Entradas escritas en Octubre, 2007 ↓

Basta con cerrar los ojos.

Para dormir, o para ser otro. Hoy no tuve mucho tiempo para confundir mi personalidad, supongo… no, porque… ha estado mi mamá de visita. Se quedó un rato conmigo, husmeando mis conversaciones, lo que hacía en la red, preguntándome detallitos, presumiéndome sus pinturas y regalándome su cariño en pequeños detalles. Que tan tranquilos andamos, que bajamos toda la música para viejitos habida y por haber. Pude notar que mi hermano extrañaba a mamá, su complicidad. Algunos patrones se repitieron, pero no pienso mucho en ellos. Me parece que se irá mañana. Creo que dormí de corrido: no encontré mensajes en ningún lugar. Estuve en casa todo el día. Ahhh… qué errático para escribir. Me preocupa más saber que fui yo el día de hoy, que cualquier otro.

De cualquier modo, se me había olvidado. El quinto ejercicio de metatextos fue el siguiente.

No se puede aspirar a ser un buen escritor, vaya, no se puede aspirar a ser siquiera un escritor mediocre si no se es al mismo tiempo un lector ávido. Después de todo escribir es oficio, leer es pasión.

Con esto en mente y para hacer honor al nombre de este taller, el presente ejercicio consistirá en escribir un texto no mayor a trescientas palabras con el tema de la lectura.

Las posibilidades son muchas. Por ejemplo: escribir un texto de alguien que lee, narrar la propia experiencia como lector, relatar el proceso de leer un libro, escribir las sensaciones que produjo cierta lectura en un momento particular, o incluso, escribir sobre alguien que lee sobre alguien que escribe lo que lee alguien..

El antecedente literario de este ejercicio es la monumental obra de Italo Calvino Si una noche de invierno un viajero. Metanovela metatextual que cuenta la historia de un lector (es decir, tú) al intentar leer Si una noche de invierno un viajero.

El mío fue Filigrana.

Los ejercicios que más me gustaron:

Con el pinche frío que hace.

Desperté porque el aire se me hizo muy frío. La gorra y la chamarra no ayudaban nada contra el clima. Miré las luces de los coches darle vueltas a la glorieta. Mis manos escondidas en los bolsillos y tal vez, porque recién despertaba, sentí el metal del asiento demasiado frío. La fuente frente a mí estaba apagada. Suspiré cansado. Tal vez mi otra persona se estaba llevando las cosas demasiado lejos. Miré a mi alrededor, unos niños jugaban y me saludaban de vez en cuando, alcé la mano para saludarles de vuelta. Al menos esta vez no apestaba a sexo, y supuse que no estaba manchado en sangre. Los niños me señalaron a mi lado, alzaron las manos divertidos y salieron corriendo. No volteé a mirar, sólo sonreí. Sentí la libreta en mi bolsillo.

La saqué y leí: “Puse este camino de limones para que limpiaras la ciudad. Los limones son un buen desinfectante”. Las a´s panzonas de nuevo. Miré a mi lado.

Al menos había veinte limones aplastados, su jugo esparcido sobre el pavimento como un caminito sangriento. Estaba en la Narvarte, después de la filmación recuerdo que dormí un poco en uno de los sillones. Eran las seis de la tarde, regresé a las cuatro. Dos horas. Al parecer no dormí, sino que alguien más se ocupó de… desinfectar la ciudad. Abrí la libreta para buscar otros mensajes pero no encontré nada. Los árboles platicaban demasiado alto, gracias a los vientos. El cláxon de los coches respondían poco amigablemente. Los niños se iban, se iban cada vez más lejos y yo, maravillado por haber cruzado calles, comprado limones, partirlos y ponerlos en fila, y aplastarlos junto a unos niños juguetones. Asumo que así fue.

Un cuchillo de comedor se escondía en mi otro bolsillo.

Esa cosa que me hiciste mami, me gustó. Que me gustó, que me gustó, me gustó.

Mano y sangre.

