Entradas escritas en Septiembre, 2007 ↓
Septiembre 30, 2007 — Creative Urge, Ficción Interactiva, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Beam retomó un taller de escritura creativa llamado Metatextos. (El primer metatextos, o al menos que yo conocí, lo manejaba Bruno Ruíz). Como el Beam anda coraleado (y yo me arriesgo a utilizar sus términos :P), dejó el taller en manos de Cazador de Tatuajes. Básicamente el taller consiste en proponer ciertos ejercicios y que los participantes hagan un texto de trescientas palabras al respecto. Me gustó el taller porque hay muchas personas participando en él. Este fin de semana me tomé mi tiempo para leer los textos y dejarles comentarios. Fue divertido.
El ejercicio número tres consistía en lo siguiente:
En vista de que algunos autores y autoras están proponiendo quitarse la ropa y mostrar al mundo las joyas de la familia vamos a subirle un poco de tono al taller.
Este ejercicio consiste en escribir un texto erótico de trescientas palabras máximo, pero no un texto erótico cualquiera, tendrá un giro muy especial. Ya que la única regla es que el punto de vista del relato debe ser el del sexo opuesto.
Por si alguna duda queda: Los hombres deberán escribir desde el punto de vista de una mujer y las mujeres deberán escribir desde el punto de vista de un hombre.
Si quieren echarle un ojo, pasen a Metatextos (bis). Quien sabe, igual te interesa participar en el ejercicio de este lunes.
Y aquí una lista de los textos del ejercicio número tres que más me gustaron.
|
Tags: blogósfera, creación, ejercicio, Literatura, metatextos
Septiembre 29, 2007 — Geek bastard, Música.
Escrito por Agustin Fest.
Han pasado años desde que tengo cierta colección musical que va creciendo. Algunas canciones se perdieron en una o dos mudanzas, otras se perdieron cuando el Sistema Operativo valió madres y lo peor, fue el holocausto computacional del 2001 (donde discoduro y algo más tronó). Tuve que bajar las canciones que recordaba me gustaban y armar poco a poco mi colección de nuevo. Otro evento me obligó a quemar exclusivamente 4 gigas de música que me llevaría en un DVD porque dejaría de utilizar mi computadora personal. Finalmente, cuando logré conservar la música en un sólo lugar (relativamente hablando) y estudié las capacidades para organizar de iTunes, decidí… pues, hacer limpia. Nombrar correctamente las canciones, borrar las repetidas, borrar las calidad muy baja, etcétera. Actualmente tengo 6276 canciones. 30 gigas de música. (Poco, para algunos).
No me encanta la música, no es algo que me esté manteniendo al tanto de la última moda, y tampoco es algo que me urja a buscar trivia o conocimientos de por qué los acordes son así y por qué el adagio, los ocho cuartos y etcétera. Tengo el peor oído que existe. Mis gustos son muy sencillos y generalmente, me gustan las que escucho después del bombardeo masivo en el radio o bares. Me gusta la música de series y televisión. Otras de mis canciones me recuerdan momentos muy especiales (¿A quién no?) o me recuerdan el gusto de un amigo y tiendo asociar esa canción a él, para recordarle. También soy particularmente fanático de las canciones que provocan un silencio agradable. Es decir: No presto atención a la música pero estoy en lo mío sin ningún problema. Canciones que no interrumpen mi trabajo, mis pensamientos, o lo que esté haciendo en el momento. Antes de organizar mis rolitas, hice una serie de playlists que me ponían de un humor en particular o canciones que por rarezas de la mente pensaba que estaban asociadas, aún estuvieran dispares en idioma, ritmo o tema. Listas que perdí hace poco, cuando mi Sistema Operativo volvió a valer madre.
Esta vez no perdí ni una sola canción.
