la fe, muchacho, porque ya estás listo para marchar. Mi mujer estaba inexplicablemente feliz. No sólo era la confirmación de la fe bajo la cual nací. También era reafirmar que estaba dispuesto al matrimonio. Nunca he dicho que no. Apréndete mujer, que deseo casarme contigo. No te preocupes más.

Mi familia pasó un rato con Sol María a su lado. Usualmente es al revés. Nos divertimos paseando por el centro poblano, buscando antigüedades. Entre ellas, encontramos una máquina de escribir realmente vieja. -Te la voy a regalar -dijo mi padrino-, para que escribas una gran novela y de verdad te cueste esfuerzo. Sangre, más bien. Era tan vieja la máquina de escribir, que parecía artefacto de tortura. Un mecanismo donde eliges la letra, la presionas, y la metes a la hoja. Dos palabras por minuto, dijo mi tío Angel. No quiero imaginar cuanto tardaría.

Cigarrillos a mis espaldas. Unas zucaritas sin abrir. Un café a mi derecha. Me parece que es la cena. Es domingo. He dormido bien estos días. He soñado, cosas… que me confunden. Soñé que hablo dormido. Soñé con una confesión de amor. Soñé una muerte. Soñé que no soy la persona de siempre. Quien sabe. Tal vez, hoy escapó el chamuco por mi frente. Mañana empieza otra semana. Nos encontramos trabajando un libro de cuentos, otra vez. Una Torre de los Sueños se alza a la distancia. Todo regresará a su lugar. Soldadito de Cristo, marchando, para morir en la cruzada.

All I Need, interpretado y regalado por Radiohead.

La mentira, es un mecanismo necesario para mi profesión. No hablo de los castings. (Que también es necesaria la mentira, a otro nivel). Me refiero a escribir. La persona que precie o necesite escribir ficción debe tener en el corazón a un mentiroso. Un gran mentiroso. Curioso que una persona como yo, que habla de la honestidad como uno de los mecanismos más importantes para el blog, se refiera a la mentira como el mecanismo vital para el escritor. Es porque estoy malito de la cabeza.

Hay dos tipos de mentira, según yo, la mentira para obtener beneficios muy personales, y la mentira para entretener a los demás. Espero Dios me perdone porque el domingo me confirmo y eso de ser escritor, obliga el pecado mortal todos los días. Dios perdona a los buenitos. La religión me pega más estos días, disculpen ustedes.

Cof cof.

Ayer entregué mis papelitos y la señora me preguntó: “¿Tu novia esta embarazada? ¿Viven juntos en unión libre?”. Ninguna de esas cosas, DOÑA METICHE. No me creyó mucho porque volteó a ver su polígrafo. Estuvo a punto de invitarme a hacerme el análisis de verdad y mentira, cuando saqué mi billete de quinientos y le brillaron los ojitos. Siéntese joven. Siéntese y présteme sus papeles, ahora mismo lo confirmo yo. No sé como le hago pero yo le confirmo. Tomó mi billete de quinientos tan rápido, que creí nunca los había tenido. -¿Oiga, mi cambio? -le pregunté, pero ella solamente atinó a preguntar: Entonces joven… ¿Su novia esta embarazada? ¿Viven juntos en unión libre? -como si nada hubiera pasado.

Ese párrafo de allá arriba, es una mentira con el fin de entretener. Es contar una historia, agregando y quitando detalles, para llamar la atención del lector. No gano nada con mentirles. Probablemente pierda un poco de seriedad y respeto. Es una mentira que puede no beneficiarme y perjudicarme, incluso, a un nivel social.

Por eso, lo mejor sería contarles la verdad: Ayer me presenté a las oficinas de mi parroquia. La secretaria me invitó a tomar asiento. Me hizo algunas preguntas, supongo que de cajón: ¿Eres virgen? ¿Crees en Jesucristo y en la Virgen María? Veo que te bautizaste en esta Iglesia. ¿Te vas a casar aquí? Oh, ya veo. ¿Tu novia esta embarazada? - Soy virgen, creo totalmente, me bauticé, no, y no. La secretaria me felicitó por mi vida, ejemplo de resurrección y redención. Sonreí. Platicamos de los Salmos. Yo le dije que Mateo no era tan entretenido como Matías. Ella rápidamente me respondió que San Juan Bautista y San Antonio saben lo que dicen.

