Los cuervos…
se rieron de Satanás,
y lo miraron subirse
a su Cadillac rojo.
Iba al norte.
Esas carcajadas
quebraron la noche
y enojaron
a sus hijos.
Los cuervos
recibieron
la visita
del ruiseñor de agua.
Les llovió toda la noche,
el agua les tapó la
garganta.
El granizó les arrancó el pico
y deshizo todas sus plumas.
Murieron cientos
de cuervos.
Los cuervos
restantes,
buscaron toallas
y bajo árboles
se resguardercieron.
En el bosque,
esperaba el jabalí
del fuego prometéico.
Resopló bolas de fuego.
Algún cuervo chistocito…
dijo—. Huele a pollito.
Más tarde fue incinerado,
hecho polvo
por una línea de fuego.
Murieron cientos
de cuervos.
Los cuervos
que aún vivían
exclamaron—. ¡Cerdo ardido!
¡Cerdo ardido!
—volaron, volaron lejos.
Miraban al piso
que se resquebrajaba
y agujeros negros se abrían.
Algunos cuervos,
por el vértigo
y porque jamás habían visto
un negro tan puro,
se tiraron. Cayeron en picada.
Cientos de ellos.
Un delfín hacía ruidos
guturales con la garganta
y se asomaba para sonreírles,
sonreírles y golpear con su cola
piedras para golpearles.
Murieron miles de cuervos.
Los cuervos
creían haber escapado,
cuando los tornados
les amarraron las alas
y trozaron sus cuellos.
La silueta de un árbol
se dibujó en las nubes.
Un árbol furioso y triste.
Robusto y forrado.
No podían hablar los cuervos,
no podían respirar,
no podían funcionar sus
pulmones.
Murieron cientos de miles de cuervos.
Los cuervos
se escondieron en una cueva.
Incómoda, húmeda, apestosa.
Pero después del genocidio
era como su paraíso.
Sintieron
calorcito en el corazón.
Caricias en el pecho.
Durmieron.
La madre vacía,
la última hija,
atravesó sus pechos
con la mano desnuda.
Arrancó sus corazones,
sus órganos vitales,
y se los comió.
Arrancó sus plumas
y sus picos,
y sus patitas,
y sus chistes.
Murieron millones de cuervos.
Los cuervos…
que despertaron vivos,
recibieron el sol
inusualmente alegres.
Buscaron vino,
carnes frías,
quesos,
e hicieron una fiesta.
Sólo 21 cuervos sobrevivieron.
—¿Se acuerdan de la cara
de Satanás cuando cantamos
la canción de Baal?
—Rieron mucho.
Luego quedaron en silencio.
—Estamos en problemas.
—Algo se nos ocurrirá.
—Vamos a beber un poco más.
Otro silencio.
—Extraño a mamá.







Sin comentarios ↓
Todavía no hay ningún comentario. Anima las cosas un poco y comenta usando el formulario que esta abajo:
Deja un comentario