Empecé hace dos semanas con la primera canción. Los objetivos era darles el nombre correcto y además, clasificarlas en iTunes para que, cuando pusiera una sesión aleatoria, no me estuviera preguntando: ¿Por qué estoy escuchando esto, si prefiero escuchar otra cosa? Hay dos métodos de clasificación que leí, según dos bloggers: Salvador Leal y B3co. Adopté un poco de cada uno: Hacer mis playlists con ciertos estados de ánimo y clasificar con estrellas según mi gusto por la canción (4 y 5 estrellas, un chingo y cuando esté de buenas puro 5. 3 estrellas puedo escucharlas y no me molesta. 1 y 2 canciones, lo primero que voy a borrar cuando necesite espacio).
También estoy dispuesto a abusar de las bondades de la Smart Playlist, donde puedes especificar una serie de parámetros (desde género, número de canciones, número de estrellas, artistas, álbumes) y la lista se genera sola de entre toda tu librería musical. Para que esto funcione de manera óptima, pues es necesario tener una librería musical donde la mayoría de las canciones estén correctamente editadas. ¿Confundido con lo que pretendo hacer? Bueno, hagamos como que voy a explicarlo.
Para hacer esto, control I a cualquier canción y juguemos:

Estos son detalles muy generales de la canción. Nada genial. Si das click a la pestañita de Info… ohhh, puedes darte vuelo. (No se fijen en el arte del album, que ahí fue error mío :P)

Llena todos los datos que recuerdes, depende que tan organizado seas (ay maldito obsesivito ¿eh?) y con que tanta información quieras jugar. Si tienes un album completo y puedes editar ciertos parámetros de jalón (como el nombre de album, el año y el género), entonces selecciona varias canciones e igual, control i (o manzanita i).

Como podrás ver, puedes editar “casi todo”. Lo que es mejor, iTunes te organiza automáticamente las canciones en sus respectivos folders sí cambias el nombre de autor o de album. De los valores interesantes y modificables, existen:
- Grouping, que te permite asociar que una canción es una pieza de una más grande (esto lo podemos ver en la música clásica, donde una sinfonía se divide en movimientos).
- Sí eres DJ, este pedazo de información te puede interesar: puedes agregar cuántos BPM (Bits Per Minute) tiene la canción.
- El compositor del album (composer, ajem), que suele ser distinto al intérprete. También pasa en la música clásica. No he escuchado que Albinoni de conciertos últimamente, sin embargo, La orquesta sinfónica de Dresden y Herbert Berger lo continúan interpretando.
- Genere. El genero pues. Esto es algo truculento y un poco problemático. Si de por sí, tenemos problemas para identificar un género musical o cuando sabemos que un artista como Manu Chao tiene influencias en música latina, bongos africanos, hip y trip hop, y blues (ay güey), itunes nos da la libertad de “crear” nuestros propios géneros. Categorizar la música puede sernos útil. (Aunque a mí me provoca dolor de cabeza, aunque tengo planes de usarlo trataré de frustrarlos :P).
- Rating. Calificas varias canciones a la vez. Rapidito y sin dolor.
- Otro coso genial, es el “Compilation.” Cuando vas y compras tu nuevo Now That’s What I Call Music 9000 y lo bajas a tu iTunes, pues te divide en tu disco duro a los artistas en carpetas y adentro de ellas pone el archivo. Muchos de estos artistas son one hit wonders y no encontrarás música de ellos otra vez en tu vida. Cuando marcas la pestaña de Compilation, iTunes mueve la música de todo ese album a una carpeta con el nombre del album y así evitas la creación exagerada de carpetas. También es bastante útil cuando el artista es Timbaland featuring Shakira & Beethoven (algo que se da mucho gracias a los eventos, donde un artista de repente sale a saludar al otro y cantan los dos la misma canción, o bien, cuando los invitan a participar en ella).
Supongamos que te diste tu tiempo, y has llenado estos valores.
Puedes ahora, hacer tus listas de reproducción y armar tus canciones de la manera tradicional. Click al signo de más, en la esquina inferior izquierda de iTunes. Navegas en tu librería, seleccionas, jalas y arrastras hacia la lista. Nada del otro mundo.
O bien, puedes jugar sabroso con las Smart Playlists.