Ese párrafo de allá arriba, es una mentira personal con tal de ganar el beneficio del clero. Es menos entretenida. Es una mentira que si se lleva muy lejos, me obligaría a tener un estilo de vida que no me gusta. No sería congruente. Una mentira personal siempre se balancea y se puede caer en cualquier momento.

Desde hace un par de semanas, precisamente, estuvimos cazando a una mentirosa. Una chava que inventó quien sabe cuanto de su vida. Las fotos no eran de ella. Un ejercicio que presentó para metatextos lo plagió de algún lugar. Su viaje a Canadá nunca sucedió. Y por supuesto, nunca aceptaba las invitaciones al café. Si participé en la investigación, fue para divertirme. Sin embargo, algo me dice que su arrepentimiento, su frustración por verse descubierta, fue sincero. La mentira llegó muy lejos monina. Permíteme decirte: Sí. Me divertí y mucho. Pero dentro de la diversión, y porque conozco el mecanismo de la mentira, me habría gustado que aprovecharas para ser honesta.

Como terminaron las cosas, nunca volverás a mentir o tendrás más cuidado cuando lo hagas. ¿Qué será, qué será?

Hoy abrí los ojos…

Que bonita frase: “Hoy abrí los ojos”. Sería más bonita si no fuera tan pendeja. Claro que los abriste, buey… desde el momento que despertaste. Esta bueno. Regresaré al tono fatídico del mismo título: Hoy abrí los ojos, y cuando regrese a casa, podría descubrir numerosas desgracias. Estas desgracias incluyen que se hayan llevado el medidor de luz, que mi madre no haya encontrado mis papeles religiosos en Toluca y que no sean suficientes las facturas para el contador. Cuando regrese a casa, alguien me va a gritar.

Hoy en la mañana, me llamaron para que viniera a abrir la puerta. Es mi cuarto trabajo: Abrir las puertas de mi oficina. Debí mantener en celoso secreto que saqué copias de la llave. Esto se ha vuelto terreno peligroso. En mi trabajo ya me pueden gritar si no abro la puerta.

Abrir la puerta. Abrir los ojos. Es lo mismo. Abres los ojos porque ya estás dispuesto a enfrentar el día. Con sus bondades y maldades. Abres la puerta porque te desplazas a un lugar donde quieres o debes estar. Cuando el deber y el querer no son lo mismo estas en problemas, sí. Pero empujar la puerta, que tú pongas la manota, o que te jales los párpados, es enteramente porque ya tomaste la decisión. Decir que no quisiste no cuenta.

Así que si me gritan el día de hoy, estará bien. No hay de otra monín. Eso te pasa por despertar.

J-E-N-O-V-A, versión ff7.ocremix.org

Tuve un sueño. Ella jugaba a enojarme porque deseaba que fuera duro. En medio de esa situación extraña donde lograba enojarme, existía el contexto de una comunidad. Desnudarme y ser violento. Desnudarla y ser agresivo. La comunidad no debía saberlo. Ella parecía disfrutarlo inmensamente, aún cuando antes no había mostrado señas. Yo, por mi parte, en el contexto de mi sueño, jamás había tocado a una mujer de esa manera. Recuerdo que la comunidad y la historia de fondo era muy interesante. Pero sólo eso recuerdo. Cuando desperté, con la garganta de borracho y la cruda de cigarro, todavía me sentía en aquel mundo y que deseaban enojarme. ¿Qué diría un psicólogo? ¿Represión sexual? ¿Ganitas de algo nuevo? ¿Debería abrir mi cabinete lleno de fuetes, látigos y esposas de piel?

