Entradas escritas en Enero, 2008 ↓

Love Today, por el cuasiqueenense Mika.

¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí? Mientras el Cryztales le mira, esas preguntas rondan en la cabeza de Fest. Piensa que es curioso que se pregunte su identidad cuando alguien, plenamente orgulloso de ser llamado Cryztales, le observa. ¿Por qué la i griega y la zeta? Para reforzar y personalizar su identidad. ¿Por qué Cristales? Porque cuando trabajaba de mesero, en sus primeros días, rompía muchos vasos y platos. “Agustín Fest”, o “El Árbol”. Piensa en ellos. De verdad son ambiguos. Cualquiera puede tomarlos y hacer lo que quiera con ellos.

Agustín pensó en los nombres durante el día. Los nombres… los nombres… escucha tantos nombres al día. Hoy, quien sabe por qué, pensó sobre los poderes mágicos de la palabra nominal. Son una llave, un símbolo, que describen una serie de características físicas y mentales. Los padres tienen un enorme poder sobre sus hijos. Los hijos, después, desafían a los padres: “Quiero ser Cryztales”, por ejemplo. Sin embargo, un padre te recordará siempre tu nombre verdadero cuando habla contigo. Ya eres alguien para tus padres desde que naciste. Eres otro para tus amigos. Todos los nombres eres tú.

Fest, se quedó un rato viendo el monitor. El video de un hombre sonriente, como todos los modelos. ¿Todos los nombres son sonrisas? Sonsonete. Una señora dijo su nombre convencida de ser ella misma. Una actriz, vestida de monja, lo dijo como si fuera una plegaria digna. Asintió lentamente. Continuó el tedioso proceso de manzanita c, n, v. Dos nombres y dos apellidos. Todos esos configuran una persona. Diciendo uno, visualizas a la persona, visualizas los recuerdos que tienes con ella. Sonrió brevemente. ¿Cuántos poetas no han hablado de los nombres ya? ¿Escritores, sociólogos, psicólogos, grandes pensadores, niños demasiado inteligentes, los perros que mueven las orejas cuando escuchan el suyo?

El árbol miró a su amigo el cacto de reojo. Se lo encontró en un bazar, y se enamoró. Le llamó Bob. El árbol acarició sus espinas, y sus hojas se llenaron de estas. No se quejó, porque los árboles no hablan. No señor. Aunque los árboles tampoco acaricían. Sólo respiran, y el romántico, cree que observan. Mitificar al árbol. Un testigo silencioso. Los árboles tampoco voltean. Pero este, en particular, lo hizo. Aunque… como quien dice, si nadie escucha al árbol caer y si nadie lo mira voltear, ¿realmente sucedió?

Busco asistente que me traiga mi café y me haga chaquetitas durante y después de las jornadas laborales. Interesadas, favor de mandar CV, foto y otras pavadas a mi e-mail.

Jigsaw Falling Into Place… Radiohead, otro regalito.

Fest muere de sueño. Quisiera llegar a casa para dormir. Sin embargo… sabe, en alguna parte de su inconsciente, que no será así. Tiene otro casting de niños. Afortunadamente, él no tomó la mayoría de los videos hoy. Pero cree, no, casi lo asegura, que los niños del jueves y viernes rompieron algo fundamental en él. Rompieron su esperanza en toda la humanidad. Hubieron madres que mandaron a sus niños aún cuando no cubrían la edad. Para saber si no mentían, les preguntaba sumas o restas muy sencillas. Si no podían responderlas, asumía que los niños no estaban despiertos o no funcionarían en el casting.

Algunos niños se emocionaron por las preguntas matemáticas. Esperaban ansiosos que fuera su turno para responder. Fest recordó su niñez. Le gustaba ser un niño aplicado. Era de esos insoportables, que les llevaba manzanas a las maestras que le caían bien. Tanta mudanza, o los distintos ambientes, mataron su espíritu académico. La academia requiere modales y trato social con los profesores. En la academia también existen las relaciones. Los niños cobraron el aspecto social de Agustín Fest. Se portaba amable con ellos, aún cuando quería estrangular a uno, o dos… o cien.

Este casting es más sencillo… en teoría. Deben jugar con unos carritos que compró en la mañana. También deben pretender que su padre les enseña a manejar. Olvida, que muchos de estos niños, son hijos de divorciados o solteras. Los niños abandonados sentirán tristeza cuando les pregunta-. ¿Tu padre ya te enseñó a manejar? -tienes que luchar mucho, piensa también. Ojalá no luches aquí toda tu vida.

Ojalá.

Escribió en algunas páginas de su diario, aprovechando que compró unas plumas nuevas. Plumas de gel. Hoy despreció su letra femenina e infantil. Le gustaría que fuera más elegante. O madura. Contempla la letra y piensa en la niñez, en su niñez, y los niños. Los niños podrían ser un reto,. Enseñándoles a ellos, podrá hacerle mejor su casting a los adultos. Hubieron tantos problemas el jueves y viernes, que prefiere no hablar de ellos. Hoy se respira un poco de paz. Tal vez duerma.