Primero una sencillita. Presionas shift y luego, cuando el signo de más se transforma en un engrane, das click:

(En el signo de más creas una playlist normalista)

(¡En el engrane creas una super smartlist enferma!)
Esta es nuestra pantalla de creación de listas inteligentes.

Vamos a crear una sencilla para empezar. Supongamos que eres anti-ipod o que eres un pobre rascuache y no tienes para comprarte uno. Sin embargo, tienes un super celular Sony Ericcson Walkman y una tarjeta de expansión de 2 gigas. Ya te hartaron las canciones que trae y quisieras tener una nueva selección de música cada semana. No sólo eso, también sólo quieres canciones entre cuatro y cinco estrellas. Les juro que esta lista en muy sencilla de hacer, empecemos.
- Limitar nuestra selección aleatoria a 2 gigas.

(Muy sencillo, seleccionamos la palomita de limit to, el segundo valor lo cambiamos por 2, el tercero por GB y el cuarto por “selected by random”)
- Que esta selección la escoja entre nuestras librería de canciones calificadas como cuatro y cinco estrellas.
Primero damos click a donde dice artist y veremos una enorme lista:

Nomás dense una idea de todos los valores que podemos utilizar. Sin embargo, aquí nos limitaremos sólo a dos condicionales.
Escogemos la que dice Rating.

Ahora, damos click al signo de más, a un ladito de la condicional.

Y finalmente, agregamos una nueva condicional de rating, pero ahora a cuatro estrellas.

Fijense como cambié el valor de all por any. De esta manera se cumple CUALQUIERA DE LAS REGLAS, en vez de todas. Algo muy util si quieres mucha flexibilidad en tus listas.
Las listas inteligentes son buenas por si quieres algo específico, pero sin la molestia de buscar canción por canción. Nada más échale un vistazo a la cantidad de condiciones que existen para crearla y con eso te das una idea de todo lo que puedes hacer. Es práctico: La lista sencillita que les enseñé es una que hago a menudo para cambiar las canciones en mi Walkman, así que estoy seguro que ustedes podrían encontrarle algún otro uso. Desde la simple idea de dividirlo por géneros o por artistas llama muchísimo la atención. Puedes hacer una lista con The Doors, Rolling Stones y Beatles, por ejemplo. Lo mejor de esto, es que si agregas canciones de estos artistas, la lista inteligente se autoactualizará.
¿Y tú, usas listas inteligentes o cómo prefieres organizar tus canciones?
|
Tags: itunes, Listas, organizar, reproducción
Septiembre 27, 2007 — Del deber ser, Fractal Chaos, Howl.
Escrito por Agustin Fest.
Ese título, es para una comedia dónde un hombre encerrado en su claustrofobia, en un México futurista (digamos que 2030, porque ya el 2012 esta muy cerca), mira pornografía encerrado en un closet, obligado por un ejército sin corazón y sentimientos (ay güey), y no sabe si espantarse o sentirse gozosamente libre.
La cosa con la claustrofobia, el temor a los espacios cerrados, es que es fácil malinterpretar, extender o transformar el término a un encierro metafísico. Cerrar es un verbo muy ambiguo después de despertar mucho la consciencia. Cierras la puerta, cierras los oídos, cierras los sentimientos. Claro, si eres buen lector, y cierras la imaginación para no irte a lo más trillado, sino siempre a lo más simple, entonces no debe haber ningún problema en “Cerrar la puerta”, pero cuando una cantante de banda, se le ocurre la fabulosa línea: “Y es que me cierras la puerta de tu corazón, wo wo wo”. ¿Qué pasa?
Aparte de los fanáticos, gente confundida y muy especial qué de ahora en adelante, usará “cierras la puerta de tu corazón” para escribir sus primeros poemas. Wo wo wo.