En la mañana, me habló un policía y me hizo algunas preguntas. Estaba tan dormido que las respondí honestamente—. Estaba durmiendo detective. He dormido toda la noche. Sí, mi hermano puede atestiguar al respecto. No. No he salido de mi casa desde ayer… aunque, ayer salí tarde del trabajo. Pero en mi trabajo también pueden hablar con usted, estuve ahí toda la tarde/noche. No se preocupe. Gracias, hasta luego, buendía, bostezo —Me hundí en las sábanas e intenté dormir de nuevo, cuando un intenso olor a sexo penetró mi naríz y no pude lograrlo, vaya, ni siquiera considerarlo. Olía como un animal curioseando por la pradera y entonces me pareció molesto. Al olerme las manos descubrí que eran las culpables. Estaba tan cansado ayer que ni siquiera consideré la chaquetita diaria y la verdad, es que no había tenido sexo desde hacía un tiempo. ¿Entonces por qué? Ya acostumbrado, tomé el celular y busqué si me había dejado mensajes. Nada. Leí el cuadernillo y encontré uno—. Yo lo arreglaré, no te preocupes.

Era como los mensajes anteriores, pero con una gran diferencia: Este no sentía que lo hubiera escrito yo, o mi otro yo. No tenía nada que arreglar, y hasta el momento, no sabía que la otra persona tuviera que hacerlo. Además, la letra estaba ligeramente inclinada y las a’s eran distintas porque en vez de pancitas y fleco, eran unas panzotas, como las que escribía de niño. Las g’s y las j’s estaban garigoleadas, la letra más unida. Era mi letra, pero no la era. O más bien no era… pero podría serlo. La verdad no lo sé, ya no me asombra, ni me confunde, sólo alimenta un poco mi curiosidad. Que los mensajes aumenten su presencia sólo me parece que resta su importancia. Si la persona que está tomando control de mi cuerpo hiciera lo suyo, no tendría que estar escribiendo estas cosas y reflexionarlo. Que lo haga y ya.

Me levanté a lo usual, chequé mis correos, puse un poco de música, me comí un pan, la rutina. Me quité el sueter porque sentí calor y el olor metálico me llamó la atención. Bajé la mirada y mi playera blanca estaba manchada de sangre. Fui al baño para verme al espejo y debajo de la naríz también tenía. La moví y estaba en su lugar. A no ser que me hubiera golpeado con el mueble mientras dormía, la falta de potasio para la hemorragia nasal o que hubiera mostrado un gran poder telequinético (como en los anime, sí señor), no había pasado nada. Mi playera blanca también estaba manchada de sangre. Hice un recuento: No me dolía nada, no había entrado en ninguna pelea, no olía alcohol y no sentía los efectos de alguna droga (que conociera). Todo estaba en su lugar. ¿Maté a alguien? ¿Me había llamado un detective, o me lo inventé como una transición al despertar, después del sueño? No, si de algo estaba seguro, es que yo o cualquiera otra de mis personas, era lo suficientemente temeroso del Señor como para tocar a alguien.

Me soné las narices y me bañé. Maldito olor.

Partición.

Esta mañana, al despertar, encontré una nota que decía: “Por favor, detente, ya no lo hagas más”. La miré un par de minutos. Era mi letra, y el cuadernito, era uno que tenía en la mochila. Indudablemente, debí salir a mitad de la noche para recoger la libreta y anotarlo. De mi habitación a una de las sillas de la sala, dónde abandoné la mochila descuidadamente. Me pareció curioso. Uno debería recordar esa serie de actos complejos, pero pasa como con las maquinarias, uno las ve trabajar pero no registra el proceso de cada engrane y polea produciendo en masa. Había producido un mensaje con mi letra, en mi cuaderno, a mitad de la noche, mientras dormía, mientras soñaba con ovejas aladas zurcando un cielo rojo y cenizo. Al despertar observé la nota como alguien que aprecia una obra de arte: confundido, incrédulo, trabajando de más los procesos mentales. ¿Por qué? ¿Qué debía detener? ¿O el mensaje era para alguien más? Claro, como soy, inmediatamente asumí que el mensaje era para mi. Mi mano arribita de la nariz apretaba como si eso lograra conseguir respuestas.

Guardé la nota en mi cartera.

Nomás porque lo encontré.

Ahhh… sí, bueno. Pequeño encuentro de memoria. Véanlo, puede que les parezca interesante como una película infántil puede ser agresiva en ocasiones.

