Mi sombra salta y salta.

Este post es parte de una serie, llamada “Fotocuentos”. Anotación 56 de 59


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Todo estaba bien. Cuando decidí descansar de mi blog —el cual he mantenido cinco años, ¡gracias!—, me fui a la playa. ¿Les he contado que de viejito deseo morir en la playa? Me parece que sí, muchas veces. Lamentablente, por más literato que me presuma, sigo teniendo mi sueñito clasemediero: una casita cerca de la playa para morirse ahí.

¿O será que así le pasa a los tipos que se la viven en la ciudad? “Híjole, ya estoy harto del smog, del tráfico, del ruido y de Andrés Manuel López Obrador… mejor me voy al cerro, al campo, a la playa, al norte para que me saquen a palos por chilango presuntuoso y mi acento capitalino. Me voy, ¡a donde sea!”

Me fui a la playa, lo confieso, ¿y qué? Quería escuchar el mar, ¿y qué? Quería soñar con abandonar mi vida de esclavitud, hombre gris y borrego, multiplicado entre tantos que caminan de mañana a sus trabajos con el hilo de baba y el almohadazo, ¿y qué? Me fui a la playa, porque deseaba tocar la arena con los pies desnudos y jugar con mis botecitos rojo y amarrillo, y hacer un castillo, ¿y qué?

Todo eso pensaba que ni disfruté la playa—. Híjole, el señor de las mojarras ha de pensar que soy chilango y qué voy a llegar bien fresón a comprarle su choza.

Los días pasaron en profundo silencio, en olas de mar chocando unas contra otras, en mis tenis llenándose de arena y mis calcetines perdiéndose en la chocita baratona que renté. Llevé libros y no abrí ninguno. No llevé repelente y los mosquitos me picaban. De una semana que fuí, los tres últimos días por fín le agarré gusto a acostarme en la arena y simplemente tomarme la cerveza. Mientras me asomaba por encima de los lentes, a ver si aparecía Gael García y Diego Luna, para pedirles prestada a Ana López Mercado. Mínimo. Las gaviotas ensuciaban mi parasol, los cangregos caminaban sobre mis piernas y los corales de mar me huían porque no era una mujercita supersticiosa.

Ni siquiera había tomado fotos.

Consciente de mi pecado al no haber tomado una sola foto estando en la playa, busqué mi cámara y me puse a tomar de la arena, los cangrejitos, mi sombra y el mar. El señor de las mojarras nomás se reía de mí. Creo que se rió de mí toda la semana. Nomás por el antojo de ver mi panza saltando, me puse a saltar y tomar fotos. Ea. Un saltito y una foto, otro saltito y una foto, podía escuchar claramente sus carcajadas y luego mi sombra echó a correr. ¡Se fue corriendo por la arena! Y ahí me tienen persiguiéndola y gritándole barbaridades—. ¡Hey, hey, sht, regresa aquí condenada jija de tú…! —pero mi sombra no hacía caso, siguió corriendo y yo tras de ella, sudando todo el cigarrillo y las cervezas, y detrás de mí las carcajadas estruendosas del mojarrero.


Foto: Florencia.

Este es uno de los fotocuentos que escribo en Árbol de los Mil Nombres. Si quieres enviar una foto, antes lee: Acerca de los FotoCuentos.

Si quieres leer los que llevo a la fecha, entra a la categoría de FotoCuento.

Más de una foto es bienvenida. Si ya mandaste una y quieres repetir, adelante. Si eres una nena y quieres enviar una fotografía de tus piernas, mucho mejor :)

6 comentarios ↓

#1 Reidar el 09.10.07 a las 10:50 pm

Uy, ¡písala!, ¡que se escapa! :sweat:

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#2 Noesh el 09.10.07 a las 11:00 pm

al norte para que me saquen a palos por chilango presuntuoso y mi acento capitalino <——— jajajajajajajaja bien que sabe a lo que se enfrenta jajaja :)

Saludos querido Árbol de los Mil Nombres.

PD. En lo que escribia esto, me pico un mosquito en las manos…aunque tenia repelente. Asi que no se fien!!

:P

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#3 Rou el 09.10.07 a las 11:06 pm

Esas sombras brincan y dan vuelta…. y de repente, en la noche se hacen una con nosotros :D

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#4 semidios el 09.10.07 a las 11:08 pm

Extraño esa sombra a la orilla del Pacífico, la brisa helada y esa mirada larga al fin del mar, como la sombra.

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#5 Lore-Lore el 09.11.07 a las 1:30 pm

Parece la sombra de un duendecillo…

Gusto me da el hecho de que el tiempo sea relativo… ya había empezado a extrañarte durante tres meses….

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#6 katherine el 12.11.07 a las 10:05 am

HOLA PORQUE TE TENGO QUE AMAR SI TU NUNCA SUPISTE AMARME

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