Miedo a estar encerrado dentro del corazón. Mi propio corazón y el tuyo. Porque no hay caminos para recorrer agusto y no hay ventanas nomás para asomarse a saludar. Soy un individuo, soy un individuo que vive junto a otros individuos, soy un individuo que puede afectar el camino de otros. Es tonto pensar que pausar una caminata para decir “Buenos días” afecta el destino, ¿pero qué tal que sí? Sin embargo, aún cuando vivo en sociedad, ¿qué tanto escucho y comunico a esta sociedad? “Me has cerrado las puertas de tu alma-a-a-a-a-a-a.”
¿Qué sucede, cuándo la gente sólo puede externar sus más escabrosos sentimientos, sus opiniones más inteligentes, sus deseos más oscuros, cuando es anónima? ¿Qué sucede cuando esta consciencia anónima es colectiva? Cada vez es más problemático reírse de la muerte de alguien. La muerte no es graciosa. Reglas que debemos seguir para cerrar las puertas indicadas de nuestra persona. No vaya a ser que se me escape una carcajada durante la muerte del abuelo o del niño con cáncer. Batallas dolorosas suceden en todos lados, a cada momento. Batallas dolorosas qué podrían comunicarse mejor, tal vez, si no estuviera encerrado.
El más listo sabe cerrar los caminos indicados. A los calladitos hay que tenerles más miedo.
|
Tags: anónimo, cerrar, claustrofobia, individuo, palabras, pensamientos
Septiembre 26, 2007 — Los cuervos.
Escrito por Agustin Fest.
El cuervo, en su soledad, olvidó los tres puntos y como quebrar las líneas. Cuando estaba con sus hermanos era más fácil. Entre todos observaban el mundo, se reían de él y procedían a mancharlo con sus alas, sus graznidos, sus ojos traviesos. ¿Pero por qué ya no tenía hermanos? —Oh —dijo en voz baja—, yo maté a los últimos. Les enterró en la misma cueva donde se escondían, y esperaban la muerte mientras recitaban poesía, bebían y fumaban. Jugaban antes de morir.
Ya habían pasado tres años, viviendo de su humor pestilente y algunas lágrimas de medio día. Se comió primero los gusanos que nacieron del cuerpo de sus hermanos y dependía de un pequeño manzano que sentía lástima por él y le ofrecía sus manzanas gustoso para que comiera. El cuervo estaba solo, aún cuando era el más joven parecía el más viejo. El cuervo no tenía con quien jugar. Se asomaba por la boca de la cueva, para que le golpeara un poco el sol y admiraba sus alaz de ceniza y polvo. Daba al manzano los buenos días por educación y luego se volvía a esconder. No quería nada que ver con el mundo.
El manzano le contaba a veces de sus hijos mientras él guardaba silencio. El cuervo tenía cinco hijos: el jabalí de fuego, el ruiseñor de agua, el delfín de la tierra, el árbol de aire y la madre vacía. Fenómenos monstruosos que hacían destrozos y que ya eran adorados por la humanidad como dioses. Tres años con el mismo problema, que simplemente crecía y adquiría fuerza con cada día. El problema ya había echado raíces y se había adueñado del mundo. El cuervo, cuando su consciencia estaba de rebelde, pensaba que el genocidio de sus hermanos había sido en vano e inmediatamente después se lamía las heridas, pensando que nunca tendría la fortaleza que tuvo aquella noche donde mató a los sobrevivientes. El cuervo, es y será, siempre su peor enemigo. Es esa consciencia la que los ha permitido vivir a lo largo de los años.
Otro día se asomó y miró, indiferente, como el jabalí de fuego quemó su manzano.
—Gracias —gritó el cuervo malhumorado mientras el jabalí de fuego corría hacia el horizonte—, gracias.
Escuchó al manzano gritarle: “Pensé que éramos amigos, ¡Haz algo!”, mientras se reflejaba su madera en llamas en los negros ojos del cuervo, de alas de ceniza y corazón muerto. El cuervo simplemente respondió: “Los cuervos sólo somos amigos de los cuervos” y se metió a su cueva. El manzano le dijo alguna vez que a sus hijos no les interesaba matarle ya porque era uno solo y sabían lo patético y destruído que estaba. Así que el cuervo, tres años después de sus ansias y su temor a la muerte, mejor decidió suicidarse. Como era poco práctico y sofisticado, lo que hizo fue romperse las alas y tirarse por la boca de la cueva, caer como unos tres metros al vacío y a ver que pasaba.