Actualización: Pero qué cosas digo por la violencia y la agresión en la película infantil, jo. Para que se entienda mejor, les traduzco la letra de la rola. No incluye los comentarios de la televisión y la pareja de jóvenes, pero la televisión habla de fotos porno (exagero) y aspiradoras cancerígenas (no exagero).

Sin Valor.

No puedo con esta clase de presión
Debo confesar que una carretera polvosa más
Sería un camino demasiado largo

Sin Valor

No puedo, no puedo
¡Al parecer no puedo arrancar!
No tengo el corazón para vivir en la vía rápida
Todo eso se fue y ya pasó

Sin valor

No hay nada que puedas hacer al respecto
¡Sin valor!
¡Discúlpenme mientras entro en pánico!
¡Sin valor! ¡Sin valor! ¡Sin valor!

Sin valor

Vengo del KC en Missouri
Y tuve mis buenos viajes en la Ruta 66
Toda parada de camión desde Butte hasta MO
De Motown a Old Alabama
De Texarkana y el este de Savana hasta Tampa y Old Kokomo

Sin valor…

Alguna vez corrí el Indy 500 Debo confesar lo impresionado que estoy por como me fue
Y me pregunto que tan cerca estuve
Ahora tengo una sensación de vacío
Era el primero de línea, increíble impresionante
Tanto valió la fama y fortuna

Alguna vez llevé al tejano a una boda
Alguna vez llevé al tejano a una boda
Se la pasaba olvidando, su soledad permitiendo
que sus pensamientos lo regresaran a casa y regresábamos.

Llevé a un hombre a un cementerio
Discúlpenme, de por sí es difícil
vivir con todo lo que he aprendido

Sin valor…

Llevé a un surfer hacia el amancer
Había bikinis y perros calientes (ajem, probable juego de palabras cachondón por aquí)
Creánme, no puedo olvidar.

Pico, vámonos a Zuma
Pico, vámonos a Zuma
De Zuma a Yuma el rumor era que echaba la mano en la disposición de la tierra
Levántate y vete a la carretera.

Yo trabajé en la reservación
¿Quién creería que me amarían y luego regresarían en autobus hasta el viejo Santa Fe?

Una vez en la nación India
llevaba a los niños en patines con un Hopi
Quien estaba féliz de estar echado y decir
“No vales nada” Siguey leyendo →

Pa meterle mano hay que tener un manual.

Esa es una referencia a una gran canción que escuchaba hace unos momentos. A pesar del frío que esta golpeándonos, el reggaeton me pareció lo mejor para olvidarlo. Cafecito con popote también. Cigarrillos ni se diga. En algún lugar, leí que el gobierno del Distrito Federal esta preparándose para la nevada. (Por favor, ¿alguien recuerda, tiene o sabe la referencia?). ¿Nevar en México? ¿De verdad, el calentamiento global me hará el favor de presenciar un pequeño milagrito cursiliento? No queda más que agradecer que vivo en este tiempo, esta época. Nada más falta mi callejera street fighter para que el cuadro esté completo. Retorcer los espacios para completar el milagro. Nevada radioactiva deshaciendo los árboles, el caucho de las llantas, el pelaje de las ratas escondiéndose como lemmings en las alcantarillas.

Últimamente despierto, antes de despertar. ¿Me entienden? Cuando despierto las cosas estan movidas de lugar y encuentro notas en mi cuadernillo. Por eso creo que no he escrito últimamente. Alguien más lo hace por mí. No me extraña, no me asusta, simplemente pienso que era un camino natural a seguir. Pronto alguien más tomará control de mí y mis pequeños deseos. Espero que también, esta persona se encargue de comer por mí, de tomar mi café y tomar mis cigarrillos. Quien sabe, tal vez esta persona pueda hacer ejercicio, beber agua, ser un oficinista, alguien libre de tantos pensamientos. La libertad implica ser quien no eres. Libertad es no ser.

Mis problemas en memorizar las edades y los cumpleaños de mis amigos, repercuten en desaprobación total. Espero que la otra persona sea mejor para eso y tenga memoria social para esas cositas. Si todo va bien, a él le tocará vivir un México con nieve, y será un amante más elegante para mi mujer. Yo viviré en algún lugar escondido, frente a una máquina de escribir, simplemente redactando líneas y tratando, cansinamente, tratar de conectarlas unas a otras. Persona, que palabra tan curiosa, persona es máscara.