Si Bob estuviera aquí, él se hubiera comido a todos los niños.

Opening (Bombing Mission) - interpretado por un disco de Playstation.

Fest caminaba solo, en la noche, cuando descubrió una mujer asomándose por una de las ventanas. Sacó un cigarrillo. Dudoso lo puso en sus labios. Lo prendió y pensó en la historia de un hombre que siempre caminó solo. Le gustan las personas cuyos ciclos les atan eternidades.

Luego recordó a la viejita del casting del día de hoy… Fue impactante. Salió del foro a las siete de la noche, y mientras armaban otro bloque de gente para el foro, puso el cigarrito en sus labios. Se acercó esa viejita y con una voz ronca, muerta, le dijo: “NO FUMES”. Lo primero que pensó Fest, fue: “El humo del cigarro debe hacerle daño. La cruz en el pecho me dice que enferma pronto.”

-No gordo -le dijo Ricardo-. La señora quiere decir “NO FUMES”.

Fest insistió en su proceso de pensamiento: “Seguro es sensible al humo”. La señora intentó hablar de nuevo. Fest lo razonó lentamente. Ella no podía hablar por la cruz de vendas que le tapaba el pecho. Ella levantó y pudo ver el agujero en la carne.

-CánCer De GarGANta -intentó decir la señora. Fest no evitó el rostro del horror-. Así ES joven. HA siDO HOrriBLE. YA NO fuMES.

Basta… Basta de llamarme así, cantó Fest cuando terminó el Casting. El agujero en el pecho de la señora cantaba. Más tarde regresó a casa. Se puso un cigarrillo en los labios. Miró a una mujer asomándose por la ventana.

La conversación, curiosamente, giró en torno al cigarrillo. Como todos eran inevitablemente fumadores. Como se habían acercado al vicio. Como el vicio les ayudaba a soportar el trabajo. Como reían, mientras el humo se escapaba de su nariz y sus gargantas. Basta de llamarme así. Ya voy a ir. Voy a subir.

Regresó a casa y miró la silueta de la mujer, su top negro que realzaba sus tetas. Una historia de un hombre que siempre caminara solo.

Él se detendría en uno de los coches, llamaría a la mujer con un gesto. Cuando ella bajara, si bajara, y porque es ficción, bajaría, le confesaría a ella lo siguiente-: No me gusta fumar solo. Curioso, ¿no es así? Siempre camino en soledad, y no pienso en los demás, pero no puedo fumar si nadie me acompaña -la mujer sentiría debilidad por aquella historia, y tal vez, compasivamente, besaría al hombre. Nadie resiste al hombre solo, al hombre callado, al hombre que siempre camina, sin mirar atrás. Seguramente la mujer querría hacer el amor en uno de los coches.

Fest sonrió imaginando aquel beso. La mujer se escondió en su departamento antes que hiciera el esbozo del gesto.

Rompió el cigarrillo. Sabe, que no miró con atención aquel agujero de carne. Sabe que le dolió demasiado mirarlo. Por eso no lo recuerda. Rompió el cigarrillo de todas maneras. Pronto llegaría a casa. En la seguridad del hogar prendería otro. Mañana trabaja, y todavía no termina. Nada termina. Tanto por hacer. Tanto por caminar. En soledad sus pensamientos continúan siendo más efectivos. Nadie lo comprende realmente. Ni siquiera él comprende la telaraña de pensamientos. El humo del cigarro que se dispersa, se ramifica y vivifica hasta que muere.

Buenas noches, Fest.

23 de Enero. Día de los Árboles Caídos.

Ya noche, mientras trataba de poner una hoja de papel sobre el teclado, aire entraba por el vidrio roto de la oficina. La hoja no se quedaba quieta. Una abeja se metió y voló a mi alrededor. Nadie sabe por qué se perdió. Finalmente la maté, aunque me hizo dar vueltas por toda la sala como Fred Astaire. Después me asomé por la ventana. El suelo me pareció húmedo. Demasiadas hojas de árboles. El aire olía a lluvia. Mi consciencia climática, me habló del calor que estuvo haciendo en las tardes y probablemente era justo que lloviera. Bajó la intensidad de la luz. La electricidad amenazó con irse. Me encogí de hombros.

Hartos en la oficina por el estrés, pensamos en buscar la cena. Nuestro gallo, una taquería en la esquina de Uxmal, estaba cerrada. Hablamos por teléfono y ninguna de las tres grandes pizzerías de la Ciudad de México respondió. Mi jefe subió a la sala de edición para despedirse-. No hay luz en la casa, y mi mamá esta enferma, nos vemos mañana. Unos minutos después, Juan Carlos me dijo-: No hay energía en la mitad de la ciudad.