Después de golpear el piso y achatarse el pico, alzó la mirada y miró que aún estaba vivo. Le dolía todo, un ardor que estremecía cada una de sus extremidades, pero estaba vivo. El hombre de jeans y chamarra negra, con la capucha puesta, estaba frente a él.
—Estoy vivo —dijo el cuervo, evidentemente frustrado.
—Sí, sí que lo estas —respondió el hombre de chamarra negra.
—Pero si me acabo de suicidar.
—Eso hiciste.
—Es aquí dónde se supone que tú me llevas a una vida mejor.
—Se supone.
—¿Y luego?
—Pues no quiero.
—Oh, muy bien. Gracias ¿eh? Muchas gracias.
El hombre de chamarra se encogió de hombros.
—La verdad no puedo llevarte porque gracias a tus hijos mal educados tengo mucho trabajo.
—Ah… Así que decidiste hacer enseñarme una lección. Ya veo.
—Eso, y qué la verdad la distancia de la que te tiraste no provoca la muerte.
El cuervo escupió sangre. Parecía que se había quebrado algo.
—¿De verdad?
—Sí, pero como quebraste tus alas, no creo que puedas intentarlo de nuevo.
—Puedes arreglarlas.
—Sí, pero no se me antoja.
El cuervo asintió indiferente, con su pico chato y sus alas quebradas. Después de un gran esfuerzo que el hombre de chamarra negro miró divertido, logró ponerse en pie. El hombre lo siguió con la cabeza, como el cuervo agarró camino y se fue a algún lugar, cuando el cuervo desapareció de su vista, tronó los dedos (siempre había querido tronarlos) e hizo lo mismo. El cuervo caminó un largo trecho, donde un par de niños traviesos le arrancaron las plumas de la cola y un perro intentó orinarle encima. Sin embargo, el sol de otoño y las hojas secas que se escapaban con los árboles, le hizo pensar que otros estarían teniendo un excelente día. Si caminaba lo suficiente, llegaría a una carretera donde un trailer podría atropellarle y entonces tendría un día tan hermoso como ellos.
Pero pasó algo. Lo que usualmente pasa con las caminatas.
Se puso a pensar.
Se le ocurrió la más loca de las teorías: Los cuervos nunca pensamos individualmente porque siempre estuvimos volando juntos, ¿será por eso que los hombres son tan promiscuos con la idea de la individualidad? ¿porque se dedican a caminar? Los cuervos nunca pensamos en banalidades, siempre estuvimos cerca de la banalidad, del aire y del cielo. Siempre estuvimos arriba de todos los demás. Pero la individualidad de los hombres, ¿es realmente individualidad? ¿Quiere decir, qué soy un hombre porque ya puedo caminar? ¿Querré comprarme ropa de marca y coches iguales a los otros para ser como los demás?
El cuervo no pensaba bien. Estaba caminando. Cuando se dio cuenta de eso, se detuvo y murmuró—. Gracias, gracias —la idea de suicidarse, con cada paso, le parecía aburrida. Debía hacer otra cosa. Al menos vengar a sus hermanos, matar a sus hijos y procrear otra vez. Seguro que con eso, no vendría la muerte a mofarse otra vez de él y se lo llevaría a un lugar mejor. Algo que no había olvidado el cuervo, después de todo, es que las cosas se hacían siempre para su beneficio personal, incluso salvar al mundo. Sólo que había un pequeño problemita: No había más cuervas para procrear agusto.
