Entradas escritas en Diciembre, 2007 ↓

You really got me, versión Guitar Hero.

Este post es para desearles un buen año. Un buen año, para mí, significa aquel que presenta retos y nuevos caminos. He pensado mucho en el pasado estos días. He cambiado. Necesito mejorar unas cosas en mi vida. Eliminar otras. Podemos dejar de fumar, hacer ejercicio (ahora si), escribir dos hojas diarias, mejorar las relaciones, abandonar otros vicios. Los propósitos de año nuevo nunca sobran. Están ahí para recordarnos nuestros defectos. Empezaré el año cortándome el cabello. Lo demás que venga solo. Un hombre sin propósitos es un hombre que no se descorazona en febrero.

Ayer inventé un personaje para La Torre de los Sueños. Bab, el payaso. Es una burla de Bob. O un recuerdo. El cacto, la representación física de Bob, yace muribundo. Necesita agua y sol. Últimamente se los he dado, esperando con ello resucitarlo. Tal vez estoy cuidando una planta muerta. No lo sé. Cuidar una planta muerta es como el soldado que pierde a su hermano a la guerra y lo lleva cargando a la espalda todavía. Una especie de redención. Recuerdo del pecado. Recuerdo del descuido, la amargura y la tristeza.

Me dejaron colgadas dos filmaciones. Una se supone iba a ser el día de hoy, pero la cambiaron a un sólo día entre el 7 y 10 de enero. Había otra que sería mañana. La cambiaron entre el 3 y 5 de enero. Mi jefe aceptó otro proyecto. Esta bien trabajar. No me molesta. Este proyecto no es mío, así que sólo miraré de reojo. Nenas guapas y un chavo skater. Originalidad por los poros. No. No es de Axe. Se parece a un comercial que justo acabo de ver por internet.

Mi madre me preguntó si así trabajaba. Estaba enojada porque presenció una situación de mi flaco carácter. Mi carácter es flaco cuando lidio con cosas de mi familia. Contadores, pagos de luz, etcétera. En mi trabajo soy otro. Nunca he pensado que mi familia y sus cosas son una negociación agresiva. Sobre todo mis mayores. Pregúntenle a mi jefe como me ponía cuando hablábamos de dinero.

El problema es un recibo de luz, como siempre, que esta mal y sigue mal. Irme a pelear con los de la luz… nunca me da resultado. Me ven demasiado joven. Demasiado blanco. Demasiado educado en sus modos y sofisticado a la hora de hablar. Luego de pelear, me piden el brazo para la mordida o me hunden en trámites y más trámites, en lo que buscan las pinzas para desconectarla. “Pues vete a pelear”. Claro. El año pasado peleé como unos veinte rounds y perdí.

El servicio de luz y fuerza, es el más cochino, deshonesto y desorganizado que existe. No querían que privatizaran la energía. Esta bien. Entonces trabaja. Se supone que el Instituto Politécnico esta haciendo estudios para mejorar el servicio. Se supone. No hay resultados a la fecha. Sigo esperando la mejoría como millones de mexicanos en el mundo.

-Le dio su mordida de 200 pesos al señor para que le dieran su recibo de luz -dijo mi madre-. Se ve que eso era lo de su comida, porque el chavo se veía jodido. Tenía que pagar 200 pesos por su recibo, para tener energía y descansar los fines de semana viendo su televisión. Mientras que el gordo ese ni las gracias dio. Ni le cabía el billete cuando intentó metérselo. “Ah”, le dijo. Nada más eso le dijo.

Pues sí. Parte de la vida citadina: Luz y Fuerza del Centro.

No hablemos de cosas tristes. Sólo les deseo un buen año y nos vemos el próximo mes.

Dame un silbidito, versión Ectoplasma Chargers.

Escuché la canción de “Dame un silbidito”. Disney. Pinocho. Eso me llevó a cuando niño, discutí con mi abuela la crueldad en Pinocho. Ella me miraba extraño. Recuerdo su mirada. Una mirada pasiva agresiva. Muchos años me pregunté si ella estaba enojada o no creía en la crueldad de Pinocho. Entonces recordé como discutí con ella. Cuando discutía de niño, lo hacía como mi tío Daniel. Exponía mis puntos de vista. Mis tonos de voz, mis ademanes y la necedad. Eran muy parecidos a los de él. Un niño de nueve años, discutiendo la crueldad pinochil, como si fuera un adulto.

Juntando esos puntos, he descubierto porque la mirada de mi abuela.

Dame un silbidito. Silbaba con la canción. Si Pepito Grillo silbaba, lo hacía yo. Pinocho era mi película preferida y no sólo por el tono de hijo pródigo que tiene el muñeco de madera. Recuerdo las texturas, los colores de la ballena, la animación, los fondos… sobre todo los fondos, bellamente pintados. Me gustaba ver caricaturas porque con ellas quería aprender a pintar. Esa es una pequeña confesión personal.