Nada sexy a las nueve de la mañana con los ojos hinchados y la promesa de venir al trabajo. De verdad. Busqué mis anteojos oscuros pero no los encontré. En mi mochila guardo los recuerdos: Cajetillas de Camel, una dedicatoria escrita, mi moleskine y mi diario. Pero cosas importantes como los lentes oscuros para cuando despierto crudo…

Estoy pensando comprar otro café en el K-Mart. Maldición por tener dinero en la cartera. Anoche estuve en una reunión de psicólogos. Como siempre: calladito me veo más bonito. Observa antes de hablar. Fernanda me obligó a contar la vieja historia donde me perdí en el culo del mundo. Los psicólogos, como es historia en este blog, provocan precaución y decoro. Eran amigos y tenían historias que venían arrastrando. Lo mejor, cuando no conoces el contexto, es callarte y escuchar. Siempre. Confieso: No me había sentido tan cómodo como ayer desde hacía mucho tiempo. Lástima que no les conocí antes.

Ahora me encuentro aquí con los ojitos de regalo, escribiendo frente a una computadora y fumando casualmente. Tres cervezas nomás y siento como si hubiera tomado wacacha blanco. Wacachatan Le Blan. Bacacho. Bacardí. Yo creo que si nadie dice nada, guardaré mis cositas y huiré como si nunca hubiera venido. Podría retomar la vieja costumbre y pedir mi huarache a dos cuadras de aquí. Sí. Eso haré. Primero desayunaré y luego me lamentaré: De no haber desayunado, pudiste huir a tu casa, apagar el celular, desconectar las líneas telefónicas, esconderte en tus sábanas y sonreír mientras sueñas el sexo rudo y la violencia.

Fabricante de Mentiras, versión Sui Generis y Patricia Farías

Algún día llegarás aquí por mera casualidad. Cuando llegues, y me dejes un mensaje, me sentiré culpable. Pero también me acordaré de ti y cada uno, en la comodidad de su hogar, revivirá mejores tiempos. Aún el pasado, cuando mierda, era mejor. No sólo porque estabas tú, sino porque sentía mejor. Sentía las circunstancias entretejiéndose. Nuestras vidas pudieron ser distintas. Todas esas ilusiones pasadas y demás. Como nos gusta hablar de ellas cuando hace calor, hay poco trabajo y uno espera ansioso la paga para comprar cigarrillos.

Anoche no podía dormir. Seguía pensando en escribir. Elegí el camino difícil, creo… no, lo sé. Estaba pensando escribir cuentos nada más. Otro libro de cuentos para presentar a los concursos. Miro el título de mi blog: “Árbol de los Mil Nombres”. ¿Por qué? Asiento despacito. ¿Cuentos de personajes ya conocidos o por conocer? ¿Cuántos debería escribir? 12 ó 15. Tengo esos números en la cabeza. ¿Largos o pequeñitos? ¿Estereotípicos o arquetípicos? Arquetistereotipados. Pongan el acento donde gusten en la palabra inventada. Los cuentos son pequeños. Recuerdo que después de escribir un cuento inmediatamente deseaba escribir otro.

Tal vez deba abrir un nuevo documento de Word. De cuento en cuento. Tal vez deba escribir treinta para tirar quince a la basura. O más. Sólo escribir puros cuentos. ¿Cómo titularé el libro? Me emociona de sólo pensarlo. ¿Y si regreso a la juventud, dónde sólo escribía cuentos ingenuos? Así lograría sesenta cuentos y tiraría cincuenta a la basura. ¿Qué tal si los escribiera todos con cierto número de palabras? ¿Qué tal si todos empiezan con la letra A? ¿Y si fueran cuentos de fantasía? Cuentos autobiográficos, donde invente otros finales u otros principios.

Me vino a la mente escribir puros cuentos de mujeres. ¿Qué da miedo de escribir sobre mujeres? Que no soy una. Eso nomás. Uno inventa taradeces cuando no conoce el contexto. No siempre la observación es suficiente. Pero se convertiría en un ejercicio interesante. Fascinante. Siempre escribir.

Cosas breves, que no pueden negarse aún cuando hace calor y la coca cola esta al tiempo.