—Es hora de tener una audiencia —dijo el cuervo convencido—. Es hora de hablar con Dios. Gracias, ¿eh? Sí, muchas gracias. Lo que me faltaba.
|
Tags: último, caminar, cuento, el-señor-de-todas-las-respuestas, Los cuervos, Muerte, suicidio
Septiembre 25, 2007 — 1-2-3, Consumidor de Entretenimiento, Paranoidefobico, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Comentario visto en el blog de mi mujer:
La pagina web que tienen es de mucho interes pero debido a mi trabajo necesito que ustedes me quiten de la lista de comentarios en la que me ponen ya que si bien es cierto me agrada la comida tabasqueña y la forma de hacer amistad con ustedes tambien es cierto que muchas personas religiosas pueden pensar que tengo que ver o que me agraden los demonios lo cual para mi solo es una forma de denominarse mas no considero que en estudes haya maldedad demonica atentamente
Y luego, deja otro comentario así:
tambien quiero expresarle mi fe en YAHWEH/YAHSHUA Como mi suficiente salvador y que por la RUACH HA KODESH nos guia en este tiempo a toda verdad y a dar verdaderos frutos de arrepentimiento amor paz pasciencia asi que les invito a todo el que quiera a aceptarlo en su corazon
¿Quíhubo? Pinches chamacos demoniacos.
|
Tags: comentario, curiosidades, demonios, humor-negro, religión
Septiembre 24, 2007 — Geek bastard, The Net, Wordpress.
Escrito por Agustin Fest.
Había olvidado lo mucho que Wordpress facilita las cosas. Hace un momento, estuve editando una página manualmente. CSS y HTML a mano. Me tardé años en lo que recordaba como iban las cosas, la estructura, los famosos divs y estilos. Sobre todo, agregar la información y talacharla.
Dar formato a un texto puede asesinar cualquier creatividad literaria porque mientras estas metiendo los tags, fastidia regresar al hilo de pensamientos y continuar escribiendo se vuelve tedioso. Gracias a Wordpress sólo debo escribir y ya. Tal vez hacer cositas menores, como darle formato a una imágen o seleccionar algo de texto, darle click a un botón y que aparezca en negritas. Me da más tiempo para revisar la redacción y gracias a la enorme cantidad de temas disponibles y gratuitos, cambiar el diseño hasta es placentero.
Sí, esta es una pausa vespertina y geek, para agradecer al sistema que gestiona el contenido. El sistema, la valiosísima herramienta, que permite al Árbol de los Mil Nombres funcionar como lo ha hecho desde hace tres años. A veces se atonta, cierto, pero creo que es por la cantidad de información y porque luego abuso de mi jardín de juegos.
Ahora que se acerca la nueva actualización del sistema (2.3), si usas este gestor de contenidos, recomiendo qué esperes un poco antes de actualizar. En las primeras dos semanas puede que saquen parches urgentes de seguridad. Es recomendable revisar la lista de los plugins que son compatibles porque si no, puedes tener problemas (me sucedió un error bastante feo con las categorías cuando actualicé el 2.2). También, antes de actualizar, no olvides desactivar TODOS los plugins, porque algunos utilizan la base de datos y si esta en uso, pues no se actualiza completo.
Por cierto. Sí no tienes un servicio de hosting, Dreamhost te hace la vida más fácil y es bien baratito. Al momento no he tenido problemas con el servicio. Si utilizas el código promocional “Arbol10” te ahorras 30 dolarucos. (Sin las comillas). Incluye instalación de Wordpress con un sólo click.
Ok, no tienes varo, no puedes gastar, o eres un tacaño, pero quieres usar Wordpress para escribir tu blog, conozco dos opciones gratuitas.
- Wordpress.com. — Me parece que sí tienes un blog en blogger, puedes migrarlo desde aquí. Cientos de diseños para escoger.
- Ciudad de Blogs. — La comunidad de usuarios de Chilango (la revista del D.F.)
- Cuelga los tenis. — Para bloggers amateurs, como me dijo su creador. No hay nada mejor que no preocuparse nomás por escribir lo del día.
Muy bien, no quieres wordpress. También hay otros servicios gratuitos para bloggers:
- Y mi pollo. — La comunidad de usuarios de Red Latina. También, me parece incluyen album de fotos, por si no quieres escribir.
