Un gran recuerdo de mi primer año en el Centro Universitario México, es el de Chafus. Justito me tocó clase con él porque solían dividir los grupos a la mitad porque los salones de dibujo técnico no aguantaban a cincuenta chamacos. No recuerdo el nombre del otro profesor (lo tengo en la punta de la lengua), pero después de ver las caras de mis cogidos compañeros, sabía que el otro profesor era mucho más exigente. Mientras que Chafus (como le decíamos de cariño), simplemente nos explicaba o nos enseñaba que deseaba en la siguiente lámina, nos pedía plumoncitos (cuando bueno, ya después de 3 años de dibujo técnico estaba acostumbrado a los estilógrafos y sabía que los plumoncitos eran, más bien, para niños) y láminas bastante pequeñas. Dibujo de imitación, después de todo, era como un pequeño descanso en el cual platicábamos, echábamos desmadre, medio hacíamos las láminas y aún cuando Chafus nos regañaba, al final se reía también de nuestros chistes y nos mentaba la madre.
Hoy se murió de un ataque al corazón.
En ocasiones, como alumnos, si nos excedíamos con él. Su ánimo tranquilo y su semblante amable era lo que daba pié a que lo molestáramos. Sin embargo, parecía que no se lo tomaba muy en serio, y en vez de enojarse, si alguien le gritaba Chafus al final del pasillo, sencillamente le mentaba la madre o si lo tenía cerca, le daba una patadita. El Chafus era llevadito, pero sin excederse.
Tenía un compañero que en sus láminas, siempre hacía morras hentai (vistiéndolas para no meterse en problemas con los hermanos), Chafus siempre le decía que guardara sus porquerías. También yo me tomé la libertad de dibujar una que otra nena para las láminas, voluptuosas o piernudas, Chafus siempre se acercaba a mis láminas, decía—. muy bien, muy bien, que bien esta, sí. Diosdado, deja de hacer tus porquerías —tal vez las mías le gustaban más porque estaban mejor vestidas.
Un maestro con actitudes sutiles, no creo que fuera su prioridad cambiar la mente de sus alumnos… no, esa es una pretención muy grande, sin embargo… enseñaba, jugaba, se divertía. Eso, me parece, es lo mejor que pudo darnos. Ese profesor no era el cerebro. Ese profesor, era un pedazo del corazón del CUM.
Te extrañaremos Chafus.







2 comentarios ↓
Todos tenemos un Chafus, con otros apodos, pero todos lo tenemos. En recuerdo del mío, que no se si siga vivo. Que en paz descanse y si no descansa, lo invito a mi casa a tomarse una chela desde el más allá.
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Que mala onda q se nos fue Chafus, la neta era un profesor a toda madre que como bien dicen nos hacia olvidarnos de los pedos que teniamos en otras materias y lo pasabamos realmente bien en su clase, aunque a veces si nos pasabamos. Recuerdo q el apodo q me puso era “Meneses”, jajaja siempre me decia “Menesisitas para todoooo”, la neta si era puro corazón aunque finalmente murio de eso. Saludos donde quiera q estes che Chafuuus !!!!
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