Que mejor momento,

Que levantarse en las mañanas y disfrutar como el sol aviva los colores. Hay belleza en los verdes muy verdes, y en la piedra erosionada demasiado café. Me regalaron un DVD de 300, un dulce de tamarindo y un pequeño caracol. Detallitos. No he comprado cigarrillos el día de hoy, he abusado de mi compañero de abajo. “Y ahí viene el chile que te mantiene y en la cama te entretiene”, según Panteón Rococó y un viejo albur. En la mañana, mis manos olían peculiarmente. No puedo decirles abiertamente a qué, pero el olor era agradable. Me subí al metro hoy, y lo disfruté, claro que lo disfruté, porque llevaba mis audífonos y deseaba escuchar mi música. Miré a la gente, y una muchacha indígena llevaba a su niño en un rebozo. Una universitaria, que había subido al metro un tanto hastiada, volteaba a sonreír y saludar al niño de vez en cuando. Sonreía sin pena enseñando los frenos de metal.

Recuerdo a mi abuela, que cuando iba a vender de puerta en puerta, me colgaba a sus espaldas en uno. Raros nos veíamos. Piel blanca jugando con rasgos y costumbres estereotípicas de los indígenas. ¿Estoy llamando a la discriminación con este pensamiento? ¿O dese romper con los esquemas? Cada quien lo tomará como guste. Abuela y niño de piel blanca, vendiendo de puerta en puerta, el niño protegido por el rebozo de múltiples colores y una mujer astuta que lo llevaba a sus espaldas.

Hoy, se supone, es mi primer día de gimnasio. Ya me estoy oliendo que una de dos: o me van a doler las piernas por tratar de hacer ejercicio, o me van a doler las nalgas por estar sentado frente a la computadora. Hey, chico tramposo, se supone deberías ir al gimnasio contento. Sonriente y feliz, porque por fín, inicias una vida saludable y estas dispuesto a bajar esos kilillos de más. Te vas a convertir en un adonis cabrón, ¡un adonis! Vas a tener músculo sobre músculo, pero nomás marcadito, sin exagerar. Más como Bruce Willis, que como Arnold Schwarzzenegger. Eso se llama automotivación, y como la autoayuda, es un superficial aliento espiritual. Dura lo que dura. Diez minutos, quince, media hora, pero eventualmente termina, explota, chiquito así. Como brilla hoy el sol del sur.

Casi, casi, me llevo una mochila olvidada. La miré tan abandonada en el autobús y pensé todos los secretos que podría contener, mientras mis dedos se alargaban. Apuntes, un lunch, droga, los calzones de una doncella alegre, documentos legales muy importantes, un millón de dólares. Ahhh, que cómo me hace falta un millón de dólares. Pero no hice nada. Ahí dejé la mochila. Ya era mucho con los veinte pesos que me había encontrado el viernes, en un taxi. ¿Qué tal si me pasaba como Pulp Fiction, y la mochila contenía problemas, un alma, mucho oro, los diamantes de Perros de Reserva? ¿Qué tal, si el hombre había olvidado la mochila ahí a propósito? ¿Y si este hombre era el diablo, cómo podría ganar la apuesta, llevarme la mochila y mi alma, dando lo menos posible a cambio? Aparté mi mano temblorosa, suspiré, me puse un cigarrillo en los labios y le avisé al conductor, bien inocente yo—. Me parece que dejaron olvidada una mochila.

Los millones de dólares desaparecían frente a mis ojos, mientras el conductor me decía—. No se preocupe joven, regresarán por ella… siempre regresan —El conductor no tenía todos sus dientes, ojitos de regalo, parecía amable, parecía el otro diablo que se puso de acuerdo con el primero—. O si quiere llevársela.

Me puse los audífonos y mejor me fui. Es que uno nunca sabe… no señor.

4 comentarios ↓

#1 Reidar el 09.17.07 a las 2:26 pm

Amigo Arbustín pásale al Pig Blogger!!! jojojo. Después del gimnasio HOY no te dolerá nada. ¡Nada! Sólo estarás un poco cansado. Puede que mañana no te duela nada… pero 48 hrs. después, ¡AGARRATE!, te dolerá. Lo Juro por Bob.

Te hubieras llevado la mochila. Se me ocurren más historias buenas que malas… Más que quedártela porque la encontraste, primero sería bueno tratar de devolverla al dueño/a, porque ¿verdad que a todos nos gustaría que nos devolvieran la mochila perdida? Hay una filosofía de un tipín, no recuerdo su nombre, pero según si cada uno de nosotros no hiciera lo que no nos gustaría que nos hicieran, el mundo sería WOW.

Pero no termina ahí… por ejemplo: Qué tal si era de una linda mujercilla que te invita un cafecito inocente como agradecimiento. En fin, otro la habrá tomado ya, mejor ni a darle importancia.

¡Suerte en el gimnasio papá!

[Reply]

#2 MoNo el 09.17.07 a las 5:05 pm

yei yei, que honesto, pero si, que bueno que no te llevaste la mochila, y también que bueno que le entra el gym, es lo de hoy!

[Reply]

#3 LAtro el 09.17.07 a las 6:26 pm

Lo que dice el primo de un amigo que funciona en el gimnasio es decirse el clasico: “vamos hulk vamos!, eres hermoso ve esos musculos, dos mas terminator, dos mas!

[Reply]

#4 Agustin Fest el 09.19.07 a las 3:02 am

Reidar: Estoy seguro que no era una mujercita. Era un hombre cuando dejó la mochila. Y cuarentón, y con cara de malvado, sniff. Sin embargo, regresar la mochila habría estado interesante. Ahhh, y mucho mejor si esta tenía un millón de dólares.

MoNo: Pues sí, lo de hoy me duele un chingo. Jaja.

LAtro: Hoy me autollamé papirrín para animarme. No funcionó mucho.

[Reply]

Deja un comentario