Recientemente, dicen que descubrieron que el ser humano esta evolucionando 500 veces más rápido. ¿No que ya no? No. Resulta que nuestro contexto actual: El internet, las grandes urbes, las variables económicas. Pero no me hagan mucho caso. Como siempre no recuerdo las fuentes. Las fuentes dicen que seguimos evolucionando. Aquella vez, de niño, robé los gestos de mi tío para discutir con mi abuela. Me miraba como si no me entendiera. No entendía al niño camaleónico.

Esta es la parte donde me pregunto, si continúo siendo un niño. Parece que si tengo que leer libros de autoayuda.

Bueno.

Feliz día.

Es la primera vez que me regalan tanto. En la comida de la oficina, me regalaron lo siguiente:

  • 2 gorros.
  • 1 playera café, manga larga.
  • 1 playera azul.
  • 1 pantalón cargo.
  • 1 libro. “El ponche de los deseos”. Michael Ende.
  • 1 cajetilla Camel. Edición 21 de diciembre del 2007.
  • 1 cafetera.
  • 6 cajas de chocolates, dulces, turrones, etcétera.
  • 1 mini-navaja suiza.
  • 1 piyama.

La dedicatoria de Otto, incluida en el libro… fue lo mejor.

Un buen día. Espero no se me olvide.

Que no comprar para Navidad.

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El libro del Padre José. No. Por favor no.

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Estatua de una vaca siendo devorada por una mantita roja.

Potencia tus ojos - Canon

Una cámara digital que te ponga los ojos tipo manga. Eeek.

Deseo cogeros como un animal, versión big & shiny gagball.

Lo que no haces, es porque no quieres hacerlo. He tenido esa idea desde niño. Haz lo que quieras. Sobre todo lo que tu quieras. Es una visión infantil y simple del mundo. Tal vez traiga grandes consecuencias. No hablemos de como dormí, porque siempre duermo muy mal. Esos horarios. Hoy no sé como desperté. Me compré mi licuado y un café para Juan Carlos. También compré cigarrillos. La idea es maravillosa: Si registro en mi blog todas las compras de cigarrillos sabré cuanto he gastado. Mi mujer preguntó el fin de semana si pienso dejarlo poco a poco. Yo creo que sí. Todos los demás se han fumado un tercio de mi cajetilla, yo llevo tres en lo que va del día.

Los últimos posts los he escrito a lo largo del día. Pauso un poco y continúo escribiendo. Supongo que se nota. Llego mi madre en la mañana y me dio mi beso de los buenos días. No sé por que tanto cariño últimamente. Olvidé que soy un hijo. Son las fechas. El hijo olvida que es hijo. La madre raras veces olvida que es madre. Un taxista me platicó de su familia política.

-Se sienten tan culpables de abandonar a su padre, que compiten todos los años para ver quien compra el mejor regalo. Son diez hermanos.

-¿De verdad?

-Antier me puse bien pedo jefe. Aproveché para decirles sus verdades. Mi esposa se estaba muriendo de la risa. Qué bueno que se las dijiste, me dijo, pinches cabrones. Me puse bien pedo jefe, y les dije: Ah, no mamen, nomás vienen a presumir quien tiene más dinero, y los hijos de este hablan de los hijos del otro, y este hermano habla de aquel, y no son para comprarle un pinche tinaco a su padre. Así les dije, jefe. A huevo que es el mismo tinaco que usaron de morritos y sigue ahí, viejito como el señor. Ni lo van a visitar. Paso más tiempo con mi suegro que ellos.

-Mire nomás. Si esta cabrón.

Tan efusivo como siempre. Afuera la ciudad esta tranquila. Repito: se nota que es diciembre. La navidad y esas cosas. Mañana es la cena navideña de la oficina y no he comprado el regalo. Son tres libros de autoayuda, por eso mi renuencia. Me da vergüenza pararme en el Sanborn’s y buscarlos. Algún listillo pensará que me da vergüenza porque soy quien más autoayuda necesita.

Bueno.

Mi celular no hace ruido. Mis ventanas en el messenger ya no tienen nada. Si no fuera porque tenemos problemas con dos filmaciones más, estaría jugando Dragon Ball Z en mi casa. Ayer gané el torneo del otro mundo, en dificultad más alta, usando a Trunks del futuro. Tiene un movimiento maravilloso: se avienta contra el enemigo, lo golpea, después saca su espada y lo hace cachitos, junta su ki y dispara al final. Si el movimiento lo usas cuando el enemigo esta muriendo, lo desintegras. De verdad. Lo adoro.

Creo que fue suficiente por hoy. Mañana. Mañana. Mañana. Mejor voy a comprar el regalo de una vez.