- La Coctelera — Creí que usaban Wordpress, pero al parecer no.
- Blogger — Diría que el primer sistema de blogs por excelencia. Poco a poco le agregan nuevas cositas y sí quieres algo inmediato, esta muy bien.
Sí usas blogger, y estas de necio en quedarte ahí (no te culpo, es la sencillez a su máxima potencia), hay también gente que se dedica a hacer plantillas para embellecer tu blog. (Muchas de estas plantillas son populares entre los blogs de Wordpress, por cierto)
Este fue mi momento geek del día. Ajem.
|
Tags: blog, blogósfera, css, diseño, internet, servicios, temas, template, Wordpress
Septiembre 21, 2007 — Del deber ser, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Hoy pasaron dos cosas muy curiosas: Recibí un e-mail inesperado y ví a mi hermana. La ví de reojo mientras pasábamos por cierta preparatoria marista. Las orejas, los ojos grandotes, la piel blanca, la boca grande adornada con labios rojos. El mail que recibí esta relacionado a ese juego secreto que tiene un bastardo con su padre. Ella también me miró. Íbamos cada uno en el asiento del copiloto y tuvimos tiempo de cruzar miradas. Si el deber ser funciona, entonces ella no supo quien le arrancó todo con la mirada: la expresión, la cara, las similitudes soprendentes. Si no fue así, entonces ella hizo lo mismo y procedió a robarme un poco de mi alma. Una fotografía mental que es más impresionante de lo que realmente es. Dos personas que cruzaron los ojos no más de dos, o tres segundos, si bien nos fue y ya. El e-mail dice: “Simplemente, cuando llamaste no era el momento.” Me dio cierta paz saber que pensamos lo mismo.
¿Ahora sí es el momento?
Ahora sí es el momento para que me sigan doliendo los brazos. La próxima semana continuaremos el gimnasio diligentemente. Nos acostumbraremos a castigar y resanar el cuerpo. No es que quiera bajar la panza, verdaderamente disfruto comer. Sin embargo, deseo tener más energías, dormir mejor, levantarme un rato de la silla donde me desparramo. ¿Bajar la panza y estar como modelito? No es algo esencial o necesario. Aunque es interesante pensarlo. ¿Qué pasaría si estuviera más buenote? Igual, quien sabe, me gano una lana extra como modelito. De repente apareceré en uno que otro billboard, en uno que otro comercial. Estar buenote tiene sus ventajas económicas y saludables. Aunque asocio la buenez con cierta lentitud mental. Mientras hacía ejercicio, como que mis procesos mentales se iban por los poros y al terminar, dificilmente podía articular frases decentes. Es uno de los propósitos del ejercicio: no pensar un rato, hacer como que no existo, y como que no he escrito en este blog durante cinco años.
Recuerdo que cuando era joven y entrenaba, había días que me encerraba en mi habitación para hacer ejercicio.
Caminar y mover los brazos es, incluso, una experiencia más interesante desde que hago pesas. A cada movimiento hago geta de Schwarzzeneger. Puedo sentir las arrugas sobre mi naríz y la frente. Para fumar y levantar el cigarrillo, tengo que hacer arcos poco económicos con mis brazos. Cerrar y abrir la ventana de un coche es un reto. Pero lo mejor de todo, fue ir al baño. De verdad que no hay cosa fácil en esta vida. Es una nueva perspectiva.
Mandé los libros para el concurso de cuentos. Estaba a punto de ir a paquetería cuando olvidaba el seudónimo. Eso e imprimí mal las portadas, pero ya se arreglará. En mi cabeza se presentaron los nombres de todos los personajes que me gustaban para seudónimo, también contemplé uno de los otros tres nombres de Simón Dor, pero al final decidí no irme por ninguno de ellos y anoté uno de los nombres que ya había utilizado antes. Uno de los pocos nombres que significa algo, de mil.
|
Tags: concurso, cotidianidad, dolor, ejercicio, Familia, Fest, gimnasio, hermana, recuerdos, redención