Bei Mir Bist Du Schon, por las carnalitas Puppini

Pensaba que los modelos ya habían demostrado la más alta dificultad de un casting: Tomar agua. Hoy probaron mi error. Saltar es aún más difícil. ¿Cómo, cómo? A ver, vamos por partes. Las instrucciones:

1. Hola, ¿tu nombre?

2. Perfiles de cara.

3. Una vuelta en tu lugar.

4. Regálame una sonrisa.

5. Ok, vas a saltar… ¡ahora!

En la número cinco, el modelo se pasma, parpadea muchas veces y ni “¿qué?” pregunta de la sorpresa.

-¿Sólo quieres que salte?

-Sip, salta.

El modelo procede a saltar. Cinco segundo después, se detiene y pregunta una de las siguientes:

a) ¿Lo estoy haciendo bien?

b) Perdón, ¿quieres que sonría mientras salto?

c) Espera, espera, ¿sólo es saltar?

Momento de cortar video y explicarle más detalladamente: Ok, vas a saltar durante veinte segundos. No te detengas. No preguntes nada. Salta como si te divirtieras. Cuando yo te pida que pares… paras. ¿Vale? El modelo, con una expresión de boxeador en su séptimo round, asiente decidido. Una mujer incluso se cayó mientras saltaba. ¿Cómo es posible?

Título en japonés bastante largo para ser japonés, interpretado por Rip Slyme.

El héroe de la guitarra. Perdón. Guitar Hero (I, II y III), es un juego interesante que abusa del espíritu del hombre común y corriente. La necesidad de ser un héroe. Ganitas por destacar entre los mortales. Ahora todos podemos ser Slash. Una melena larga, que nos tape un gran pedazo del rostro. Lentes, sombrero de copa, cigarrillo en los labios y bienvenidos a la jungla. A las personas les encantaría que los juegos de simulación cumpla sus grandes expectativas. Esas habilidades que los presentaría ante una sociedad, sus amistades o familiares, como alguien interesante. Un héroe. “Sé tocar guitarra. Sé jugar ténis. Sé atrapar asesinos”. Eso antes lo hacían los libros.

La diferencia con las películas, es que las películas no te llevan a otros mundos de la mano. Sólo te sientas a ver. Eres un espectador. Los libros y los videojuegos requieren interacción. Los videojuegos requieren destreza. Los libros ciertos niveles de pensamiento. El control esta en tus manos en ambos dispositivos. Pasar las páginas es lo mismo que apretar A B A B A Y X Y X A. La clase de videojuegos que más me gusta, son los más aburridos. Aquellos donde tengo que leer páginas de texto enteras para saber lo que esta sucediendo. Combino las dos cosas. Sin embargo, mis dedos también han estado sufriendo con Guitar Hero.

Hace unos días, intenté tocar “Through the fire and flames” a nivel medio. No debí. Recuerdo que, aunque logré un note streak de 300 en nivel fácil, mis dedos se engarrotaron. Cabe destacar que el cambio entre una y otra dificultad es notable. El nivel medio de Guitar Hero 3, es lo mismo que el difícil de Guitar Hero 2. Envidio a los niños y sus huesos como las ratas. Todavía están a buen tiempo para entrenar su flexibilidad futura. Otras veces, sólo por diversión, toco “Black Magic Woman” de Santana. Me recuerda a mi familia y los ochentas. Fueron buenos tiempos.

El viernes le dije a mi madre-. Me gustaría ser niño de nuevo para mandarlos a todos a chingar a su madre- andaba un poco molesto. Con razón. Pero también sin ella. La familia es la familia. Este fin de semana he estado adaptando mi forma de sentimiento. Tendré que ayudarlos en la nueva empresa. Tendré que ayudarlos mucho. Trabajar más. Me entristece pensar así, porque probablemente pierda tiempo para escribir. Otras preocupaciones incluyen que no tengo las habilidades o conocimientos requeridos para esto. No hay un Guitar Hero, que te guíe las notas de la vida.

Y, sobre todo, que al final te haga sentir como un héroe.