¿De verdad? ¿Por el airecito que hacía volar mi hoja de papel?

Salimos a buscar la cena. No había luz en algunas calles de la Narvarte. Me asombró tanta oscuridad. Llegamos a una taquería con televisión y tomamos asiento. A comer, comer, comer. López Doriga en la pantalla, empezó a hablar de la tromba que azotó la Ciudad de México. Que 12 de 16 delegaciones tenían problemas de electricidad. Después, diversas imágenes de los árboles caídos. Conté unos seis o siete coches distintos por lo menos. Ambulancias en la calle. Torretas de policía encendidas, cegando e iluminando el paso de los transeuntes. Mi hoja de papel segura bajo el teclado.

Hay un árbol enorme que siempre veo saliendo de mi edificio. Nos saludamos todas las mañanas, aunque ya esta viejo y cansado. Su corteza seca. Nos dábamos los buenos días y las buenas tardes, cuando yo iba en la secundaria. -No te sientes a mi lado -me decía-, porque los perros callejeros ya cagaron por aquí. Quédate parado y platícame un poco. Eres un hombrecito joven, todavía resistes la fuerza de los vientos.

Me dolería llegar a casa y verlo vencido.

Bike, Partly Cloudy, Smells Like Rain, Gustavo Mauricio.

Desde que me confirmaron, siento la sandalia enorme de Dios a mis espaldas y sé que con una palabra puedo llamar la DIVINA PATADA DE DIOS a mi servicio. La palabra es: “Amén”. Otra palabra es “Infiel”. También funciona: “Hereje” o “Pecador”. Pero la mejor de todas, es… “Pártele-su-madre-a-ese-cabrón”. La cual, debe pronunciarse de la siguiente forma: “Pártelsujefaesecabrón”. Tiene dos acentos por las pausas necesarias para decir una palabra tan difícil y tan larga.

Me queda un cigarrillo. No me dejaron cena. Corrección: si me dejaron. Pondré a calentarla en la estufa, mientras salgo a fumar el último cigarrillo.

Delicioso.

La cena se calienta. Que la madre esté en casa es una bendición. No les digan que lo dije… pero sí. Si pienso que es una bendición. Que religoso estoy ultimamente. “Sor TETÉ”, me dijeron en el trabajo. La cena continúa calentándose. Le regalé a mi hermano mi computadora. Ahora tengo doble monitor y mis bocinas para la mac. Espero que dure muchos años. Desde el asalto a Edilberto, no puedo más que pensar que el mexicano no puede presumir cosas bonitas. No señor. Debe esconderlas, porque el ladrón, suele sentir que robar es su derecho. Y también esta en su derecho la venganza, si frustras su maldad. Recuerdo como en la secundaria me robaron tantos estilógrafos. Como me robaron mis tortugas ninja cuando era niño.

Juguetes al fin y al cabo.

Alguna vez, intenté robar un juguete. Era el tipo de los tres ojos, de He-Man. Fue vergonzoso. Escondí el juguete en una de las cajas de zapato de mi abuela cuando el niño fue al baño. Era tan obvio y tan estúpido. El otro niño sabía que me lo había robado. No podía asegurarlo, pero intuía. Me acusó con su abuela. La señora, me parece una de las viejitas más hermosas que había conocido, se acercó a mi abuela y con una sonrisa amable le preguntó por el juguete de su nieto.

Mi abuela me defendió, pero después empezó a dudar. Mi abuela buscó a Triciclops en las cajas de zapatos y cuando lo encontró… recuerdo como se derrumbó la mentira, y sentí tanta vergüenza. No recuerdo exactamente que sucedió después. Sólo recuerdo que la vergüenza, el haber hecho pasar a mi abuela por la mentira, la contramentira, y la decepción, arrancaron todas las lágrimas de un escuincle de cinco o seis años. Entonces entendí. Lo vi claramente-: Para ser un ladrón, debías abandonar toda la vergüenza y todo el amor a tus seres queridos. Abandoné mi carrera como ladrón de juguetes esa tarde.

Ahora sólo robo corazones.

Me siento mejor ahora que he cenado. He tenido mucho trabajo… gracias a la Sandalia de Dios, supongo. Casting va a estar insoportable durante dos semanas. Los papelitos de la consultoría de mi tío también me preocupan. Todo es estrés y preocupación. Sí. Pero el día tiene sus pedacitos buenos. Recibí un mensaje, de quien sabe quién y como, en mi celular: “Te dije que sería rapido no solo imaginé que te venías en mi cara”. Pequeños accidentes místicos. O un cinismo patológico. Minificción erótica a través del celular. Borraré el mensaje después de cenar. Si mañana llega otro, ya no es coincidencia.

-Le diste permiso -diría mi cacto, si estuviera vivo.

Juegos de Amor, versión MOENIA. Ja-ja.

Chat putísimo con Don Arturo