As time goes by, versión Ibrahim Ferrer y Omara Portuondo

Abrir el email significa ocupar una ventana más. Hay gente que adora mandarme e-mails por hotmail. Eso significa otra ventana. El chat ya es distracción suficiente. Otro proyecto de bajo presupuesto y quieren un aspiracional por seis mil pesos. Ya sacamos una lista de personas, presentamos fotos y nos regresaron una selección. Tenemos más selecciones en esta chamba que la nacional. Mal chiste. No tiene caso pelear por su presupuesto tan bajo. Finalmente, presentaremos fotos y fotos y fotos. Eventualmente, de sesenta personas, tres aceptarán. Ni modo monín, para eso te alcanza.

Una mujer me acorraló el día de hoy. De esas veces que pasan los años. “Por ahí me dijeron que yo te gustaba”. ¿De verdad? “Pues sí, pero ya tenías novia cuando yo me quedé sin novio”. Que cosas. Andamos platicando de lo que no fue. Realmente dudaba que sucediera algo con ella. Las cosas quedarán en meras charlas. Ni modo. “Cuando escuché, pensé: ¡Chin! ¿Por qué nunca se me aventó?”. Bueno, porque como el señor Christian, si no me ponen las nalgas enfrente no hago nada. No me tomo las molestias.

Aunque Christian y yo tenemos nuestras esenciales diferencias: él es delgado, tiene un sentido de la moda, es muy rápido en la charla, se presenta muy limpio, es más ocurrente y ni modo, más guapo. Es natural que se las den más seguido. A mí, cositas como esas todavía me sorprenden. Además ya estoy comprometido. Pensar en esas situaciones que no se dieron, sólo son un alimento superficial para el ego. Todos necesitamos esos pensamientos. Nos engrandecen. Nos hacen sentir parte de una historia de ficción que no ha ocurrido y no ocurrió. Pueden ser el motor para un gran cuento.

De 80 personas, sólo siete de ellos aceptaron el presupuesto. Uno de ellos pide más dinero. Si se lo dan, trabaja encantado. El día se ha ido rápido. Hablé con mi mamá hace unos minutos. Pasará el resto de la semana con nosotros. Le dije que la quería.

Ahhh, mi mujer. Se adelantó: “Las onditas”, me dice, por eso te duele la espalda. Se nota que es diciembre. Poca gente en las calles. Incluso vamos a echar un volado para que una de las recepcionistas se vaya a su casa. Con mi mujer admito mi necedad. Soy el mejor de la relación. Muajajá.

Mañana, “I wanna fuck you like an animal”.

Here comes your man, versión estudio.

Dices que la cama se siente sola. También la mía. Aunque hoy no me dolió la espalda, te extraño. Que necedad hablar de las onditas. Las onditas son la fuente de todos los males. Las madres solteras también. Caminar las horas del mundo en la playa. Mi cabello es demasiado largo y rebelde. He olvidado cortármelo. La desidia más que nada. Cuando envejezca, no será correcto que mi cabello desafíe. O tal vez sí. Las modas. Las generaciones. ¿De qué hablo? Un abuelo jamás dejará de ser un abuelo. Abuso de las gorras estos días para esconder mi cabello.

No me extrañes, porque como dice la canción: “Here comes your man”. Aquí viene tu hombre. La canción es cachondona. Una ondita sexual: el tipo quitándose el cinturón, la silueta reflejada contra la puerta, aquí viene tu hombre. Que miedo. No soy ese tipo de hombre. Me faltan los tatuajes, los piercings, el alcohol y la mala disposición de abusarte como un objeto. Ahora resulta. Todos los hombres somos todos los tipos de hombre. Sólo se necesita la disposición. Cuestión de actitud, ¿verdad Patricia?

Como hombre, sé que te lo quiero meter en la cabeza-. Yo no tuve que pedir nada y sigo recibiendo -Me hablan de un reporte y se me fue la idea. No es necesario desarrollarla. Es un triunfo varonil. Medición fálica y nada más. Que los datos fiscales de unas agencias de modelos… ¿Por qué y para qué? No lo sé. Lo descubriremos en unos minutos. Quédese en el canal nada más. Me sentí energético. Me sentí joven. ¿Saben como pasa con los jovencitos que luego no pueden dejar de tocarse el sexo? Algo así, pero menos evidente.

Algunos modelos gritan allá fuera como si fueran una combinación EMO y GLAM. Estoy teniendo una regresión a mi juventud, porque varias de mis noches las ocupo en jugar Dragon Ball. No pasa nada en martes tampoco. Todo es tranquilidad. Mucho trabajo porque cayó otro proyecto. Esperemos más sencillo que los anteriores. El comercial esta chafón, pero mi contrato místico de confidencialidad, no me permite hablarles de él.

Arriba, durante la actuación, se escucha claramente como gritan: “GOOOOL”. ¿Del Cruz Azul, los Pumas, Chivas o El Puebla de la Franja? Quien sabe. Sólo sé, y todo México lo sabe, que el América es de chocolate.